viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Cuántas vidas has tocado? - Reflexiones

Soy director de ventas en una compañía de distribución grande y, diariamente, comparto un pensamiento o cita con mi personal. Hoy les compartí la historia de Frank, el joven de Taco Bell, para reiterar la importancia de ofrecer sólo lo positivo a nuestros clientes y compañeros de trabajo para asegurarnos que lo positivo regrese a nosotros.
Hoy iba tarde para comer y, como suele pasar, me detuve a comprar comida basura, pero no en cualquier lugar. Necesito una dosis de Frank… posiblemente el mejor empleado de ventanilla de comida rápida con que jamás me he tropezado.
Frank siempre saluda a los clientes con una exuberancia indescriptible. Es plenamente conocedor de sus productos, y eficiente en dar sus opciones. Ofrece alegría con su comida rápida con un carisma especial.
En un reciente seminario de atención al cliente, me pidieron que compartiese mi mejor experiencia de servicio al cliente, y compartí mi secreto con todos. Cuando necesito un empujón en mi día, voy a este particular restaurante de comida rápida por una dosis del entusiasmo de Frank. Me sorprendí al escuchar que, muchos en el salón, también habían conocido a Frank y que sentían lo mismo que yo. ¿Sabrá Frank a cuántas vidas ha tocado? Posiblemente no. Nunca se lo he dicho personalmente, por temor de hacer esperar al siguiente coche que espera, ansioso, detrás de mí en la línea.
En cada relación que uno tiene con alguien, uno tiene la oportunidad de saludarlo con entusiasmo y exhuberancia, lo que generalmente le será devuelto. Nunca sabremos cuántas vidas hemos tocado, porque la mayoría de las personas no compartirán esta información con nosotros, pero la próxima vez que vayamos a complacer a alguien, sea a través de un saludo entusiasta por teléfono o al mantener abierta la puerta para alguien, sepamos que son las cosas pequeñas las que hacen la mayor diferencia en la vida de la gente.
Si evitamos el contacto con otros, ellos harán lo mismo. Pero si buscamos contacto con otros, y agregamos a ese contacto un gozo en la interacción, tendremos la oportunidad de alegrar su día… como Frank lo ha hecho en mi caso en tantas ocasiones.
Una vez compartí mi anécdota con Frank, a la gerencia de Taco Bell, y me hicieron saber cuán afortunados se sentían de tener a Frank en su equipo.
Descubrimos también, que Frank había dado charlas a organizaciones locales sobre atención al cliente, por lo que le pedimos que visitara nuestra compañía para compartir su sabiduría. Descubrimos entonces, que Frank llegó a ser el Gerente General del Taco Bell local, y desde que le enviaron a esa sucursal unos años antes, las ventas se han duplicado (lo que no es de sorprender). Él trabaja la venta al coche-rápido cada día.
¡Qué gran ejemplo para sus empleados que se remangue la camisa y trabaje junto a ellos! Su charla a nuestro grupo fue tan inspiradora que todos salimos con una nueva perspectiva de la atención al cliente y con hambre de tacos.
Jesús nos dio su ejemplo, vino a la tierra para enseñarnos cómo operar. La mejor lección que se comparte en la vida es el ejemplo. Vivamos de tal manera que otros siempre vean ejemplo en nosotros.
Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Juan 13:15
Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. 1 Corintios 4:6
Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Filipenses 3:17

No hay comentarios:

Publicar un comentario