miércoles, 13 de marzo de 2013

Toma y Descubre - Bien por mal-Cortometraje Cristiano

Toma una sonrisa, regálala a quien nunca la ha tenido.Toma un rayo de sol, hazlo volar allá en donde reina la noche. Descubre una fuente, haz bañar a quien vive en el barro. Toma una lágrima, ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma la valentía, ponla en el ánimo de quien no sabe luchar.
Descubre la vida, nárrala a quien no sabe entenderla. Toma la esperanza, y vive en su luz. Toma la bondad, y dónala a quien no sabe donar. Descubre el amor, y hazlo conocer al mundo.
Mahatma Gandhi.
Son pequeñas las cosas que podemos hacer y grandes las que podemos descubrir cuando las hacemos. Muchos están esperando hacer grandes cosas y se les olvida que sólo una cosa pequeña, pero hecha con el corazón, es capaz de cambiar el rostro de alguien o las cosas y circunstancias a nuestro alrededor. Vamos, camina y atrévete a hacer algo pequeño pero significativo en este día, pero hazlo con AMOR.
Por el contrario, cuando me aman y cumplen mis mandamientos, les muestro mi amor por mil generaciones. Exodo 20:6
David le dijo: No temas, porque ciertamente te mostraré bondad por amor a tu padre Jonatán, y te devolveré toda la tierra de tu abuelo Saúl; y tú comerás siempre a mi mesa.  II Samuel 9:7
No hay mejor manera de enseñar una lección, que con acciones.

Eres Mi Vida - Reflexiones - vídeo

Era un niño, de La India, que fue enviado por sus padres a un internado. Antes de ser enviado, este muchacho fue el alumno más brillante de su clase. Era el primero en todo. Él era un campeón.
Pero el muchacho cambió después de salir de casa. Sus notas empezaron a desmejorar. Odiaba estar en grupo, estaba solo todo el tiempo. Hubo momentos tan oscuros para él, que incluso pensaba en el suicidio. Todo era porque se sentía inútil y creía que nadie le amaba.
Sus padres comenzaron a preocuparse por su hijo, pero incluso ellos no sabían lo que estaba mal en él. Así que su papá decidió viajar a la escuela y hablar con él.
Se sentaron en la orilla del lago, cerca de la escuela. El padre comenzó haciéndole preguntas intrascendentes acerca de sus clases, los profesores y los deportes. Después de un tiempo, su padre dijo: "¿Sabes, hijo, la razón por la que estoy aquí hoy? ”
El joven contestó, “¿para comprobar mis calificaciones?”
“No, no”, su padre respondió: “Estoy aquí para decirte que eres la persona más importante para mí. Quiero verte feliz. A mí no me importan tus calificaciones. Me importas tú, me preocupo por ti y me importa tu felicidad. ERES ES MI VIDA “.
Estas palabras causaron que los ojos del muchacho se llenaran de lágrimas. Abrazó a su papá y los dos se mantuvieron en silencio un largo tiempo, no había nada más que decir.
Ahora el muchacho tenía todo lo que quería. Sabía que alguien en esta tierra se preocupaba por él y le amaba profundamente. Significaba ser el "Mundo" para alguien.
Este joven está hoy en la universidad y es el mejor de su clase. Nadie le ha visto triste jamás.
Muchas gracias papá. ¡Tú también eres es mi vida!
Efesios 3:14-15
Yo siempre he sido Padre, y por siempre seré Padre…
Juan 1:12-13
La pregunta es… ¿quieres tú ser mi hijo? …
Romanos 8:31-32
Por mi amor hacía ti haré cualquier cosa que gane tu amor…
Salmos 34:18
Cuando tu corazón está quebrantado, Yo estoy cerca a ti…
Isaías 40:11
Así como el pastor carga a un cordero, Yo te cargo a ti cerca de mi corazón
Apocalipsis 21:3-4
Un día Yo te enjugaré cada lágrima de tus ojos y quitaré todo el dolor que hayas sufrido en esta tierra…

