martes, 28 de abril de 2015

¿Qué fue y qué supuso la Reforma Protestante?

Para entender la historia de la Iglesia Protestante y la Reforma, es importante comprender primeramente, que uno de los reclamos que hace la Iglesia Católica Romana es la de la sucesión apostólica. Esto significa simplemente, que ellos se proclaman ser la única autoridad sobre todas las demás iglesias y denominaciones, porque afirman contar con la única ascendencia de Papas católicos romanos a través de los siglos, en línea directa hasta el apóstol Pedro. Según su perspectiva, esto le da a la Iglesia Católica Romana una autoridad única que invalida a todas las otras iglesias o denominaciones. De acuerdo a la Enciclopedia Católica, esta sucesión apostólica “es encontrada únicamente en la Iglesia Católica”, y ninguna “Iglesia separada tiene alguna reclamación válida ante ello.”

Por esta sucesión apostólica, la Iglesia Católica Romana reclama una autoridad única para interpretar la Escritura y para establecer la doctrina; así como la afirmación de tener un líder supremo en el Papa, el cual es infalible (sin error) cuando habla “ex cátedra”, es decir,
 en el ejercicio de su oficio como pastor y maestro de todos los cristianos. Por lo tanto, de acuerdo con la postura católica romana, la enseñanza o tradiciones de la Iglesia Católica Romana, habiendo provenido del Papa, son tan infalibles y autoritativas como las mismas Escrituras. Esta es una de las mayores diferencias entre los católicos romanos y los protestantes, y fue una de las razones fundamentales para la Reforma Protestante.
Por supuesto, los católicos romanos no son los únicos que tratan de reclamar una exclusiva autoridad a través de la sucesión apostólica, rastreando en los antecedentes de las raíces de su iglesia hasta los apóstoles originales. Por ejemplo, la Iglesia Oriental Ortodoxa también afirma esta sucesión apostólica, aunque su alegato es muy similar a la postura de los católicos romanos. La separación entre la Iglesia Oriental Ortodoxa y el catolicismo romano no ocurrió hasta el “Gran Cisma” en el 1054 d.C. Hay también algunas denominaciones protestantes o grupos que tratan de establecer una “Línea de Sangre”, que pueda seguir la huella regresiva a través de los siglos, hasta la primera iglesia y los mismos apóstoles. Mientras, estos protestantes no se apegan a la sucesión apostólica para establecer la autoridad de un “Papa” como un líder infalible; ellos sin embargo, sí buscan la conexión con la iglesia primitiva, al menos en un grado mínimo, para establecer la autoridad de sus doctrinas y prácticas.

El problema con cualquiera de estos intentos de trazar una línea regresiva de sucesión hasta los apóstoles, ya sean católicos romanos, ortodoxos orientales, o protestantes, es que todos ellos intentan obtener autoridad o basar la misma en lo que ellos creen y enseñan, en la fuente, equivocada, de alguna conexión con los apóstoles, en lugar de obtenerla de la Palabra de Dios. Pero es importante para los cristianos, el darse cuenta de que la sucesión apostólica no es necesaria para que una iglesia o denominación tenga autoridad. Dios ha dado y preservado, la suprema autoridad para todos los asuntos de la fe y su práctica en Su Santa Palabra, la Biblia. Por lo tanto, en la actualidad, la autoridad individual de una iglesia o denominación, no viene a través de ningún lazo con la iglesia del primer siglo y los apóstoles; en vez de eso, proviene solo y directamente, de la Palabra escrita de Dios. Las enseñanzas de una iglesia o denominación son autoritativas y obligatorias para los cristianos, solo si representan el significado verdadero y una clara enseñanza de la Escritura. Este es un punto importante a considerar, cuando se trata de entender las divergencias entre el protestantismo y la Iglesia Católica Romana, y la razón por la que se llevó a cabo la Reforma Protestante.

