jueves, 27 de diciembre de 2012

Dios es Sencillo y Nosotros Complicados - Reflexiones - vídeo

La vida realmente es sencilla pero nosotros la complicamos. Nos gustan las cosas complejas. Dios es sencillo en todas sus enseñanzas. La religión, al aplicárnosla, nos la complica.
Leí que un abogado había escrito una referencia únicamente de esta frase del Padre Nuestro: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy". Y su opinión decía así:
""Con los debidos respetos, solicitamos y pedimos que, debido a que es necesario hacer una provisión adecuada en el día y fecha arriba escritos, para satisfacer las necesidades nutricionales de los peticionarios, y para organizar los métodos de almacenamiento y distribución como se juzgue conveniente y necesario, así como apropiada para asegurar la recepción por y para dichos peticionarios de tal cantidad de productos (llámese pan), se nos conceda la cantidad suficiente de estos productos"".
Gracias a Dios que Él en su bondad ha hecho la vida cristiana sencilla. ¿Ya tomaste lo sencillo de Dios y lo hiciste parte de tu vida?
Si no, pruébalo hoy.
Qué bueno es saber que el Creador de todo lo que existe no se ha colocado lejos de nosotros o ha colocado barreras para que le alcancemos, sino que aún un niño, en su sencillez, le puede tocar por medio de la oración.
¿Le has alcanzado hoy? Detente ahora en lo que haces y dile algo en oración, de una forma sencilla, y Él también de forma sencilla te responde.
Que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar. 1 Reyes 8:29
Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. 1 Reyes 9:29
Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice el Señor, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa del Señor. 2 Reyes 20:5

Ahora soy Feliz - Devocional

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 
(2 Corintios 5:17)
Hace un par de días recibí una misiva de un buen amigo. Ahora nos separan muchos kilómetros y ya no podemos hablar cara a cara. La oración final de su carta me conmovió. No era una frase de esas que enmarcas necesariamente, o un pensamiento que te seduce por la elaborada sintaxis y cuyo contenido es axiomático o sentencioso. Pero la frase de mi amigo me conmovió, me hizo pensar en el poder de la gracia salvadora de Jesús y en el benéfico impacto de su sacrificio. Terminaba su carta diciéndome: “Ahora soy un hombre feliz”.
“Ahora soy un hombre feliz”,… dice mucho. Infiere que hubo un antes, un pasado lamentable y triste. Y sí que lo hubo. Sergio estuvo en pandillas, en la droga, en la cárcel. Los bolsillos llenos de dinero y el alma vacía de todo lo bueno. Sus fechorías dañaron a su esposa, a sus dos hijos, a sus amigos. Era temido por su ferocidad. Implacable a la hora de cobrar una deuda, pero sobre todo era un hombre desdichado. Acostumbrado a la traición, al odio y a la mentira. Lleno de desesperanza, enfermo de Sida y con su familia arruinada, vino a Jesús. Tal vez el Galileo exista en realidad, se dijo. Quizás no sea una mala idea probar algo más, y lo hizo; aceptó a Jesús como su Salvador personal y lo que empezó a ocurrir fue más allá de todo cuanto había imaginado.
Salvó su matrimonio, recuperó a sus hijos, encontró la paz interior sin necesidad de largas meditaciones y experimentó, por primera vez, un gozo inefable y duradero en el dulce amor de Dios. El rostro ya no se le nota envejecido como antaño, los hombros ya no los lleva caídos por el peso del pecado y ahora no anda detrás de otros por su dinero, sino por sus almas. Es un evangelizador nato que cuenta a otros el gran poder de la gracia de Dios. Todavía no ha sido sanado completamente; su enfermedad es un recordatorio del poder ponzoñoso del pecado. Dios puede curarle y lo sabe, pero, aun sin hacerlo, ya ha recibido más de lo que podía esperar o creer. Sin merecer nada, ha recibido tanto... y ahora es un hombre feliz.
La historia de Sergio me ha recordado la mía propia. No fui todo lo malo que fue Sergio, pero sí estaba tan perdido como él. Estaba perdido y Él me halló, le dio sentido a mi vida y trazó para mí un destino eterno que nadie podrá arrebatarme. Ya no soy la persona que fui, ahora soy diferente, soy salvo en Cristo Jesús. Sin embargo, a veces me olvido de todas esas cosas y puedo llegar a ser presa del temor, de la preocupación y de la desesperanza. Puedo llegar a olvidar lo que hizo Jesús cuando con mis actitudes reflejo lo contrario a lo que he recibido de Él ¿Te ha pasado lo mismo? ¿Has sido víctima de algún tipo de amnesia espiritual? Yo sí, y no quiero que me ocurra nunca más.

