miércoles, 18 de julio de 2012

Viviendo con pasión- Reflexión-vídeo

En junio de 2008 se cumplió el aniversario ciento cinco de la Compañía Harley-Davidson, una organización que comenzó cuando William S. Harley, de veintiún años y su amigo Arthur Davidson, de veinte, decidieron en un pequeño cobertizo de madera ponerle motor a las bicicletas.
El primer año vendieron tres motocicletas que hicieron a mano. No pasó mucho tiempo antes de que comenzaran a tener éxito y a ampliar su empresa. Cada año producían más vehículos.
Cuando surgieron las carreras de motos y ganaron popularidad, las Harley-Davidson dominaron.
Al estallar la Primera Guerra Mundial los aliados no tardaron en darse cuenta de la importancia de las motocicletas. Harley-Davidson estima que la compañía proveyó la mayoría de las veinte mil motocicletas usadas por el ejército de los Estados Unidos en la guerra. Y después de firmado el armisticio, el primer estadounidense en entrar en Alemania lo hizo manejando una motocicleta Harley-Davidson.
La compañía prosperó por más de medio siglo. Uno de sus puntos fuertes fue que era un negocio familiar cuyos empleados o clientes se sentían conectados por su amor por las motocicletas Harley-Davidson. Y la compañía continuó creciendo, modernizando y mejorando sus motocicletas y ganando admiradores.
A principios de la década del 70, Harley-Davidson era dueño de cerca del ochenta por ciento del mercado de motocicletas grandes (850cc) en los Estados Unidos.
Todo había comenzado en un cobertizo de madera poniéndole motor a unas bicicletas, pero la pasión siempre ardió en ellos. Pasión es la llama que puede encender la mecha de una invención. La mayor pasión es la que enciende Dios en nuestro corazón. No te dejes llevar por la corriente, detente y comienza aunque sea en el cobertizo de tu casa. Dios te sostendrá. ¡Ten fe!
Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? Mateo 6:30
Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Mateo 9:29

