sábado, 15 de diciembre de 2012

Jesús lo puede hacer - Devocional + vídeo


“Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados.
Fue golpeado para que nosotros estuvieramos en paz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados.”
Isaías 53:4-5 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Cuando Jesús estuvo a un paso de la Cruz en el huerto de Getsemaní, se angustió en lo más profundo de su alma. De antemano sabía el castigo y sufrimiento que le esperaba. La peor de las muertes, muerte de cruz; pero a lo lejos Él divisó el galardón. Pudo ver millones de personas siendo perdonadas de sus pecados, libres de cadenas, restauradas de todo tipo de maltratos y abusos, sanadas de enfermedades; y todo esto hizo que valiera la pena. Jesús, antes de ir a la Cruz, pensó en todo aquel que estaba muerto en vida sin esperanza, en aquellos que con sus propias fuerzas jamás podrían salir de la oscuridad, en los que acabarían con su vida antes de tiempo; y al hacerlo quiso darle otro final a sus vidas, perdón y vida eterna. Cuando vio lo que logró con Su angustia Él quedó satisfecho (Isaías 53:11).
 Jesús pagó el precio para darle paz a toda la humanidad, Él cargó con todas las debilidades de las personas en la Cruz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados, fue traspasado por toda rebelión y aplastado por todo pecado cometido; de toda persona y de todo tiempo. Por lo que no es voluntad de DIOS que cualquier persona tenga cadenas, esté cautiva, viva en pecado, padezca enfermedades, o viva afligida, triste o en depresión. El poder del Espíritu de DIOS puede liberar a quien sea de cualquier situación que le oprima.
Jesús tiene todo el poder necesario y la disposición para liberar a quien sea de su opresión. Él tiene derecho legal pues hizo añicos el pecado y la maldad en la Cruz. Y todo lo que hay que hacer es creerle. Él no espera que paguemos absolutamente nada o que nos castiguemos o suframos para obtener la anhelada paz, porque Él ya pagó el precio.
Si tú has vivido en una prisión de cualquier tipo y te han dicho que nada ni nadie te puede salvar, hoy te tengo una gran noticia: ¡Jesús puede salvarte! De hecho ya lo hizo en la Cruz, sólo tienes que creerlo.
Si crees que Jesús te puede hacer verdaderamente libre, haz esta oración:

“Dios, perdona mis pecados. Jesús, sálvame y lávame con tu sangre preciosa. Quebranta con tu poder todo yugo de mi vida y dame libertad. Dame la fe que necesito para ser libre. Envía a tu Espíritu Santo para que me guíe a hacer tu perfecta voluntad. Oro esto en el nombre de Jesús, Amén.”

Si tú has hecho esta oración, entonces has nacido de nuevo. Aunque no hayas sentido algo místico o sobrenatural. Desde hoy el Espíritu de Dios habita en ti (Gálatas 3:27) y Él te guiará a Su perfecta voluntad. De ahora en adelante debes buscar a Dios de manera diaria y hacerle tu sustento. Háblale como un hijo a su padre y Él te responderá. Es sumamente importante que consigas una Biblia y le leas pidiéndole a Dios que te dé entendimiento. Busca una Iglesia Cristiana en donde se sujeten a los principios de la Biblia; para esto pídele a Dios que te guíe a la Iglesia que Él tiene para ti, y al estar en ese lugar sabrás dentro de ti que esa es tu casa. 
Una hermosa adoración que nos motiva a estar cerca de Jesús. Interpretada por el cantaautor Jesús Adrián Romero. 
En mi caminar 