He escrito en una esquela de papel, con rótulo rojo, la frase de Sergio entre signos de admiración.  Si vienes a casa algún día y entras en mi oficina, seguramente la verás sobre mi tablón de anuncios y actividades. Quiero recordar, todos los días, que soy una nueva criatura en Cristo, que ahora soy distinto para la gloria de Dios. Quiero regodearme en el hecho de que, pase lo que pase, suceda lo que suceda, ¡Soy un hombre feliz!, por la gracia de Dios.

Tu Voz Me Basta para Calmar el Dolor - Reflexiones con Vídeo

Tu voz
me basta para calmar el dolor
para limpiar entero el corazón
manchado por la decepción
Tu voz
es como blanca lana que me das
en tiempos de muy fría soledad
en tiempos de dificultad
El caso es que cuando me hablas toda mi alma se me ablanda
Y si estoy herida sano cuando me hablas por que así eres Tú
¡¡Jesús!!
¿Qué hay en tu hablar?
Que sólo al escucharte tengo que llorar
y siento una paz que no puedo explicar
me encanta escucharte hablar
¿Qué escondes al hablar?
Que sólo al escucharte tengo que postrarme
y darte toda gloria porque eres más grande
de lo que puedo imaginarme
y desde el alma tengo que decir
Tengo que llorar
que llorar
Háblame siempre Señor
¿Qué escondes al hablar?
Que tengo que postrarme ante ti
y desde el alma tengo que decir
Tu voz
me basta para calmar el dolor