Sin levantar polvo-reflexión

Un día, un comerciante de caballos llevó dos magníficos corceles a un príncipe y los ofreció en venta. Ambos animales eran semejantes: jóvenes, robustos y de buena constitución.
Pero el comerciante pedía por uno de ellos el doble de lo que pedía por el otro. El príncipe llamó a sus cortesanos y les dijo:
-Le regalaré estos magníficos potros al que pueda explicarme por qué uno de ellos vale el doble que el otro.
Los cortesanos se acercaron a los dos animales y los observaron cuidadosamente, pero no pudieron descubrir ninguna diferencia que justificarse una diferencia de precio tan grande.
-Ya que no comprenden la diferencia entre los dos caballos, será mejor probarlos, así podrán ver con mayor claridad por qué tienen un valor tan distinto.
Hizo que dos jinetes los montaran e hizo que dieran algunas vueltas alrededor del patio del palacio. Ni siquiera después de esta prueba los cortesanos lograban entender la diferencia de precio entre los caballos.
Entonces el príncipe explicó:
-Habrán notado que, al correr, uno de ellos casi no dejaba rastros de polvo, mientras que el otro levantaba una gran polvareda. Por esto el primero vale el doble que el otro, porque cumple con su deber sin levantar tanto polvo.
Al parecer, la humildad y sencillez no son virtudes muy valoradas en nuestra época. Cumplir el deber con responsabilidad es muy cotizado hoy en día porque importan los resultados. También el estar preparado con estudios y experiencia práctica y saber trabajar en equipo tienden a estimarse como cualidades invaluables; sin embargo la modestia y humildad de quien no presume de sí mismo, ni de sus cualidades, ni de sus logros sintiéndose superior a los demás y merecedor de los más altos reconocimientos y remuneraciones, no está bien visto. Hoy al igual que hace dos mil años: “en nuestra sociedad hace carrera el que más polvo levanta…” 
“Levantar polvo”, presumir de logros o cualidades personales, “hacerse notar”, puede ser una manifestación de falta de afecto o de reconocimiento por parte de la familia, de los amigos o de los jefes en el trabajo, que buscan compensar el reconocimiento que otros no hacen sobre uno.
Puede ser también una señal de soberbia, de ser reconocido y alabado por los demás a los que se percibe como inferiores. En cualquier caso el hacerse notar, aunque uno sea realmente bueno, desdice de la calidad humana pues no busca la recta intención de cumplir el deber como un servicio a los demás, sino ante todo, como una fuente de halagos y deferencias, centrando la acción no en el Tú o Ustedes, sino en el Yo.
Pero ¿por qué el cumplir con el deber sin levantar tanto polvo puede llegar a ser una cualidad tan valiosa?
Quizá porque encarna a la humildad, y sólo la gente humilde es capaz de reconocer sus errores, que es el punto de partida de la superación personal. Sólo el humilde acepta la crítica constructiva de los padres, de los profesores o de los jefes y compañeros de trabajo; sólo los humildes reconocen cuándo se equivocan y piden disculpas si ofendieron o afectaron a alguien con su mal proceder, con sus comentarios u omisiones.
La humildad también es una virtud excepcional porque gracias a ella no sentimos que lo sabemos todo, y por tanto reconocemos que podemos aprender de los demás, aún de la gente sencilla. Sólo los humildes saben encontrar la riqueza en los demás.
La humildad de quien no levanta polvo además se agradece porque una persona presumida, jactanciosa y soberbia cae mal en todas partes y crea a su alrededor una atmósfera densa, ya que sólo se preocupa por sí mismo y se olvida de los demás. En cambio, el humilde y sencillo es fácil de trato porque es transparente, porque comparte logros y fracasos, porque se preocupa por los demás tanto como por sí mismo y, además, porque sabe escuchar y aprender de las experiencias de otros.
El humilde cumple su deber sin presunción, está abierto al diálogo y al conocimiento, aprende de sus experiencias, reconoce sus errores y es agradable, por eso vale “oro” comparado con el que simplemente es muy capaz.
Filipenses 2:3
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;

Tu presencia es real-Promesas de Dios para ti-vídeo

En los momentos en los cuales camino por el valle, puedo estar seguro de que no estoy solo. Tu presencia es real. Tú me acompañarás durante los momentos difíciles y los cambios en mi vida.
Salmo 23:4
Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Deuteronomio 20:1
Cuando salgas a la batalla contra tus enemigos y veas caballos y carros, y pueblo más numeroso que tú, no tengas temor de ellos; porque el SEÑOR tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto está contigo.
Salmos 3:6
No temeré a los diez millares de enemigos que se han puesto en derredor contra mí.
Salmos 16:8
Al SEÑOR he puesto continuamente delante de mí; porque está a mi diestra, permaneceré firme.
Salmos 27:1
El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré temor?