La suerte está echada - Devocional

“Alea Jacta Est”  en latín. Es una expresión emitida por el historiador y biógrafo romano Suetonio (70-126 ddC.), y generalmente atribuida a Julio César al cruzar el río Rubicón, entre Italia y la Galia Cisalpina, cuando se rebelaba contra el Senado romano y daba comienzo así a una larga y cruenta guerra civil.
Hay quienes suponen que en realidad dijo “¡echad la suerte!”, que no es lo mismo. Aunque tanto un sentido como el otro hacen referencia a “librar algo al azar”, un abogado, político y formidable militar como Julio César, difícilmente hubiera sido capaz de librar al azar una decisión tan importante y de consecuencias tan perdurables.
Cuando decidió rebelarse contra la autoridad del Senado, ya tenía enemigos que en algún momento habían puesto precio a su vida. Ahora tendría muchos más. Asumía grandes riesgos, pero calculados. Había diseñado minuciosamente el destino de sus ejércitos y, con extremo cuidado, las estrategias a desarrollar durante las campañas. Si algo resultaba mal calculado, si alguna estrategia tenía fisuras, si un detalle del plan trazado había pasado inadvertido, ya no había vuelta atrás. Ya no quedaba margen para enmendar errores, no había posibilidad de corregir el rumbo. El éxito o el fracaso del momento histórico que viviría, estaría determinado por si las cosas habían sido bien proyectadas o no.
En algún sentido, nuestra vida tiene cierta similitud. “La suerte está echada”, en realidad no tiene absolutamente nada que ver con el azar ni mucho menos con la suerte. Tiene más relación con que ya no queda mucho más futuro por proyectar, el tiempo de hacer planes llega a su fin y ya no queda margen para corregir errores, cuando las consecuencias se están haciendo presentes. Toda vez que el arrepentimiento personal, la Gracia y el Poder restaurador de nuestro amado Dios, están hoy más vigentes que nunca, nuestra vida no es otra cosa que el resultado de las decisiones tomadas desde la otra orilla, antes de cruzar el río; es decir en el pasado. Si hubo grietas en las estrategias, si algún detalle de nuestro plan de vida pasó desapercibido, cuando las consecuencias de los actos ya caen por su propio peso, desde entonces no hay margen para corregirlo. 
Sí, como cristianos, perdón, Gracia y Poder restaurador para comenzar de nuevo. Pero las consecuencias, los resultados de las buenas o malas decisiones del pasado igual nos toca afrontarlas.

No os engañéis;  Dios no puede ser burlado:  pues todo lo que el hombre sembrare,  eso también segará.

(Gálatas 6:7 RV60) 

martes, 12 de marzo de 2013

Así es una Mujer - Reflexión - Vídeo

Cuando Dios se dispuso a hacer a la mujer, ya había llegado al sexto día de trabajo.
Un ángel se le acercó y le dijo: 
- Dios, ¿Por qué dedicas tanto tiempo a esta criatura?
 Dia de la Mujer -¿Has visto mi Hoja de Especificaciones para ella?, le respondió Dios, fíjate bien:

Debe ser completamente lavable. Debe tener más de 200 piezas movibles, todas cambiables, y ser capaz de funcionar con una dieta basada en cualquier cosa. Tener un regazo que pueda acomodar cuatro niños al mismo tiempo.
Debe ser capaz de dar besos que puedan curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto.
Y tendrá que hacerlo todo solamente con dos manos.

El ángel se maravilló de los requisitos. Solamente dos manos… ¡Imposible!, pensó

-Es demasiado trabajo para un día, espera hasta mañana para terminarlo , dijo el ángel.
-No, ni hablar, dijo el Señor. Estoy tan cerca de terminar esta creación, que por cierto, es mi favorita, que voy a terminarla hoy mismo. Además, esta criatura se cura sola cuando está enferma y puede trabajar jornadas diarias de 18 horas.

El ángel se acercó más y tocó a la mujer.
-La has hecho muy suave, Señor. 
-Sí, es suave, dijo Dios, pero la he hecho también fuerte. No tienes ni idea de lo que puede aguantar o lograr.
-¿Será capaz de pensar? preguntó el ángel.
 -No solamente será capaz de pensar sino también de razonar, argumentar y negociar, respondió Dios.

El ángel, entonces notó algo y extendiendo su mano tocó la mejilla de la mujer.
-Señor, parece que este modelo tiene una fuga, dijo… Ya me parecía a mí que estabas tratando de ponerle demasiadas cosas.
-Eso no es ninguna fuga, es una lágrima, contestó el Señor.
-Y ¿para qué sirven las lágrimas, preguntó el ángel?

-Las lágrimas son su manera de expresar su alegría, su pena, su desengaño, su amor, su soledad, su sufrimiento, y su orgullo.

Esto impresionó mucho al ángel.
-Eres un genio, Señor, pensaste en todo. La mujer es verdaderamente maravillosa.

-Lo es; la mujer tiene detalles y capacidades que maravillan a los hombres. Aguantan dificultades, llevan grandes cargas, pero al mismo tiempo rebosan felicidad, amor y dicha. Sonríen cuando quieren gritar. Cantan cuando quieren llorar. Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas. Luchan por lo que creen. Se enfrentan a la injusticia. No aceptan un “no” por respuesta cuando ellas creen que hay una solución mejor.

Se privan de cualquier cosa, para que su familia pueda tener aquello que necesita.
Acompañan a sus amigas al médico cuando ellas tienen miedo de ir solas.
Aman incondicionalmente.