La caja llena de besos

Un hombre castigó a su pequeña niña de 3 años por desperdiciar un rollo de papel de envolver regalos dorado.
El dinero era escaso en esos días, por lo que explotó furioso, cuando vio a la niña tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de navidad.
Sin embargo, la niña le llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente y dijo:
‘”Esto es para ti, Papito'”.
Él se sintió avergonzado de su reacción llena de furia, pero volvió a explotar cuando vio que la caja estaba vacía.
regalo90.jpgLe volvió a gritar diciendo:
¿Es que no sabes que cuando das un regalo a alguien, se presupone que debe haber algo adentro?'
La pequeñita se dio la vuelta, mirando hacia arriba con lágrimas en los ojos, y dijo:
‘”Oh papito, no está vacía, yo soplé besos dentro de la caja, todos para ti, papi.'”
El padre se sintió morir, puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara.
Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama durante años, y siempre que se sentía decaído tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí.
Dentro del concepto de la sensibilidad, cada uno de nosotros hemos recibido un recipiente dorado, lleno de amor incondicional y besos de nuestros hijos, amigos, familia o de Dios.
Nadie podría tener una propiedad o posesión más hermosa que esta.
Proverbios 10:12 El odio despierta rencillas, pero el amor cubre todas las faltas.

La conversación con Dios

Usted se puede preguntar por qué parece que a sus oraciones les falta algo ¿Algunas veces se pregunta si al orar está haciendo algo mal?
La oración es uno de los privilegios más maravillosos que Dios nos ha dado, pero no siempre pensamos que es así. Aunque siempre tenemos la oportunidad de acercarnos confiadamente al trono de la gracia, y ser escuchados de inmediato por el Padre celestial, a veces nos preguntamos si nuestro tiempo delante de Él, de verdad importa. Sí, somos rápidos para buscar a Dios cuando el sufrimiento o los problemas llaman a nuestra puerta, pero en realidad, ¿para qué más es la oración?
La prioridad de la oración.
Dios nos creó para relacionarnos con Él, y la oración es parte vital de nuestra interacción con el Señor. Piense en la relación con su mejor amigo. ¿Cómo se desarrolló esa amistad? Seguramente precisó que conversaran y pasaran tiempo juntos. Eso es exactamente lo que se necesita para cultivar una relación estrecha con el Señor. Sin la comunicación, Dios puede parecer un extraño. Él nos conoce por dentro y por fuera, pero a menos que hagamos de la oración una prioridad en nuestras vidas, no le conoceremos. Perder la oportunidad de conocer al Señor íntimamente, es una de las mayores desgracias en la vida del creyente.
¿Se da cuenta de que lo que Dios quiere es que la totalidad de su ser le pertenezca a Él, para comunicarse con usted, revelársele y mostrarle su amor? Todos sabemos que debemos amarlo, ¿pero ha pensado alguna vez en lo mucho que Él disfruta de su relación con usted? Al Señor le encanta pasar tiempo con usted. La vida cristiana no consiste solamente en cuánto sirve usted, con cuánta generosidad da, o en lo mucho que asiste a la iglesia. Lo realmente importante es pasar tiempo a solas con Él para experimentar su maravillosa presencia.
Como ejemplo, basta mirar a Jesús. Aunque era el inmaculado Hijo de Dios y Dios mismo, hizo de la oración su prioridad. Marcos 1.29-39 nos describe un día de su vida. Después de enseñar durante toda la mañana en la sinagoga, fue a casa de Pedro y sanó a su suegra. La noticia del milagro que hizo corrió rápidamente, y cuando llegó la noche toda la ciudad se agolpó a la puerta. Sin embargo, aun después de una noche muy atareada echando fuera demonios y sanando enfermos, Jesús se levantó temprano por la mañana, cuando todavía estaba oscuro, y se fue a un lugar apartado a orar. Pero sus discípulos lo encontraron pronto, y comenzó otro día de duro trabajo.
¿No se identifica usted con esta historia? Por nuestros agitados estilos de vida, uno de los problemas más grandes que tenemos, es apartar tiempo para la oración. Pero, a diferencia de Jesús, solemos poner excusas como "Me levanté tarde, y estoy demasiado cansado para orar. Tengo tanto que hacer, y no tengo tiempo.... Es inútil; cada vez que lo intento, alguien o algo me interrumpen". Pero Jesús no permitió que las exigencias de este mundo le impidieran pasar tiempo a solas, de forma habitual, con su Padre. El Señor “se apartaba a lugares desiertos, y oraba” (Lucas 5.16). De hecho, en una ocasión, cuando tuvo que tomar una decisión muy importante (la elección de sus doce discípulos), “pasó la noche orando a Dios” (Lucas 6.12,13). El tiempo con su Padre no era una cuestión baladí para Él, sino una necesidad absoluta que a veces requería un sacrificio.
Si Jesús consideraba esencial la oración, ¿no deberíamos hacerlo nosotros? Al igual que Cristo, necesitamos desarrollar la práctica de pasar prolongados períodos de tiempo a solas con el Señor. Y puesto que se trata de una conversación, para escuchar su voz hablando a nuestros corazones, debemos incluir en ella siempre a la Biblia. Por medio de la Palabra de Dios, el Espíritu Santo nos guía para que sepamos qué y cómo pedir. Al aclarar el Espíritu Santo el significado en sus páginas, aprendemos quién es Dios, sus caminos, y lo que Él ha prometido hacer. Y cuando abrimos nuestros corazones para escuchar su voz apacible y delicada, y alineamos nuestras vidas con la suya, nuestra fe crece. Pero,¡cuidado!...

