A veces nos preocupamos por lo que los demás dicen de nosotros, cuando lo que dicen en realidad no es cierto. Tal parece como si nosotros tuviéramos una gran tendencia a tratar de quedar bien con todos, y al escuchar la mínima critica, lo que hacemos es sentirnos mal e imaginarnos que todo el mundo piensa o dice lo mismo sobre nosotros. No perdamos ni un minuto de nuestro tiempo en sentirnos mal por lo que alguien dice, cuando sabemos muy bien que lo que dice no es verdad, Porque hemos aprendido a confiar en Dios, hemos aprendido a que es Dios quien nos defiende, que si alguien se mete con nosotros, realmente se mete con el que nos defiende, o sea con Dios.
Porque hay una verdad que no podemos negar, y es que nunca podremos quedar bien con todo mundo, siempre habrá alguien que por envidia, celos, desprecios o por simple locura dirá de nosotros algo que no es cierto.
Job comprendía esta situación y decía lo siguiente: “Dios me defenderá como quien defiende a un amigo.” Job 16:21 (Traducción en lenguaje actual).
El salmista también tenia claro lo que Dios hace: “Tú, Dios mío, reinas para siempre y escuchas la oración de los humildes. Tú defiendes a los huérfanos y a los que son maltratados; tú los animas y les prestas atención. Pero a los que no te reconocen los echarás de tu tierra, para que nadie en este mundo vuelva a sembrar el terror.” Salmos 10:16-18 (Traducción en lenguaje actual).
David decía lo siguiente: “¡Tú eres mi Dios y mi protector! ¡Tú eres quien me defiende! ¡Recibe, pues, con agrado lo que digo y lo que pienso!” Salmos 19:14 (Traducción en lenguaje actual).

