martes, 24 de julio de 2012

Esperaré en su Palabra - vídeo

“Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cuál me has hecho esperar” Salmo 119:49
Cualquiera que sea la necesidad que pueda tener hoy en mi vida, siempre podré encontrar una promesa en la Palabra de Dios que fácilmente se puede adaptar a  esa necesidad.
Si me siento sin fuerza y cansado, encuentro una promesa como esta:  Él da fuerza al cansado y aliento al de poco ánimo.  Cuando leo una promesa como esa siento el respaldo no solamente de la promesa, sino de aquél que dio la promesa.
Si me siento solo y abandonado , Él me dice:  No te dejaré, ni te desampararé, y esa promesa me hace recordar a aquel quien la dijo.  Se que Él no miente.
Se que Él jamás dice algo que luego no cumple,  Dios siempre cumple todo lo que promete.
Si hoy tengo hambre de Dios, deseo buscarle con todo mi corazón y alimentarme de su bondad, encuentro entonces está promesa…Bienaventurados los que tienen hambre y sed  de justicia, porque ellos serán saciados.
Con estas promesas no sólo encuentro fuerza y seguridad sino que me hacen decir como el salmista: Acuérdate de la palabra que has dado a tu siervo, en la cual me has hecho esperar.
Puedo llegar con seguridad, confianza y con mucho respeto ante el trono de su gracia y decirle, Señor tu lo has dicho, he creído en tu Palabra y en ella he esperado, y al expresarlo mi alma se llena de confianza y seguridad.
Hoy puedo esperar en las promesas de Dios y estar seguro que nunca quedaré defraudado.  Su Palabra permanece para siempre y ella me hace estar confiado.
Si hoy me siento desconsolado porque el pecado me ha llevado por camino de tristeza y mis rebeliones parecen aumentar, su promesa llega a mí para decirme:  Yo deshice como a nube tus rebeliones, como a niebla tus pecados, vuélvete a Mí.
Jesús ha dicho, claramente,; el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasaran.  Sus promesas son como una fortaleza en medio de las dificultades y angustias diarias de la vida.
La vida a veces me sorprende, mas en medio de esas sorpresas la Palabra de Dios también me sorprende con una o varias promesas que se ajustan preciosamente a la sorpresa de la vida.
Con Dios, las sorpresas de la vida no me asustan, mas las sorpresas de Dios me asombran.
Señor, Gracias por tus preciosas y grandísimas sorpresas, esas sorpresas son promesas y en esas promesas yo siempre puedo estar confiado.
Una promesa tuya es como un cheque girado a mi nombre por el presidente de un banco.  Tú eres el creador del universo y de mi vida.
Tus promesas las puedo hacer efectivas en la realidad de tu presencia.   En ella puedo descansar.
Amén

