sábado, 6 de julio de 2013

Dios es quien te defiende - Devocional

A veces nos preocupamos por lo que los demás dicen de nosotros, cuando lo que dicen en realidad no es cierto. Tal parece como si nosotros tuviéramos una gran tendencia a tratar de quedar bien con todos, y al escuchar la mínima critica, lo que hacemos es sentirnos mal e imaginarnos que todo el mundo piensa o dice lo mismo sobre nosotros. No perdamos ni un minuto de nuestro tiempo en sentirnos mal por lo que alguien dice, cuando sabemos muy bien que lo que dice no es verdad, Porque hemos aprendido a confiar en Dios, hemos aprendido a que es Dios quien nos defiende, que si alguien se mete con nosotros, realmente se mete con el que nos defiende, o sea con Dios.
Porque hay una verdad que no podemos negar, y es que nunca podremos quedar bien con todo mundo, siempre habrá alguien que por envidia, celos, desprecios o por simple locura dirá de nosotros algo que no es cierto.
Cuando alguien dice algo de mí que no es cierto, yo sólo me pregunto: ¿Qué piensa Dios de eso? Si lo que Dios piensa de eso es totalmente contrario a lo que dicen, entonces yo vivo tranquilo y sigo haciendo lo que Él me ha mandado a hacer. ¡Ojo! Estoy diciendo que esto ocurre cuando alguien dice de mí algo QUE NO ES CIERTO. Aclaro esto porque hay muchas personas de las que se dicen cosas, y la realidad es que lo que dicen sí es cierto; si no quieres que hablen mal de ti, entonces haz las cosas bien, y si haciendo bien las cosas, también hablan mal de ti, entonces no te preocupes, que ellos se las verán con Dios; tú sólo descansa, no te preocupes y sigue haciendo lo que Dios te ha mandado hacer.
Job comprendía esta situación y decía lo siguiente: “Dios me defenderá como quien defiende a un amigo.” Job 16:21 (Traducción en lenguaje actual).
El salmista también tenia claro lo que Dios hace: “Tú, Dios mío, reinas para siempre y escuchas la oración de los humildes. Tú defiendes a los huérfanos y a los que son maltratados; tú los animas y les prestas atención. Pero a los que no te reconocen los echarás de tu tierra, para que nadie en este mundo vuelva a sembrar el terror.” Salmos 10:16-18 (Traducción en lenguaje actual).
David decía lo siguiente: “¡Tú eres mi Dios y mi protector! ¡Tú eres quien me defiende! ¡Recibe, pues, con agrado lo que digo y lo que pienso!” Salmos 19:14 (Traducción en lenguaje actual).

Al Otro Lado de la Puerta - Reflexiones - Vídeo

Un hombre enfermo se dirigió a su médico mientras se preparaba para dejar el consultorio y le dijo: “Doctor, tengo miedo de morir. Dígame, ¿qué hay del otro lado?”
Muy tranquilamente, el médico le contestó: “No lo sé”
“¿Usted no lo sabe? Usted, cristiano, ¿no sabe lo que hay al otro lado?”
El médico tenía su mano en la manecilla de la puerta; del otro lado se oyó un ruido de rasguños y lloriqueo, y al abrir la puerta, un perro entró apresuradamente en el cuarto y le saltó encima, con una evidente manifestación de alegría.
Volviéndose al paciente, el médico le dijo: “¿Observó a mi perro? Nunca había estado en este cuarto antes. Él no sabía lo que había aquí dentro. No sabía nada más que su amo estaba aquí y cuando se abrió la puerta, dio un salto hacia adentro sin temor alguno. Conozco muy poco de lo que hay al otro lado de la muerte, pero sé una cosa… sé que mi Señor está allí y eso es suficiente”
La seguridad del cristiano está en el Señor, en quien cree. Aunque el paso al más allá nos produzca muchas interrogantes, la seguridad de que Dios está al otro lado de la puerta nos reafirma. No esperes mucho para entrar en contacto con Él. Vale la pena vivir sabiendo quién está al otro lado de la puerta.
No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí.
En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros.
Y conocéis el camino adonde voy. Juan 14:1-4


Firmes en nuestra fe - Devocional

“Así que, hermanos, sigan firmes y manténganse fieles a las enseñanzas que, oralmente o por carta, les hemos transmitido.”
2 Tesalonicenses 2:15
Nueva Versión Internacional (NVI)
El reciente hecho de que La Corte Suprema en Los Estados Unidos aprobara el matrimonio entre las parejas del mismo sexo, ha causado muchas reacciones, tanto a favor como en contra, principalmente  de las iglesias cristianas, católicas y ortodoxas, generándose centenares de comentarios, muy interesantes todos,  de donde surgen algunos interrogantes, como por ejemplo:
  1. ¿Cómo pueden afectarnos a nosotros los cristianos estos hechos, con familias tradicionales, con niños pequeños que van a escuelas y a colegios del gobierno o privados, en donde la educación religiosa está prohibida o es alternativa?
  2. ¿Qué les vamos a decir a nuestros hijos, nietos o familiares pequeños, cuando nos pregunten cuál es nuestra posición, si lo aprobamos o no?
  3. ¿Hacia dónde va el mundo? ¿Hacia otra Sodoma y Gomorra? ¿Y por ende, a otra destrucción?
  4. ¿Qué sentiríamos al ver a nuestros amigos, vecinos o familiares, hundirse y perderse sin esperanza de salvación?
  5. Estamos convencidos de verdad del camino que escogimos seguir cuando aceptamos a Jesús en nuestra vida? ¿Y nos mantendremos firmes en la fe, cuando nos traten de anticuados, antisociales, fanáticos y otros calificativos?
Son innumerables los interrogantes, pero por ahora vamos a ver algunas alternativas o respuestas a las anteriores preguntas:

Todo Lo Que Va…..Viene - Crecimiento personal-espiritual - Vídeo

Un día, un hombre vio a una anciana parada a un lado del camino, pero aun en medio de la penumbra del día, pudo ver que ella necesitaba ayuda. Así que se detuvo delante de su Mercedes y se bajó; su Pontiac todavía traqueteaba cuando se le acercó.
Incluso con su sonrisa ella se veía preocupada. Nadie se había detenido para ayudarla en una hora; ¿iría él a lastimarla? No se le veía seguro; se le veía pobre y hambriento. Él pudo notar que ella estaba amedrentada, allí parada en medio del frío. Sabía cómo se sentía ella. Debía sentir esos escalofríos que sólo el temor puede colocar en uno. Le dijo: “Estoy aquí para ayudarle, señora. ¿Por qué no se mete en el coche y estará calentita? Mi nombre es Bryan Anderson”.
Bueno, todo lo que tenía era un reventón, pero para una anciana aquello era suficiente. Bryan se metió debajo del coche buscando un lugar para meter el gato, hiriéndose los nudillos un par de veces; pudo reemplazar el neumático pronto, pero tuvo que ensuciarse y le dolían sus manos.
Al terminar de apretar las tuercas, ella bajó la ventanilla y comenzó a hablarle. Le dijo que era de San Luís y que sólo estaba de paso; no sabía cómo expresarle su agradecimiento por la ayuda que le prestó.
Bryan sólo sonrió mientras cerraba el maletero del coche. La anciana le preguntó cuánto le debía.  Cualquier cantidad habría estado bien para ella, podía imaginar todas las cosas malas que le podrían haber pasado si él no se hubiese detenido.  Bryan nunca pensó en recibir nada; para él esto no suponía ningún trabajo. Estaba ayudando a alguien en necesidad y Dios sabe que muchos le habían echado una mano en el pasado. Había vivido toda su vida de esta manera y nunca se le ocurrió actuar de otra.
Le dijo que si realmente quería pagarle, la próxima vez que viera a alguien en necesidad le brindase la ayuda que necesitara, y Bryan agregó: “Y piense en mí”. 

viernes, 5 de julio de 2013

¡Lo Intenté y Nada Pasó! ¿Cómo hacer para que Algo Bueno Pase en mi Vida? - Crecimiento personal-espiritual - Vídeo

“El compromiso es la respuesta que dan aquellos que no quieren ser víctimas sino protagonistas de su vida”
Muchas personas experimentaron cambios en sus vidas, y para algunas son cambios positivos y están viendo resultados extraordinarios en sus matrimonios, en sus finanzas, en sus negocios, pero hay otras que todavía están luchando por sobrevivir, anhelando ser felices, deseando tener una vida de dicha y prosperidad. Éstas últimas dicen: ¡Lo he intentado todo y nada ha pasado!
Quizá usted leyera la siguiente anécdota:
Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo aún mejores, así que el leñador se propuso hacer un buen papel. El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito, le dijo el capataz. Sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano. A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
-Debo estar cansado, pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer siguiente, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol. Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando casi hasta el desfallecimiento.
El capataz le preguntó: -¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez? 
–Afilar..., no he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando árboles.

Cuando somos un milagro - Reflexiones

Conducía de vuelta a casa alrededor de las cinco, después de una reunión de trabajo, y atascado en el tráfico del bulevar, cuando el coche comenzó a fallar y se apagó; a duras penas pude empujarlo, maldiciendo, a una estación de gasolina, contento solamente por no estar obstruyendo el tráfico y porque tendría un lugar más tranquilo para esperar la grúa. Ni siquiera se podía arrancar. Antes de que pudiera hacer la llamada, vi a una mujer saliendo de la tienda de comestibles que pareció resbalarse sobre el hielo y cayó sobre un distribuidor de combustible, por lo que me levanté y fui a ver cómo estaba.
Cuando llegué donde estaba, parecía que estaba más bien nerviosa, sobrecogida por el llanto, que por la caída en sí misma; era una mujer joven, que se veía bastante desaliñada y con ojeras alrededor de sus ojos. Dejó caer algo cuando le ayudaba a levantarse y lo recogí para dárselo. Era una moneda de cinco centavos.
En ese momento, todo quedó claro para mí: la mujer llorando, la antiquísima camioneta repleta de cosas, con tres muchachos en la parte de atrás (otro en un asiento del coche), y el dispensador de combustible leyendo $4.95. Le pregunté si todo estaba bien y si necesitaba ayuda, a lo que ella seguía diciendo: “No quiero que mis hijos me vean llorando”, así que nos paramos en el lado opuesto del dispensador de su coche. Ella dijo que conducía hacia California y que las cosas estaban muy difíciles para ella en ese momento. Así que le pregunté: “¿Y está orando?” Eso le hizo alejarse de mí un poco, pero le aseguré que no era un loco y le dije: “Él la oyó y me envió”.

