miércoles, 27 de enero de 2016

Jesucristo

Muchas veces la gente pregunta: “¿Qué es lo que hace diferente a Jesús de todos los demás líderes religiosos que hayan vivido?”
La Biblia, la palabra autorizada de Dios, deja muy claro que Jesús fue más que un maestro religioso o un profeta común. Nos dice, en cambio, que Jesús era único.
¿De qué manera era único Jesús? Primero, era único en su persona. No era solo un hombre extremadamente espiritual. Era más que eso; era Dios en carne humana. Sí; era completamente hombre; pero también era completamente Dios. La Biblia lo expresa de esta manera: “Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo” (Colosenses 2:9, NVI). Esto es lo que celebramos en Navidad, que Dios vino a la tierra en forma de hombre.
Segundo, Jesús era único en su propósito. ¿Para qué vino a la tierra? Vino por una única razón: para salvarnos de nuestros pecados. Como Él mismo dijo: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10, NVI). Lo hizo al convertirse en el sacrificio final por nuestros pecados, por medio de su muerte en la cruz.
Sabemos de su promesa de vida eterna porque Jesús hizo algo que ninguna otra persona ha hecho jamás: resucitó de los muertos. Le invitamos a conocer a Jesús como Él es presentado en las páginas del Nuevo Testamento, y luego a darle su vida a Él.

martes, 26 de enero de 2016

Desayuno de Oración

Menudo revuelo se formó en España cuando el entonces presidente del gobierno, el Sr. Rodríguez Zapatero, el primer jueves de Febrero del año 2010, participó en el desayuno de diálogo y oración celebrado en Estados Unidos. 
Cada primer jueves de febrero desde el año 1953, un grupo de personalidades del mundo socioeconómico y político estadounidense se reúne y tiene un tiempo de diálogo y confraternidad, dejando a un lado las diferencias personales, ideológicas y religiosas. La asistencia del presidente de nuestra nación es la primera que un dirigente internacional en activo ocurre. A este encuentro se le conoce como “Desayuno Nacional de Oración”. 
Curiosamente, este tipo de encuentros de diálogo comenzó en una época en la que los dos principales partidos estadounidenses, los demócratas y los republicanos, ni se hablaban, se llevaban como el perro y el gato entre ellos.
El diálogo siempre es necesario. Entonces, en 1953, todos iban a lo suyo pero hicieron un alto en el camino. Es importante pararnos y dialogar. En este desayuno al que aludimos, hay un momento de oración, se eleva una plegaria a Dios pidiendo ayuda para el futuro, y sabiduría para afrontar las situaciones que hay que resolver. Parece paradójico que en el país más avanzado tecnológicamente del mundo, o al menos uno de los más desarrollados en este aspecto, se acuda a buscar a Dios para pedir sus fuerzas y para saber vivir. Sí, la vida tiene sus retos, sus afanes, y muchos de ellos son nobles y honestos, pero es imprescindible buscar a Dios en medio de todos ellos, o estamos condenados al fracaso.

Lo espiritual y lo natural

En Filipenses 2:25-30 encontramos a un hombre llamado Epafrodito que estaba enfermo debido al exceso de trabajo en el ministerio. Estaba también, afligido y nostálgico. Probablemente estuvo lejos de su hogar mucho tiempo y quizás solo. Se enfermó tanto que casi muere. Pero el apóstol Pablo nos dice que Dios tuvo compasión de él y misericordia de su vida. En este pasaje, Pablo escribe a los filipenses para decirles que les envía a Epafrodito para descansar y recuperarse, y para gozo de ellos.
Es interesante el hecho de que aunque Dios sanó a este hombre, él todavía necesitaba más tiempo de descanso.
El mismo principio es evidente en el relato en que Jesús resucita a una niña. En el capítulo ocho de Lucas, vemos que un líder religioso judío llamado Jairo se acercó a Jesús y le pidió que viniera a su casa y sanara a su hija de doce años que se estaba muriendo. Cuando llegó a casa de Jairo, la niña ya había muerto; pero Jesús la resucitó. Tan pronto como se levantó de su cama, lo primero que Jesús dijo a su padres fue que le dieran algo de comer (Lucas 8:55).

¿Quién creó a Dios? ¿De dónde viene Dios?

El ateísta Bertrand Russel en su libro “Por qué no soy un cristiano", escribió, que si es verdad que todas las cosas necesitan de una causa, Dios debe necesitar también una. Por lo tanto, dedujo de esto, que si Dios necesitaba una causa, entonces Dios no era Dios (y si Dios no es Dios, obviamente Dios no existe). Esta fue básicamente, una manera más sofisticada de la infantil pregunta, “¿Quién hizo a Dios?” Hasta un niño sabe que las cosas no vienen de la nada, así que si Dios es “algo”, entonces Él también debe tener una causa, ¿correcto?
La pregunta es astuta, porque se basa en la falsa suposición de que Dios viene de alguna parte y entonces pregunta cómo y de dónde puede ser eso. La respuesta es que esta pregunta ni siquiera tiene sentido. Es como preguntar “¿A qué huele el azul?” El azul no está en la categoría de las cosas que tienen olor, así que la pregunta en sí misma, es defectuosa. De la misma manera, Dios no está en la categoría de las cosas que son creadas, o llegan a existir, o son causadas. Dios no tiene causa ni procedencia de creación. Él simplemente existe.