El Perdedor Que Nunca Se Rindió - Crecimiento personal

Cuando era pequeño, su tío le llamó “Sparky” en honor al caballo de las tiras cómicas (dibujos animados en papel), Spark Plug.  El período escolar fue todo un desastre para Sparky. Fracasó en cada materia del octavo grado.  Fracasó en Física en secundaria, obteniendo una calificación de cero.  También fracasó en Latín, Álgebra e Inglés.  Y su rendimiento en los deportes no fue mucho mejor.  Aunque logró formar parte del equipo de golf del colegio, perdió el único partido importante de la temporada.  Ah, hubo un partido de consolación… pero también lo perdió.
Durante su juventud, Sparky fue socialmente torpe. No es que los demás estudiantes no gustasen de él, sino que a nadie le importaba mucho. De hecho, Sparky se sorprendía si un compañero le saludaba fuera de horas de clase. No hay manera de saber cómo le habría ido en una cita. Nunca invitó a una chica a salir en la secundaria; temía mucho ser rechazado o quizá que se rieran de él.  Sparky era un perdedor; él, sus compañeros… todos lo sabían. Así que aprendió a vivir con ello. Pronto se convenció de que si las cosas iban a funcionar algún día para él, lo harían.  De otra manera, tendría que contentarse con lo que parecía ser su inevitable mediocridad.
Sin embargo, había una cosa importante para Sparky: el dibujo.  Estaba orgulloso de su trabajo; nadie más lo apreciaba. Pero aquello no pareció importarle. En su último año en la secundaria, presentó unas caricaturas a la revista del anuario escolar pero los editores rechazaron el concepto. A pesar de este rechazo, Sparky siguió convencido de su habilidad; de hecho, decidió convertirse en artista.  Así que al terminar la secundaria, Sparky escribió a los Estudios Walt Disney que le pidieron muestras de su trabajo. A pesar de la cuidadosa preparación que hizo, fue rechazado también… ¡Otra confirmación de que era un perdedor!
Pero Sparky no se rindió.  En vez de eso, decidió contar la historia de su vida en caricaturas. El principal personaje sería un niñito que simbolizaría al eterno perdedor y poco rendidor.  Todos le conocen bien porque el personaje cómico de Sparky llegó a ser un fenómeno cultural.  La gente se identificó rápidamente con este “adorable perdedor”. Les recordaba los momentos dolorosos y vergonzosos de su propio pasado, de su dolor y de su humanidad compartida.
El personaje pronto se hizo famoso a nivel mundial: “Charlie Brown”.  
Y Sparky, el muchacho cuyos muchos fracasos nunca le impidieron seguir intentándolo, cuyo trabajo fue rechazado una y otra vez… fue el exitoso caricaturista Charles Schultz. Su tira cómica, “Rabanitos”, sigue inspirando libros, camisetas y especiales de Navidad, recordándonos, como alguien comentó alguna vez, que la vida nos da oportunidades a todos, también a los perdedores.
La historia de Sparky nos recuerda un principio muy importante en la vida. Todos afrontamos dificultades y sus consecuentes desánimos de vez en cuando; también podemos decidir cómo manejarlos. Si perseveramos, si mantenemos la fe, si seguimos desarrollando los talentos únicos que Dios nos ha dado, nadie sabe qué puede pasar. Podemos acabar con una perspectiva y habilidad negativa para inspirar lo positivo, conseguido sólo a través de la dificultad.  En última instancia, no hay “perdedores” con Dios; ¡es sólo que a algunos ganadores les toma más tiempo desarrollarse!

Esta historia que probablemente algunos hayan leído alguna vez o tal vez conocieron, por primera vez, en el momento de la muerte del famoso caricaturista en el año 2000, no deja de inspirarnos a todos. Totalmente de acuerdo con la última frase del autor de este pensamiento, parafraseada: con Dios no hay perdedores, tan sólo ganadores en vías de desarrollo… aunque algunos a una velocidad más lenta de lo que todos quisiéramos, pero, de todas maneras, en camino al éxito.
¡No permita que nadie a su alrededor, y mucho menos al enemigo de nuestras almas, hacerle creer que Ud. es un fracasado tan sólo porque no le ha ido bien en alguna iniciativa.
Siga intentándolo y, ¿quién sabe? tal vez estemos hablando o escribiendo de Ud. en unos pocos años.  Adelante y que el Señor les continúe bendiciendo.