Con los ojos de Dios - Crecimiento Personal

Después de un mes de viajar todas las tardes desde el sur de la ciudad de México hasta el norte, para visitar en el hospital de la Raza a mi mamá que había estado en terapia intensiva y por fin la habían trasladado a “piso”, es decir, a un lugar con otros enfermos que ya no se encuentran en peligro inminente, pero que todavía requieren cuidados, esta rutina comenzaba a cansarme.
Todos los días en total hacía de 3 a 4 horas en transporte (ida y vuelta) para poder pasar una o dos horas con mi madre. Como dije, esto me estaba cansando. Por supuesto quería estar cerca de ella pero yo tenía hijos pequeños y debía atender esas prioridades.
Entonces, un día, leyendo la Biblia me topé con 1 Pedro 1:6.  Donde dice: aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas.  ¡Vaya! pensé ¡Si tan sólo pudiera ver esto como lo ves tú, Señor,  como “un poco de tiempo...” Suspiré.
A partir del día siguiente las cosas cambiaron. Durante mi travesía en metro, de pronto sentí que Dios me decía: “dile a aquel hombre que le amo”. Yo me sorprendí.  Era un señor bastante malencarado que iba sentado frente a mí. Me puse nerviosa pero la voz insistía: “dile que le amo”. Con un poco de nerviosismo me puse de pie.  El tren paró en la estación y poco antes de que las puertas se abrieran me acerqué al hombre y le dije: “Dios dice que le ama”. El señor me miró refunfuñando, agresivo, y dijo: ¿Qué? Las puertas se abrieron y yo repetí con calma: “Dios dice que le ama”.
Sinceramente, no me quedé a esperar su reacción. Estaba tan asustada que salí corriendo y las puertas del vagón se cerraron detrás de mí.  Luego, me reía para mis adentros… ¡eso fue algo muy atrevido, Señor! Y mientras caminaba meditando con una alegría secreta en mi corazón, llegué al hospital; atravesaba los patios cuando, frente a mí, venía una muchachita caminando sin ninguna expresión especial en el rostro. Entonces Dios me volvió a guiar: “abrázala”. Yo estaba atónita, pero había algo en mí que me impelía a obedecer. Con ciertas reservas me interpuse en el camino de la joven y le dije: ¿puedo darte un abrazo?
No te conozco, ni sé nada de ti, pero creo que Dios sabe que necesitas un abrazo. Acto seguido, ella se lanzó a mis brazos y se puso a llorar. Yo no pude decir nada, solamente la abracé y le pedí a Dios que la hiciera sentir Su amor y consuelo.
Después de estos eventos yo estaba maravillada, y al día siguiente estaba expectante por saber qué cosas pondría Dios delante de mí. Desde que salí de mi casa rumbo al hospital me mantuve alerta… y no falló: era darle palabras de aliento a alguien,... darle masaje en la espalda a algún familiar de una de las enfermas..., darle un caramelo a un niño… ¡en fin!  Así continuó todos los días, hasta que tres meses después mi madre abandonó el hospital para regresar a su casa.  Debo decir que jamás volví a sentirme fatigada de tener que viajar durante horas y aunque fue un tiempo difícil lo recuerdo con cariño;¡me pareció tan corto! ¡Tal y como dice la escritura… fue un corto tiempo, pero lo pude ver así sólo por la gracia de Dios!

Una Oración - Reflexión

Al regresar de un viaje misionero a su Iglesia local en Michigan, EU. testificaba este misionero lo que Dios había hecho con él:
Mientras servía como misionero en un pequeño hospital en el área rural de Africa, cada dos semanas viajaba a la ciudad en bicicleta para comprar provisiones y medicamentos. El viaje era de dos días, y debería atravesar la jungla. Debido a lo largo del viaje debía acampar en el punto medio, pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al día siguiente.
En uno de estos viajes, llegué a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco, comprar las medicinas, los víveres y reanudar mi viaje de dos días de regreso al hospital. Cuando llegué a la ciudad, observé a dos hombres peleándose, uno de ellos estaba bastante herido. Le curé sus heridas y al mismo tiempo le hablé de Nuestro Señor Jesucristo.
Después de esto reanudé mi viaje de regreso al hospital. Esa noche acampé en el punto medio y a la mañana siguiente reanudé mi viaje y llegué al hospital sin ningún incidente.
Dos semanas más tarde repetí mi viaje. Cuando llegué a la ciudad, se me acercó el hombre al cual yo había atendido en mi anterior viaje y me dijo que la vez pasada, cuando le curaba, el se dio cuenta que yo traía dinero y medicinas.
El agregó: “Unos amigos y yo te seguimos en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues sabíamos que habrías de acampar. Planeabamos matarte y tomar tu dinero y medicinas pero en el momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados”.
Ante esto no pude más que sonreír a carcajadas y le aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre insistió y agregó: “no señor, yo no fui la única persona que vio a los guardias armados, todos mis amigos también les vieron, y no solo eso sino que entre todos los contamos, eran 26″.
En ese momento, uno de los hermanos de la iglesia se puso en pie, interrumpió al misionero y le preguntó la fecha y hora del suceso. Al responderle el misionero, el hermano contó la siguiente historia:
“A la hora de su incidente en África era de mañana aquí. Yo me preparaba para salir cuando sentí una imperiosa necesidad de orar por usted, de hecho la necesidad era tan fuerte que comencé a llamar a los hermanos de la congregación para reunirnos en el Templo a orar por usted. Hoy quisiera que los caballeros que vinieron ese día a orar por usted, se pusieran de pie. El misionero no estaba tan preocupado por saber quienes eran ellos, más bien se dedicó a contarlos, un total de 26 hombres.
¿Alguna vez has sentido la imperiosa necesidad de orar por alguien?, pero has decidido ponerlo en tu lista de “cosas por hacer” y te has dicho: “Oraré más tarde”. ¿Te ha llamado alguien alguna vez que te ha dicho: necesito que ores por mí?.
Si en alguna ocasión sientes la inquietud de orar por alguien, no vaciles en hacerlo, no lo dejes para luego. Nadie sería lastimado por una oración.
Santiago 5:16
“Orad unos por otros”,”La oración eficaz del justo puede mucho”
2 Tesalonicenses 3:1
“Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros”
1 Tesalonicenses 5:17
“Orad sin cesar”