Caminando con el Amado en el jardín- Relación con Dios

Mi amado descendió a su huerto, a las eras de las especias, para apacentar en los huertos, y para recoger los lirios. Cantares 6:2.
Recuerdo hace 46 años, cuando rendí mi vida  a Cristo, la paz que inundó mi alma. Asistía a una iglesia donde la oración era un aspecto fundamental para todos los que asistíamos. Uno de los primeros himnos que aprendí y disfrutaba cantar porque era como una invitación del amado para la oración era este:
A solas al huerto yo voy,
cuando duerme aún la floresta;
Y en quietud y paz con Jesús estoy
oyendo absorto allí su voz.
Él conmigo está, puedo oír su voz,
y que suyo dice seré;
y el encanto que hallo en Él allí,
con nadie tener podré.
Cada vez que lo cantaba me imaginaba un hermoso jardín, lleno de flores, árboles frutales, césped intensamente verde como una alfombra desplegada a nuestros pies. Y digo a nuestros pies, porque me imaginaba caminando entre el jardín con Jesús quien amorosamente me escuchaba, mientras yo le adoraba y le abría mi corazón como una flor tierna e inmensamente sedienta de su amor.
Desde mi conversión fui enseñado por la iglesia y por mis primeros padres espirituales en que la oración era como un jardín de encuentro sublime.
“Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquello que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer.”  Paulo Coelho
Ese jardín jamás ha parado de crecer y esos encuentros se siguen manteniendo. Caminar con el Amado es la más rica de las experiencias que un ser humano puede experimentar.
Los quebrantos secan, los dolores estrujan el alma, las crisis son como veranos desérticos pero el jardín jamás se seca, porque la oración es como lluvia que calma el dolor intenso del corazón para abrir la puerta a un encuentro de corazón a corazón con el Amado.
“He reducido el mundo a mi jardín y ahora veo la intensidad de todo lo que existe”.
José Ortega Y Gasset
Como dice José Ortega y Gasset, tengo que reducir mi mundo a mi jardín, yo pienso en el jardín de la oración, porque allí y solo allí veré la intensidad de todo lo que existe.
Sin embargo, en muchos este jardín se está secando.
D.L. Moody, uno de los líderes conservadores y respetados de los Estados Unidos dijo en uno de sus últimos sermones: “ Miren como Él vino en el día de Pentecostés. No es carnal orar para que Él venga nuevamente y que el lugar sea conmovido.  Creo que Pentecostés no fue sino un día ejemplar.  Pienso que la Iglesia ha cometido este lamentable error de que Pentecostés fue un milagro que nunca va a repetirse.  Yo también pensaba que Pentecostés era un milagro que no iba a repetirse.  Ahora creo que si miramos al Pentecostés como un día ejemplar, y comenzamos a orar, deberíamos tener el antiguo fuego Pentecostal aquí en Boston.
El jardín está marchito o simplemente está solitario. Quizá no está solitario, porque el Amado está paseándose en mi búsqueda.¿ Me encuentra? O acaso estaré corriendo con todas mis presiones y angustias?. Es fácil cambiar la quietud del jardín por el ruido de las calles y las oficinas atestadas y delirantes.
“Con un farol pasea en el jardín, sufre al ver morir la primavera”.  Yosa Buson.
Las aves le esperan a Él cada mañana en el jardín por eso le cantan eufóricamente. No hay nada que llene tanto como la quietud del jardín y el suave murmullo de su voz en la soledad.
No hay desastre más grande en la vida que dejarse sumergir en la irrealidad.  Y la verdad es que mucho de lo que sufrimos no es un asunto de realidad, sino de irrealidad que nos ahoga porque nuestras percepciones nos han robado la realidad. La realidad siempre está en el huerto de la oración.
Venimos cargados, tristes y debilitados y mientras caminamos con Él en el jardín su paz nos inunda y el espíritu se reconforta. Salimos del jardín con el mismo problema pero la percepción espiritual es otra.
“Quisiera tener un jardín, una casita, hierba, animales, libros, cuadros, música. Y sacar de todo esto lo que quiero escribir; expresar todas estas cosas… Quiero vivir la vida cálida, anhelante, viva, tener raíces en la vida, aprender, desear, saber, sentir, pensar, actuar, eso es lo que quiero, a donde debo tratar de llegar”.  Katherine Mansfield.
Katherine dice que quiere tener un jardín, pero en realidad ya lo tenemos y es el mejor de los jardines.
¿Qué hay en el jardín de la oración? Fuentes de agua viva, las mismas aguas de las cuales Jesús dijo que el que creía en Él de su interior correrían ríos de agua viva. Quietud, la misma quietud que nace del trono del Señor, capaz de calmar la tormenta interna con una poderosa voz de: ¡Calla..Enmudece! Aves, las mismas que trinan dulces melodías al creador cada mañana.  Viento, el dulce viento del Espíritu que calma las temperaturas irreales de nuestros quebrantos internos.  Lluvia fresca como rocío, el rocío que refresca y promete un día diferente...y sobre todo..Él. El Amado, el Maestro y el Señor que nos espera con amor silencioso.
“La risa es como un rayo de sol, todo de oro puro, no hay otro jardín como el del amor”.  Konstantinos Kavafis.
Oh Dulce Jardín…Oh Dulce Señor.
Me esperan en la tierna mañana
Cuando la luna se duerme
Y el Sol se levanta.
Oh Dulce Jardín..Oh Dulce Señor
Me llenan...me llenan
Con el aliento divino que gotea
En la oración.
El Jardín me espera y el Amado en Él. 
Dulce oración...Dulce oración es como un capullo de flor. 
Se abre...Me invita…me atrae y me encanta.
Si no bajo hoy al jardín terminará secándose mi alma y en la sequía diré como el salmista:
Dios, Dios mío eres tú;  De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela. En tierra seca y árida donde no hay aguas”. Salmo 63:1.
Las flores a las personas ciertos ejemplos les den; que puede ser terreno yermo hoy el que fue jardín ayer. Luis de Góngora.
Os invito hoy a encontrarnos con el Amado en el Jardín.
!!La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes,  brincando sobre los collados. Cantares 2:8.