La esencia de la Navidad es el Amor - Reflexiones - vídeo

Se nos dice que la Navidad es una “época de alegría” y un “momento de gozo”.
Pero mientras la Navidad se acerca, ¿no experimentas a veces cosas muy lejanas de alegría y gozo?
¿Te encuentras hundido y tus días llenos de cosas por hacer?
¿Estas cansado después de un largo año y de los numerosos problemas y dificultades que aparecen en tu camino?
¿Te parece que la Navidad es una presión más y una demanda más de tu tiempo?
Deténte durante un minuto.
Es posible que pienses que no tienes tiempo para detenerte, pero deberías hacerlo.
Deseo que experimentes la calma y la paz esta Navidad. En vez de esperar a sobrevivir a las fiestas, quiero mostrarte que realmente gozarás este momento.
Significará un intercambio, sin embargo.
Tú tendrás que abandonar algo de tu ocupada vida para que puedas hacer espacio para algo mejor.
Tú puedes mirar a cada Navidad como que necesita ser más grande y mejor que la anterior, y ansiosamente ocuparás cada momento haciendo preparativos para esa meta.
Pero a veces, menos es más.
¿Te has detenido a pensar en si todo este correr es necesario?
¿Te está haciendo a ti y a tus seres queridos más feliz esta Navidad?
¿O estás dejando fuera las cosas verdaderamente importantes en la vida para así seleccionar los regalos perfectos, arreglar las decoraciones impecablemente, y reunir los mas suntuosos ingredientes para la cena de Navidad?
Mientras menos desesperado estés en crear la Navidad “perfecta”, más tiempo encontrarás para gozarla.
Mientras menos estresado y presionado estés, más felicidad y alegría ocuparán los momentos que tú y tus seres queridos tendrán juntos.
La Navidad se goza mejor cuando no estás centrado en las decoraciones, regalos, o festividades, sino cuando el amor es el centro.
El amor es la esencia de la Navidad
La Navidad debiera significar ocupar tiempo precioso con tu familia y amigos. Tiene que ver con acariciar y celebrar el amor que compartes.
Tristemente, el amor puede perderse entre el movimiento y el bullicio. A veces está tapado por las decoraciones y regalos, las compras sin fin, la cena de Navidad y su contenido.
La Navidad es época de fiesta, pero tiene que ver con mucho más que eso.
La Navidad es Mi cumpleaños. Es época de celebrar el más grande regalo dado a la humanidad.
¿Puedes tomar un momento para Mí ahora, en honor a Mi cumpleaños?
¿Puedes gastar un minuto para dejar que te diga cuanto te amo?
¿Puedes parar para agradecerme por Mi amor, y reflexionar cómo puedes esparcir más amor por el mundo?
Fue el amor por ti lo que me trajo a la Tierra hace más de 2000 años.
Fue el amor el que me dio ímpetu para caminar por tu mundo y ser uno de los tuyos, para vivir y morir por ti.
El amor fue, y aún es, el centro de mi existencia.
Todo lo que he hecho ha sido por amor a ti personalmente, y por amor a la humanidad en general.
Tú significas mucho para Mí.
En esta Navidad toma tiempo para amar.
Si lo haces, estarás dándome un maravilloso regalo y me será posible darte especiales regalos este año.
Jesús.
Las festivas decoraciones, los deliciosos alimentos, los regalos, caerán en el olvido; la mayor parte de ellos perdidos entre los recuerdos de muchas Navidades, pero el amor que habrás compartido y alimentado vivirán por siempre.
Si tú aún no has experimentado el hermoso amor de Jesús, el corazón y el alma de la Navidad, puedes hacerlo ahora.
Todo lo que necesitas es invitarle a entrar en tu corazón y vida.
ORACION:
Jesús, te agradezco por el amor que me has mostrado al venir a la Tierra, al vivir y morir por mí. Quiero celebrar esta Navidad contigo. Deseo conocerte, recibir tu amor y tu regalo de la vida eterna. Por favor toca mi vida con el amor que Tú tienes para ofrecer, y ayúdame a compartir ese amor con otros también.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La Navidad del lleve ahora y pague después - Mensajes de Ánimo

 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado será sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
(Isaías 9:6)
Aunque los evangelios no precisan la fecha exacta del nacimiento de Jesús, y los primeros cristianos no celebraban Navidad alguna, gran parte de la población mundial acepta y toma la transición del 24 y 25 de diciembre para dicha conmemoración, de diversas maneras, según   costumbres, tradición, cultura y hasta bolsillo. Bolsillo porque un acontecimiento como éste, tampoco pudo escapar, lamentablemente, de la embestida de la sociedad de consumo que, con genial estrategia, no sólo nos sugiere o propone artículos, sino que nos crea la necesidad de  adquirir, gastar, incluso más allá de nuestras posibilidades financieras.
Y es que su ingeniosa publicidad nos alborota esa generosidad que llevamos adormilada en algún rincón de nuestro interior. Para eso ponen en práctica estrategias de ventas que tienen un sólo propósito: impulsarnos a comprar, a competir, a no quedarnos atrás del resto. Por ello, como ratón al queso, caemos seducidos por las ofertas del “lleve ahora, y pague después”, o de las famosas promesas de campaña que terminan en: “si te he visto ni me acuerdo”.
El imán del “lleve sin entrada, sin garantía, sin intereses, y con modalidades de pago a escoger”, nos marea y determina que entremos al almacén por un juego de luces para el árbol, y salgamos con un     televisor de bastantes pulgadas, mejor que el que tiene el pariente o el vecino.