Venciendo la enfermedad

Cuántas veces hemos estado luchando contra una diversidad de enfermedades que nos atacan y hacen daño a nuestro cuerpo. Existen muchos tipos de éstas, y vemos muchas veces que personas alrededor del mundo mueren diariamente por ser esclavos del nombre de una enfermedad, que no puede ser más grande que el nombre de nuestro redentor y salvador, JESUCRISTO.
Dios nos enseña a través de La biblia que la sanidad está delante de nosotros; cuando por algún motivo te encuentres padeciendo algún tipo de enfermedad, la solución está en tus manos, EN TU FE porque la palabra de Dios Padre Celestial trae sanidad a tu cuerpo, a tu alma, a tu mente, únicamente debes creer y confiar, es el único requisito que debes cumplir y lo mejor NO TE CUESTA NI UN CENTAVO.

En el libro del Apóstol Marcos entre muchos testimonios se encuentra el de Bartimeo (un ciego, ver Marcos 10: 46-51), al cual  Jesús sanó.  Al salir de Jericó, estando sentado junto al camino, escuchó que Él se encontraba pasando por el lugar. Imagino que este personaje, habiendo escuchado tantos testimonios de personas que se habían sanado por el poder que JESUS y viviendo con un problema en su cuerpo por el poder que ejercía sobre él la enfermedad, dijo: ésta es mi última oportunidad,  tengo que creer, debo de alcanzarlo…  y cuenta la biblia que Bartimeo  comenzó a dar voces clamando  para que Jesús le oyera, y las personas trataban de callarlo pero él gritaba más y más fuerte: TEN MISERICORIDA DE MÍ, y  al fin fue escuchado y entonces Jesús pidió que lo trajeran frente a Él  y le dijo:  ¿Qué quieres que haga?  Y el ciego le dijo: Maestro, que RECOBRE LA VISTA. Y Jesús le dijo:  Vete,  TU FE te ha salvado.  Y en seguida recobró la vista,  y seguía a Jesús…  

Eso es lo mismo que nosotros debemos hacer: clamar, gritar y pedir por un MILAGRO que nos dé la sanidad que necesitamos en este momento. La Palabra nos alienta a tener la certeza que Dios lo ha hecho antes, lo está haciendo y lo hará próximamente 

He aquí que yo les traeré sanidad y medicina;
  y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.
Jeremías  33:6
No importa que otros no crean, que nadie te trate de callar cuando TÚ CREES EN JESÚS. Si insistes y si perseveras, Él te verá y te oirá y te sanará. Él nos asegura que la SANIDAD ES NUESTRA, y con ganancia, ya que nos mostrará abundantemente la paz y la verdad, y podremos decir que ÉL es fiel porque cumplen lo que ofrece. 
Ahora, de tu enfermedad, únicamente dirás   !! YA LA VENCI !!