en mi diario andar 

cerca de Jesús
quiero siempre estar

en mi despertar
y en mi descansar
cerca de Jesús
me quiero encontrar

Cerca de Jesús
cerca de Jesús
no hay otro lugar
donde quiero estar

cerca de Jesús
cerca de Jesús
quiero siempre estar
cerca de Jesús

Cuando llegue el fin
de mi vida aquí
cerca de Jesús
quiero yo morir

y al llegar allá
a la eternidad
cerca de Jesús
quiero yo habitar

cerca de Jesús
cerca de Jesús
no hay otro lugar
donde quiero estar

cerca de Jesús
cerca de Jesús
quiero siempre estar
cerca de Jesús


Yo Elegí Confiar en Dios ¿y Tú? - Crecimiento personal

Yo elegí confiar en Dios ¿y tú?
 “No permitas que las crisis se apoderen de ti, comienza a ver las oportunidades y seguro que vas a triunfar”.
Se ha dicho que la palabra más popular de estos tiempos es “crisis”.
Leemos la prensa o vemos las noticias por televisión y nos encontramos con la crisis; estamos en el trabajo o en el hogar y lo que escuchamos es crisis. Esto, por supuesto, hace que mucha gente cristiana y no cristiana se paralice y no avance por temor a la crisis.
¿Eres tú de esas personas que se han detenido ante la crisis o eres de las que avanzan en busca de lo extraordinario?
La vida es un asunto de actitud y la actitud es un asunto de decisión, y yo elijo qué actitud voy a tomar ante las crisis. Ante los problemas o situaciones que se nos puedan presentar, podemos optar por una actitud positiva o una actitud negativa. La actitud positiva crea la diferencia porque busca solucionar problemas, no deja los problemas así como así que parece que no importan, una persona con actitud positiva busca siempre resolver, disfruta de las circunstancias, ve más oportunidades y vive la vida con entusiasmo.
Una persona con actitud positiva tiene presente lo siguiente:
1.    No eligió las circunstancias que le tocó vivir, pero sí eligió qué actitud manifestar.
2.    Se esfuerza por desarrollar una actitud positiva y no soltarla.
3.    Sus acciones están determinadas por su actitud.
4.    La actitud de su gente o entorno es un reflejo de la suya.
“Dios decide por lo que vamos a pasar. Nosotros decidimos cómo lo vamos a pasar”.
Es tu decisión cómo decidas pasar el día de hoy, es tu decisión si decides confiar en Dios para todos los asuntos de la vida. Si crees que tu matrimonio tiene solución o no tiene solución, es tu decisión. Si crees que puedes salir de esa deuda financiera o no puedes salir, es tu decisión. Todo está en tus creencias y en donde pones la confianza. Los límites los creamos nosotros mismos en nuestras mentes.
Hay una historia en la Biblia en el evangelio de Mateo 8:5-10,13, donde un centurión romano se acerca a Jesús a pedir por sanidad para su sirviente que sufría muchos dolores y no podía moverse. Jesús le dice que él ira a sanarle pero el centurión le dice que no es digno de que Él entre a su casa, que solamente ordene la palabra y el enfermo sanará.
Jesús se asombra y dice que ni en Israel había conocido a alguien que confiara tanto como este extranjero y, más adelante, Jesús le dice que, como creíste, así sucederá. Aquí podemos ver la actitud del centurión; él pudo haber hecho varias cosas: pedir que Jesús fuera a su casa, mandar a un soldado con el mensaje, buscar otro sirviente al que no le importara los dolores del otro, sin embargo él buscó soluciones y a pesar de ser extranjero se acercó a Jesús, se esforzó en acercarse al Maestro y eligió poner toda su confianza en Dios al pedirle que ordenara, que dijera la palabra de sanidad y el enfermo sanaría. Jesús elogia esta actitud con asombro, se maravilla de la fe del extranjero y le afirma que, como creíste, así va a suceder.
¿Qué es lo que estás creyendo para tu vida?
¿Qué es lo que esperas que suceda en tu matrimonio, en tus relaciones, en tus negocios, en tus finanzas?
¿Eres capaz de asombrar al Maestro?
¿Cómo es tu actitud ante la vida?
¿Estás confiando en Dios para tus problemas, necesidades, tentaciones?
Mi actitud determinará mis acciones. Puedo ser víctima o protagonista, puedo ser bendición o maldición, puedo ser esclavo o libre, puedo confiar en Dios o no confiar, es mi decisión. Hay una anécdota que lo ilustra muy bien.
Cuentan que un alpinista, con el afán de conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria sólo para él por lo que subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde,... y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo,... y oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a sólo unos pocos metros de la cima, resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista sólo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo… y, en esos angustiosos momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que le amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento, suspendido en el aire, gritó: ¡ayúdame Dios mío! 
De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿Qué quieres que haga? – Sálvame Dios mío 
-¿Realmente crees que yo te puedo salvar? –Por supuesto, Señor 
- Entonces corta la cuerda que te sostiene…
Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró aún más a la cuerda….
Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron a un alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a la cuerda… A tan sólo un metro del suelo…
¿Cuál es la cuerda a la que nos aferramos para no recibir las bendiciones que Dios tiene preparadas para nosotros en el día de hoy?
Hoy es el mejor día para confiar en Dios y disfrutar de todo lo que nos da, busca tu resultado extraordinario. Yo elegí confiar en Dios, ¿y tú?