¿Cómo sabemos esto? Bien, sabemos que de la nada, nada procede. Así que si alguna vez hubo un tiempo en que no existía absolutamente nada, entonces nada hubiera podido existir. Pero las cosas existen. Por lo tanto, puesto que nunca pudo haber habido absolutamente nada, algo tuvo que haber existido siempre. Esa cosa que ha existido siempre es a quien llamamos Dios.



¿Cuándo llegará el día de mi buena suerte?

Muchos se han hecho esta pregunta en algún momento de su vida: ¿Cuándo llegará el día de mi buena suerte? Parece que Dios la tiene tomada conmigo, pues hay gente que no lo conoce y le va mejor que a mí. Todo lo que alcanzo a ver son problemas y más problemas desde que me levanto hasta que me voy a dormir. ¿Quién puede ayudarme? Si tan solo tuviera un día bueno, una oportunidad...
¡Eso que te dices son mentiras!, y son esas mentiras las que no te dejan disfrutar del maravilloso día que Dios te da. Cada día es una nueva oportunidad para sentirte agradecido de que tienes vida. Recuerda lo que dijo el salmista David: Hagamos fiesta en este día, porque en un día como éste Dios actuó en nuestro favor. Salmo 118:24 (BLS)
Es probable que todos los días no sean maravillosos, pero si usted mantiene una actitud positiva, seguro que va a mejorar. Créalo que funciona, no tiene sentido tener una actitud negativa ni se consigue nada con ella, por lo que es mejor buscar lo bello de la vida y buscar la oportunidad de gozarse.
La oportunidad toca hoy a tu puerta. Puede ser que te encuentres atrapado en una mala relación, en un problema de adicción, depresión, ansiedad, quizás tengas problemas familiares, de salud o económicos; en fin, son muchos los problemas en los que la gente suele encontrarse y muchas veces no saben como salir. Si te sientes identificado con la desesperanza y no puedes cantar en medio de la tormenta, si piensas que tus días se te están acabando, piensa en esta impactante historia:
Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, una gran casa, mucho ganado, varios empleados, y un único hijo, su heredero. Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos. Su padre siempre le advertía que sus amigos solo estarían a su lado mientras él tuviese algo que ofrecerles; después, le abandonarían.
Un día, el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyeran un pequeño establo. Dentro de él, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito:”Para que nunca desprecies las palabras de tu padre”
Más tarde, llamó a su hijo, lo llevó hasta el establo y le dijo: Hijo mío, yo ya estoy viejo y, cuando yo me vaya tú te encargarás de todo lo que es mío… Y yo sé cuál será tu futuro. Vas a dejar la estancia en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos. Venderás todos los bienes para sustentarte y, cuando no tengas nada, tus amigos se apartarán de ti. Solo entonces, te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado. Por esto construí esta horca. Es para ti. Quiero que me prometas que si sucede lo que yo te dije, te ahorcarás en ella.
El joven se rió, pensó que era un absurdo, pero para no contradecir a su padre le prometió que así lo haría, pensando que eso jamás sucedería.
El tiempo pasó, el padre murió, y su hijo se encargó de todo, y así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad. Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir: ¡Ah!, padre mío… Si yo hubiese escuchado tus consejos… Pero ahora es demasiado tarde.
Apesadumbrado, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allí y entrando, vio la horca y la placa llenas de polvo, y entonces pensó: Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuando estaba vivo, pero al menos esta vez haré su voluntad. Voy a cumplir mi promesa. No me queda nada más…
Entonces, subió los escalones, se colocó la cuerda en el cuello y pensó: ¡Ah!, si yo tuviese una nueva oportunidad…
Entonces, se tiró desde lo alto de los escalones y, por un instante, sintió que la cuerda apretaba su garganta… Era el fin.
Sin embargo, el brazo de la horca era hueco y se quebró fácilmente, cayendo el joven al suelo. Sobre él cayeron joyas, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y brillantes, muchos brillantes… La horca estaba llena de piedras preciosas. Y entre lo que cayó encontró una nota. En ella estaba escrito:
“Esta es tu nueva oportunidad. ¡Te amo mucho! Con amor, tu viejo padre”

lunes, 25 de enero de 2016

¿Preferencias sexuales o vidas pecaminosas?

