viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Justicia ciega?

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En la mayoría de los países democráticos el Estado tiene varios poderes, fundamentales en una verdadera democracia. El Poder Ejecutivo o de Gobierno, el Legislativo y el Judicial. 
No obstante la independencia entre sí que deben tener esos poderes, en la práctica muchas veces es solamente un sueño. Así vemos, como muchas veces la Justicia o el Poder Judicial no es parcial o se pone la venda en los ojos para no ver a quién se juzga y, dependiendo de su posición, beneficiarle o no con su decisión. La justicia así, se convierte más bien en injusticia.
La Palabra de Dios dice en Proverbios 2:1-22 “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. Entonces entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia, para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos, para andar por sendas tenebrosas; que se alegran haciendo el mal, que se huelgan en las perversidades del vicio; cuyas veredas son torcidas, y torcidos sus caminos. Serás librado de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras, la cual abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios. Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, y sus veredas hacia los muertos; todos los que a ella se lleguen, no volverán, ni seguirán otra vez los senderos de la vida. Así andarás por el camino de los buenos, y seguirás las veredas de los justos; porque los rectos habitarán la tierra, y los perfectos permanecerán en ella, pero los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados”. 

¿Qué te puedo decir? Si mis ojos aún brillan por ti...

Yo, el Señor, te llamé y te tomé por la mano, para que seas instrumento de salvación; yo te formé, pues quiero que seas señal de mi pacto con el pueblo, luz de las naciones. Quiero que des vista a los ciegos y saques a los presos de la cárcel, del calabozo donde viven en la oscuridad.
Isaías 42, 6-7
Continuamente tenemos problemas o circunstancias adversas, sin embargo, aunque no lo parezca, son necesarias.
Duele mucho cualquier carencia, y hasta llega un momento en el que creemos que no hay escapatoria. Nos ahogamos cuando no tenemos ni la menor idea de qué hacer para ponerle fin a tanta deuda o conflicto con aquel hermano, esposo, hijos...
Es entonces cuando oramos, clamamos y... ¡vaya!, parece que el cielo está en completo silencio u ocupado porque no contesta ni una de nuestras oraciones; pero, no es cierto.
Nos llevamos la gran noticia de que Dios lo permite para que nos gocemos solamente en Él. Desea que aprendamos a tener fe, anhela que seamos hijos llenos de convicción, quiere que decidamos creer.
Fue ayer cuando vinieron a mi casa una cantidad de problemas nada favorables y junto con ellas, una serie de circunstancias nada bonitas ni agradables.
No dije ¿por qué, mi Dios? Solo dije: por favor, si puedo ayudar, úsame para resolver el problema de una vez por todas. Hice un intento de hallar la solución, pero antes de llevarlo a cabo le dije a Dios que se hiciera su voluntad.
Al día siguiente, su voluntad no fue que fuese aceptada en ese trabajo que tanto esperaba, no sé por qué razón. Solo sé que la dicha que sentí luego, fue comparable a la de que todos esos problemas económicos desaparecieran en un instante.
Ver y escuchar a mi papá hablarle a mi mamá de la palabra de Dios con entusiasmo, contemplar a mis hermanitas orar con total devoción por el día que reciben, ver a mi hermano cerrar sus ojos para bendecir los alimentos, todo hizo que mis ojos brillaran y sentí mi corazón palpitar raudamente por Dios.

De esta obra eres el creador

Cuando miro las estrellas en el vasto firmamento, confirmo Tu existencia y con cuánto amor me has amado. Luego observo una luz muy brillante, que es la luna cambiando de forma y que cuando se llena, muestra esplendorosa los matices que el gran Diseñador le dibujó. Me abruma ese cielo azul que adorna el suelo donde pisa Dios; suelo que de día se vuelve muy claro, por las tardes medio anaranjado y por las noches muy oscuro pero iluminado por toda clase de astros brillantes y hermosos.

Todo cuanto hay en la creación me evoca y me hace pensar en mi Supremo Creador. Porque Él hizo muchas cosas bellas para que nosotros, que somos su máxima creación, las disfrutáramos junto con Él.

Al mirar al cielo, yo encuentro una comunión y una paz casi inexplicable. Me pongo a meditar y a dialogar con mi Creador, y le pregunto por qué me ama tanto. Siento que soy inmerecedor de tanta gracia y amor, y me pregunto por qué Él es tan paciente y sublime conmigo. 