Abre los cielos- Reflexiones con vídeo

Abre los cielos sobre nosotros

Abre los cielos Señor has llover
Somos tu pueblo , somos tu viña
Abre los cielos Señor has llover

Los árboles del campo se han secado

El vino y el aceite se acabo
Tu viña esta desierta y sin vallado
En nuestro asoleamiento hay un clamor

Abre los cielos sobre nosotros

Abre los cielos Señor has llover
Somos tu pueblo , somos tu viña
Abre los cielos Señor has llover

Vuélvenos, a ti nos volveremos

Ven a darnos vida una vez mas
Vuélvenos de nuestro cautiverio
Has tu remanente regresar

Abre los cielos sobre nosotros

Abre los cielos Señor has llover
Somos tu pueblo , somos tu viña
Abre los cielos Señor has llover

Haz llover, haz llover

Sobre tu denuedos
haz llover

martes, 17 de julio de 2012

El reloj parlante-Crecimiento Personal

Esta batalla,si la puedo llamar así, comenzó hace casi dos años cuando mi hija insistió en que le comprase un reloj parlante. Así que, como buen padre con la intención de enseñarle sobre el tiempo, fui a la tienda y, siguiendo las instrucciones de mi hija, escogí este reloj digital parlante.
Por defecto, la temperatura se mostraba en grados Fahrenheit. Intenté todas las permutaciones y combinaciones jugando con todos los botones del reloj. Sin importar cuán duro lo intenté no pude cambiarlo a grados Celsius.  Tenía un par de otros relojes digitales en los que había un botón separado para desplegar el cambio de temperatura, pero esto estaba críticamente ausente aquí.  Llegué al extremo de, literalmente, sacar unos cuantos tornillos, pero sin lograr nada.
La cosa con el reloj digital es que cuando le ponemos la batería, muestra todos los campos… y sí, ahora mostraba también el importante signo de grados Celsius. Pasó el tiempo; cada día solía ver el reloj y pensar en cómo hacer la conversión de la temperatura.
Movámonos rápido en el tiempo hasta las 9.30 de esta mañana.  Acababa de tomar el reloj de nuevo; mi mente me decía que cada vez que apretaba el botón de “modo” había una acción correspondiente, por lo que en esta ocasión lo hice muy lentamente… uno por uno… y ¡bingo!  Allí estaba… la batalla había sigo ganada. Ahora, orgullosamente, desplegaba la temperatura en grados Celsius.  Estaba tan entusiasmado que hasta le tomé una fotografía.
Lo que este pequeño incidente me enseñó fue que supe que lo que quería hacer estuvo siempre delante de mí, y que todo lo que necesitaba era el correcto enfoque mental para resolverlo.
Eso es lo que la vida tiene reservado para todos nosotros. Si sabemos que es alcanzable y es cuestión de la actitud correcta, la victoria es sólo un asunto de tiempo.
La moraleja de la historia: aún si fracasamos en nuestros intentos, no fallemos en intentarlo de nuevo.
Les dejo con una breve cita del legendario Bruce Lee: “No pidamos en oración una vida fácil, sino más bien fortaleza para enfrentar una difícil”.