Lloran cuando sus hijos triunfan y se alegran cuando sus amistades consiguen premios.
Son felices cuando otros también lo son.

Sufren con la pérdida de un ser querido y cuando todos piensan que ya no les quedan más fuerzas, es cuando más fuertes son.
Saben que un beso y un abrazo pueden ayudar a curar un corazón roto.

“Sin embargo, la mujer tiene un gran defecto: a menudo se le olvida lo mucho que vale”

No se trata sólo de pedir - Mensaje - Vídeo

Cuentan de una niña que tenía una gran confianza en los resultados de la oración pese a su corta edad. Para sus padres era sorprendente constatar la pasión y energía que la niña ponía a la hora de pedir favores a Dios, actitud que generalmente no se encontraba ni en los propios adultos.


Un día, el hermano mayor de esta niña, construyó una pequeña trampa para cazar pájaros, lo que a la pequeña, sensible como era, no le pareció correcto. Ella sentía mucha pena por cada una de las aves que podrían caer en dicha trampa. Eso hizo que, primero le rogase y luego le exigiera a su hermano, destruir la trampa. Como él se negó a tal petición, la niña, demostrando seguridad y confianza, aprovechó una reunión familiar para decir: “No importa que no atiendan mi petición, pero  desde hoy voy a orar para que esas trampas no funcionen”. Y así lo hizo a partir de entonces.
Ya en la tercera noche, la madre la llamó y le dijo: “Hija, me cuenta tu hermano, que en verdad, tal como le has estado pidiendo a Dios, hasta ahora ningún pájaro ha caído en la trampa. ¿Cómo pudo ser posible eso?”
La pequeña sonrió y contestó: “Así es mamá; lo que sucede es que hace tres días yo misma rompí la trampa a puntapiés.”

oracion niñaQuerido (a) amigo (a): la  presente historia, no es con el propósito de pensar que los problemas debemos  solucionarlos  a puntapiés. La aplicación o enseñanza de este relato apunta a que no siempre es suficiente con orar y esperar los resultados. Debemos pedir, confiar, pero también actuar cuando haya que hacerlo.
Por citar un ejemplo: si no tenemos trabajo, debemos pedírselo al Señor, pero a la par, salir a buscarlo. Difícilmente vendrán a nuestra puerta a ofrecernos empleo, mientras estemos, como se dice vulgarmente, “panza arriba”, durmiendo, disfrutando de la tele, o  estáticos, angustiados, compadeciéndonos a nosotros mismos por la supuesta mala suerte.

A veces nos cargamos de religiosidad y pensamos que todo es cuestión de marcar el número de emergencias y pedirle a Dios, y luego sentarnos a  esperar, como cuando de niños le escribíamos en Navidad a los Reyes Magos.
Dios requiere de nosotros no sólo humildad para pedir, fe para confiar y paciencia para esperar, sino también, disposición para actuar si el tema lo requiere.

Las Sagradas Escrituras (Lucas 11:10)  nos recuerdan que: “Todo aquél que pide, recibe;  el que busca, halla, y al que llama, se le abrirá”.


A dos pasos de la respuesta - Devocional

Así como la vida tiene su ciclo, la oración también tiene un orden que a veces ignoramos. A veces nos preguntamos por qué en ocasiones especificas nos sentimos llenos de dudas o desesperados, al no recibir la respuesta a lo que estamos pidiendo, pero es entonces cuando surge una pregunta más importante que hacernos: ¿Realmente estoy creyendo?
Creer es el primer paso que nos encamina a una respuesta de Dios, no podemos pedir si no creemos, porque sería una completa incoherencia, sencillamente sería inútil o utópico esperar algo de alguien en quien no confiamos; por ejemplo, uno no va por la calle pidiéndole favores a extraños, simplemente porque no confiamos en ellos, y porque al no ser nada nuestro, es difícil que hagan algo por nosotros. A veces caemos, sin querer, en el error de esperar algo de Dios y no creer que lo está haciendo, o que puede hacerlo, es decir, esperamos, pero al mismo tiempo dudamos.
Esperar es el segundo paso; tan pronto como sabemos que tenemos que esperar por algo, entra en nuestra vida un desánimo total, como si esperar fuera lo peor que nos puede pasar. Claro, todos quisiéramos tener respuesta en el momento que  pedimos, pero olvidamos que si esperamos algo de alguien, es porque confiamos en que puede hacer algo por nosotros, y lo mismo debería pasar cuando le pedimos algo a Dios; “esperar” a que nos responda “confiando” en que hará algo al respecto.
Todos tenemos al menos una petición delante de Dios en la que esperamos, y a veces desesperamos; es tanta la necesidad de una respuesta, que nos olvidamos de que Dios no toma las cosas a la ligera ni las deja olvidadas aunque tenga mucho que hacer. Debemos tener claro que Dios, antes de respondernos, desea que confiemos en Él, que esperemos en Él, y entonces nos da una respuesta como premio a la confianza y paciencia.

