sábado, 6 de mayo de 2017

Las Puertas de Mi Vida

Hoy abro la puerta a Jesucristo.
Hoy abro las puertas de mi vida y de mi corazón a ti, mi Jesús; hoy me confieso impotente
para seguir, no sé a donde voy pero Tú sí lo sabes.
Hoy me rindo, y solo Tú Mi Amado Señor, sabes bien qué es lo mejor.

Sana Señor cada área de mi vida. Llévame de tu mano en cada instante de mi vida y purifícame con tu sangre preciosa.
Quiero Ir contigo al vientre de mi madre.

Cada momento de mi gestación, cada dolor, cada rechazo y herida,
que con un soplo del Espíritu Santo me des vida, vida de amor en ti.

Libera mi infancia, devuélveme mi sonrisa de niño, sana mis traumas, mis momentos de
dolor y abandono. Abusos que cometieron en mí.

Sana mi soledad y mis carencias.
Que estos espacios vacíos sean cubiertos con tu amor
Sana mi juventud.

Libérame de mis adicciones, del libertinaje, de lo que no me puedo perdonar, del daño que me hice a mí mismo.
De no luchar por mis hermanos, de mis vicios lávame con tu sangre, quiero ser joven en ti. Toma mi vida en tus manos, transfórmala con tu gran amor, libérame del egoísmo, del orgullo, de la soberbia, de la depresión, de los espejismos que me ofrece el mundo. 

Hoy solo quiero seguirte a ti, que me has sacado de la oscuridad y me llevas a la luz.

Padre Nuestro que estas en los cielos…

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Jesús y la oración (Mateo 6; 5-15)
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Día de la Independencia de Israel

Mateo 24:32-33 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.
El 5 de Iyar de 5708, coincidente este año con el nuestro de 1948, y eso sí, con la fecha del 2 de mayose proclamó la Independencia del Estado de Israel. Entonces, cuando David Ben Gurión declaró en Tel Aviv, el fin del "Mandato Británico" y el nacimiento del Estado de Israel, comenzaron las celebraciones.

Menos de 24 horas más tarde, los ejércitos regulares de Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak lo invadieron, forzando a Israel a defender su soberanía recién recobrada en su patria ancestral.
En lo que pasó a ser conocido como la Guerra de la Independencia de Israel, las recientemente formadas y mal equipadas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), rechazaron a los invasores en combates intermitentes que se prolongaron unos 15 meses y se cobraron más de 6 mil vidas (casi el uno por ciento de la población del país en aquel entonces).
Durante los primeros meses de 1949, se mantuvieron negociaciones directas bajo los auspicios de la ONU, entre Israel y cada uno de los países invasores (excepto Irak, que se ha negado a negociar con Israel), cuyo resultado fueron acuerdos de armisticio que reflejaron la situación al término de los combates.
La planicie costera, la Galilea y todo el Néguev quedaron bajo la soberanía de Israel. Judea y Samaria (la Cisjordania) pasaron a dominio jordano. La Franja de Gaza quedó bajo administración egipcia, y la ciudad de Jerusalem quedó dividida, controlando Jordania la parte oriental, incluida la Ciudad Vieja, e Israel el sector occidental.

Solo en el espacio

Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo: «Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.» Génesis 28;16
Al Worden, astronauta del Apolo 15, sabía lo que era estar en la luna. Durante tres días, en 1971, voló solo en su módulo de comando del Endeavor, mientras dos compañeros trabajaban a miles de kilómetros en la superficie de la luna. Su única compañía eran las estrellas, que lo envolvían con su luz.
Cuando el sol se puso sobre Jacob, el personaje del Antiguo Testamento, la primera noche lejos de su casa, él también estaba profundamente solo pero por otra razón. Estaba huyendo de su hermano mayor, que quería matarlo por haberle hurtado la bendición familiar del primogénito. Sin embargo, al dormirse, Jacob soñó con una escalera que unía el cielo y la Tierra. Mientras observaba a los ángeles que subían y bajaban, escuchó la voz de Dios que le prometía estar con él y bendecir a toda la Tierra a través de sus hijos. Cuando Jacob despertó, exclamó: «Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía». (Génesis 28:16).
Jacob se había aislado debido a su engaño. Sin embargo, por reales que fueran sus fracasos y la oscuridad de la noche, estaba en la presencia de Aquel cuyos planes siempre son mejores que los nuestros. El cielo está más cerca de lo que pensamos, y el «Dios de Jacob» está con nosotros.