lunes, 27 de abril de 2015

La magnitud de la influencia femenina

A través de la historia de la humanidad, muchas mujeres han abandonado el propósito de ser ayuda idónea para el hombre y han usado sus encantos, su belleza o su sexualidad para hacer caer a los más valientes, audaces, poderosos, sabios y feroces de los hombres. A causa de muchas mujeres han caído imperios, se han perdido guerras, se han destruido familias, empresas, misiones... Reyes, generales, presidentes, profesionales, científicos y hasta hombres sin cargo han sido cegados por los encantos de una mujer.

Como ejemplo, está Dalila, una mujer de la que se enamoró Sansón, un importante juez que gobernó a Israel durante 20 años. Sansón era conocido porque liberó a su pueblo después de haber estado 40 años esclavo de los filisteos. Era popular y respetado porque los protegía y los mantenía a salvo de sus enemigos; pero también era conocido y temido entre los pueblos vecinos, especialmente entre los filisteos, por haberlos derrotado y dado muerte a muchos de ellos. Todos los que lo conocían, amigos y enemigos, sabían que era un hombre clave para la región. Para unos su vida significaba seguridad, para otros, destrucción.
Este hombre, tan importante y primordial en la vida de la antigua Palestina, demostró que a pesar de su fortaleza tenía una debilidad: su gusto por las mujeres. Esto era conocido por sus enemigos y le causó muchos problemas.
Sansón tenía una relación amorosa con Dalila y, aunque la Biblia no dice explícitamente qué o quién era ella, sí nos muestra que su interés en esa relación no era precisamente el amor.

Dalila seducida por el dinero.
Una vez que se establece una estrecha relación entre Sansón y Dalila, ella tiene una inesperada visita: cinco ilustres príncipes filisteos que le hacen una atrevida propuesta: "Seduce a Sansón para que te diga cómo lo podemos vencer." “Persuádelo, y ve dónde está su gran fuerza, y cómo podríamos dominarlo para atarlo y castigarlo. Entonces cada uno de nosotros te dará mil cien piezas de plata”, Jueces 16:5. Aunque las Escrituras no nos dan todos los detalles de este acuerdo, sabemos que ella aceptó.

¿Cuál era la reputación de Dalila por la que se atrevieron a hacerle semejante propuesta? ¿Por qué no enviaron delegados? ¿Tanto dinero? ¿Por qué no la amenazaron como a la primera esposa de Sansón? ¿Necesitaban una aliada de confianza? Lo único que sabemos es que este plan cumplió su objetivo, y el corazón de Dalila no pudo resistir el cuantioso soborno.

¿Qué importancia tiene el dinero y las posesiones para ti? ¿Harías lo que fuera para conseguir lo que quieres, aún menoscabando la honra de tu marido? ¿Qué estás reflejando como mujer y como esposa? ¿Se atreverían otros a hacerte propuestas indecentes?

Mantente íntegro

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” Mateo 22:37 (Reina-Valera 1960)
Daniel, Ananías, Misael y Azarías fueron unos jóvenes de la realeza de Judá que fueron llevados a cautiverio en Babilonia. Y por orden del rey fueron adiestrados en toda sabiduría y en la cultura local para servir en el palacio. A estos jóvenes incluso se les cambiaron sus nombres por otros babilónicos: Beltsasar, Sadrac, Mesac y Abed-nego.
A pesar de encontrarse bajo el yugo de una nación pagana como Babilonia, estos jóvenes se mantuvieron íntegros y en fidelidad a DIOS, sin importarles las futuras consecuencias de obedecer primeramente al SEÑOR en vez de al hombre. Cuando la orden del rey fue que ellos comiesen y bebiesen lo que se preparaba en palacio, Daniel arriesgó su vida al pedir que él y sus compañeros comiesen solamente vegetales y bebiesen solo agua para no contaminarse (Daniel 1:8-15). Y DIOS les respaldó dándoles mayor fortaleza y bienestar que aquellos que comían y bebían lo que se preparaba para el rey.