Amor del Corazón - Reflexiones

Hoy día las aventuras amorosas no son inusuales entre jóvenes adolescentes. No es particularmente sorprendente que dichas aventuras amorosas terminen por una u otra causa. Normalmente los adolescentes sobrepasan el dolor de una relación acabada y descubren que hay otros peces en el mar.
Esta típica norma, comenzó cuando Felipe Garza comenzó a salir con Ana Freire. Felipe y Ana salieron juntos hasta que Ana enfrió el romance y comenzó a salir con otros muchachos.
Un día, Ana se doblaba de dolor. Los médicos enseguida descubrieron que Ana se estaba muriendo de una enfermedad degenerativa del corazón y necesitaba un trasplante desesperadamente. Felipe se enteró de la condición de Ana y le dijo a su mamá: Voy a morir y le daré mi corazón a mi novia. Los muchachos dicen cosas tan irracionales como ésta de vez en cuando.
Después de todo, Felipe aparentaba estar en perfectas condiciones de salud. Tres semanas después, Felipe despertó una mañana y se quejó de dolor en el lado izquierdo de su cabeza.
Comenzó a perder el aliento y a no poder caminar. Fue llevado al hospital donde se descubrió que una vena de su cerebro había explotado, causándole la muerte cerebral. La súbita muerte de Felipe desconcertó a sus médicos. Mientras permanecía con el respirador artificial, su familia decidió permitir a los cirujanos quitarle el corazón para Ana y sus riñones y ojos para otros que necesitasen estos órganos.
Ana recibió, entonces, el corazón de Felipe. Después del trasplante, el padre de Ana le contó que Felipe había estado enfermo tres meses antes de morir. Dijo: Donó sus riñones y sus ojos. Hubo una pausa y Ana dijo: "Y yo tengo su corazón".
Su padre le dijo: Sí, esto fue lo que él y su familia deseaban. La expresión de ella cambió un poquito. Le preguntó entonces a su padre quién lo sabía. Él le dijo: Todos. Nada más se dijo.
Varios días después, un cortejo fúnebre parecía comenzar a moverse entre los huertos y campos de Llanes, Asturias. La procesión era tan larga que parecía la de un príncipe, pero era la de Felipe. Su única pretensión fueron su amor y su corazón.
Es inolvidable cuando una persona ofrenda su vida para que alguien a quien ama pueda vivir. Sería inolvidable si usted hubiese recibido un nuevo y saludable corazón de alguien que le amara más de lo que usted pudiese apreciar.
Cada instante de su vida sería un tributo hacia aquél que le amó tanto como para dar su vida por usted…
Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

No pierdas fruto - Devocional - vídeo

“Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón
noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha.”
 