¿Cuántas vidas has tocado? - Reflexiones

Soy director de ventas en una compañía de distribución grande y, diariamente, comparto un pensamiento o cita con mi personal. Hoy les compartí la historia de Frank, el joven de Taco Bell, para reiterar la importancia de ofrecer sólo lo positivo a nuestros clientes y compañeros de trabajo para asegurarnos que lo positivo regrese a nosotros.
Hoy iba tarde para comer y, como suele pasar, me detuve a comprar comida basura, pero no en cualquier lugar. Necesito una dosis de Frank… posiblemente el mejor empleado de ventanilla de comida rápida con que jamás me he tropezado.
Frank siempre saluda a los clientes con una exuberancia indescriptible. Es plenamente conocedor de sus productos, y eficiente en dar sus opciones. Ofrece alegría con su comida rápida con un carisma especial.
En un reciente seminario de atención al cliente, me pidieron que compartiese mi mejor experiencia de servicio al cliente, y compartí mi secreto con todos. Cuando necesito un empujón en mi día, voy a este particular restaurante de comida rápida por una dosis del entusiasmo de Frank. Me sorprendí al escuchar que, muchos en el salón, también habían conocido a Frank y que sentían lo mismo que yo. ¿Sabrá Frank a cuántas vidas ha tocado? Posiblemente no. Nunca se lo he dicho personalmente, por temor de hacer esperar al siguiente coche que espera, ansioso, detrás de mí en la línea.
En cada relación que uno tiene con alguien, uno tiene la oportunidad de saludarlo con entusiasmo y exhuberancia, lo que generalmente le será devuelto. Nunca sabremos cuántas vidas hemos tocado, porque la mayoría de las personas no compartirán esta información con nosotros, pero la próxima vez que vayamos a complacer a alguien, sea a través de un saludo entusiasta por teléfono o al mantener abierta la puerta para alguien, sepamos que son las cosas pequeñas las que hacen la mayor diferencia en la vida de la gente.

jueves, 4 de diciembre de 2014

La Despedida del Maestro

No se turbe vuestro corazón…
En la casa de mi Padre muchas moradas hay…

voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
Y si me fuere y os preparare lugar,
vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo,
para que donde yo estoy,
vosotros también estéis.  

Juan 14:1-3. 
Es comprensible la tristeza de los discípulos de Jesús cuando su Maestro les habló de su partida; por eso lo hizo con mucha dulzura. Él no quería que estuvieran turbados, pues iba a la casa de su Padre, la casa en donde reina la paz y la felicidad perfecta. Jesús les dijo: “Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre es mayor que yo.(Juan 14:28).
Además había otra razón para no estar tristes, y el Señor los tranquilizó dándoles el verdadero motivo de su promesa:Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. En esta frase expresó todo su amor por los suyos.

Glorificar a Dios siempre

Esto dijo (Jesús), dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios… Juan 21:19
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Solemos pensar en cómo podemos glorificar a Dios con nuestra vida, sobre todo cuando estamos activos y somos fuertes. Pero también deberíamos considerar de qué modo podemos glorificar a Dios cuando estamos bajo mínimos.
Después que Pedro negó a Jesús tres veces (Juan 18:15-27), el Señor le dio una oportunidad de reafirmar su amor (Juan 21:15-17). En tres ocasiones, Jesús le preguntó: Pedro, ¿me amas? Después, con un sorprendente cambio de tema, dijo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme (versos 18-19). Jesús le dijo a Pedro que otros lo llevarían adonde él no querría ir, pero que, mediante esa forma impuesta de morir, glorificaría a Dios.
Pablo declaró que tenía el anhelo y esperanza de que en nada sería avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también sería magnificado Cristo en su cuerpo, o por vida o por muerte (Filipenses 1:20).
Podemos honrar y glorificar a Dios con nuestra manera de vivir… y también de morir.
Eres una persona única; diseñada para glorificar a Dios como solo tú puedes hacerlo.