Mirando el dolor dentro del cuadro - Crisis

A menudo es difícil ver a Dios obrando por anticipado en nuestras vidas porque estamos demasiado centrados en el hoy.  Nos volvemos impacientes porque queremos que nuestra situación cambie ahora mismo; queremos un milagro, si no hoy, definitivamente esta semana.
La Biblia es clara en esto: Dios a menudo hace su mejor trabajo durante un largo período de tiempo.  De hecho, la Biblia describe a Dios como alguien que a menudo hace su mejor trabajo a lo largo de algunas generaciones, no de algunas horas.
Esperar en el tiempo de Dios puede ser frustrante, especialmente cuando te encuentras en el vestíbulo del hospital preguntando por un ser querido que está en cirugía, u hojeando anuncios clasificados después de haber perdido tu trabajo.
Pero Dios puede ver el cuadro completo, por lo que no está tan preocupado como nosotros con la solución a corto plazo. Una vez que aprendemos a aceptar esto, podemos desarrollar un tipo especial de paciencia que afirma: “No puedo entender por qué ocurre esto, pero estoy seguro que hay una razón para ello.  Tal vez me de cuenta mañana; tal vez lo averigüe en veinticinco años más; o puede que no lo sepa hasta que me muera.  Pero un día todo esto tendrá sentido.  Hasta que así sea, me voy a relajar y entregar este problema a Dios”.
No sé por lo que estás pasando ahora mismo, pero, ¿puedo recordarte algo?  Si eres un seguidor de Jesús, un día tu vida terminará, y Dios te dará la bienvenida a Su presencia para siempre. Cuando eso suceda, creo que Dios llevará a cada uno de nosotros a un lado y dirá: “Te voy a mostrar algo.  ¿Ves la parte de atrás de esta vieja alfombra con todos los nudos, la suciedad, el polvo, la decoloración y el desgaste?  Esa fue tu vida en la Tierra.  ¿Te acuerdas de cuando perdiste a tu hijo?  ¿Recuerdas cuando tus padres se divorciaron?  ¿Recuerdas cuando tu cónyuge te dejó?  ¿Te acuerdas de esos sentimientos de depresión?  ¿Recuerdas lo horrible que fue que te amputaran la pierna a causa de la diabetes?”
Entonces creo que Dios va a mirarte con una sonrisa tan amplia como la salida del sol, y dará la vuelta a la alfombra, y dirá: “Esto es lo que estaba haciendo a través de ti. Mira el cuadro completo.  Mira a todas las personas que fueron cambiadas a causa de aquello por lo que tú pasaste.  Mira todos esos ricos colores, patrones, y texturas de tu vida que están más allá de lo que nadie ha visto nunca antes.  Gracias por soportar el dolor. Gracias por ser fiel. Gracias por no darte por vencido cuando tenías todas las razones para hacerlo.  Esto es lo que estaba haciendo por anticipado en tu vida”.

La reflexión resulta sumamente atinada al afrontar las pruebas que hoy atravesamos desde una perspectiva eterna y con propósito.  Si bien casi nunca podemos entender por qué tenemos que enfrentarnos a algunas situaciones difíciles o crisis, la verdad es que pretender comprenderlas en nada cambiaría nuestro sufrimiento aunque, en ese mismo instante, le hagamos esa pregunta a Dios: ¿por qué?  Pero si abrazamos con fe a nuestro Señor y su Palabra, entonces, tendremos paz al saber que, aunque nosotros no entendemos, Dios está haciendo una buena obra en y a través de nosotros, y eso debiera sernos suficiente. Sin saber por lo que está pasando usted, me atrevo a decirle que su vida y su destino están seguros en Dios.  ¿Por qué no aprovechar este mismísimo fin de semana para congregarse y permitirle al Señor hablarle a su vida de manera específica?  Nunca se arrepentirá… adelante y que el Señor le continúe bendiciendo.