¿Qué es el Amor? - Reflexión - vídeo

En una de las aulas de clase de un colegio privado, había varios estudiantes, cuando uno de ellos le preguntó de improviso a la maestra lo siguiente:

"Maestra, ¿qué es el amor?

La maestra sintió dentro de su ser que el estudiante merecía una respuesta, a la altura de la pregunta inteligente que hizo delante de los demás estudiantes del aula.

Como ya estaban casi en la hora del recreo, la maestra le pidió a cada estudiante que diera una vuelta por el patio de la escuela, y trajese lo que más despertara en ellos el sentimiento de amor profundo.

Los estudiantes salieron apresurados al recreo, y cuando volvieron, la maestra les dijo lo siguiente: "Quiero que cada uno de ustedes muestre lo que trajo consigo al resto del aula".


El primer estudiante dijo lo siguiente: "Yo traje está magnífica y floreada flor, ¿no es linda y hermosa?

El segundo estudiante habló y dijo lo siguiente: "Yo atrapé está hermosa mariposa. Vea el colorido de sus alas, la voy a colocar en mi colección de mariposas que tengo en mi casa.


El tercer estudiante dijo también lo siguiente: "Yo vi en un árbol un nido con este pichón de pajarito. Se cayó del nido con otro hermanito, ¿no son graciosos y hermosos?

Llévenme al Cementerio - Reflexiones

Un sabio maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que se declaraban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando esta se apaga, en lugar de entrar en la hueca monotonía del matrimonio.
El maestro les escuchó con atención y después les relató un testimonio personal:
- Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana, mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno, cuando sufrió un infarto y cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, condujo hasta el hospital mientras su corazón se despedazaba en una profunda agonía. Cuando llegó, por desgracia, ella ya había fallecido.
Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche, sus hijos, yo soy uno de ellos, se reunieron con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas. Él pidió a mi hermano, teólogo, que dijera alguna reflexión sobre la muerte y la eternidad. Entonces mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte. Mi padre escuchaba con gran atención. De pronto pidió: “llévenme al cementerio”.
“Papá” , respondimos: ¡Son las 11 de la noche! No podemos ir al cementerio ahora! Él alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo: “No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa durante 55 años”. Se produjo un momento de respetuoso silencio. No discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador y, con una linterna, llegamos a la lápida.
Mi padre la acarició, oró y dijo a sus hijos, que veían la escena conmovidos:
“Fueron 55 buenos años…¿saben?. ¡Nadie puede hablar con sabiduría del amor verdadero, si no tiene ni idea de lo que es compartir la vida con una mujer como ella! Hizo una pausa y se limpió la cara. Ella y yo estuvimos juntos en todo. Alegrías y penas. Cuando nacieron ustedes, cuando me echaron de mi trabajo, cuando ustedes enfermaban, continuó, siempre estuvimos juntos. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la marcha de nuestros seres queridos, rezamos juntos en las salas de espera de muchos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos y perdonamos nuestras faltas… Hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por qué?: porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera…”

lunes, 11 de marzo de 2013

Lejos de Dios - Mensaje - vídeo

Has reflexionado los últimos días sobre la vida que estás viviendo, sobre cómo, sin darte cuenta, has perdido aquella sensibilidad espiritual que te caracterizaba; ahora orar, leer la Biblia, congregarte o servir ya no es tan “emocionante” como al principio.

Algo pasó, tuvo que haber un momento en donde seguramente descuidaste tu relación personal con Dios, en donde quizá comenzaste a acomodarte a vivir una vida que va caminando un poco alejado de Dios, sin necesidad de llegar a la perdición total. Debemos ser conscientes de que alejarse de Dios, no solamente es ir y pecar deliberadamente; a veces, a pesar que hacemos lo mismo que hemos hecho los últimos años en la iglesia, podemos vivir lejos de Dios.
A veces estamos tan lejos de Dios que apenas escuchamos su voz, estamos tan lejos que apenas le sentimos, estamos tan lejos que ya ni obedecemos al Espíritu Santo cuando nos redarguye.

Quizá tu seas un buen servidor o una buena servidora de Dios, sin embargo las últimas semanas o meses has vivido lejos de Dios. Quisieras sentir aquel deseo de buscar de Dios, aquella hambre que un día tuviste, aquel anhelo de no dejar la presencia de Dios. Quisieras llorar mientras le adoras, llorar mientras le buscas, quisieras derramar tu alma en su presencia, pero tu mismo distanciamiento con Dios no te permite ser sensible a su presencia ni audible a su voz.