Con un nueva vestimenta se ha querido disfrazar a la homosexualidad. Por todas las vías posibles se escucha el término repetido una y otra vez, "preferencia sexual", como para grabarlo en el alma de quienes lo escuchen, de manera que no resulte aterrador y perjudicial para la vida espiritual de las personas. Recuerdo que de joven muchos homosexuales eran encarcelados en Cuba por lo que hoy, algunos de los más vehementes defensores de la individualidad llaman “preferencias sexuales”; era habitual que no se permitiera el acceso a determinadas actividades sociales, y en muchos casos, aquellos que las ejercían, eran llevados a lo que prácticamente eran campos de concentración. Todo eso me pareció entonces, un acto de marginación y excluyente, y me convertí en uno de los más vehementes críticos, pero ante el fenómeno de aceptación que se da hoy, no puedo aplaudir ni mirar con buenos ojos, que se quiera presentar el flagelo del homosexualismo como una práctica inocente, que debe ser aceptada por todos como algo usual y de lo más avanzado del pensamiento del siglo XXI.
Por todo ello, no puedo cerrar filas con el criterio generalizado en algunos medios, de ver como algo normal lo que a los ojos de cualquier persona en su sano juicio no es más que una aberración sexual. Y como redimido por la sangre de nuestro común Señor y Salvador Jesucristo, reconozco que las Escrituras hacen alusión al tema del homosexualismo una y otra vez, refiriéndose a él como una práctica condenada por Dios desde el Antiguo Testamento.

El castigo que no fue

Aquella calurosa mañana de verano perdí la noción del tiempo. Me apoyé en el mango del azadón y dejé que la imaginación me llevara a actividades más emocionantes que arrancar malas hierbas. Entonces vi a mi abuelo que se acercaba rápidamente, entre las plantas de maíz zarandeando una fina y larga vara.
Y pensé: ¡En tremendo lío me he metido! Me puse a darle a la azada tan rápido como me lo permitían los brazos. No me atrevía a levantar la vista mientras oía sus pasos por los surcos, y los tallos de maíz que le rozaban las piernas.
azadonDespistado ante la inminencia de lo que iba a ocurrir, recordé la vez en que me dijo: a veces Jesús lloró, pero sabía ser duro cuando hacía falta. Sentí que por primera vez el abuelo iba a tratarme con dureza.
Aquel verano yo tenía once años. Todavía se dejaban sentir en Tennesse las consecuencias de la Gran Depresión, y la mayoría de los agricultores dependían fundamentalmente de lo que cultivaban y criaban en sus pequeñas parcelas. Se suponía que yo debía remover la tierra con la azada para que el abuelo pudiera terminar de arar. Papá le había dicho: no dejes que pierda el tiempo. Si hace falta, dale unos azotes; no dejes que se ponga a jugar o pierda el tiempo apoyado en el mango del azadón. Últimamente está muy perezoso.
Estaba claro que mi padre temía que el abuelo fuera demasiado blando conmigo.

¿Existe el mal?

Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta. ¿Creó Dios todo lo que existe? Valientemente, un estudiante respondió: “Sí, lo hizo!”
“¿Dios creó todo? Preguntó de nuevo el profesor.
“Sí, señor”, respondió el estudiante.
El profesor respondió: “Si Dios creó todo, entonces Dios creó el mal pues el mal existe, y de acuerdo con el principio de que nuestras obras definen quiénes somos, entonces Dios es malo”. El estudiante se quedó callado ante tal respuesta. El profesor estaba bastante satisfecho de sí mismo, y se jactó de que le había demostrado a los estudiantes una vez más, que la fe cristiana era un mito.
Otro estudiante levantó la mano y dijo: “¿Puedo hacerle una pregunta profesor?”
“Por supuesto”, respondió el profesor.
El estudiante se puso de pie y preguntó: “Profesor, ¿existe el frío?”
“¿Qué clase de pregunta es esa? Por supuesto que existe. ¿Nunca has tenido frío?” Los estudiantes se rieron ante la pregunta del joven.
El joven respondió: “De hecho, señor, el frío no existe. De acuerdo con las leyes de la física, lo que consideramos frío, en realidad, es la ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, y el calor es lo que hace que un cuerpo o asunto la tenga o la transmita. Cero grados Cº  absolutos es la ausencia total de calor, y toda la materia se vuelve inerte e incapaz de reacción a esa temperatura; el frío no existe, hemos creado esta palabra para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor”.

Dios nunca llega Temprano

¿Te sientes como si tus oraciones rebotaran en el techo? ¿Te sientes frustrado porque parece como si Dios estuviese distante o no le importase lo que te pasa? ¿Estás cansado de esperar y suplicar? Todos, antes o después, hemos sentido a Dios lejos. Sin embargo, su proximidad a nosotros no depende de si lo sentimos o no. Comprender la manera de Dios de hacer las cosas durante los momentos difíciles, es vital para nuestra vida espiritual.
Nuestro verdadero problema no es que Dios esté distante. Si somos honestos, reconoceremos que la manera en que Dios hace las cosas puede inducirnos a sentirlo lejos porque no lo entendemos, y porque tendemos a querer lo que queremos... ¡ya! Pero Dios nos da lo que necesitamos, cuando lo necesitamos. Ahora bien, hay una enorme diferencia entre querer lo que queremos cuando lo queremos, y querer lo que necesitamos cuando lo necesitamos. La diferencia es la espera.
La realidad es que Dios no tiene prisa. Él literalmente, tiene todo el tiempo del mundo. Dios es eterno, y por consiguiente no hace acepción del tiempo. Si analizas la vida de Jesús te darás cuenta que nunca andaba apresurado. De hecho, podría parecer que se demoraba a propósito, cuando otros sentían que se les acababa el tiempo.