lunes, 23 de julio de 2012

Crea en mí un corazón limpio-vídeo

“Crea en mí ¡oh Dios! un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí”. Salmo 51:10.
Cuando desperté esta mañana, me quedé meditando en mi lecho acerca de qué cosa es lo más importante para mí en este día.
¿Será acaso hacer un buen trabajo? ¿Será luchar y luchar para ser reconocido?
¿Acaso es mantener mi apariencia para que todos los que me rodeen puedan alabarme?
Seguí pensando y pensando, acerca de lo más importante y, de pronto, mi mente fue sacudida por las palabras de un verso que la noche anterior había leído. Una oración hecha por un hombre que había sido casi destruido por su pecado.
El Rey David, oró con angustia de alma y quebranto de espíritu y dijo: ¡Oh Dios! crea en mí un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Mi mente se aclaró, me levanté inmediatamente de la cama y levanté mis manos al cielo para decirle al Padre: eso...¡Oh Padre!, eso es lo más importante en este día para mí. Crea en mí ¡oh Dios! un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí. Hoy, me decido a pedir un corazón limpio y un espíritu recto. Tener un corazón limpio es disfrutar de la obra de Cristo aplicada a mi corazón y un espíritu recto es el espíritu que no se desvía tras las vanidades y placeres de este mundo, mas su conexión perfecta está en Dios su creador. 
Si hoy camino por la vida con un corazón limpio y un espíritu recto dentro de mí, entonces tendré una vida limpia y una vida recta. Ingredientes esenciales para desenvolverme manteniendo el equilibro en un mundo sucio y totalmente torcido.
Nuevamente dirijo mi voz al cielo para decir como el salmista: "crea en mí un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí". Eso cambiará la perspectiva de la vida.
“Padre celestial. Hoy tengo que caminar en medio de un mundo lleno de influencias negativas, secularismo, materialismo, farisaísmo e incredulidad. Úngeme con el aceite fresco de tu Espíritu y crea en mí un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Posee con tu gracia y amor cada facultad de mi ser. Que los pensamientos que fluyan de mi mente, las palabras que se desprendan de mis labios, los pasos que marquen mis pies, y mis hechos sean hoy la demostración viva de un corazón limpio y un espíritu recto dentro de mí.
He sido oprimido y estrechado por todos lados, pero en ti he encontrado la limpieza y la rectitud que mi alma necesita hoy. Con un corazón limpio y un espíritu recto dentro de mí enseñaré a los transgresores tus caminos y los pecadores se convertirán a ti. Amén.

PowerPoint – Amigos irreemplazables

Te quiero decir que …….
Todo el mundo debería estar cerca de alguien como tú.
y que
Es bueno saber que estás ahí.
RECUERDA:
Aquí estoy siempre que lo necesites.
YO SIEMPRE DIGO QUE:
Gracias a Dios, alguien inventó a los amigos
Y:
Quiero que mi cariño te abrace para siempre.
OJALA:
Que la vida te sonría siempre
TAMBIÉN QUIERO QUE SEPAS:
Estás en mi lista de amigos Irreemplazables
DESEO:
Que tus sueños se vuelvan realidad
¿Ves esta sonrisa en mi cara?
¡Tú la pusiste ahí!
GRACIAS
NUNCA SE TE OLVIDE:
Cuenta siempre conmigo
Tengo abrazos
Gracias por ser como eres… y punto
Descarga esta diapositiva aquí:  Amigos Irreemplazables

Una oración de Gracias - vídeo

Hoy estoy genuinamente agradecido por tantas cosas; he sido bendecido de tantas maneras.
Estoy agradecido por el maravilloso país en el que vivo y por sus muchos héroes.
Estoy agradecido por mi maravillosa familia y amistades. Ellos son mi más grande bendición.
Estoy agradecido por las criaturas que han sido puestas sobre la Tierra para todos nosotros; ellas nos enseñan tanto: amor incondicional, lealtad y comprensión.
Ruego que todos los que sufren alguna enfermedad tengan un día libre de dolor.
Estoy agradecido por todos aquellos que tienen mesas llenas de comida y a alguien con quien compartirla; y por aquellos que no tienen ni familia ni comida, Señor, te pido que los consueles.
Estoy agradecido por el tiempo que tuve con mis seres queridos que han partido para estar contigo; siempre serán amados y profundamente extrañados.
Estoy agradecido por haberme permitido tener amor y comprensión en mi corazón.
Son estas muchas bendiciones las que hacen mi humilde vida feliz y realizada.
Amén
Nunca olvidemos todas las bendiciones que rodean nuestra vida, No malgastes tu tiempo viendo lo malo solamente cuando hay tanto bueno por qué agradecer.
“Con el sacrificio de sus ofrendas de paz en acción de gracias, presentará su ofrenda con tortas de pan leudado. Levitico 7:13.
Postrándose rostro en tierra, Joab le hizo una reverencia al rey y le dio las gracias, añadiendo: Hoy sé que cuento con el favor de mi señor y rey, pues usted ha accedido a mi petición. 2 Samuel 14:23.


