sábado, 21 de junio de 2014

¿Dónde fueron los creyentes del Antiguo Testamento cuando murieron?

El Antiguo Testamento enseña la vida después de la muerte, y que toda la gente fue a un lugar llamado el Seól. Los malos e impíos estuvieron allí (Salmo 9:17; 31:17;
49:14; Isaías 5:14), y los justos también (Génesis 37:35; Job 14:13; Salmo 6:5;
16:10; 88:3; Isaías 38:10).
El equivalente neotestamentario del Seól es el Hades. Antes de la resurrección de Cristo, Lucas 16:19-31 muestra que el Hades se dividió en dos partes: un lugar de confort donde estaba Lázaro, y un lugar de tormento donde estaba el hombre rico. La palabra infierno en el versículo 23 no es una traducción de Gehenna (lugar de tormento eterno), sino Hades (lugar de los muertos). Sin embargo, el lugar de confort de Lázaro es llamado en otros lugares "el Paraíso" (Lucas 23:43). Entre estas dos partes del Hades hay "un gran abismo" (Lucas 16:26, NVI).

Jesús es descrito habiendo descendido al Hades tras Su muerte (Hechos 2:27,31; compare con Efesios 4:9). En la resurrección de Jesucristo parece que los que consecuentemente, eran creyentes en el Hades (los ocupantes del Paraíso), fueron trasladados a otro lugar. Ahora, el Paraíso está arriba en lugar de abajo (2 Corintios 12:2-4).

Hoy, cuando un creyente muere, él está "presente al Señor" (2 Corintios 5:6-9). Pero cuando muere un incrédulo, él sigue a los no creyentes del Antiguo Testamento al Hades. En el juicio final, el Hades se vaciará delante del Gran Trono Blanco, donde sus ocupantes serán juzgados antes de ser arrojados al lago de fuego (Apocalipsis 20:13-15).



¿Por qué te comparas? - Crecimiento Personal-espiritual

“Si vas a compararte, asegúrate de hacerlo contigo mismo”.
Uno de los enemigos más grandes que tenemos es la comparación. Vivimos comparándonos con otros, y hay un dicho que dice: “no mires la paja en ojo ajeno, sin mirar antes la viga en el propio”. La comparación nos roba la energía y lo que es más importante, nuestra identidad. La mejor comparación que puedes hacer es contigo mismo.
Es muy triste ver que muchas personas desconocen su propio valor, hasta el punto de llegar a despreciarse activa y pasivamente, ignoran su verdadero potencial. 
Sí, de acuerdo, es probable que todavía no estés a la altura de tu verdadero potencial, pero eso no significa que no puedas desarrollarte. Es probable que sientas que tu vida está por el suelo, pero eso no significa que debas estar siempre en él. La verdad es que todos tenemos un valor extraordinario, y tú vales mucho. Quizá no lo sepas porque has vivido una mentira, pero ya es hora de que comiences a vivir la vida que Dios preparó para ti.
El primer paso que debes dar se llama aceptación. Comienza aceptando que eres hechura de Dios, que eres un regalo muy valioso, una obra maestra. Dios te ha dado talentos, competencias, habilidades, personalidad, experiencia... para que puedas ser un regalo para otros. La aceptación es el mejor punto de partida. 

¡Quiero ser feliz!

Si quieres ser feliz, no busques en el lugar equivocado, busca a Dios, solo en Él encontrarás todo lo que necesitas.


La búsqueda de la felicidad ocupa en todos los seres humanos, el primer lugar en la escala de motivación. Todos compartimos el mismo deseo, la misma filosofía. El objetivo principal en la vida es ser felices.

Nadie desea vivir para sufrir o para lamentar cada paso que dé. Nuestro mayor deseo es encontrar la senda que conduce a la felicidad verdadera, la prosperidad que satisface el alma y deleita el espíritu, brindándonos paz sin medida.

