domingo, 30 de diciembre de 2012

Lejos de Dios - Devocional

Has reflexionado los últimos días sobre la vida que estás viviendo, sobre cómo sin darte cuenta has perdido aquella sensibilidad espiritual que te caracterizaba; y ahora orar, leer la Biblia, congregarte o servir ya no son tan “emocionantes” como al principio.
Algo pasó, tuvo que haber un momento cuando seguramente descuidaste tu relación personal con Dios, cuando quizá comenzaste a acomodarte a vivir una vida que va caminando un poco alejada de Dios sin necesidad de llegar a la perdición total.
Debemos ser conscientes de que alejarse de Dios no es sólo ir y pecar deliberadamente; a veces, a pesar de que hacemos lo mismo que hemos hecho los últimos años en la iglesia, podemos vivir lejos de Dios.
A veces estamos tan lejos de Dios que apenas escuchamos su voz, estamos tan lejos que apenas le sentimos, estamos tan lejos que ya ni obedecemos al Espíritu Santo cuando nos redarguye.
Quizá tú seas un buen o una buena servidora de Dios, sin embargo las últimas semanas o meses has vivido lejos de Él. Querrías sentir aquel deseo de buscar a Dios, aquel hambre que un día tuviste de Él, aquel anhelo de no dejar la presencia de Dios.
Desearías llorar mientras le adoras, llorar mientras le buscas, quisieras derramar tu alma en su presencia, pero tu mismo distanciamiento con Dios no te permite ser sensible a su presencia ni audible a su voz.
Es momento para no sólo reflexionar sobre cuán lejos estás de Dios, sino para acercarte a Él. Tienes que ser sincero contigo mismo y reconocer que poco a poco te has alejado de Dios. Sí, quizá realizas las mismas actividades de siempre: vas a la iglesia, sirves, invitas, predicas, cantas, enseñas a los niños, cualquier cosa que puedas hacer para Dios, pero a pesar de ello puede que te encuentres lejos de Él.
Estas palabras no son para todos, son nada más para las personas cuyas vidas redarguya Dios en este momento, para aquellos que se identifican con el hecho de servir a Dios pero estar lejos de Él, para ellos en especial estas humildes palabras:
“Cuando Dios te llamó vio en ti lo que nadie mas había visto. Él te rescató, te perdonó, te restauró y te hizo la persona que ahora eres; por Él y para Él has alcanzado mucho más de lo que un día imaginaste poder alcanzar; por esa razón quiero motivarte directamente para que te acerques nuevamente a Dios; no digas que no puedes, no digas que jamás será lo mismo, no digas que ya no será igual, porque Dios siempre ha estado allí, nunca ha cambiado, siempre te ha amado igual que el primer día que te vio, sus planes nunca han cambiado, su propósito para tu vida es el mismo que siempre ha tenido. Por lo tanto deja a un lado aquel acomodo y esa insensibilidad espiritual que te está matando poco a poco y comienza a reaccionar, comienza a buscar a Dios de nuevo, comienza por disponer tu corazón totalmente y tu mente sólo para Él. Dios quiere encontrarse contigo, Él quiere que le hables con sinceridad, Él quiere usarte grandemente, Él quiere cumplir el propósito para el cual te llamó; por lo tanto deja de estar alejado de Él, vuelve al sendero de Dios, doblega tu voluntad, haz a un lado el cansancio e inténtalo, y no te canses de intentar mantenerte cerca de Él, porque cuando estas cerca de Él, entonces eres FUERTE. ¡Adelante! ¡Que no se te olvide que tú eres un guerrero o una guerrera de Dios! ¡Que no se te olvide que has sido llamado/a para grandes cosas! ¡Tienes que ponerte de pie y comenzar a hacer lo que mejor sabes, esto es, BUSCAR A DIOS muy de cerca!”
Hoy Dios va a poner en tu corazón la disposición total de acercarte a Él, hoy Dios pondrá en ti tanto el querer como el hacer como lo dice su Palabra: “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2:13 (Reina-Valera 1960).
¡Levántate y no te des por vencido! ¡Tú naciste para que Dios cumpliera un propósito perfecto en tu vida! ¡Jamás pienses que no se cumplirá!