La voluntad de Dios-reflexión

Se dice de una buena mujer que, al caer enferma, le preguntaron si quería morir o vivir, a lo cual contestó:
-Lo que Dios quiera.
-Pero –dijo uno de los presentes–, si Dios lo dejara a tu voluntad para decidir ¿qué escogerías?
-Oh, si Dios me dejara a mí escoger yo le volvería a dejar a Él decidir.
Qué actitud más digna de admirar la de esta bella dama. Supo aceptar que Dios tiene la última palabra aún estando al borde de la muerte.
“La voluntad de Dios no es como jugar a la búsqueda del tesoro… en que Dios lo esconde y tú tratas de descubrir dónde está. Nuestra tarea no es encontrar la voluntad de Dios. Es tarea de Dios revelarla, y la nuestra es la de ser receptivos y estar listos para captarla. ”La biblia nos recuerda que Él nos hará entender, y nos enseñará el camino en que debemos andar.(Salmos 32:8) **
Lucas 22:42
diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Mateo 6:10
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Salmo 143:10
Enséñame a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me
guíe a tierra de rectitud.

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual. Colosenses 1.9
El apóstol Pablo le está hablando a la los colosenses, quienes eran originarios de Colosas, un pequeño pueblo en la provincia romana de Asia, a unos 160 Km. al este de Éfeso. La Iglesia de Colosas era fruto (de Pablo) en sus tres años de ministerio en Éfeso; y les dice que hay dos cosas que está haciendo por ellos: orando y pidiendo para que sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios. ¿Por qué Pablo quería que la Iglesia de Cristo tuviera el conocimiento de la voluntad de Dios?Porque él sabía perfectamente, que si sus discípulos aprendían a conocer esa voluntad, nos sería más fácil caminar tras Jesús, y obedecer sus mandamientos.
¿Conoces tú cual es la voluntad de Dios para tu vida? ¿Sabes lo que Dios espera de ti aquí en la tierra? ¿Para qué estás siendo parte de una Iglesia?
Puede ser que cuando vayamos a ir de visita a un país que no conocemos lo primero que hagamos sea preguntar qué lugares interesantes hay para conocer. Además sabemos que necesitaremos de un guía turístico, o un mapa si lo sabemos manejar. A mí personalmente me es un poco complicado. Pero eso es lo más lógico, tener un mapa, y así tendremos el panorama general de ese lugar, lo que hará que nos guíe con mayor facilidad, de lo contrario nos pararemos en cada esquina a preguntar por dónde debemos conducirnos.
Cuando venimos a Cristo, lo primero que deberíamos tener claro es para qué hemos venido a formar parte de su reino. Por supuesto que lo primordial es para tener vida eterna, pero hay principios que debemos cumplir y realizar aquí en la tierra, ya que cuando venimos a sus caminos, es un paso hacia otra dimensión; hemos salido del reino de las tinieblas, y hemos entrado al reino de la luz, y las reglas han cambiado.
Muchos cristianos se lamentan porque dicen que no pueden oír la voz de Dios, o porque dicen no entender qué es lo que su Señor quiere de ellos; he visto que van por ahí buscando profetas, o “consejeros” con la esperanza de que les digan lo que deben o no deben hacer. En Juan 14:26, Jesús dijo; Mas el consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Jesús dijo que el Espíritu Santo nos va a enseñar y nos va a recordar todas las cosas que Él le declaró a sus discípulos; todos los que hemos recibido al Señor Jesucristo como Señor y Salvador, tenemos al Espíritu Santo dentro de nuestro corazón, por lo tanto él es nuestro maestro. Entonces, ¿quién mejor para enseñarnos y revelarnos la perfecta voluntad del Padre del cielo?. Pero para que Él pueda revelarnos y enseñarnos, nosotros deberemos emplear tiempo para abrir la Biblia y sentarnos en un grupo donde se estudie la palabra de Dios, no sea que nos suceda lo que le pasó a un jovencito que se presentó para realizar un examen en el lugar donde estudiaba, y al ver que las preguntas eran sumamente complicadas, empezó a orar fervientemente diciendo así: Espíritu Santo, ayúdame, dame sabiduría y revelación para poder responder a este examen tan difícil, trae a mi memoria las respuestas necesarias. Y así pasó un buen tiempo hasta que la respuesta del precioso Espíritu de Dios fue así: amado hijo, ¿cómo quieres que te recuerde si no tienes nada en tu mente? Ya que no te tomaste el tiempo necesario para llenarla de la información que precisarías para realizar esta prueba, no puedo ayudarte, ya que mi tarea es recordarte de lo que tú ya has leído, pero no poner en tu mente la información.
Muchas veces creemos que con un par de manos que oren sobre nuestra cabeza ya seremos sabios y conocedores. Lamento decirte que para poder desarrollarnos, crecer y madurar, es necesario tomarnos un tiempo especifico; conforme a tu diligencia así será tu crecimiento. El Señor dice en Oseas 10 que su pueblo fue destruido porque le faltó
 conocimiento.
¿Conocimiento de qué? De sus instrucciones sabias,.. de sus mandamientos,.. de su Palabra.
Hay dos tipos de voluntad para el cristiano: una que es general para toda la Iglesia de Cristo, y la otra, es la voluntad específica o propósito para cada uno de sus hijos. Cinco principios básicos sobre la voluntad general para la Iglesia de Cristo son:
1- Predicar el evangelio y hacer discípulos,
2- Dar gracias a Dios en todo,
3- Someterme a todas las autoridades
4- Renovar mi mente con la Palabra de Dios
5- Nuestra Santificación


…porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Mateo 5:30
Una de las enseñanzas más hermosas que nos legó nuestro Señor Jesucristo fue su constante declaración sobre que Él no vino para hacer lo que Él quería a esta  tierra, sino que había venido para hacer lo que su Padre le había enviado a hacer, es decir que vino para cumplir la voluntad del Dios de los cielos. Él no vino para adivinar, ni complicarse, las instrucciones eran especificas, y Él sencillamente las siguió y las cumplió.
Vamos a tratar los cinco principios básicos y bíblicos que nos hablan de la voluntad general de Dios para la Iglesia de Cristo.
1- Predicar el evangelio y hacer discípulos
Todo hijo de Dios, tiene esta responsabilidad, predicarle a otros de Cristo, discipular, llevarlos al bautismo, y enseñarles la Palabra de Dios. Pero no debo
 ignorar que para poder realizar esta misión que Cristo me ha encargado, yo mismo debo sentarme primero para ser discipulado, porque no olvidemos que los Apóstoles, primero, fueron discípulos de Jesús. Mateo 28:19-20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.
2- Dar gracias a Dios en todo
Solamente cuando tengo un corazón agradecido, estoy cumpliendo con su voluntad, un corazón que agradece por todo y en todo, sea bueno o sea malo…Hebreos 13.5 dice: Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; 1ª.Tesalonicenses 5:18: Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad que Dios para con vosotros en Cristo Jesús. Un corazón agradecido, es el reflejo del Gozo que viene de Dios.
3- Someterme a todas las  autoridades
Una de las características de los hijos de Dios deberá ser la sumisión; la persona sumisa reconoce y respeta a toda autoridad, en la Iglesia como en el mundo. Y esto revela el grado de humildad en nuestras vidas. Cualquiera que sea el lugar a donde lleguemos, deberemos reconocer y someternos a las autoridades inmediatas; por ejemplo, en una agencia bancaria, el vigilante de la entrada está revisando a los que ingresan y a la vez está dando instrucciones sobre no usar el teléfono celular mientras estamos dentro de la institución.Yo, sencillamente, debo obedecer…a eso se le llama someterse….Romanos 13.1-2 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridades sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios, resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
4- Renovar mi mente con la Palabra de Dios
Para conocer qué es lo que Dios espera de sus hijos, debemos sentarnos a estudiar día a día la luz de la Palabra, para permitirle al Espíritu Santo que renueve nuestra mente y entendimiento, y de esta forma la luz irá renovando nuestra manera de pensar. La única manera de ser transformado de nuestra vana manera de vivir, es aprendiendo a conocer qué dice la Biblia, cuál es la nueva forma de vida que yo debo adoptar en mi diario vivir. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena Voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:2
5- Nuestra Santificación.
Santo es: apartado para Dios, es decir guardarme para Él, y en Él, dejándome renovar día a día a través de la unción del precioso Espíritu Santo. Apartado para él, ya no para este mundo, sino para el reino de los cielos.
Pablo dice en 2ª Corintios 7:1 así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; 1ª Tesalonicences 4: 3 / 1ª de Pedro 1; 15,16
Nuestro Padre dice; Sed santos porque yo soy santo.
Cinco principios Bíblicos que nos enseñan cómo hacer la voluntad del Padre aquí en la Tierra.
Querido amigo, querida amiga, como siempre dos opciones, la voluntad de Dios para tu vida, o tu voluntad. ¡Tú decides!