Celos que matan

Un líder maduro no tiene miedo a sentirse derrotado por el ministerio de otro, sino que trabaja para que los demás avancen y alcancen su máximo potencial.
...y exclamaban con gran regocijo: Saúl destruyó a un ejército, ¡pero David aniquiló a diez!
Disgustado por lo que decían, Saúl se enfureció y protestó: A David le dan crédito por diez ejércitos, pero a mí por uno solo. ¡Lo único que falta es que le den el reino!
Y a partir de esa ocasión, Saúl empezó a mirar a David con recelo. 1 Samuel 18:7-9

No hay en el pueblo de Dios figura más triste y patética que la de un líder celoso de los logros de sus seguidores. Siempre va a estar dominado por las sospechas y el miedo, e inevitablemente, su ministerio sufrirá las consecuencias de estas actitudes. 

La derrota de Goliat fue una gran victoria para los Israelitas, y el cántico de las mujeres no hacía más que proclamar lo que era evidente a los ojos de todo el pueblo. Paralizado por la indecisión y el temor, el rey Saúl no indicó la dirección clara y decisiva que sus hombres necesitaban en ese momento. Fue David, joven pastor de Belén, quien demostró tener una actitud corajuda y vali
ente. 
Mas en ningún momento David hizo alarde de sus proezas. Fue el pueblo el que proclamó su grandeza. Sin embargo, mientras la gente festejaba, el corazón del rey se llenó de ira. El historiador que registra este momento, nos hace conocer una decisión nacida de esta experiencia: desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David

Es en la reacción de un líder frente al éxito de otros, en la que se ve su verdadera grandeza.

En esta frase está la clave del problema. Una vez que un líder ha permitido que los celos y la envidia se apoderen de su corazón, siempre verá negativamente el trabajo de los que están a su alrededor. Su juicio estará siempre oscurecido por la amargura de su propio corazón. En estas condiciones, gran parte de su tiempo estará enfocado en buscar la manera de descalificar la vida de los demás. Verá cualquier acción de sus seguidores como una amenaza para su propia posición. 

Cuando las cartas fallan

Se llamaban Elio Trevisioli y Alessandro Lovisetto. Los dos eran de Venecia, Italia. Elio, de cuarenta y cinco años de edad, y Alessandro, de treinta, estuvieron consultando, durante una semana entera, a la misma adivina, una mujer especialista en las cartas Tarot.
Y cada día las cartas revelaban cosas positivas. Pero el viernes, el "Signo de la muerte" apareció en las cartas.
Elio y Alessandro se miraron confundidos, y la adivina les dijo: Tranquilícense, la carta de la muerte puede ser mala o puede ser buena. De cualquier modo, indica algún cambio grande. Los hombres le pagaron a la mujer y se fueron.
Esa noche los dos hombres asaltaron el Banco de Venecia. Se llevaron veinte millones de liras, pero la cajera activó, en silencio, una alarma, y la policía los arrestó a la salida. De ahí que un juez condenara a los dos posteriormente, a veinte años de prisión.
Esta breve noticia, procedente de Italia, iba acompañada del comentario del periodista. "Nunca se puede estar seguro de las cartas Tarot, decía, porque lo mismo anuncian blanco que negro, bueno que malo, fortuna que desgracia.
Son muchos los que dirigen su vida conforme a lo que les dicen los adivinos. Es increíble, pero millones de personas no salen a la calle sin antes consultar el horóscopo del día. Otros van a las pitonisas y a las quirománticas para que les lean las líneas de la mano.

Un padre que corre


… el Hijo del Hombre vino a salvar lo que se había perdido (Lucas 19.10).
Todos los días, un padre estiraba su cuello para mirar a lo lejos esperando que su hijo volviera, pero todas las noches se iba a la cama decepcionado. Sin embargo, un día, apareció un puntito: una silueta solitaria se recortaba en el cielo rojizo. ¿Será mi hijo?, se preguntó. Luego, distinguió el andar conocido. ¡Sí, es él!

Cuando el hijo aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó (Lucas 15:20) . Sorprendería que el patriarca pudiera haber hecho algo considerado indigno en la cultura del Medio Oriente, pero sin pensarlo, este hombre corrió para recibir a su hijo. El padre rebosaba de gozo ante el regreso del muchacho.