Salomón fue el rey más sabio y próspero de todos los reyes de Israel (Eclesiastés 1:16). Antes y después de él, ningún rey gozó de tanta sabiduría, ciencia y prosperidad. Él se dedicó a buscar el significado de las cosas y particularmente, el verdadero significado de la vida y la felicidad.
Pero a diferencia de los filósofos de la antigüedad, Salomón tenía una perspectiva más amplia y completa sobre la vida y la esencia de la felicidad. Los grandes filósofos griegos por ejemplo, buscaban también respuestas a todos los interrogantes referentes a la existencia y la felicidad, pero sus conocimientos provenían fundamentalmente de la gran capacidad de observación y análisis que poseían. En cambio, Salomón no solo fue dotado de una mente brillante, capaz de hacer conjeturas precisas y detalladas, sino que a ella le agregó la experiencia personal (Eclesiastés 2:3); él no solamente veía cómo se hacían o desarrollaban determinadas cosas, sino que también, debido a su gran riqueza y posición de liderazgo, pudo experimentarlas en su vida personal.
Según el relato bíblico, no se privó de nada. Entregó su vida a los placeres, a la adquisición de bienes materiales, y su fama superó a la de todos sus contemporáneos. 
Nunca hubo en Israel, ni antes ni después, un rey como él. Además, podríamos agregar que cuando escribió este libro, el libro de Eclesiastés, del cual estamos tomando la base de este mensaje, Salomón estaba en la etapa final de sus días, no a punto de morir, sino más bien en su etapa de madurez. Esto le da a su punto de vista peso y equilibrio, ya que en esta etapa sabemos qué es lo que tiene verdadero valor en la vida. Siempre es bueno prestar atención a la gente mayor, a sus consejos, a sus vivencias, ya que podemos comprender en pocos instantes, lo que a ellos les llevó años aprender, quizá toda una vida.

¡Mira! Haz un ejercicio. Toma un bolígrafo, un papel y escribe una lista con 20 cosas que te gustaría hacer, tener o ser en la vida y que crees que te darían felicidad si pudieras hacerlas realidad. Después de elaborar la lista, imagina que estás en los últimos momentos de tu vida... ¿cuántas cosas de tu lista tendrían realmente valor? ¿Cuántas de estas cosas lamentarías realmente no haber hecho, y las consideras ahora que estás a un paso de la eternidad?
Normalmente, en esos momentos las personas no se lamentan por no haber tenido la casa de sus sueños o el coche último modelo que tanto deseaban. En esos momentos posiblemente lamentemos lo que no dijimos, o lo que no hicimos, como por ejemplo pedir perdón a aquellos que herimos con nuestras palabras, hechos o actitudes, perdonar a quienes nos hirieron, pasar más tiempo con nuestros seres queridos, haber ayudado más a quienes necesitaban de nosotros, habernos esforzado más en nuestro matrimonio o en nuestra relación con Dios, etc.

La falta de dinero es una de las razones más habituales, que la gente argumenta para explicar su insatisfacción en la vida. Muchos dicen "Si tuviera suficiente dinero haría esto o aquello y entonces sería realmente feliz". Pero muchas de esas personas, cuando llegan a tener ese dinero, no realizan sus sueños y siguen siendo igualmente desdichadas, lo que prueba que su problema no era la falta de dinero. Buscaron opulencia y más tarde, después de conseguirla, descubrieron que todavía son infelices. Muchos, en el intento de alcanzar algún logro en su vida, olvidan la parte más importante de ella. Otros, después de conseguir algún tipo de éxito, deciden abandonar sus hogares separándose de sus familias, para comenzar otra vida, creyendo encontrar en ella la verdadera felicidad. Pero con el paso del tiempo, los que siguen este camino llegan a la misma conclusión, que la senda iniciada, solo era una ilusión, y de allí en adelante llevan una vida de sufrimiento y dolor.
Es normal confundir posesiones de bienes terrenales, poder y riquezas, con triunfo y felicidad.

viernes, 20 de junio de 2014

La traducción de mamá

En cierta ocasión, cuatro pastores se encontraban hablando de los méritos de las diferentes traducciones de la Biblia. A uno le gustaba más una versión en particular, porque su lenguaje era sencillo y hermoso. Otro prefería una edición más erudita porque se acercaba más al original hebreo y griego. Y había otro a quien le gustaba una versión contemporánea, por su vocabulario actualizado.

El cuarto pastor guardó silencio un momento y luego dijo: "A mí la que más me gusta es la traducción de mi mamá."
Sorprendidos, los otros tres líderes dijeron que no sabían que su madre hubiera traducido la Biblia.
-Sí, contestó. La tradujo para dar vida, y fue la traducción más convincente que vi.