¿Para quién son las manzanas? - Reflexiones

En cierta ocasión, un joven observaba a un hombre de más de ochenta años, que estaba sembrando un huerto de manzanos.
El anciano preparó el terreno amorosa y cuidadosamente, plantó los diminutos vástagos y les echó agua. Después de estar mirándolo un rato, el joven dijo: Usted no creerá que va a comer manzanas de esos árboles, ¿verdad?
-No, replicó el anciano, pero alguien lo hará.
Tus acciones ayudarán a los que te seguirán.
Debido al pacto de Dios con Noé, tenemos la seguridad de que no corremos el riesgo de la destrucción mundial por un diluvio. Los habitantes de la tierra todavía están recibiendo el beneficio que vino de la vida de un hombre justo.
Asimismo, nosotros también podemos beneficiar a las generaciones futuras. Cuando sirves a las personas o influyes en ellas de manera positiva y las animas a pasar por lo que otras recibieron, creas una cadena impactante que sobrepasará tu vida.
No eres un eslabón perdido. No eres una isla…eres un continente.

Gracia concedida - Salvos por gracia

Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad. Colosenses 1.3-6
Gracia es la benevolencia y la misericordia de Dios, concedidas a quienes éramos indignos de recibirlas. Pero, por su gracia, ofrece salvación para que todo aquel que ponga su fe en Jesucristo como Salvador, pueda tener una nueva relación con el Padre celestial. Y a partir de ese momento, Dios . . .
• Declara que hemos sido justificados. El Padre ve la justicia de Cristo como nuestra (2 Corintios 5.21). La culpa y la vergüenza del pecado han sido quitadas (Romanos 8.1), y podemos vivir confiadamente para el Señor Jesús, no importa lo que hayamos sido antes.
• Nos reclama como su familia, pues nos adoptó espiritualmente para que pudiéramos llegar a ser hijos de Dios y llamarlo “Padre”.
• Nos hace coherederos con Cristo. Y nos garantiza y reserva una herencia que recibiremos en el cielo, cuando vayamos a pasar la eternidad junto a Él. Pero además, nos libera del amor a las cosas materiales de este mundo, pues pasamos a ser verdaderamente ricos (2 Corintios 8.9).
• Nos da, a quienes estábamos muertos espiritualmente, un nuevo corazón y un nuevo espíritu. Puesto que ahora somos salvos, Dios nos ha dado una vida nueva en Cristo (2 Corintios 5.17).
• Nos levanta de la vida que una vez vivimos, a una nueva vida con Él. El Espíritu Santo habita en los creyentes, y su fruto es amor, gozo y paz.
• Nos hace libres del poder del pecado, de Satanás, y de nuestro ego. La obediencia y la victoria se convierten en una realidad en nuestra vida a medida que nuestra fe en Jesucristo crece.
Alabado sea Dios por su gracia infinita.

Deja de preocuparte

“...SE REVELA POR FE Y PARA FE...: ‘MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRÁ’” (Romanos 1:17)
Un hombre que insistía en que se había tragado un caballo, fue llevado al psiquiatra, quien recomendó que se le operase. El cirujano accedió a que trajeran al quirófano un caballo para que cuando el hombre despertase, creyera que la operación había sido un éxito. Pero al recobrar el conocimiento, abrió los ojos y dijo: “Ése no es el caballo; es blanco, y ¡el que yo me tragué era negro!”
Mucha ansiedad y poca realidad. Por eso, Cristo nos habla a menudo sobre estar turbado, confuso. Debes entender lo siguiente:

(a) Las preocupaciones te hacen perder tiempo y energía. Jesús dijo: “¿...quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo?” (Mateo 6:27). Está científicamente comprobado que por preocuparte no vas a alargar o enriquecer tu vida, sino que la preocupación la puede acortar.

(b) Las preocupaciones te impiden que disfrutes de lo que tienes, creando cargas que Dios nunca pretendió que sobrellevaras, porque son suyas.

(c) Las preocupaciones hacen que te sientas inferior. Jesús señaló que eres más importante que los pájaros del cielo, y ellos no se preocupan o se mueren de hambre; simplemente disfrutan de la vida (Mateo 6:26). Si el Señor cuida de ellos, ¿no crees que Él se ocupará de ti también?

(d) Las preocupaciones te hacen olvidar las promesas de Dios. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32). La palabra “"todas" incluye todo por lo que estás pasando ahora mismo, más lo que surgirá en el futuro. Así que, deja de preocuparte.