martes, 23 de agosto de 2016

¡Librado del foso de los leones!

DANIEL 6: 1-28

En este pasaje bíblico veremos la manera como Dios libró maravillosa y extraordinariamente a su siervo Daniel del foso de los leones, y lo que Daniel hizo para que esto fuera así. Analicémoslo detenidamente:

1.        LA FIDELIDAD.
“Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, PORQUE ÉL ERA FIEL, y ningún vicio ni falta fue hallado en él” (verso 4).

Fiel: honrado, digno de confianza, un hombre de fiar, leal (otra traducción), certeza, estabilidad, ser duradero, estar seguro, el que guarda fidelidad, ser recto, derecho, fiel, de una sola línea y sin doblez.
a. La palabra Fiel en este pasaje bíblico, está relacionada con el cargo administrativo que Daniel venía desempeñando en el imperio (gobernador), y con las acusaciones (malos manejos administrativos y corrupción) que le venían haciendo los sátrapas y los otros gobernadores.
b. También fiel es la capacidad de permanecer comprometido con una persona o una causa sin importar lo que suceda. Es una persona de quien se puede depender o contar con ella, que hace su trabajo de continuo y no da lugar a ser acusado de falta alguna, cumple sus compromisos, es exacto y conforme a la verdad. Igualmente se aplica a la persona que es firme y constante en sus afectos, ideas, credos u obligaciones.
c. Analicemos algunas características del hombre fiel: cumple sus promesas aunque no resulte en su propio beneficio (Salmo 15: 4), guarda secretos y protege el carácter de otros (Proverbios 11: 13), su testimonio es fiel y sin mentiras (Proverbios 14: 5), son pocos y por lo tanto de gran valor (Proverbios 20: 6), renueva a los demás como hace un mensajero fiel (Proverbios 25: 13)
Abunda con bendiciones (Proverbios 28: 20), es constante en la oración (Romanos 12: 12), recibirá su galardón (1 Corintios 15: 58), debe ser la cualidad sobresaliente de un siervo u obrero (Mateo 25: 21-23; Lucas 16: 10-12; Lucas 19: 17; 1 Corintios 4: 2); los buenos maestros son conocidos por su fidelidad (1 Timoteo 2: 2).
foso de los leones2.        LA COMUNIÓN.
“Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, SE ARRODILLABA tres veces al día, y ORABA y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes (verso 10). “Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel ORANDO y ROGANDO en presencia de su Dios” (verso 11).
a. Una comunión diaria y fiel (tres veces al día).
Temprano por la mañana (sacrificio matutino), en la hora novena o tres de la tarde (sacrificio vespertino) y en el atardecer o al caer el sol (Salmos 55: 17).
b. Una comunión permanente y constante (como lo solía hacer antes).
Daniel ya venía cultivando una vida de comunión con Dios desde mucho tiempo atrás y ahora, en estas circunstancias difíciles, adversas y desfavorables, no es la excepción; aunque su vida estaba en peligro (versos 5-16).
c. Oraba orientado hacia Jerusalén (en dirección al Templo).
Ésta era la dirección en la vida de Daniel y él no tenía intención de cambiar por el decreto de Darío. Cuando el pueblo de Dios de aquellos tiempos se encontraba lejos del templo en Jerusalén, oraba orientándose en aquella dirección.

lunes, 22 de agosto de 2016

Bajo la piedra

Inline image 2Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 2 Corintios 4:6
Cuando era niña y vivía en China, retuve esta comparación de un predicador del Evangelio: "Si dejamos un trozo de madera en un lugar oscuro, todo tipo de insectos irán a esconderse debajo. Pero si lo dejamos a plena luz, los insectos huirán, pues les horroriza la luz. Así ocurre con nuestro corazón: Si Jesús, la Luz del mundo, no habita en él, nuestro corazón está en la oscuridad y esconde toda clase de malos pensamientos. Pero cuando lo recibimos a Él, y a la Luz que nos trae, todos nuestros malos pensamientos se van".

Obsesión con comparar

¿No me está permitido hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?”. Mateo 20:15
Uno de los profesores de la Universidad de Harvard ha descubierto una tendencia preocupante entre sus alumnos y colegas: la obsesión con comparar. Él escribe: "Más que nunca, los ejecutivos de negocios, los analistas de Wall Street, los abogados, los médicos y otros profesionales están obsesionados con comparar sus logros con los de los demás. Esto es perjudicial para las personas y para las empresas, cuando se define el éxito según parámetros externos en lugar de personales, en el sentido de que la satisfacción y el compromiso disminuyen".
Lo que no es nada nuevo. La Escritura nos advierte del peligro de compararnos con otros. Cuando lo hacemos, nos enorgullecemos y despreciamos a los demás (Lucas 18:9-14), o nos ponemos celosos y queremos ser como ellos o tener lo que tienen (Santiago 4:1). Entonces perdemos de vista el plan de Dios para nuestra vida. Jesús explicó que la obsesión con comparar surge de creer que Dios es injusto y que no tiene derecho a ser más generoso con otros que con nosotros (Mateo 20:1-16).
Pero por la gracia de Dios, podemos superar este mal hábito concentrándonos en lo que Él nos ha dado. Al dar gracias por las bendiciones de cada día cambiamos la perspectiva y empezamos a creer de verdad que Dios es bueno.
Señor, ayúdame a mirarte a ti y no a los demás.
Dios expresa su bondad a sus hijos como Él prefiere.