Hermanos, el mandato no es solo aprender la Palabra de Dios sino también, y sobre todo, practicarla. Recordemos que ésa era la prioridad número uno de la vida de Esdras. Como escriba, él estudiaba la ley, la obedecía y la enseñaba a los israelitas (Esdras 7.10). Por ejemplo, Dios mandó a su pueblo que espiritualmente, no se casara con las naciones vecinas que servían a dioses paganos. Esdras confesó a Dios el Pecado de la nación y corrigió al pueblo, el cual luego se arrepintió.
De nada nos serviría entonces dominar de cabo a rabo la Biblia; recitar de memoria todos los versículos de la Sagrada Escritura; explicar los mejores mensajes en el púlpito, o dictar las clases teológicas más avanzadas, si no practicamos y tenemos un testimonio de vida acorde con lo que conocemos, predicamos y enseñamos.

Mujeres de bendición

"Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, esa será alabada." Proverbios 31:29-30
Nuestro desafío es muy alto al comprender cada vez más, nuestra tremenda responsabilidad de vivir y disfrutar del hecho de ser mujeres, y con ello, de la enorme bendición que nos ha sido dada, de prodigar vida y belleza a nuestro alrededor.
Dios en su infinita sabiduría, hizo a la mujer a su imagen y semejanza e imprimió su hermosura en ella. Le encomendó la tarea de administrar el mundo junto con el hombre, para multiplicar y prosperar todo lo creado. Para ello le confirió características, dones y habilidades especiales, que harían de ella la ayuda idónea para ser el equipo perfecto con el hombre. Las Sagradas Escrituras nos enseñan que, el Padre declaró una bendición especial para la mujer con el hecho de llevar y transmitir vida; vida que no solo se limita al plano de lo meramente físico, sino que trasciende al alma y al espíritu de los seres humanos. Vale la pena que esas palabras, pronunciadas categóricamente por el Creador y que dan paso a extraordinarias realidades para toda mujer, que a ellas se acoja con confianza, que sean las que den inicio al maravilloso recorrido hacia la plenitud de ser mujer:
"Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. "Génesis 17:15-16
No se trata de buscar nuestro origen, identidad y sentido de la vida en Dios, por tradición, por cultura, como aliciente o como si fuera una adivinanza. Olvidemos todo eso, se trata de que aprendamos a mirar a nuestras raíces espirituales, para descubrir la riqueza y la fortaleza que ellas nos proveen, y la capacidad y oportunidad que nos dan para crecer muy alto y para llevar mucho fruto en nuestra vida.

¿Qué dice la Biblia acerca de la muerte?

La Biblia presenta la muerte como una separación: la muerte física es la separación del alma del cuerpo, y la muerte espiritual es la separación del alma de Dios.

La muerte es el resultado del pecado. "Porque la paga del pecado es muerte, "Romanos 6:23a. Todo el mundo está sujeto a la muerte, porque todos han pecado. "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." (Romanos 5:12). En Génesis 2:17, el Señor advirtió a Adán, que el castigo por la desobediencia sería la muerte — "ciertamente morirás". Cuando Adán desobedeció, experimentó la muerte espiritual inmediata, lo que provocó que se escondiera "de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto." (Génesis 3:8). Más tarde, Adán experimentó la muerte física (Génesis 5:5).


En la cruz, Jesús también experimentó la muerte física (Mateo 27:50). La diferencia es que Adán murió y era un pecador, y Jesús, que nunca había pecado, eligió morir como sustituto de los pecadores (Hebreos 2:9). Jesús demostró Su poder sobre la muerte y el pecado, levantándose de entre los muertos al tercer día (Mateo 28; Apocalipsis 1:18). Por medio de Cristo, la muerte es un enemigo derrotado. "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Corintios 15:55; Oseas 13:14).

Para los inconversos, la muerte pone fin a su posibilidad de aceptar la oferta gratuita de Dios de salvación. "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9:27). Pero para los salvos, la muerte nos lleva a la presencia de Cristo: "estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor" (2 Corintios 5:8; Filipenses 1:23). Tan real es la promesa de la resurrección de los creyentes, que la muerte física de un cristiano es llamada "dormir" (1 Corintios 15:51; 1 Tesalonicenses 5:10). Esperamos ese momento cuando "no habrá muerte" (Apocalipsis 21:4).