El poder del Evangelio - Devocional - Vídeo

evangelio

ROMANOS 1: 16, 17 

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

Sabemos que en este mundo hay muchas clases de poderes: religioso, económico, político, social, militar y “satánico”, entre otros. Sin embargo, por encima de todos estos poderes está EL PODEROSO EVANGELIO DE JESUCRISTO. Veámoslo.
1.     LA POSICIÓN DE SAULO DE TARSO CON RESPECTO AL EVANGELIO ANTES DE SU CONVERSIÓN
  • Participó  en  la  muerte de muchos cristianos incluyendo la de Esteban (Hechos 7: 58; 8: 1; 22: 20; 26: 10)
  • Arrestaba a hombres y mujeres y los enviaba a la cárcel ( Hechos  8: 3)
  • Asolaba y perseguía a la iglesia hasta la muerte (Hechos 8: 3; 9: 1-5, 13; 22: 4, 5; 26: 9-11;1 Corintios 15: 9; Galatas 1: 13)
  • Encarceló a muchos creyentes (Hechos  8: 3; 9: 14; 22: 4, 5, 19; 26: 10).
  • En realidad Saulo no perseguía a la iglesia, sino al mismo Señor Jesucristo (Hechos 9: 4, 5)
  • Hizo mucho mal a los creyentes de Jerusalén ( Hechos 9: 13 )
  • Azotaba a los santos del Señor y les amenazaba de muerte (Hechos 22: 19)
  • Hizo muchas cosas contra el Nombre del Señor (Hechos 26: 9)
  • Castigó a los cristianos en las sinagogas, les obligaba a negar la Fe y se enfurecía sobre manera contra ellos (Hechos 26: 11)
Esta actitud de Saulo de Tarso significaba que el evangelio era insignificante para él, anormal, que no valía la pena y que se debía acabar (antes de su conversión). Sin embargo, camino a Damasco en su intento de seguir persiguiendo a la iglesia, tuvo un encuentro con Jesús, hijo de Dios; a partir de allí las cosas cambiaron, tanto para Saulo como para la iglesia (Hechos 9: 1-22)

Arrebatando bendiciones - Devocional

En el lugar donde vivo llueve muy pocas veces al año. Pero cada vez que lo hace, la lluvia tiene una forma muy particular de anunciarse, y es con una característica brisa que huele a ozono. Cuando esta fina y fresca brisa llega, ya no hay ninguna duda de que la lluvia no se va hacer esperar.
Con frecuencia, comparamos las lluvias con las bendiciones que provienen del cielo, de Dios. De hecho, en las Escrituras hallamos unos cuantos ejemplos de la lluvia como una bendición de parte de Dios.
Sin embargo, también hallamos en la Palabra que así como sale el sol para el bueno y para el malo, también llueve tanto para uno como para otro. Que ser creyentes y justificados en su infinita gracia, no implica una póliza de garantía de que la adversidad nunca se hará presente en nuestras vidas (Eclesiastés 7:13 y 14; 8:14; 9:2 y 3). Pero sí implica que nada de lo que nos acontezca, lo será sin antes haber pasado por las manos de nuestro amado Dios.

Cuando hacemos lo que podemos… - Reflexiones - Vídeo

Un joven hombre estaba corriendo una carrera y se percató de que cada vez quedaba más atrás de los demás competidores. Sus amigos le alentaban desde las gradas laterales, pero parecía que esto no surtía ningún efecto. Sin embargo, de repente, sus labios comenzaron a moverse con regularidad, sus piernas incrementaron la velocidad, y para sorpresa y aliento de todos los espectadores que estaban viendo la carrera, comenzó a pasar uno por uno a todos sus competidores…  ¡y ganó la carrera!
Después de recibir la medalla y las felicitaciones de su entrenador y sus compañeros de equipo, se dirigió a sus amigos. Uno de ellos le preguntó:  Podíamos ver tus labios moverse, pero no podíamos escuchar lo que decías.  ¿Qué estabas murmurando?.
El joven contestó: Estaba hablando con Dios.  Le dije: Señor, Tú vete cansándoles poco a poco, y yo iré adelantándoles…  ¡Tú cánsales y yo iré adelantándoles!.
Cuando hacemos las cosas que sabemos hacer, cuando vivimos nuestras vidas de la forma que la Palabra de Dios nos ordena, y creemos, para el bien de nuestra habilidad, que el Señor siempre nos ayuda, estamos en posición de saber con certeza lo que el apóstol Pablo sabía: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.  Filipenses 4:13
Cuando hacemos lo que podemos, Dios hará lo que no podemos.
Lucas 1:37
Porque nada hay imposible para Dios.