sábado, 1 de diciembre de 2012

Cuidado por donde va tu camino - Devocional - vídeo

A veces nos desviamos del camino trazado por Dios, en el que Él  tiene muchas bendiciones  para nosotros y desea que todo nos vaya bien; Él lo prometió.
En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos. Salmo 73:2
Hay un camino y a veces nos salimos de él, nos desviamos, nos introducimos en otra dirección que no tiene nada que ver con nuestra identidad, nos desviamos un poquito, así como el hijo prodigo, pero bueno es Dios que Él siempre nos recibe con los brazos abiertos.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarán,
para que tu pie no tropiece en piedra. Salmo 91:11-12
Él no quiere que tropecemos, que caigamos, Dios quiere que permanezcamos firmes en el camino correcto. ¡Claro que es difícil!, porque vamos por el camino y vemos en la distancia algo que brilla y nos atrae, mas recordemos que no todo lo que brilla es oro; así están disfrazadas las cosas del mundo. Dios quiere guiar nuestros pasos y que caminemos bajo el abrigo del Altísimo y bajo su Amparo, hacia el único lugar en el que estaremos seguros.
De todo mal camino contuve mis pies,
Para guardar tu palabra. Salmo 119:101
Dios desde antes que nacieras te conocía y te trajo al mundo con un plan. Ve por el único camino, el de la verdad y la vida, que es Jesús. Lamentablemente, a veces queremos ir por dos caminos, tomando atajos o entradas que no nos conducen a nada.
Examina la senda de tus pies,
Y todos tus caminos sean rectos.
No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.  Proverbios 4:26-27
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
                                                                  Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Salmo 1:1
Dios es el que me ciñe de poder,
Y quien hace perfecto mi camino;
 Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas; Salmo 18:32-33

Dios quiere que seas bienaventurado (a); sólo pon la mirada en Él, porque Él te ciñe de poder y te ayuda a que tus pies no resbalen.


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