Cosas así son las que a muchos les lleva a declarar que no les gusta la Navidad, porque sienten que indirectamente resalta el poder  monetario de unos, frente a la estrechez económica  de otros.
Pero la solución no  está en ignorar o despreciar   la Navidad; tampoco en satanizar al ciudadano que tiene su comercio como forma honesta de ganarse la vida; más bien es nuestro deber discernir acerca de lo que nos conviene o no frente al consumismo; de no aborregarnos siguiendo lo que el resto hace simplemente para “no quedar mal”, y de entender que la Navidad es ante todo una oportunidad más  para el reencuentro con Dios, con el prójimo, con nosotros mismos; y consecuentemente con ello replantearnos un plan que nos estimule a ser todo el tiempo mejores humanos, menos orgullosos, más sencillos, más solidarios.
noche de estrellas
Si vas a engalanar tu casa, adorna también los balcones de tu mente con la Palabra de Dios; si te gusta confeccionar pesebres, planta uno en tu corazón donde nuevamente nazca Jesús; y si deseas compartir aguinaldos, tarjetas, regalos, golosinas, alimentos… hazlo en la medida real de tus posibilidades sin que eso sea tu prioridad, sin buscar la vana ostentación o que el resto sepa cuán “generoso” o “magnánimo” eres.  (Mateo 6:3).
Finalmente, recordemos que le servirán de poco los detalles al homenajeado, en este caso Jesús,  si, una vez pasada la euforia de la Nochebuena, nuestro corazón vuelve a los tradicionales conflictos de siempre: desamor, orgullo, vanidad, falta de perdón, soberbia… Querrá decir entonces que nunca pudimos entender que el cambio de actitud, no sólo fue para salir del paso en Nochebuena y Navidad, sino que también lo fue para todos los días que faltan del año, y todos los que están por venir.
Que el recuerdo del nacimiento de Jesús nos traiga los frutos del Espíritu de Dios: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad y fe, para compartirlos con los demás, inclusive con quienes hasta hace poco eran nuestros enemigos.
Queridos amigos: para ustedes y los suyos, les deseo una Navidad llena de bendiciones, donde el invitado central en vuestro corazón sea por siempre Jesús.

“Gloria a Dios en las alturas,

y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.”

(Lucas 2:14)

¡Ser Feliz… Tu reto! - Reflexiones con vídeo

Parece difícil,
Parece imposible,
Pero no hay nada que impida,
Que un sueño pueda cumplirse. . .
No hay nada que pueda apartarte,
Del deseo de tu corazón,
No hay nada que venza la fuerza de una ilusión. . .
Por eso tú. . .
Tú puedes ser aquello que tú quieras ser,
Tú puedes ser el sueño que soñaste ayer,
Tú puedes ser la estrella que brillando ves,
Tú lo decides. . .
Por eso tú. . .
Tú puedes ir tan alto como quieras ir,
Tú puedes alcanzar lo que hay dentro de ti,
Tú puedes ser todo eso que te hace feliz,
Tú lo decides hoy. . .
Parece difícil,
Parece imposible,
Pero no hay nada que cambie,
El camino que tú elegiste. . .
No hay nada que pueda apartarte
Del deseo de tu corazón,
No hay nada que venza la fuerza de una ilusión. . .