¡ACÉRCATE HOY A ÉL!

“Pero ahora ustedes, que estaban lejos de Dios, ya han sido acercados a él, pues están unidos a Jesucristo por medio de su muerte en la cruz.” 

Efesios 2:13 (Traducción en lenguaje actual)

Luces defectuosas y centelleantes estrellas - vídeo

“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”
(Filipenses 2:15).
Soy afortunado al tener a mis cuatro abuelos vivos todavía. Son como robles de muchos años que mientras más edad tienen, más hermosos y robustos se ven. Ellos han pasado por muchos cambios, la vida no es la misma, el mundo ha cambiado demasiado rápido y a veces todo les resulta confuso y raro. Hay muchas cosas que han dejado de ser como antes ya que la celeridad de los tiempos modernos no pide permiso. Extrañan muchas cosas que les ha quitado la modernidad, entre ellas, las estrellas. Ya no se ven como antes, no titilan como antaño. Su fulgor no es el mismo que el que experimentaban en una cálida noche de verano de antaño. Alguien les ha robado los refulgentes astros que les recuerdan a mis abuelos su feliz romance.
No exagero, mire al cielo esta noche y verá que no miento. Un ladrón de estrellas se ha llevado cada constelación, cada figura en el firmamento. No creo en cuentos de hadas, no es culpa de duendes traviesos ni de magos juguetones. Es responsabilidad total de las luces artificiales que son cada vez más numerosas en nuestra curiosamente llamada “civilización”. El fenómeno de la contaminación lumínica ocurre en nuestras ciudades todas las noches. La emisión de flujo luminoso en miles de direcciones nos quita la hermosa vista de las estrellas. Tan común es, que ya no echamos de menos los grupos, ni tampoco los diferentes astros de ellos, ni los planetas. Nos hemos acostumbrado a vivir sin ver las estrellas. Esto me preocupa de muchas maneras. Me asusta que unas luces defectuosas me hagan olvidarme de lo bello de la naturaleza. Me preocupa aún más que dejen de importarme otras cosas más esenciales.
Tengo que confesar que no veo mucha misericordia últimamente, ni mucha justicia, ni mucha generosidad. Estamos rodeados de la barbarie y el desenfreno. Eso me intranquiliza, pero no por ello debo dejar de esperar la bondad, la justicia y la buena voluntad. Que las acciones contaminantes de otros no vengan a cegarme, a quitar mi anhelo por lo auténtico y lo mejor de Dios.
Hay un millón de luces alumbrando sin razones verdaderas buscando encandilar al de al lado para prevalecer sobre él. La hostilidad y la maldad campean. La guerra, el odio, el terror son multidireccionales y alcanzan todos los estratos sociales. No parece haber nada después de todo esto, sólo caos. Sin embargo, hay estrellas que alumbran todavía. A pesar de la contaminación, y más allá de ella, hay una pléyade de creyentes renacidos por el Espíritu Santo. Luces sin contaminación que brillan con la luz de Jesús.  No se abren paso a la fuerza, no buscan protagonismo, no se andan con megalomanías. Están firmes en el firmamento de su testimonio e integridad cristiana.
No hay que buscar un potente telescopio para verlas, sólo dejar de distraerse con tantas luces falsas. Ahí están, en los trabajos, en los colegios, en los vecindarios. Han decidido seguir alumbrando a pesar de la falsedad de un millón de pretendidas luminarias. Seamos esas luces que no se apagan por fuerte que soplen los vientos. Luces que no se cansan de alumbrar porque saben que en algún recodo del camino, en algún sitio, hay alguien que sigue creyendo que hay esperanza, que las estrellas siguen existiendo.

¿Sabes lo que me pasa cuando veo una estrella? Me acuerdo de que el Creador está ahí, detrás de cada una de ellas y en cada una de ellas. Cuando el mundo nos vea iluminando verán también al Señor detrás de nosotros y en nosotros. Quizás se nos unan, puede que por nuestra luz, sumemos al firmamento una nueva estrella.



