Cuando le preguntaron a Juan el Bautista:“¿Quién eres?”, su respuesta fue: “Yo soy ‘la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor’…” (Juan 1:23). Después de seguir a Juan durante un tiempo, sus discípulos lo dejaron para seguir a Cristo. Pero eso no le importó, porque sabía cuál era su llamado. ¿Lo sabes tú? Podrás seguir “probando cosas” durante un tiempo, pero llegará el día en que tendrás que cerciorarte del llamamiento de Dios para tu vida y entregarte de lleno a ello.
Se cree que Pablo no era un gran orador: “Me acerqué a ustedes… con timidez y temblor… mi mensaje y mi predicación fueron muy sencillos…” (1 Corintios 2:3-4 NTV). Pero lo que le faltaba como orador lo compensaba con creces como escritor. En efecto, escribió la palabra inspirada por Dios para que otros pudieran predicarla.
Se cree que Pablo no era un gran orador: “Me acerqué a ustedes… con timidez y temblor… mi mensaje y mi predicación fueron muy sencillos…” (1 Corintios 2:3-4 NTV). Pero lo que le faltaba como orador lo compensaba con creces como escritor. En efecto, escribió la palabra inspirada por Dios para que otros pudieran predicarla.