Libre de la necedad…

La necedad hace referencia a una persona “insensata”, “ignorante” y “sin entendimiento”. Es aquel, quien con el fin de llevar a cabo sus ideas o planes, no escucha consejos, ni mide las consecuencias negativas que puede acarrear su comportamiento.
En la práctica los necios se meten en muchos líos, y algunos incluso culpan a Dios de sus propios errores y de sus malas decisiones.
Bíblicamente hablando, el necio es aquel que piensa y actúa con necedad, que no tiene en cuenta al Creador para vivir en la comodidad y los placeres; pero también es aquel que voluntariamente desafía a Dios.

La rutina nos puede llevar a ser necios delante de Dios, pues es muy fácil levantarnos cada día, salir al trabajo, buscar el entretenimiento, y llevar una vida ignorando a Dios, para al final del día ir a la cama a descansar y al siguiente día repetir la rutina. Ignorar a Dios, sus bendiciones, su guía, su cuidado y protección es de necios.
¿Te identificas?, ¿has descuidado tu relación con Dios?. Si es así, reflexiona y cambia… pues nunca es tarde.
Con el paso del tiempo, las personas llegan a darse cuenta de que cometieron muchos errores que no debieron cometer, y que dejaron de hacer otras que sí debieron realizar, y que si hubieran escuchado consejos su vida hubiera sido más fácil de llevar.
La Biblia es el mejor libro de consejos que ha existido y que existirá sobre todos los asuntos de la vida, y por eso ignorarla nos hace ser necios.
Tomar la decisión de tener una vida con valores cristianos nos hace ser personas con propósitos mayores, con un estilo de vida sano, y nos prepara para la vida eterna al lado de nuestro Señor.
Al final del día, tome unos minutos para pensar sobre lo que hizo y lo que dejó de hacer en ese día, y pídale al Espíritu Santo que le revele las actitudes a cambiar y las decisiones que debe tomar, escúchelo y sígalo, pues así garantizará que va por el camino correcto.
Señor, reconozco que sido una persona necia e insensata. Que no he tenido en cuenta tu Palabra en todas las áreas de mi vida. Te pido me ayudes a tener la actitud correcta, a actuar correctamente y a buscar de ti para ser esa persona que quieres que yo sea. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén”.
“La necedad del hombre le hace perder el rumbo, y para colmo se irrita contra el Señor”. Proverbios 19:3 (NVI)


Eso que tú haces

… los hijos de Judá prevalecieron, porque se apoyaban en el Señor el Dios de sus padres . 2 Crónicas 13: 18.
Cuando el convoy estaba por partir, un joven soldado golpeó apresurado la ventanilla del vehículo de su jefe de pelotón. Irritado, el sargento bajó la ventanilla y gritó: ¡¿Qué pasa?!
- Tiene que hacer esa cosa, dijo el soldado.
-¿Qué cosa?, respondió el sargento.
- Usted sabe. Eso que usted hace, dijo el soldado.
Entonces, el sargento se dio cuenta. Siempre oraba por la seguridad del convoy, pero esta vez no lo había hecho. Obedientemente, bajó del Humvee y oró por sus soldados. Aquel joven soldado entendía la importancia de que su jefe orara.
En la antigua Judá, Abías no se destacó como un gran rey (1 Reyes 15:3), pero cuando su pueblo se preparaba para luchar contra Israel, que lo duplicaba en número, sabía que quedaba un remanente fiel en Judá (2 Crónicas 13:10-12), mientras que Israel adoraba a dioses paganos (versos 8-9). Entonces, clamó al Dios verdadero por ayuda.
A pesar de su mala reputación y de todo el daño que hizo, sabía a quién acudir en las crisis, y su ejército triunfó porque se apoyaban en el Señor el Dios de sus padres (verso 18). El Señor recibe con agrado a todos los que se acercan a Él y confían en su nombre.
Señor, sé que la oración no es un amuleto de buena suerte. Acudo a ti porque es lo mejor que puedo hacer. Pongo todas mis circunstancias en tus manos.
Dios nunca se alejará de aquellos que se acercan a Él con fe.