Las Personas son Regalos - Reflexiones

Las personas son regalos que la vida me ha dado. Ya vienen envueltos, algunos de forma muy bella y otros de una manera menos atractiva.
Algunos han sido maltratados en el correo; otros llegan como “Entrega Especial”; algunos llegan envueltos, otros cerrados con gran rigidez. Pero la envoltura no es el regalo y es importante darse cuenta de esto. Es muy fácil equivocarse en este sentido juzgando el contenido por el estuche.
A veces el regalo se abre con facilidad; otras se necesita la ayuda de otras personas. Tal vez es porque se tiene miedo; es posible que algunas personas hayan sido heridas antes y no quieren ser lastimadas de nuevo. Puede ser que alguna vez se abrieran los regalos y luego se descartaron. Entonces, quizá ahora se sientan más bien como “cosas” que como seres humanos.
Yo soy una persona. Como todas las demás personas, también soy un regalo. Poseo una bondad que es sólo mía. Y sin embargo, algunas veces tengo miedo de mirar dentro de mi envoltura. Tal vez tema decepcionarme, quizá no confíe en el que llevo dentro. Puede ser que en realidad nunca haya aceptado el regalo que soy.
Cada encuentro y comunicación entre personas es un intercambio de regalos. Mi regalo soy yo, tú eres tu regalo. Somos obsequios de Dios unos para otros.
En ocasiones es difícil pensar que aquel que me ha lastimado es también un regalo de Dios, pero si vemos la ofensa como una envoltura maltratada, sólo eso, y no nos quedamos con ella, seguramente encontraremos un hermoso regalo, pues de cada suceso Dios nos tiene una enseñanza para crecer en su amor, en nuestra fe.
Nosotros mismos podemos tener una envoltura muy maltratada por el tiempo y/o las circunstancias, pero lo que llevamos dentro siempre será hermoso, pues quien lo puso ahí es nuestro Creador. Sólo tenemos que ver hacia adentro y estar listos para darnos cuenta de ello. Descubre en tu interior todos los dones con los que el Señor te conformó y sé el digno regalo para los que te necesitamos.
Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros, por vuestra participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora, estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:3-6
Por esta razón también yo, habiendo oído de la fe en el Señor Jesús que hay entre vosotros, y de vuestro amor por todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones. Efesios 1:15,16.

La llanura de los huesos secos - Ezequiel 37 - Biblia La Palabra (España) (BLP) - vídeo

37 El Señor puso su mano sobre mí, me sacó por medio de su espíritu y me dejó en medio de la llanura, que estaba llena de huesos. 2 Me hizo pasar por entre ellos, de aquí para allá, y pude ver que eran muchísimos; cubrían la superficie de la llanura y estaban completamente secos. 3 Me dijo:
— Hijo de hombre, ¿volverán a vivir estos huesos?
Yo respondí:
— Señor Dios, tú lo sabes.
4 De nuevo me dirigió la palabra:
— Profetiza sobre estos huesos. Diles: ¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! 5 Esto dice el Señor Dios a estos huesos: Voy a infundir en vosotros un espíritu que os hará revivir. 6 Os pondré nervios y haré que os crezca carne; os cubriré de piel y os infundiré un espíritu que os hará revivir. Y reconoceréis que yo soy el Señor.
7 Yo profeticé conforme me fue ordenado. Mientras estaba profetizando, oí un ruido y sentí que todo temblaba. Entonces los huesos se ensamblaron entre sí. 8 Pude ver cómo les crecían nervios y carne, y cómo se cubrían de piel de abajo arriba. Pero no tenían espíritu. 9 Entonces me dijo:
— Habla al espíritu, hijo de hombre, habla al espíritu y dile: “Esto dice el Señor Dios: Espíritu, ven de los cuatro vientos y sopla en estos muertos para que revivan”.
10 Yo hablé conforme me fue ordenado. Entonces el espíritu penetró en ellos, recobraron la vida y se pusieron de pie. Era un ejército enorme, inmenso. 11 Después me dijo:
— Hijo de hombre, estos huesos son el pueblo entero de Israel. Andan diciendo: “Nuestros huesos están secos, hemos perdido la esperanza, todo ha acabado para nosotros”. 12 Por eso, profetiza y diles: Esto dice el Señor Dios: Voy a abrir vuestras tumbas y a sacaros de ellas, pueblo mío; os llevaré a la tierra de Israel. 13 Y sabréis que yo soy el Señor cuando abra vuestras tumbas y os saque de ellas, pueblo mío. 14 Os infundiré un espíritu para que viváis y os estableceré en vuestra tierra. Yo, el Señor, lo digo y lo hago. —Oráculo del Señor—.