Lucas 8:15 (Nueva Versión Internacional).
Toda palabra dada a los corazones de los hijos de Dios es dada con un propósito: fructificar. Imagina esto: una persona llega al cielo y, al estar recorriendo los pasillos, ve un cuarto que lleva su nombre. Un cuarto tan grande que podrías meter en él un estadio de futbol. El hombre pregunta a su guía, ¿qué es este lugar? — ¿De verdad quieres saberlo? — La persona responde que “sí”. 
Al abrir la puerta ve una caja que dice “salud”, mira a lo lejos y ve otra casa lujosa con un gran letrero que decía "billetes de avión" con su nombre, una foto del coche de sus sueños, otra foto con su pareja tomada hasta el fin de su vida y muchas bendiciones más. Al ver esto, él se quedó pasmado. Y replicó: todo eso es lo que anhelaba pero no le conseguí. Mi mujer me abandonó, morí de una enfermedad, tuve muy pocos viajes y siempre viví en el mismo lugar. El acompañante simplemente respondió: perdiste todo eso porque decidiste no creer.
Cuando Dios da promesas a Sus hijos Él espera que se conviertan en una realidad en la tierra, así como son una realidad para Dios desde que sale la palabra de Su boca. No pierdas bendiciones por falta de creer. Mantén un corazón fértil para Dios. No escatimes soñando. Cristo pagó el precio más alto por ti para darte una vida plena. Aférrate a toda palabra de Dios para tu vida y recibe lo que te pertenece. Cada vez que recibas una palabra de Dios para tu vida, cree que ya es tuya esa bendición. No pierdas fruto por falta de creer. Hay provisión en el cielo abundante para ti, créele a Dios y liberate.
Honra a tu Padre Dios con mucho fruto. Sé tierra fértil, no te conformes con nada menos que todas las bendiciones que quiere Dios para tu vida. Mantente expectante a los nuevos sueños y bendiciones que tiene tu Padre Dios para tu vida. Asegura fruto abundante, solo créelo y así te será hecho. 

Créele al Dador de la semilla y recibe una gran cosecha.


Un regalo de amor - Vídeo Reflexivo

Un hermoso video que muestra como un niño que tiene la bendición de tenerlo todo, toma la excelente decisión de compartir de lo que tiene con alguien que realmente lo necesita.
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viernes, 14 de diciembre de 2012

Cuestión de Perspectivas - Reflexiones - vídeo

Carmen y Juana, que eran dos viejas amigas, fueron a almorzar a su restaurante favorito. Carmen felicitó a Juana por los recientes matrimonios de su hijo e hija.
-¿Cómo te las arreglaste con todo?  -le preguntó Carmen-. Tener dos bodas en el mismo mes debe haber sido muy difícil.
-No lo creas -contestó Juana-. Fue de mucha alegría y honra ayudar a mis hijos en sus bodas. Estaba realmente feliz al hacerlo.
-Bueno, dime -quiso saber Carmen-, ¿cómo es tu yerno?
-¡Ah! -suspiró Juana-, es un hombre maravilloso. Permite que mi hija duerma hasta tarde.  A veces, ella se levanta a las diez o las once de la mañana.  Le dice que vaya al salón de belleza para arreglarse el cabello y las uñas todas las veces que quiera.  Incluso insiste en llevarla a cenar fuera todas las noches.
-¡Increíble! -exclamó Carmen-. Está de verdad bendecida. Cuéntame de tu nueva nuera.
-Bueno -resopló Juana-, esa es una historia totalmente diferente.  Duerme hasta las diez o las once de la mañana. Gasta todo el dinero de mi hijo en el salón de belleza con el cabello y las uñas. ¿Y puedes creer que insiste en comer fuera todos los días?
La vida es cuestión de perspectivas. La manera en que uno ve las cosas influirá en nuestra vida y también en la de quienes nos rodean.  Vamos a comprometernos a ver las cosas desde la perspectiva de Dios. Su punto de vista siempre es claro como el agua.
Santiago 1:4
Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Tengo Miedo a Crecer -Crecimiento personal