Padre, la gloria de tu presencia y tu bondad supera ampliamente nuestra imaginación.
Dios está más cerca de lo que pensamos.

viernes, 5 de mayo de 2017

Luz para ver

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”
(Salmo 119:105).
Resultado de imagen de Luz para verTrabajaba en la edición de unos artículos cuando sonó el teléfono de casa. Reconocí enseguida la voz al otro extremo de la línea. Un par de días antes había hablado con él personalmente. La diferencia es que su tono era menos alegre en esta ocasión. Comenzó con un saludo protocolario y luego procedió a contarme cómo se sentía en ese momento. Respetando apenas unas pocas pausas para respirar, me dijo que su iglesia no lo valoraba, que su pastor no lo entendía y que sus líderes no contaban con él para casi nada. Se sentía inútil, desvalorizado y miserable. Se sentía inferior y aquel sentimiento era reforzado por la actitud de las personas que lo rodeaban. Debo reconocer que también fue autocrítico. Recordó que en el pasado había tenido episodios de rebelión y aspereza para con casi todos sus conocidos, y ahora temía que aquellas actitudes le estuvieran pasando factura todavía hoy. Pero había cambiado mucho desde entonces, y tenía la intención de seguir mejorando.
Casi me cuelga el teléfono antes de que pudiera hablarle. Mi interlocutor tenía la única necesidad de desahogarse y, probablemente, quería evitarme el aprieto de tratar de poner bálsamo en heridas tan mal vendadas. No obstante, le pedí que me escuchara. Aunque tenía ante mí solo su opinión, me atreví a hablarle sobre principios aplicables a cualquier situación como ésa. Durante unos minutos le hablé sobre la flexibilidad, la tolerancia, el amor, el testimonio cristiano y la aceptación en Cristo. Terminó agradeciéndome gentilmente, aunque noté en su voz, que eran caminos que había intentado transitar sin éxito hasta el momento. Nos despedimos prometiéndonos oración mutua, y solo Dios sabe el efecto que tendrá nuestra conversación en sus futuras actitudes y decisiones.

No tenemos que esperar la prueba para saber si realmente estamos firmes

Resultado de imagen de No tenemos que esperar la prueba para saber si realmente estamos firmesExamínense ustedes mismos, para ver si están firmes en la fe; pónganse a prueba. ¿No se dan cuenta que Jesucristo está en ustedes? ¡A menos que hayan fracasado en la prueba! 2 Corintios 13: 5 

No hace falta esperar la prueba para saber si realmente estamos firmes. Antes de que suceda debemos examinarnos y preguntarnos una serie de cosas que confirman cuál es nuestro estado. Sería conveniente preguntarnos: si me quedo sin empleo, ¿seguiría amando al Señor de la misma manera?; si me quedo sin dinero, ¿no lo cuestionaría?; si me enfermo, ¿no perdería la fe?; si no tengo hijos, ¿no perdería el gozo?; si no me caso, ¿no me afectaría,... en nada?

Si en cada una de ellas afirmamos como el apóstol Pablo cuando dijo que “nada me apartará de Él”, porque nada hay en los cielos ni en la tierra, ni en los mares, más grande que Él… esto nos asegura nuestra reacción en medio de la prueba. Muchos confiesan una fidelidad muy grande y se jactan de decir lo que serían capaces de hacer por el gran amor que Le tienen, pero cuando son atacados por las diversas pruebas reniegan de quién es su Salvador, demostrando que el amor que profesaban no era real sino condicional.
El que pasa la prueba es aquel que sabe que Cristo está con él en medio del dolor, la desesperación, la angustia o el temor; estos lo fortalecen para no fracasar, y renuevan sus fuerzas para hacerles frente y demostrar que su amor es real.

