-Recuperamos la sabiduría de la prioridad
Ahora, lo que antes era muy importante ya no lo es tanto, y lo que nos parecían cosas tontas ahora tienen un sentido muy grande.
Eclesiastés 7.2 dice: “mejor es ir al velatorio que a la fiesta” ¿Por qué? Porque cuando vas a la fiesta te “haces estúpido”, pero en el velatorio empiezas a pensar, a priorizar, tomas conciencia de lo corta que es la vida, de qué cosas son realmente importantes y qué cosas son secundarias. El conectarte con el dolor de la gente te enseña a enfocarte.
-La siembra que recibí
¿Qué me dejó la persona que partió? ¿Qué semillas me sembró?, ¡eso es muy valioso! Juan el Bautista en su mejor momento, predicaba a viva voz. Pero cuando estuvo preso le agarraron las dudas y mandó a preguntar a Jesús, si Él realmente era el Cristo, el Cordero de Dios que habría de venir. En situaciones difíciles dudamos. Jesús le mandó a decir: “díganle que él me preparó el camino y yo estoy en ese camino honrando su memoria”. ¡Los que partieron me abrieron un camino!
-Un refugio
Un lugar momentáneo para un momento difícil. Va a haber gente que me sostendrá. Gente que fue maltratada y que ahora están de pie. Gente de oro que Dios me va a poner en el camino, aunque quizás no sepan ni leer ni escribir. Gente que me va a acompañar porque ellos transformaron el dolor en un don para ayudar a otros.
Jesús sabía que se iba a morir, Judas se fue. Toma el pan y la copa y les dijo: ¡recuerden cuánto los amo! Sírvanse entre ustedes, voy a volver por ustedes! Los acompañó en el peor momento de su vida. Él estuvo en nuestro pasado, está en nuestro presente y estará en nuestro futuro.