“El significado de la vida no es la seguridad, las grandes oportunidades son arriesgadas.” Shirley Hufstedler
Tengo miedo a crecer es una afirmación que muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas llegamos a decirla, sobre todo cuando estamos viviendo en el caos, cuando vemos que nuestra vida se desmorona, cuando nuestros sueños se vuelven inalcanzables. Son esos momentos cuando comenzamos a añorar ser niños porque pensamos que los problemas no existen. Esa es una historia que te cuentas para no entrar en crisis.
Nos olvidamos que la crisis también representa una fuente de oportunidades para crecer, que la clave es buscar esos momentos que nos permitan ver que vale la pena vivir.
¿Puedes identificar esos momentos de pánico? ¿Cuál es la historia que te cuentas para no crecer?
Es fácil contar la historia de la crisis:
“Mi matrimonio o mi relación está en crisis…necesito amor”
“No tengo trabajo…necesito dinero”
“Si tuviera tiempo, pero a esta edad creo que es demasiado tarde”
“Quiero cambiar mi manera de ser pero…”
Tú puedes escribir la tuya y te darás cuenta que en ti hay una necesidad; todos tenemos necesidades que queremos cubrir, la de sentirnos amados, protegidos, valorados, afirmados, respetados, plenos.
¿Cuál es tu necesidad hoy? Escribe esa necesidad que tienes pero que no puedes alcanzar porque tienes miedo.
El miedo te ha paralizado y ha llenado tu corazón de dudas y temores, y te dices: mejor me quedo así y no hago nada, nunca lo voy a lograr o quizás la historia que te cuentes es que ya lo has intentado todo y nada has logrado, y llegas a la conclusión de: ¿Para qué arriesgarse?, al fin y al cabo nos vamos a morir, creo que me tocó vivir así, que cuando Dios estaba haciendo los planes de bienestar para mí se extraviaron en el camino.
Patty Hansen, coautura del libro “Sopa de pollo para el alma” escribió la siguiente historia que nos habla acerca del correr riesgos.
Dos semillas están juntas en la tierra fértil.
La primera semilla dijo:  “¡Quiero crecer! Quiero que mis raíces lleguen muy abajo en la tierra y que mis retoños rompan la corteza que tengo arriba… Quiero desplegar mis tiernos brotes como banderas para anunciar la llegada de la primavera… Quiero sentir el calor del sol en mi cara y la bendición del rocío matinal en mis pétalos.”
Y entonces creció.
La segunda semilla dijo: “Tengo miedo. Si dejo que mis raíces vayan hacia abajo, no sé qué encontraré en la oscuridad. Si me abro camino a través de la tierra dura que tengo encima puedo dañar mis delicados retoños… ¿Y si dejo que mis brotes se abran y una serpiente trata de comerlos? Además, si abriera mis pimpollos, tal vez un niño pequeño me arranque de la tierra. No, me conviene esperar hasta que sea seguro.”
Y entonces esperó.
Un ave que andaba dando vueltas por el lugar en busca de comida, encontró la semilla que esperaba y enseguida se la tragó.
Aquí encontramos una lección de vida, y que los no corren riesgos no pueden crecer. Si quieres crecer tienes que poner acción a tu vida empezando con un cambio de pensamiento. Y quiero invitarte a que te cuentes una historia en el día de hoy.
Imagina lo bueno que Dios tiene para ti, comienza a verte alcanzando esos planes que Él diseño para ti, siente tus emociones, escribe las cosas que harás para alcanzar esos planes y ponte en acción. No dejes que la vida te trague.
La vida te fue dada para que la vivas y la mejor manera para vencer tus miedos es el amor.
Toma hoy el riesgo de amar, dar, servir, disfrutar y vivir. Hoy es el mejor día para ver las oportunidades y contar las bendiciones que tienes. Hoy es el mejor día para crecer.

Es Por Tu Gracia - Reflexiones con vídeo

Cuando nadie me ve, en la intimidad
Donde no puedo hablar más que la verdad
Donde no hay apariencias
Donde al descubierto queda mi corazón
Allí soy sincero, allí mi apariencia de piedad se va
Allí es tu gracia lo que cuenta
Tu perdón lo que sustenta para estar de pie.
Y no podría dar la cara si no fuera porque soy revestido de la gracia y la justicia del Señor.
Si me vieran tal cual soy,
se enterarían que es Jesús.
Lo que han visto reflejado en mí,
tan sólo fue su luz.
Es por tu gracia y tu perdón,
que podemos ser llamados instrumentos de tu amor.
Es por tu gracia y tu perdón,
mi justicia queda lejos de tu perfección.
Y no podría dar la cara si no fuera porque soy revestido de la gracia y la justicia del Señor.
Si me vieran tal cual soy,
se enterarían que es Jesús.
Lo que han visto reflejado en mí
tan sólo fue su luz.
Es por tu gracia y tu perdón,
que podemos ser llamados instrumentos de tu amor.
Es por tu gracia y tu perdón,
mi justicia queda lejos de tu perfección.