Pero el hijo no merecía ese recibimiento. Tiempo atrás, le pidió a su padre que le diera su parte de la herencia y se fue de su casa; fue como si hubiese deseado que su padre muriera. No obstante, a pesar de todo lo que el joven le había hecho, seguía siendo su hijo (verso 24) .

Esta parábola me recuerda que Dios me acepta por su gracia, no por mis méritos. Me asegura que nunca me hundiré tanto como para que la gracia del Señor no pueda alcanzarme. Nuestro Padre celestial está esperando correr con los brazos abiertos hacia nosotros. 
Padre, estoy sumamente agradecido por todo lo que tu Hijo hizo por mí en la cruz. Te ofrezco un corazón que desea ser como Jesús. 

Merecemos castigo y recibimos perdón; merecemos la ira de Dios y recibimos su amor. 

domingo, 26 de abril de 2015

¿Cuál fue la primera iglesia, la original?

La habilidad para diseñar los precedentes de una iglesia como “la primera iglesia” a través de la sucesión apostólica, es el argumento usado por un buen número de diferentes iglesias para asegurar que la suya es la verdadera. La Iglesia Católica Romana hace esta afirmación. También la Iglesia Griega Ortodoxa hace esta afirmación. Todas. Algunas denominaciones Protestantes hacen esta afirmación. Algunos de los cultos “Cristianos” hacen esta afirmación. Entonces, ¿cómo sabemos qué Iglesia está en lo correcto? La respuesta bíblica es que - ¡eso no importa!
La primera iglesia, su crecimiento, doctrina y prácticas, fueron registradas para nosotros en el Nuevo Testamento. Jesús, al igual que Sus apóstoles, advirtió que se levantarían falsos maestros, y ciertamente así parece haber sido; plenamente de acuerdo a algunas epístolas del Nuevo Testamento, los apóstoles tuvieron que luchar desde el principio contra los falsos maestros. Pues bien, en ninguna parte de la Escritura se menciona que el tener la ascendencia apostólica, o ser capaces de rastrear las raíces de procedencia hasta la “primera iglesia”, sea el método para probar ser la iglesia verdadera. Lo que sí lo es son las repetidas comparaciones entre lo que los falsos maestros enseñan y lo que la primera iglesia creía, tal como se registra en la Escritura. El que una iglesia sea o no la “verdadera iglesia”, se determina comparando sus enseñanzas y prácticas con las de la iglesia original, la del Nuevo Testamento, como se lee en la Escritura.

Por ejemplo, en Hechos 20:17-38, el apóstol Pablo tuvo la oportunidad de hablar a los líderes de la iglesia en la gran ciudad de Éfeso, cara a cara y por última vez. En este pasaje, él les dice que los falsos maestros no solo estarán entre ellos, sino que sald
rán DE ellos. (versos 29-30). Pablo no declara la enseñanza de que deberán seguir a la “primera” iglesia organizada como salvaguarda de la verdad. Más bien los encomienda a la salvaguarda de “Dios y a la palabra de Su gracia” (verso 32). Por lo tanto, la verdad debe ser determinada mediante la dependencia de Dios y “la palabra de Su gracia” (por ejemplo, Escritura (ver Juan 10:35).

Esta dependencia de la Palabra de Dios, más que el seguir a ciertos individuos “fundadores” es visto nuevamente en Gálatas 1:8-9, en donde Pablo declara: “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.” Por lo tanto, la base para determinar la verdad o el error no descansa sobre QUIÉN es el que la enseña, “si aun nosotros o un ángel del cielo,” sino en si es el mismo evangelio que ellos ya habían recibido – y este evangelio está registrado en la Escritura.

Otro ejemplo de esta dependencia de la Palabra de Dios se encuentra en 2 Pedro. En esta epístola, el apóstol Pedro está luchando contra los falsos maestros. Al hacerlo, Pedro comienza por mencionar que tenemos la “palabra profética más segura” para depender más de ella, que aún del escuchar la voz de Dios desde el cielo, como sucedió en la transfiguración de Jesús (2 Pedro 1:16-21) Esta “palabra más segura” es la Palabra escrita de Dios. Más tarde, Pedro nuevamente les dice que sean cuidadosos “para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles.” (2 Pedro 3:2) Ambas palabras, de los santos profetas y de los mandamientos que Jesús dio a los apóstoles, están registradas en la Escritura.