Simplemente CREE - Devocional

Cuando todo se pone de color oscuro y miramos hacia todos lados sin ver una salida o una solución posible, ¡vaya, cómo nos cuesta creer!
Porque nos cuesta creer que algo bueno puede salir de eso, nos cuesta creer que algo bueno vaya a pasar, nos cuesta creer que Dios puede hacer algo.
Nosotros, los seres humanos, independientemente de nuestra nacionalidad, tenemos un problema con la fe; nos cuesta creer las promesas de Dios, pero somos muy crédulos con las mentiras que el diablo trata de introducir en nuestra mente.
Por un lado se nos hace fácil creerle al enemigo cuando nos dice que somos unos derrotados, unos hipócritas, cuando comienza a predicarnos que no valemos nada y que Dios no está interesado en nuestros asuntos, pero se nos hace MUY DIFÍCIL creer lo que Dios ya ha prometido.
¿Por qué somos así?, ¿por qué nos cuesta creer lo que Dios nos ha prometido? La respuesta es sencilla: Nos cuesta creer porque analizamos todo bajo nuestra perspectiva humana y, al ver que no existe una soluciona humana posible, creemos que las cosas no mejorarán o que nada bueno se conseguirá.
¡Gracias a Dios Él no ve las cosas como nosotros las vemos!
Quizá para ti, hoy día, te parezca que no hay una posible solución a tu problema; lo has agrandado tanto que se ha vuelto un gigante difícil de vencer, ves hacia cualquier lado, analizas cualquier posible solución y por más que pienses y pienses, simplemente ¡no existe!
El hecho de haber analizado todo humanamente y llegar a la conclusión de que no existe una forma de salir de esa situación, te hace pensar y creer que de verdad NO EXISTE UNA SOLUCIÓN. Pero, ¿por qué no dejas que Dios analice todo en tu lugar?, ¿por qué no le cedes el lugar a Dios, para que sea Él quien decida si es posible o no?
Cuando Dios le dio la promesa a Abraham de que su descendencia sería como las arenas del mar o como las estrellas del cielo, Abraham era un anciano y su esposa Sara también, además de que Sara era estéril, es decir, no había posibilidades humanas que llegara a quedar embarazada.
Ellos pensaron primero en las formas humanas para una posible solución a ese problema y fue así como Sara decidió que su esclava Agar fuera el medio por el cual podría darle un hijo a Abraham.
Cuando nosotros decidimos actuar según nuestros planes o según como creemos que tienen que ser las cosas, y de esa manera queremos darle una “ayudadita” a Dios, corremos el riesgo de equivocarnos duramente. El hijo que Agar tuvo no era el hijo de la promesa, ellos trataron de solucionar el problema con ideas humanas, pero Dios tenía un promesa que cumplir y, a pesar de que todo apuntaba que el cumplimiento de esa promesa era imposible (los dos con avanzada edad y Sara estéril), Dios lo iba a hacer posible.
¿En qué le quieres ayudar a Dios?, ¿será que Dios necesita que le echemos “una manita” para que pueda cumplir sus promesas?
Hay momentos en la vida en donde no podemos “echarle una manita” a Dios, en donde nuestro trabajo sólo es CREER, solamente eso, no tienes por qué hacer mas, simplemente tu trabajo es CREER, deja que Dios haga lo demás, porque si metes tus manos posiblemente lo eches a perder; por eso a veces sólo tienes que CREER.
Es posible que muchos estén pasando por situaciones que, humanamente, hoy día, sean imposibles de solucionar. Situaciones que les hayan robado la paz, que hayan hecho de sus días un calvario, situaciones que no pueden sacar de sus mentes y que cada día sienten que les matan la fe.
Pues hoy quiero motivarte a que no dejes de CREER que lo que para ti parece perdido, Dios puede restaurarlo, lo que para ti parece oscuro, Dios lo puede colorear, lo que para ti es imposible, Dios puede convertirlo en posible. ¿Qué es lo único que Él te pide?: simplemente CREER.

