sábado, 19 de marzo de 2016

Presencia

Los pasajeros del autobús observaban con simpatía a la atractiva joven con bastón blanco, a cada paso que daba. Ella pagó al conductor, y usando sus manos para sentir el puesto de la silla, caminó por el pasillo y encontró el sitio que él le dijo estar vacío. Después de sentarse, puso su maletín en sus piernas y colocó su bastón contra ellas.
Había transcurrido un año desde que Susan, de treinta y cuatro años, quedó ciega. Debido a un mal diagnóstico médico, había quedado sin visión, y fue súbitamente conducida al mundo de la oscuridad, de la frustración, del enojo.
Tiempo antes fue una mujer que defendió con ferocidad su independencia, pero ahora Susan se sentía condenada por este terrible giro de la fatalidad, a ser impotente, sujeta a la ayuda de quienes estaban a su alrededor.
“¿Cómo pudo pasarme esto a mí?” expresaba, y su corazón denotaba un terrible enojo.
Pero no importaba cuánto había llorado o suplicado, sabía la dolorosa realidad de que su visión jamás sería recuperada. Una nube de depresión cayó sobre ella. Todo lo que tenía era a su esposo Mark.
Mark era un oficial de las Fuerzas Aéreas, y amaba a Susan con todo su corazón. Al principio, cuando ella perdió la visión, él la observaba hundida en la desesperación y comenzó a ayudar a su esposa a recuperar fuerzas y confianza.
Pero ella necesitaba llegar a ser independiente otra vez. Su trasfondo militar lo había entrenado bien para lidiar con situaciones delicadas, pero él sabía que esta era la batalla más difícil a la que se había enfrentado.
Finalmente, Susan se sintió preparada para volver a trabajar, ¿pero cómo llegaría a ese lugar?
Ella estaba acostumbrada a tomar el autobús, pero ahora era muy dificultoso circular por la ciudad por ella misma.
Mark se ofreció a llevarla al trabajo todos los días, a pesar de que trabajaban en lugares distantes de la ciudad. Al principio, esto confortaba a Susan y llenaba la necesidad de Mark de proteger a su invidente esposa, quien se sentía muy insegura de superar este aspecto.
Pronto, sin embargo, Mark entendió que este método no estaba funcionando, era costoso y extenuante. Susan iba a tener que empezar a tomar nuevamente el autobús, se decía para sí. Pero solo pensar mencionarle esto a su esposa lo hacía temblar. Ella estaba todavía muy frágil y muy enojada. ¿Cómo reaccionaría?

Deja el pecado


¨De igual manera, el pecado ya no tiene poder sobre ustedes, sino que Cristo les ha dado vida, y ahora viven para agradar a Dios.¨
Romanos 6:11 (Traducción en Lenguaje Actual)
Una vez que decidimos entregar nuestra vida a Jesús, se marca un antes y un después, lo cual quiere decir que lo malo que había en nosotros quedó atrás e iniciamos una nueva vida, tratando de no cometer los mismos errores del pasado y dejando, en la medida de lo posible, de hacer las cosas malas que nos hacen sentir mal y que no le agradan a Dios. Cristo murió para darnos vida en abundancia, para que la tengamos en total pureza y santidad.
pecado¨Así que no dejen que el pecado los gobierne, ni que los obligue a obedecer los malos deseos de su cuerpo. Ustedes ya han muerto al pecado, pero ahora han vuelto a vivir. Así que no dejen que el pecado los use para hacer lo malo. Más bien, entréguense a Dios, y hagan lo que a él le agrada.¨ Romanos 6:12-13 (Traducción en Lenguaje Actual).
El enemigo nos destruye si nosotros se lo permitimos. Cuando cedemos ante la tentación y caemos en pecado, le damos la autoridad de acusarnos y que gobierne nuestra vida. Por supuesto, un verdadero hijo de Dios eso no lo puede permitir. La palabra dice:
¨No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportarla.¨ 1 Corintios 10:13 (Reina-Valera 1960).