¿Está listo para correr la gran maratón? - Reflexiones

El que trabaja la tierra tendrá abundante comida; el que sueña despierto solo abundara en pobreza.
Proverbios, 28, 19
¿Se imagina correr una maratón? ¿Qué cree que se necesita para ganar una? ¿Cree que está listo para ganar una maratón a día de hoy?
Yo, particularmente, NO ESTOY LISTA PARA CORRER y GANAR LA MARATÓN. ¿Qué quiere decir esto?
Bien mi querido hermano(a), para correr una maratón necesito prepararme muy bien y eso implica años de intenso entrenamiento, que no sólo tiene que ver con levantarme todas las mañanas y salir a correr y dar vueltas por todo el parque como una loquita.
Necesito tener una alimentación sana, baja en grasas y muy bien equilibrada, que quizá yo no sepa como programar, pero que un especialista, como lo es el nutricionista, puede hacer.
Tengo que formar mi carácter, y sobre todo ser disciplinada en todo, desde que abro los ojos por la mañana hasta que le digo buenas noches a mis padres. No puedo tomarme el permiso de perder ni siquiera un minuto invirtiendo mal mi tiempo cuando sé que mi sueño es ganar esa maratón. Por el contrario, necesito tener puesta mi mirada y todo mi ser en ella.
Como todo buen deportista, necesito a una persona que me entrene, que me diga cómo tengo que guiarme en esta nueva decisión mía de correr una maratón. Mi entrenador se levantará temprano, igual que yo, me corregirá cuando no cumpla con alguna serie de ejercicios, quizá en ocasiones me felicite, pero también me exigirá humildad y me pedirá tener los pies sobre la tierra.
Este entrenador mío cuidará que no eche todo a perder con mi ímpetu y vehemencia de creer que ya no es necesario practicar más porque ya estoy lista, él me hará ver mis errores, me exigirá al máximo porque la meta que deseo alcanzar lo merece.
Habrá días en que posiblemente quiera tirar la toalla, que quiera decir ¡BASTA!  Pero mi entrenador me alentará, me exhortará y, sobre todo, me hará ver más allá de lo que en ese momento yo puedo ver.
Los días pasarán y, junto a ellos, todo aquello que necesitaba corregir, y mi entrenador seguirá junto a mí. Hasta que el gran día llegue, que mis piernas no tengan ninguna fractura y que todo mi ser esté bien preparado; ese día mis músculos estarán fortalecidos, no seré más esa niñita a lo que todo solía refutar o la que se desesperaba porque no quería esperar más. Ese día, tanto mi cuerpo como mi mente estarán listos y será cuando me encamine a esa gran meta, correré muchos kilómetros pero ya sabré cómo hacer para que el aire no me falte, mi cuerpo resistirá, mi mente controlará mis emociones hasta que finalmente diré: LLEGUÉ A LA META.
Querido hermano(a), correr la gran maratón es empezar una amistad especial con un hijo(a) de Dios, donde el temor a Él sea el primer ingrediente, donde los egoísmos de ambas partes no existan, sino la infaltable búsqueda del bienestar del otro. Donde el propósito sea llegar a la meta: EL MATRIMONIO.
Esa amistad especial necesita, en PRIMER LUGAR, entrenar muy duro y sobretodo dejarse entrenar, disciplinar, guiar, corregir por su entrenador: DIOS. Así es, Dios será ese entrenador que le hará ver sus errores, quien le alentará, Él le dará paciencia, fe en la medida que usted se lo pida en oración. Dios escuchará esa petición suya de cambiar de manera de pensar si así lo necesita.