Esta narración resulta interesante para todos los que, en algún momento, hemos luchado por asimilar y apropiarnos de nuevas tecnologías, y aún de algunas no tan nuevas, sin recurrir a las instrucciones del aparato o consultar con alguien que sepa.  Bueno, lo cierto es que muchos hemos insistido e insistido hasta lograr descifrar el problema y darle solución. Lo cierto es que la clave está precisamente en eso: seguir insistiendo y no rendirnos.
Tal vez cambiar la nomenclatura de la temperatura nos parezca algo muy simple, en mi caso probablemente hubiera seguido haciendo la conversión mentalmente, pero lo que vale para lo sencillo muchas veces deja en evidencia la manera en que afrontamos lo no tan sencillo también.  Aferrémonos al Señor con todas nuestras fuerzas y, cuando sintamos que hemos llegado al final de nuestra fuerza, conocimiento e inteligencia, permitámosle a Él guiarnos la milla extra… ¡y veremos resultados increíbles!

Quiero caminar con la frente en alto-vídeo

Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad” Heb 11:13-16.
Hoy, no quiero caminar con desconfianza, debilidad e inconsistencia. Con mis ojos puestos en el Señor, quiero caminar con la frente en alto. Si, como los héroes de Hebreos 11, los cuales, aunque no recibieron todo lo prometido aquí en la Tierra, recibieron más de lo prometido en el cielo. Pero, mientras caminaron en la Tierra ellos lo hicieron con la frente en alto, porque sabían que habían creído en el único y verdadero Dios. Su fe no fue un puente entre ellos y lo que ellos esperaban que Dios hiciera…sino un puente entre ellos y Dios mismo.
El libro de Hebreos 11: 13-16, dice que mientras caminaron en la tierra ellos mantuvieron en su corazón seis cosas sólidas, firmes, y profundas, en relación a lo prometido por Dios.
Primero : Lo creyeron.

Segundo: Lo Saludaron.
Tercero: Lo confesaron.
Cuarto: Lo demostraron.
Quinto: Lo Pensaron y

Sexto: Lo anhelaron.

Qué gran ejemplo para mí hoy.
Sí, quiero caminar hoy con la frente en alto, necesito mantener estas seis cosas en lo profundo de mi ser en relación a las promesas de Dios para mi. Necesito primero creerlo, y esto es estar persuadido y convencido de lo que Dios ha prometido. Luego, saludar las promesas es como abrazarlas..como abrazaría un ser querido y hacerlas parte de mí. Luego, confesarlas con mi boca. Confesar es decir lo mismo que Dios ha dicho. Después, demostrarlo con mi vida. Sí, de nada me sirve confesarlo si con mi manera de vivir digo otra cosa.
Hoy, quiero vivir acorde con lo que confieso con mis labios. Entonces estaré preparado para PENSARLO. SÍ, cuando LO CREO, LO ABRAZO, LO CONFIESO Y LO DEMUESTRO CON MI VIDA, entonces lo podré pensar, y lo que pienso termina formando mi vida. Y finalmente lo anhelaré. El anhelo es el deseo profundo de mi alma.
Cuando los hombres y mujeres de Hebreos 11 mantuvieron estas seis cosas en su corazón, entonces el verso 16 dice que Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos.
Quiero que Dios hoy no se avergüence de llamarse mi Dios.
Señor: A veces el camino parece oscuro pero otras veces está muy claro e iluminado. Pero no importa el camino, lo que me importa hoy es andar por el sendero con la frente en alto. Señor, esos hombres y mujeres de Hebreos 11 hoy han impactado mi vida, porque supieron caminar con fidelidad y certeza. Ellos creyeron tus promesas, las saludaron, las confesaron, las demostraron, las pensaron y las anhelaron. ¿Acaso no es esta la mejor lección para mi vida hoy? Pues quiero vivirla.