Aunque los demás digan que es imposible

Las mariposas emergen de sus crisálidas con las primeras luces de la mañana y, después de engalanar el mundo con la variedad multicolor de sus alas, llegan al atardecer de su existencia cuando apenas llevan pocas horas revoloteando.
Esa fue una de tantas enseñanzas que aprendieron Patricia y su hija Vanesa, cuando dieron vida a una idea que les surgió una tarde tras visitar un mariposario en los Estados Unidos. “¿Qué pasaría si exportamos ejemplares desde nuestro país?”, se preguntaron, para enviar mensualmente cuatrocientos ejemplares disecados.
Comenzar no fue fácil. Al contrario, pues les tocó enfrentarse a la oposición de amigos y conocidos que les aconsejaban no emprender un proyecto de esa dimensión. “Fracasarán”, insistían. Pero el empeño, la fe y el optimismo, pudieron más que las voces pesimistas. Y hoy tienen un criadero en un paradisíaco lugar en las montañas, desde las que se aprecia la hermosura del valle surcado por el río principal.
El mundo conoce ahora esas mariposas, de las 3.500 especies diurnas y 45.000 nocturnas que embellecen los estudios, las salas y las estancias de los coleccionistas.

viernes, 18 de marzo de 2016

Sin trabajo

Perder su trabajo o estar inhabilitado para hacerlo puede afectarlo no solo económicamente, sino emocional y espiritualmente. Puede hacerlo sentirse ansioso, inútil y desesperado. Si ha estado buscando trabajo largo tiempo, puede incluso que esté a punto de rendirse.
Pero Dios no se ha olvidado. Él conoce sus necesidades y quiere ayudarle; la Biblia dice: "Él consuela a los humildes” (2 Corintios 7:6).
Quizás encuentre un trabajo pronto o quizás no; Dios puede tener reservado algo para usted que no espera. No importa lo que haga, trate de no desanimarse. La Biblia dice, “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11, NVI). También nos dice que: “El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido” (Salmos 34:18, NVI). He aquí algunos otros consejos mientras espera la respuesta de un trabajo o decide cuál será el siguiente paso:

Alta tecnología

El día del Señor de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido. Isaías 2:12
(Jesús dijo:) Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 18:3

A menudo empleamos el término "alta tecnología" para calificar un producto que está en el nivel más alto del desarrollo. Nuestras sociedades están orgullosas de poder mostrar lo mejor de la industria. Sin embargo, si bien es cierto que fue necesario desplegar los tesoros de la imaginación y de la inteligencia para crear automóviles, aviones, trenes y los múltiples objetos que usamos en la vida cotidiana, también basta poco para que estos dejen de funcionar. Por ejemplo, en Francia en diciembre de 2009, los trenes de alta velocidad no pudieron circular durante varios días debido a la nieve y al hielo. En abril de 2010 todos los aviones de gran parte de Europa, no pudieron despegar debido a las nubes de ceniza provenientes de un volcán islandés.

¡No temas, Dios te cuida!

En la Gran Isla de Hawai crece una pequeña planta, muy delicada, cuyo nombre es Sensitiva, perteneciente a la familia de Mimosa.
Su nombre se debe a un movimiento que hace cuando algo, incluso un cambio de dirección del viento, la roza o atraviesa. En ese instante, la planta tropical americana, con tronco y espinas, se pega a la tierra, y a menos que la estés observando directamente, no podrás distinguirla de la hierba o la maleza del área. Puede ser aplastada con facilidad debajo de nuestros pies.
Cuando el sol se levanta en el pacífico sur, la diminuta Sensitiva se abre tan amplia como le es posible y se eleva hacia la calidez de los rayos nacientes del sol. Esta minúscula y plegable planta, tiene un mecanismo que hace que se doble con facilidad y se recoja, resguardándose de cualquier cosa que pueda causarle daño. Sin embargo, la Sensitiva no puede distinguir entre un segador de césped que viene hacia ella para cortarla, o el hombre que se acerca para protegerla.

Las tres tareas del Espíritu Santo

El Espíritu Santo descendió sobre Cristo para darle poder para su obra (Juan 1:32-33). También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.
Si Jesús no hubiese llevado a cabo la misión que vino a cumplir, no habría existido el evangelio. Si no hubiese muerto, no podría haber limpiado nuestros pecados; si no hubiese vuelto al Padre, el Espíritu Santo no habría podido venir. Así como el Espíritu descendió sobre Cristo para darle poder para su obra, pronto vendría sobre los seguidores de Cristo para compensarles la pérdida de la presencia del Señor.
I. Convencer al mundo del pecado
Llamar a los hombres al arrepentimiento; el Espíritu Santo a través de sus discípulos produciría (convicción) de pecado. Hechos 2:36-37 Sepa, pues, ciertamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? El Espíritu Santo obró junto con Pedro en su primer discurso, el cual dio una abundante cosecha de almas. El pueblo reaccionó, obró de otro modo y cambió su manera de pensar, y su respuesta denota su verdadero arrepentimiento.