Y, así como el deportista que tiene que tener una alimentación sana, usted necesitará alimentarse sanamente también; ¿cómo?: buscando de Dios para ser un mejor hombre o mujer de Dios y también será imprescindible dejar ciertos hábitos que no le ayudarán para nada en su propósito de correr esa maratón con su compañero(a).
¿Quién dijo que los cambios no cuestan? Desde luego que cuestan, y mucho, porque se renuncia a uno mismo y se da paso a lo que es bueno para su crecimiento como ser humano, pero estoy segura que valdrá la pena si realmente quiere llegar a esa META y sobre todo celebrarla de la manera más dulce y tierna, con el AMOR NADA EGOÍSTA QUE USTED ESTARÁ LISTO(A) PARA DAR.
Ya sé que en ocasiones es desalentador mirar a los lados y ver a muchas personas con sus medias naranjas, complementos, o como usted desee llamarlo, pero de un tiempo a esta parte me he hecho una pregunta de esas que me hacen pensar mucho: ¿Habrán entrenado estas parejas, cada una de manera individual, para ahora correr esa gran maratón? ¿O es que sólo están juntos por emoción, ilusión o un amor quizás nada edificante?
La respuesta la obtengo en un plis plas: desafortunadamente es contestada cuando veo divorcios, peleas, golpes, insultos, engaños, egoísmos, búsqueda de otro ser amado y no dar amor verdadero, cuando veo lágrimas de amargura de muchas muchachas o de muchachos yendo a hoteles a dar “amor”. Cuando veo todo ese desorden en sus relaciones compruebo, efectivamente, que NO ESTABAN LISTOS PARA CORRER LA GRAN MARATÓN y que NO LLEGARÁN A LA META SANOS Y SALVOS.
Como dije al principio, YO RECONOZCO NO ESTAR LISTA PARA CORRER LA GRAN MARATÓN Y MUCHO MENOS PARA LLEGAR A LA META, tengo muchas cosas que resolver conmigo misma y por supuesto con mi Padre Celestial, necesito, a decir verdad, su entrenamiento. Necesito que me ayude, dirija, aliente, enseñe y corrija. En estos momentos sería una necedad muy grande si decido correr la gran maratón con otra persona.
Uno de mis sueños es casarme con un hombre que ame a Dios verdaderamente, porque sólo de esa manera él me amará de verdad y no “a su manera”. Dios ha puesto ese sueño en mi corazón y sé que el matrimonio es mi llamado, pero ahora necesito entrenarme, desechar de mí lo que no me edifica. Más claro, querido hermano(a), quiero darle a esa persona lo mejor que tengo: DIOS EN MI VIDA, LATIENDO A MIL POR HORA. Y no niego que tengo que negar mis sentimientos, emociones e inseguridades, falta de confianza... que solían acecharme de una manera increíble y que muchas veces me hicieron alejarme de una de mis metas.
Sin embargo, nuestro Dios cuando te llama a servirle no te suelta para nada; aunque usted huya como Jonás, con Dios no se juega, Él le buscará y le hablará a través de todo y de todos. Por eso querido hermano soltero, soltera, si se encuentra en una relación que sabe perfectamente que no está bien o ve que está cometiendo muchos errores debido a esa falta de entrenamiento, entonces le invito a que sea sabio(a) y se ponga a entrenar desde ya. Su futuro está en sus manos; usted decide, es únicamente un Sí o un No a la felicidad que sólo obtendrá bajo la cobertura de Dios.
Luche, pero no con su cuerpo, pelee la gran batalla sin buscar a “salvadores del amor”, no espere que las heridas que tiene en su corazón sean sanadas por personas de carne y hueso, permita que Dios se las sane. No espere ser la víctima, sea más bien el valiente de la película, ... ¡Sea valiente....!

¿Empezará el entrenamiento para que en el tiempo de Dios corra la gran maratón con su compañero(a) y así llegar a esa gran meta?