El sabio de Egipto-reflexiones- El sabio

El Sabio de Egipto
Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la cuidad del Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.
El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario era una cama, una mesa y un banco.
-¿Dónde están sus muebles? Preguntó el turista.
- Y el sabio, rápidamente, también preguntó: ¿Y dónde están los suyos?
- ¿Los míos?, se sorprendió el turista. ¡Pero yo estoy aquí solamente de paso!
- Yo también, concluyó el sabio. 
La vida en la tierra es solamente temporal. Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices.
El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden.
Por eso existen momentos inolvidables y personas incomparables.
1. Dios no te preguntará qué modelo de coche usabas; te preguntará a cuánta gente llevaste.
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.
3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.
4. Dios no te preguntará, cuán alto era tu sueldo; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
5. Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuanta gente te considera su amigo.
7. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará como tratabas a tus vecinos.
8. Dios no te preguntará el color de tu piel; te preguntará por la pureza de tu interior.
9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la salvación; te llevará con amor a tu casa en el cielo.
Mateo 6:33
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y tod
as estas cosas os serán añadidas.

 El Sabio

El sabio se mantiene alejado de la rivalidad,


de la codicia y de la confusión

producida por los deseos.


El sabio es feliz al vivir,

es bondadoso y armoniza con todos,

es sincero al hablar, equilibrado

y recto en el trabajo y en la vida.


Cuando acaba su obra, se retira oportunamente,

su respiración es fresca como la de un niño,

y busca siempre beneficiar a los hombres.


El sabio es difícil de comprender,

es cauteloso como quien atraviesa

un río en invierno,

prudente como quien tiene enemigos, reservado como el huésped de una casa,

sencillo como la madera, tranquilo como un valle

y profundo como las aguas de un lago.


El sabio posee poco

porque se ha olvidado de las cosas,

su presencia es modelo para todos los hombres.

No se muestra, por eso resplandece,

no se vanagloria, por eso sobresale,

no se exalta, por eso merece elogio,

es humilde y se mantiene íntegro.


Permanece independiente,

aunque viva rodeado de gloria y esplendor

nunca pierde la paz.


El sabio no es impetuoso,

y nunca pierde el dominio de sí mismo.


El sabio no ofende a nadie,

y nunca halla motivo para rechazar a nadie.


El sabio es aquel que se conoce a sí mismo,

que quiere conquistarse a sí mismo,

más que conquistar a otros.


El sabio, contemplado,

no parece digno de ser mirado,

oyéndolo, no parece digno de ser escuchado,

sin embargo, contiene en sí todas las virtudes.


El sabio parece que no hace nada y,

sin embargo, nada queda sin realizar.


El sabio hace del corazón de los demás

el suyo propio.

Con el bueno obra de forma buena,

con el malo obra de buena forma.


El sabio se parece a un niño,

nada ni nadie le daña.


El sabio se da cuenta de las cosas

que para los demás pasan inadvertidas,

y estima por igual las grandes y las pequeñas.


El sabio no combate, mas siempre vence,

y no teme a la muerte.


El sabio es, en fin, quien está en armonía

con la naturaleza.

El mejor sabio es quién está seguro que no lo es, y depende de aquel que es verdaderamente sabio…Dios.
Y Faraón dijo a José: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como tú. Genésis 41:39
¡Si tan sólo fueran sabios y entendieran esto, y comprendieran cuál será su fin! Deuteronomio 32:29