Creer sin ver, es recompensado; creer sin ver es la esencia de la FE.

Dios no quiere que pierdas tu tiempo pensando en cómo actuará, en qué método usará o de qué forma lo hará, lo único que tienes que hacer es descansar en la promesa de que Él actuará en tu vida si tan sólo depositas tu confianza plena en Él.
No sabemos cómo será la forma de actuar de Él, porque un Dios creativo es difícil de predecir, lo que sí sabemos es que seguramente nos sorprenderá de una forma en la que ni siquiera pensamos que lo hará. Así es Él, así es nuestro Dios, así es tu Dios, simplemente CREE.

¡Si crees, Dios te sorprenderá!

“Del mismo modo, Abraham le creyó a Dios, y Dios lo consideró justo debido a su fe”

Gálatas 3:6 (Nueva Traducción Viviente)

No te quedes a medias - Mensajes de ánimo - vídeo

Cuando hemos recorrido ya más de la mitad del camino es cuando más cansado se nos hace el mismo, el agotamiento comienza a hacerse presente y nos pone en un gran dilema sobre si tomar la decisión de continuar o de desistir y regresar por donde comenzamos.
no te quedes a mediasRecuerdo que hace unos días iba a un lugar donde es difícil encontrar un lugar de aparcamiento. Dejé mi coche en otra parte y decidí ir caminando con el fin de no meterme en líos, pero cuando iba casi por la mitad del camino comencé a arrepentirme; no sabia si regresar o continuar caminando, el sol calentaba con toda su fuerza y el camino ya se me había hecho muy largo, y lo que al principio parecía ser una buena decisión, al verme caminando tanto me parecía todo lo contrario. Estaba arrepentido de haber hecho eso.
Hoy me acordé y comparaba esa anécdota con las cosas que suceden cuando hemos comenzado algo, ya sea decisiones, planes, proyectos y propósitos. Como al iniciarlos nos parecen tan sencillos y al ir ya avanzados comenzamos a ver las dificultades, los problemas que se nos presentan, nos desesperamos viendo que estamos tardando y queremos terminar todo cuanto antes, aunque ya llevemos una gran parte del camino recorrido.
Tener en cuenta los obstáculos y situaciones complicadas con las que nos encontramos, no es más que darle importancia a todos esos impedimentos que nos hacen mas difícil el camino. Cuando nuestra atención se desvía hacia ellos en lugar de hacia la meta, todo se nos hace difícil y el camino muy largo, y lo que comenzamos con entusiasmo y fe nos parece un error y algo muy lejano de alcanzar.
En tu camino puedes encontrarte con muchas dificultades a tu paso, cosas que querrán frenar y terminar con lo que ya has avanzado; casi siempre a medio camino es cuando las fuerzas comienzan a fallar, cuando el cansancio se hace presente, pero también es una muestra de que si has podido llegar hasta donde estás es porque tuviste la capacidad para hacerlo y también la tendrás para llegar hasta el final.
No dejes cosas inconclusas, no te quedes a medias pensando que ya no puedes; lo que un día te decidiste a comenzar, termínalo, recorre el camino completo, la meta sigue estando ahí esperando que llegues a disfrutar de tu recompensa. Todos comenzamos cosas, pero muy pocos son los valientes y esforzados que continúan hasta lograr llegar al final.
No permitas que tus obstáculos presentes pongan fin a tu camino, las decisiones y cosas que comenzaste siguen siendo las mismas; sigue habiendo la misma distancia, no se han ido más lejos. Lo que te hace ver las cosas así son el cansancio y la falta de motivación. Toma un respiro y piensa: ¿voy a rendirme ahora después de tanto tiempo y esfuerzo que he invertido?

¡Haz que valga la pena! ¡Ya falta menos!