jueves, 17 de marzo de 2016

La imprudencia


Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar. No te dejes impresionar por tu propia sabiduría. En cambio, teme al SEÑOR y aléjate del mal”. Proverbios 3:5-7 (BIBLIA NTV)
La imprudencia es un hecho contundente, propio de la humanidad. Los hombres y las mujeres en nuestra soberbia, tomamos decisiones con ligereza sin tener en cuenta el mal que acarrearán a nuestras vidas. Cuando estamos en "nuestro" momento nada nos importa, no hay advertencia o precepto establecido que obstaculice nuestros caminos; la cruda verdad es que somos tercos y testarudos, somos imprudentes cuando no buscamos la sabiduría divina. Por desgracia, muchas veces sabemos lo que tenemos que hacer y sencillamente no lo hacemos, porque estamos tan centrados en lo que nosotros creemos o pensamos que pasamos por alto lo que Dios ha establecido en su palabra, ignoramos los consejos de nuestros padres terrenales o autoridades (que al final es nuestro padre celestial hablando a nuestras vidas a través de ellos)…
Próximo a una ciudad había un terreno que se distinguía por su tranquilidad y seguridad. Un día los habitantes del mismo fueron sorprendidos, cuando recibieron un aviso de las autoridades, informando que a las 5:00 pm harían un toque de queda en la última calle del mismo, pues, ellos explicaban, se habían escapado unos delincuentes de la cárcel, y al interferir los datos de unos móviles que ellos habían robado, lograron descubrir un plan que ellos tenían: iban a robar en una casa de ese campo justo a esa hora, en esa calle, por lo cual los policías avisaron a todos los jóvenes, que por favor a esa hora evitasen pasar por esa calle; estaremos escondidos, tenemos orden de detenerlos, y como esos señores son expertos cambiando de apariencia, dicen a todo aquel que pase por allí: a esa hora le mataremos. ¡Madres y padres, tomen las medidas correspondientes!
La comunidad del campo hizo una reunión, en la que exhortaban a sus hijos a quedarse en sus casas ese día para evitar desgracias. Pero un grupo de jóvenes se mostró confiado, y contradijeron a sus padres diciendo a los demás que nada ocurriría, que ellos les iban a demostrar que los policías estaban mintiendo, que seguramente quienes iban a robar eran ellos y por eso no querían que nadie estuviera allí, para no tener testigos. Las mamás ofendidas daban voces diciendo: hijos, independientemente de lo que vaya a suceder, lo único que sabemos es que ya tenemos una advertencia, no pasen por allí. Si ellos van a infringir la ley no nos compete a nosotros entrometernos, obedezcamos las advertencias y no salgamos.
Llegada la hora establecida, el grupo de jóvenes rebeldes se echaban suertes para ir a la calle, pero uno de ellos se apartó y corrió a su casa. No pasaron ni diez minutos de haber llegado el joven a su casa, cuando se oyó un fuerte golpe, gritos de dolor, y muchas mujeres llorando. Finalizado esto, todas las personas se acercaron y vieron a dos hombres que yacían muertos en el pavimento, el joven que escapó pensó que eran dos de sus compañeros, y con temor se acercó y notó que no eran los cadáveres de ellos. En ese momento los policías trajeron al grupo de jóvenes rebeldes esposados, y golpeados, y al entregarlos a sus padres les dijeron: solo por esta vez respetamos sus libertades porque pensamos en sus familias, pero la próxima vez que desobedezcan pagarán justos por pecadores. Tuvieron su merecido para que les sirviera de experiencia…

Desamparados

Reflexionar es una de las cosas que nos distingue tanto de los animales como de las máquinas, y a la vez, también da sentido a nuestras vidas. ¿Qué sería de una vida que no se detuviese un momento a pensar, a meditar, a reflexionar? Seríamos como animales irracionales, como máquinas programadas. Gracias a Dios podemos respirar y frenar nuestro ritmo un momento para reflexionar, para pensar.

Algo que nos puede hacer pensar es una noticia que apareció hace algún tiempo en los medios informativos. El dato es, cuando menos, escalofriante: más de cuarenta mil menores en España viven en situación de desamparo. Cuarenta mil seres humanos que están en orfanatos e instituciones similares; cuarenta mil personas que no tienen culpa de la irresponsabilidad de lo que sus progenitores han hecho; cuarenta mil personas que están esperando una mirada de cariño, una mirada de amor de alguien, un abrazo de afecto. Puede parecernos un número frío cuarenta mil personas dentro de las casi cuarenta y seis millones que somos en España. No es un número muy significativo, algo así como un 0,08%; pero los números son una cosa y la realidad es otra: son cuarenta mil seres humanos, cuarenta mil individuos, cuarenta mil nombres, cuarenta mil historias, cuarenta mil ilusiones, cuarenta mil realidades, cuarenta mil personas que quieren llamar a alguien “papá” o “mamá”.