domingo, 21 de agosto de 2016

El bautismo: Nuestra identificación con Cristo

Cristo comenzó su ministerio público con el bautismo. En aquellos días, Juan el Bautista estaba llamando a la gente a confesar sus pecados y a demostrar su arrepentimiento mediante la inmersión en el río. ¿Por qué, entonces, el inmaculado Jesús pidió ser bautizado?
Al comienzo, Juan rehusó bautizar al Señor sabiendo que Cristo era “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1.29). Pero Jesús no estaba demostrando arrepentimiento, sino que se estaba identificando en forma sacrificial con la humanidad pecaminosa.
Como cristianos, estamos llamados a seguir su ejemplo en todas las cosas. Por eso el bautismo es el primer paso como seguidores de Jesús. Así como Él estuvo dispuesto a identificarse con nosotros, nos identificamos plena y públicamente con Él cuando somos bautizados, proclamando simbólicamente que: “He puesto mi fe en Jesucristo como mi Salvador y creo que la deuda por mi pecado fue pagada en su totalidad por su sacrificio. Creo que así como Él resucitó de entre los muertos, yo también seré resucitado por medio de Él. Caminaré en la voluntad de Dios mientras esté en este mundo y viviré con Él toda la eternidad. Porque me amó lo suficiente como para identificarse conmigo en mi pecado, le demostraré mi amor a Él siguiendo su ejemplo ahora y durante el resto de mis días”.
El bautismo demuestra nuestra conexión no solo con Cristo, sino también con nuestros hermanos espirituales, pasados, presentes y futuros. Nos unimos a todos los que caminaron antes de nosotros en la fe, proclamando que somos miembros de un mismo cuerpo, redimidos y resucitados por el Señor.

No te esfuerces en ser perfeccionista, sé excelente

Cumplir expectativas altas, obtener a cualquier precio el reconocimiento buscado, llegar a donde nos dijeron que teníamos que llegar sin ser un sueño propio, castigarnos en exceso y maltratarnos al cometer un error, poner una atención excesiva en los resultados sin disfrutar la vida, sin ni siquiera saber si tendremos una oportunidad real de alcanzar esos objetivos y sin contar que, por en medio, se han perdido amistades, parejas y tiempo, es nocivo. Es nocivo obsesionarse con la perfección, es como querer correr en el mar o nadar en el desierto.
perfeccionistaLa excelencia te conduce a ir siempre por más. Ser portador de una buena actitud y una destacada excelencia te hará alcanzar metas y subir siempre un escalón más en todo lo que hagas. Excelencia es que rompas tu récord, que te superes. Excelencia es ir por más, por ejemplo, si estás mal buscar mejorar y si estás bien buscar estar mejor.
Excelencia es preguntarse ¿Cómo puedo ser mejor papá? ¿Cómo puedo ser mejor esposo de lo que hoy soy? ¿Cómo puedo ser un mejor gerente, un mejor empleado, un mejor jefe, amigo? Cuando rompes tu propio récord, estás moviéndote en la excelencia.
David dijo: “Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para más lejos, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios”. 1 Crónicas 17:17 
Excelencia no es hacer las cosas mejor que otros: excelencia es que te superes cada día, es que seas la mejor versión de ti mismo.
Tienes que apropiarte del deseo de seguir creciendo. Ábrete a los cambios, a lo nuevo, a lo que está  por venir. Elige una actitud de excelencia, y ¡nunca más postergues tus sueños! Alcanza los grandes proyectos que hay por delante y no te detengas.

Propósitos de la Sanidad

Dios ha prometido darnos salud y bienestar, y el medio para nuestra sanidad es Jesucristo (Isaías 53:5“…Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados…”).
Aunque no merecíamos sanidad ni salvación, Dios así lo quiso enviando a su hijo (Isaías 53:6  “…Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros…”).
La sanidad tiene sus propósitos, no solo es regocijarnos sino que hay unos propósitos con el cual Jesús nos sana...
- Para testimonio (Marcos 5:19 “…Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti…”)
No se libera al hombre de sus cadenas solamente para su propio disfrute de la libertad que Dios le da, sino también para que pueda dar a otros testimonio respecto al divino libertador.
- Para aumentar la fe (Mateo 15:28 “…Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora…”)
La mujer se sometió por completo a la autoridad divina, y su fe captó la verdad a ella aplicable. Ésa fue la fe que Jesús alabó.

Llevar luz a la oscuridad

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre… (Mateo 5:16).
En 1989, Vaclav Havel pasó de ser prisionero político a convertirse en el primer presidente electo de Checoslovaquia. Años después, en su funeral en Praga, en 2011, la ex Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Madeleine Albright, nacida en Praga, lo describió como alguien que había "llevado la luz a sitios de profunda oscuridad".
Lo que Havel hizo generando luz en el ámbito político, en lo que actualmente se conoce como República Checa, nuestro Señor Jesús lo hizo por el mundo entero. Él generó la luz cuando la creó a partir de la oscuridad en el amanecer de los tiempos (Juan 1:2-3; Génesis 1:2-3). Más tarde, al nacer, trajo luz a la esfera espiritual. Jesucristo es la vida y la luz que la oscuridad no puede derrotar (Juan 1:5).
Juan el Bautista salió del desierto para dar testimonio de Jesús, la luz del mundo. Nosotros podemos hacer hoy lo mismo. En realidad, es lo que el Señor nos dijo que hiciéramos: Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).
En este mundo, donde lo bueno suele considerarse malo y lo malo bueno, y donde la verdad y el error se invierten, la gente busca hacia dónde ir. Reflejemos la luz de Cristo en nuestro entorno.

Señor, ayúdame a ser una luz en este mundo oscuro.
¡Brilla con la Luz!