El futuro está en lo nuevo

Hace diez años nuestra iglesia en Naperville, cerca de Chicago, por primera vez en su historia, comenzó a reunir un segundo grupo en otro sitio. Desde entonces hemos crecido de setecientas personas congregadas en un solo lugar, a cinco mil en nueve puntos de reunión.
Y hace cinco años comenzamos una nueva iglesia; así comenzó lo que luego llamaríamos «Red Cosas Nuevas». Esta red ha crecido de dos mil quinientas personas reunidas en un lugar, a doce mil, diseminadas en veintiún lugares diferentes. Presumiblemente, en los próximos tres años lograremos crear unos cien puntos de reunión e iglesias, con una asistencia combinada de treinta mil asistentes. ¿Cómo es posible esto? Por medio de la reproducción de nuevos grupos e iglesias.
Lo que ha sucedido en la última década me ha convencido de que el futuro se halla en lo nuevo. Nuestra esperanza en el proceso de cumplir la misión de Jesús se encuentra en crear nuevos grupos, nuevas iglesias, establecer la misión en nuevas localidades, inclusive crear nuevas redes. ¿Qué clase de nuevos grupos? Cualquiera que anime a los creyentes en Cristo a trabajar juntos para adelantar la misión que Él nos encomendó. No es importante si los grupos usan vídeos para la enseñanza o si ésta se aplica de forma interpersonal; si son «arquetipos» o «misionales», o directamente «arque-misionales», siempre y cuando sean nuevas iglesias llenas de gente que aman a Dios y a su mundo. El futuro de la iglesia y la esperanza de cumplir la misión de Jesús se encuentra en lo nuevo.

Solo un toque

Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: —Quiero, sé limpio.
Y al instante su lepra desapareció. Mateo 8:3
A Kiley le encantó la idea de ir a una zona remota de África oriental para ayudar en una misión médica, pero estaba intranquila. No tenía experiencia médica. Aun así, podía proporcionar primeros auxilios.
Mientras estaba allí, conoció a una mujer con una enfermedad espantosa pero curable. La pierna deformada de la mujer la impresionaba, pero Kiley sabía que tenía que hacer algo. Mientras le limpiaba y vendaba la pierna, su paciente empezó a llorar. Preocupada, Kiley le preguntó si la estaba lastimando. «No, respondió. Es la primera vez que alguien me toca en nueve años».
La lepra es una enfermedad que hace que sus víctimas sean repulsivas para los demás, y en la antigua cultura judía había pautas estrictas para evitar su contagio. Sobre el leproso, la ley declaraba: «habitará solo; fuera del campamento será su morada» (Levítico 13:46).
Por eso es tan increíble que un leproso se acercara a Jesús para pedirle: «Señor, si quieres, puedes limpiarme» (Mateo 8:2). «Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio» (verso 3).
Al tocar la pierna enferma de esa mujer solitaria, Kiley empezó a mostrar el amor valiente de Jesús; ese amor que tiende puentes. Un solo toque marcó la diferencia.

Señor, quiero expresar el amor valiente que demostraste al caminar sobre esta Tierra.
¿Qué pasaría si superamos el temor y permitimos que Dios nos utilice?

jueves, 4 de mayo de 2017

Sigamos Soñando

Cuando todo pase, ¿cuál será el legado que dejarás a la siguiente generación? ¿Habrás hecho algo realmente relevante en tu vida que trascienda más allá de lo que tu mente finita pueda imaginar?
¿Qué ocurrió con todas esas metas y sueños que una vez tuvimos pero que, por diferentes motivos, como inexperiencia, falta de motivación o de recursos, optamos por colgar los guantes en plena pelea y los abandonamos?
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Si me pudiera definir en una sola palabra yo escogería: “SOÑADOR”, pues es exactamente lo que he sido toda mi vida, y aunque me he estrellado muchas veces con la cruda verdad del fracaso, también he podido ver muchos de estos sueños cumplirse aún aquellos que yo pensé que eran imposibles.
Seguramente no todos tus sueños se lleven a cabo, puede que muchos de ellos sí, pero esto nunca lo sabrás si no lo intentas…  Si nunca te arriesgas a cruzar el río nunca sabrás lo que te espera en la otra orilla.
Este pensamiento nos anima a seguir soñando… porque quien se atreve a seguir soñando nunca envejece, sino que se mantiene entusiasmado con sus mañanas. De hecho, la falta de sueños es, en última instancia, sinónima de muerte en vida.
El problema con muchos de nosotros es que hemos dejado de soñar, probablemente producto de los obstáculos que impidieron la realización de algún sueño en particular. Sin embargo, muchos de nuestros sueños sí se habrán de cumplir si les ponemos ganas y nos aferramos al Señor.