Compartiendo esperanza

“Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Esa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas.”  Mateo 7:12 NTV
Andrea estaba esperando a su tercer hijo pero, a diferencia de sus embarazos anteriores, éste le había afectado mucho en su estabilidad emocional y física por los cambios hormonales. Además, tenía que atender a sus dos hijos pequeños, y el sorpresivo despido de su esposo era un problema más, que se sumaba a la situación que afrontaba. Todas estas circunstancias la tenían muy cansada y preocupada.
Julia, una de sus amigas que también tenía problemas, pues le detectaron cáncer y su familia no estaba estable económicamente, era una mujer llena de esperanza y que, pese a sus circunstancias, mantenía su sonrisa.
Un día, cuando Andrea ya no podía más, recibió la visita sorpresa de Julia, quien había ido principalmente, a ayudarle con sus hijos para que ella pudiera descansar. También le dio un montante de dinero para que pudiera sustentar a su familia mientras su esposo conseguía un trabajo.
Ese día Andrea puedo recobrar fuerzas, relajarse y aprendió una gran lección: su amiga, a pesar de su condición y situación, dio todo lo que tenía para ayudarla.

Si, se puede… - Crecimiento personal-espiritual

Esta frase se escuchó mucho en las últimas elecciones de los Estados Unidos: “Yes, we can”, "SÍ SE PUEDE". Es la confirmación de "Bailando por un Sueño". “SÍ, SE PUEDE”, es posible salir a bailar por ello.
Muchos lo creen, es normal escuchar los siguientes juicios o pensamientos:
-          Soy un fracasado, todo lo que hago no vale para nada.
-          No le importo a nadie.
-          Mi situación (física o financiera) no me lo permite.
-          En mi familia nadie consiguió sus sueños.
-          Si mi trabajo fuese otro...
Cada uno de estos pensamientos hace que te alejes de tus sueños, y lo que necesitas es creer que sí se puede. Tú puedes obtener resultados extraordinarios con la bendición de Dios.
La biblia enseña: “Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.” 1 Corintios 13:13 (NVI)
Las dos primeras virtudes son esenciales para poder alcanzar los sueños. La fe te habla del presente y, además, la fe te anima a poner tu confianza en Dios. Necesitas confiar en Dios para todas las cosas, Él te diseñó, te formó y te conoce, recuerda que sin fe es imposible agradar a Dios. La  esperanza te invita a soñar, tiene que ver con el futuro, Dios es el dador de sueños; Él deposita los sueños en nuestros corazones y coloca talentos en nosotros para que los alcancemos.
“Si, se puede”. Son tres palabras que demuestran pasión, entrega y compromiso. Son tres palabras que cada persona necesita para salir de la adversidad, de las malas rachas, para vencer cualquier circunstancia que se le presente. Para conducir un negocio, organización, comunidad y nación, para salvar una relación, una familia, un matrimonio... “Si, se puede” son unas palabras poderosas que cambian vidas.
“Si, se puede” tiene que ver con la fe, la esperanza y el amor. “Sí” significa optimismo, la esperanza y la posibilidad. Y el optimismo te va a permitir vencer la adversidad, cualquier circunstancia negativa, cualquier desafío.
“Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”. 
“Se puede”  es el combustible que te lleva a que tus sueños sean posibles, te lleva a negarte a la resignación o conformismo, te lleva al compromiso de crear con tus palabras, resultados extraordinarios. “Se puede”  es lo que hace la diferencia en nuestras vidas.
Alguien dijo: "Si sigues diciendo que no se puede, vas a obtener siempre el mismo resultado". Tú puedes cambiar tu vocabulario y proclamar: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13.

jueves, 19 de junio de 2014

Todos son Importantes - Reflexiones

Cierto día, un capitán de barco y su rudo jefe de ingenieros conversaban. Empezaron a discutir sobre quién era más importante de los dos para que el barco navegara.
Como la discusión se tornó acalorada, el capitán decidió que cambiarían de trabajo por un día. El jefe de ingenieros estaría en el puente de mando y el capitán en la sala de máquinas.
Al cabo de unas pocas horas de haber iniciado el experimento, el capitán salió de la sala de máquinas. Venía sudado y sus manos, su cara y su uniforme estaban llenos de grasa y aceite.
-Jefe, le dijo, creo que tiene que venir a la sala de máquinas. No puedo hacer que los motores anden. 
-Por supuesto que no puede, le dijo el jefe de ingenieros. acabo de encallar el barco.
Qué tontería es, en la vida, cuando comenzamos a creer que somos únicos y que el mundo depende sólo de nosotros. En la vida estamos rodeados de personas y cada uno tiene un papel vital que desarrollar. Debemos aprender a considerar al otro, saber que cada uno es experto en algo y que solo cuando nos unimos, el barco de la vida puede marchar. Dios nos ha dado dones y capacidades a cada uno, pero dejemos siempre que Él sea el único capitán del barco posible.
1 Corintios 1:10
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.
Colosenses 2:2
Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo.