lunes, 19 de diciembre de 2016

Los sufrimientos del Hijo del Hombre

Jesús llevó nuestros dolores y tristezas (Isaías 53:4), incluso los dolores y las tristezas de Job y de todo el mundo. Jesús murió en la Cruz por el pecado de todos los seres humanos, que alguna vez vivieron, que viven y que vivirán. El libro de Job se sitúa en la perspectiva correcta solo en la Cruz. 
El Dios que se reveló a Job es el que enseña a volar al águila, el que domina todos los elementos y el que sufrió más de lo que lo hizo cualquier ser humano. Él asumió el dolor y la angustia que cada uno de nosotros conoce; nadie puede darle lecciones a Dios acerca del sufrimiento, porque en su humanidad cargó sobre sí mismo todo el dolor que el pecado ha esparcido alrededor del Globo. Aunque, entre los hombres, solo nosotros conocemos nuestros propios dolores y tristezas, Jesús, en la Cruz, los experimentó todos. 
Resultado de imagen de Los sufrimientos del Hijo del HombreEl Dios que le preguntó a Job: “¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?” (Job 38:33) es más increíble cuando notamos que, si bien Él creó las “ordenanzas de los cielos”, tomó sobre sí la carne terrenal y, en ella, murió "para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14). 

Visto a través de la Cruz, el libro de Job tiene más sentido, porque la Cruz resuelve muchas preguntas que ese libro de Job deja sin respuesta. Y la gran pregunta es lo justo que es Dios en el cielo mientras Job, en la Tierra, sufre solamente para ayudar a refutar las acusaciones de Satanás. La Cruz muestra que, por mucho que haya sufrido Job o cualquier ser humano, nuestro Señor voluntariamente sufrió mucho más que cualquiera, a fin de darnos la esperanza y la certeza de la salvación. Job vio a Dios como el Creador, mientras que después de la Cruz, lo vemos como el Creador que llegó a ser nuestro Redentor (Filipenses 2:6-8); y esto tuvo que sufrir por causa del pecado más que ningún ser humano, incluyendo a Job. Así como Job, ¿qué podemos hacer ante este panorama, sino exclamar: “Me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:6)?

Vivir en la luz

Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando y la luz verdadera ya alumbra. 1 Juan 2:8
Era una mañana oscura. El cielo estaba cubierto de nubes bajas y grises, y la atmósfera estaba tan sombría que tuve que encender las luces para leer. Acababa de sentarme, cuando de repente la habitación se iluminó. Levanté la mirada y vi que el viento ya estaba llevándose las nubes, el cielo se había limpiado y aparecido el sol.
Mientras me acercaba a la ventana para contemplar la escena, me vino a la mente un pensamiento: «las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra» (1 Juan 2:8). El apóstol Juan escribió estas palabras a los creyentes para transmitirles ánimo. Y agregó: «El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo» (verso 10). Por contraposición, equiparó el odiar a las personas con deambular en la oscuridad. El odio desorienta; nos quita el sentido del rumbo moral.
No siempre es fácil amar a las personas. Sin embargo, mientras miraba por la ventana, recordé que, tanto la frustración como el perdón y la fidelidad, forman parte del proceso de mantenerse en comunión plena con el amor y la luz de Dios. Cuando decidimos amar en vez de odiar, demostramos nuestra relación con el Señor y reflejamos su fulgor ante quienes nos rodean. «Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él» (1 Juan 1:5).

Señor, ayúdame a reflejar tu luz de gracia y misericordia.
Decidir amar a las personas muestra al mundo cómo es Dios.

domingo, 18 de diciembre de 2016

La principal prosperidad

3ª Juan 2.  Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma.
La prosperidad es una de las cosas más anheladas por el ser humano. A nadie le gusta vivir en la pobreza, mezquindad y/o escasez. Hemos sido creados con tendencia a no conformarnos con menos que no sea la abundancia y prosperidad.
El pecado en la humanidad ha hecho perder el rumbo en la vida, y por eso la única manera de alcanzar la verdadera prosperidad viene cuando le entregamos nuestra vida a Cristo.  Es entonces cuando comienza a establecerse el fundamento de la prosperidad estable. A menos que tengamos solucionado el problema de nuestra bancarrota o pobreza espiritual, todo lo que prosperemos en otras áreas no tendrá un buen fundamento.
La prosperidad material puede perderse en un instante. Un mal negocio, un robo o la perdida de todos los bienes puede dejar a uno en la calle. Y la prosperidad física nadie la tiene garantizada. Si hoy hemos abierto nuestros ojos ha sido por la Gracia de Dios, no es mérito nuestro. Uno puede comprar una buena cobertura médica y medicinas, pero no la prosperidad física. Y la prosperidad del alma (mente, emociones, voluntad) solo puede mantenerse con la ayuda de Cristo. El ritmo de la vida muchas veces destruye nuestra manera de pensar, hiere nuestras emociones y nos hace tomar decisiones equivocadas.
Por eso, la principal prosperidad que el ser humano necesita tener es la espiritual. Una vez solucionado este problema ya estaremos en el camino para recibir las bendiciones de Dios.
¿Eres tú una persona próspera espiritualmente?
Gracias Jesús, porque tu prosperidad es total para el espíritu, alma, cuerpo y lo material.  Ayúdame a caminar cada día cerca de ti pues solo Tú tienes el poder de enriquecer mi vida totalmente. Te lo pido en tu Santo Nombre, amén.

Reflexion de Navidad

Navidad, palabra que engloba alegría, reconciliación, paz, amor. Eso es la verdadera Navidad. Miro a mi alrededor, veo al mundo enloquecer por la preocupación de la Navidad, y pienso: ¿Cuándo perdimos el verdadero sentido de lo que es la Navidad? ¿En qué momento nos desviamos de esa maravillosa energía?
El mes de Diciembre siempre ha tenido una connotación amorosa, la representación del renacer del ser inmutable y sereno, pero el individuo humano se ha dado a la tarea de hacer de este tiempo un tiempo de mercadeo, de paso, de conflicto, de tristeza, de dolor por no poder dar a los suyos una representación tangible de su afecto.
Pero en la realidad esto no es así. El amor no tiene ninguna representación tangible porque el amor se entrega a través de un abrazo, de un beso, de una caricia. Somos nosotros mismos quienes hemos etiquetado el amor en una joya, en un vestido, en un juguete…y por ello la Navidad ha perdido su sentido.
La unión familiar no se expresa de la manera adecuada. Parece que estamos unidos pero realmente no lo estamos. Nuestros niños tienen juguetes, pero no tienen los padres que jueguen con ellos porque están ocupados en sus conversaciones de adultos. Los niños se meten en su mundo de juegos, sus padres en su mundo de adultos, y la familia va tomando una connotación de tú en tu mundo y yo en el mío. Una separación, una división.
Creemos mantener una vida perfecta y, en el momento menos oportuno, nos damos cuenta que ya no tenemos nada, que estábamos caminando solos en la vía, que los demás se quedaron atrás... o yo me quedé atrás. El egoísmo es el que marca el sendero.
Todo esto es parte del deterioro de nosotros mismos. Vinimos al mundo a crearlo en amor y, ¡vaya!, nos hemos perdido en la destrucción de valores. No existe el respeto de los espacios entre nosotros, la libertad se ha confundido y el niño se siente abandonado y recurre a algo que llene su tiempo.

Siempre habrá momentos difíciles y días complicados pero…

Siempre habrá momentos difíciles y días complicados en nuestra vida.
Nos da la impresión de que ciertas cosas no estaban destinadas a pasar, y que algunos proyectos simplemente no estaban destinados a funcionar.
Resultado de imagen de Siempre habrá momentos difíciles y días complicados pero…Siempre enfrentaremos decepciones, pero también recibiremos muchas bendiciones especiales. Todo lo que se nos pide es que nos superemos, que nos elevemos por encima de nuestros infortunios.
Deja que Dios te muestre nuevas maneras de encarar viejos problemas. Deja que te ofrezca nuevos descubrimientos. Deja que los días desplieguen ante ti nuevas posibilidades que hasta ahora desconocías, nuevos sueños que nunca soñaste, y que te regale las semillas de nuevas ideas que nunca antes sembraste.
Deja que Dios modere tus convicciones y te muestre lo que está oculto detrás de cada escena: la profunda paz del cambio de estaciones, la majestad de lo que significa tener y ser un amigo, la alegría que se descubre al comprender que nunca es tarde para volver a empezar.
Deja que Dios brinde abundancia a tu alma y a tu corazón.
Deja que te ayude a alcanzar todo lo que deseas para ser todo lo que eres.

Una entrega completa

“Dios nos escogió en Cristo desde antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos y sin defecto en su presencia” (Efesios 1:4).

Resultado de imagen de Una entrega completaEl pasaje con el cual se inicia esta reflexión es uno de los textos más motivadores y desafiantes de la Palabra de Dios. Pablo dice que “Dios nos escogió”. ¿Pensaste acaso en lo maravillosa que es esta declaración? Si Dios te escogió es porque considera que eres una persona sumamente valiosa, y porque podrías llegar a ser un medio de bendición para todos los que te rodean. Dios te escogió porque en ti hay facultades latentes que precisan ser desarrolladas. Dios te escogió para que seas una persona “sin defecto”, “sin mancha” ¿Qué significa ser “sin defecto”?
Veamos un ejemplo bíblico. Lucas 1:6 dice que el sacerdote Zacarías era “intachable”. Un día le tocó celebrar el rito de la oración en el altar del incienso que se encontraba en el Lugar Santo del Santuario. Mientras Zacarías se hallaba dentro del Templo, un ángel del Señor se le apareció y le anunció que sería el padre de Juan el Bautista. Lo que llama la atención es que, a pesar de que Zacarías era una persona “sin defecto”, no creyó lo que el ángel le dijo. Incluso, como castigo por su incredulidad, Zacarías quedó mudo durante un tiempo. Es decir, cuando Dios dice que nos escogió para que seamos “sin defecto” NO está diciendo que no cometeremos errores. Podemos ser “intachables” y, al mismo tiempo, quedar manchados por la incredulidad, como le sucedió a Zacarías.

sábado, 17 de diciembre de 2016

El amor perfecto

“El amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios” (1 Juan 4:7).

Cuenta una historia que una joven ciega tenía un novio que la amaba y le pedía insistentemente que se casara con él. Ella, condicionada por la dura circunstancia de su vida, no hacía caso y le contestaba: “Si pudiera ver, me casaría contigo”. 
Imagen relacionadaUn día, fue sometida a una operación quirúrgica que le devolvió la vista. Pero cuando su novio se acercó a ella por primera vez tras la cirugía y le reiteró su proposición de matrimonio, ella lo miró con desagrado y rechazó su proposición, pues estaba ciego. La joven rechazó la propuesta y él se fue triste. Tiempo después, él le escribió esta breve nota: “Por favor, cuida bien de mis ojos”.
Qué gran contraste existe entre el amor incondicional y el amor interesado; entre el amor que proviene de Dios y el amor humano.
El amor humano parece secarse cuando es ofendido con palabras o hechos; “pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores (es decir, que lo ofendíamos con nuestras palabras y hechos), Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).
Nosotros queremos a quienes nos quieren; pero a quienes nos odian, nos hacen mal, o los consideramos enemigos, no. El Señor, sin embargo, nos dice: “Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen. Así ustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos” (Mateo 5:44, 45).

¡Buena noticia!

¡Mirad! Sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, Judá, tus fiestas, cumple tus votos, porque nunca más te invadirá el malvado; ha sido destruido del todo. Nahum 1:15
Internet, televisión, radio, dispositivos portátiles… todos nos bombardean con noticias que, en su mayoría, son malas: crímenes, terrorismo, guerras, problemas económicos... Pero también aparecen noticias buenas que alivian la tristeza y la desesperación: actos de abnegación, descubrimientos médicos y posibles acuerdos de paz.
Las palabras de dos hombres del Antiguo Testamento llevaron mucha esperanza a personas abrumadas por los conflictos. Nahum declaró en medio de un inminente juicio: «Ya se oyen sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz» (Nahum 1:15 RVC). E Isaías expresa una frase similar: «¡Cuán hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas! Los pies del que anuncia la paz, del que trae buenas noticias, del que anuncia salvación» (Isaías 52:7 RVC).
Las palabras de esperanza de ambos profetas se cumplieron definitivamente, cuando el ángel les dijo a los pastores: «No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor» (Lucas 2:10-11).
El titular más importante de cada día es la mejor noticia de todas: ¡Nació Cristo, el Salvador!

Dios, gracias por la buena noticia de la salvación en Jesús.
¡El nacimiento de Jesús es la mejor noticia que ha recibido el mundo!

La iluminación de la torre Eiffel

Les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. Juan 17:26
Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.  Juan 8:12
{CAPTION}Hace algunos años se cambió la iluminación de la torre Eiffel. En lugar de los enormes proyectores que iluminaban su fachada exterior, un gran número de pequeños proyectores, instalados en el interior de los armazones metálicos, iluminan todos y cada uno de sus elementos. ¡El resultado es impresionante, pues la torre no solo se ve iluminada, sino que parece como si de ella misma saliese luz!
Al constatar este cambio, un predicador dijo: "Ahora la luz viene del interior; y es mucho más hermoso. Esto es lo que necesitamos en nuestros corazones. Necesitamos la luz de Cristo en nosotros, para que la gente, al vernos, sepa que Jesucristo vive en nosotros".
Y continuó diciendo a su auditorio: "¿Conoce usted a Jesucristo? ¿Ha iluminado Él su ser interior? ¿Vive en su corazón? Lo que el sol hace en la naturaleza, Cristo puede hacerlo en su vida espiritual. Un hombre sin Dios es como alguien que camina palpando en la oscuridad. Pero Jesús quiere entrar en su vida, iluminar sus pensamientos, permitirle actuar como Él, controlar sus palabras, su comportamiento.
Entonces el creyente tendrá luz en sí mismo y reflejará la claridad divina. Jesús declara: “Yo soy la luz del mundo”, y también: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14). Cuando nos volvemos hacia Jesús, empezamos a reflejar su luz.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).