Reunificación de Israel y de Judá

15 El Señor me dirigió la palabra:
16 — En cuanto a ti, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: “Judá y los israelitas asociados a él”. Toma otra vara y escribe en ella: “José, vara de Efraín, y todos los israelitas asociados a él”. 17 Júntalas después de modo que, cuando las agarres, parezcan una sola vara. 18 Y, cuando tus compatriotas te digan: “¿No nos vas a decir qué es eso que tienes ahí?”, 19 les responderás: “Esto dice el Señor Dios: Voy a tomar la vara de José, que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel asociadas a él, y pondré encima de ellas la vara de Judá: así los convertiré en una sola vara; serán una sola cosa en mi mano”.20 Sujetarás con la mano las varas en las que has escrito, de modo que las vean, 21 y les dirás: Esto dice el Señor Dios: Voy a recoger a los israelitas de entre las naciones por las que han vagado, los reuniré de los países limítrofes y los traeré a su tierra.22 Los convertiré en una nación en el país, en los montes de Israel, y seré para todos un rey único; no volverán a ser dos naciones ni se escindirán de nuevo en dos reinos. 23 No volverán a contaminarse con sus ídolos, sus imágenes y sus crímenes; los pondré a salvo de las infidelidades que cometieron y los purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. 24 Mi siervo David será su rey: será un único pastor para todos ellos; se conducirán según mis leyes y respetarán y cumplirán mis normas. 25 Se instalarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, donde estuvieron instalados vuestros antepasados; en ella vivirán siempre ellos, sus hijos y sus nietos, y mi siervo David será su príncipe para siempre. 26 Haré con ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna, y haré que se multipliquen. Pondré mi santuario en medio de ellos para siempre; 27 mi morada estará junto a ellos. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 28 Las naciones reconocerán que yo soy el Señor, que santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.



sábado, 29 de diciembre de 2012

¿En qué momento pasó? - Mensajes de Animo

Eres consciente de tu actual estado; sabes bien que no eres ni la sombra de lo que un día fuiste, puedes notar cómo sin darte cuenta fuiste perdiendo aquel hambre de Dios que un día tuviste; lo puedes notar fácilmente mientras alabas o adoras a Dios, pues ya no hay aquel entusiasmo en tu vida.
Orar se convirtió en algo pesado, de hecho no lo has hecho como solías desde hace mucho tiempo, puedes notar fácilmente cómo Dios ha estado esperándote en aquel mismo lugar siempre para escucharte y hablar contigo, sin embargo, tu tiempo, tu trabajo, tu familia y hasta la misma iglesia han sido “obstáculo” para tener aquellos tiempos de comunión que tuviste con Él.
Leer la Biblia ya no es igual; desde que pensaste que la habías leído completa ya no hubo en ti el deseo de volverla a leer, como si cada palabra hubiera quedado grabada en tu mente y no tuvieras necesidad de recordarla.
Servir se convirtió en una rutina; ya no hay pasión como un día existió, ahora todo es mecanizado, tal parece que ya sabes lo que tienes que hacer y lo haces sin ponerle pasión a lo que un día fue uno de tus logros más hermosos.

¿En qué momento pasó?

¿Cómo fue que llegaste a este punto, en donde si bien es cierto vas a la iglesia y haces muchas cosas que siempre hiciste, ya no hay una pasión en ti, un deseo de hacerlo, una alegría de realizarlo, un anhelo de hacer lo mejor que puedas?. ¿Qué pasó?
¿Recuerdas cuándo te llamó Dios? ¿Dónde estabas? ¿Qué hacías? ¿Cómo te sentías? ¿Cómo era tu vida? Sin embargo, Dios apareció, tomó todo de ti y cambió de una forma extraordinaria tu vida.
¿En qué momento te olvidaste de Aquel a quien amabas de una manera especial? ¿En qué momento dejaste de sentir aquella pasión por aquel Dios a quien prometiste fidelidad eterna y servirle para siempre? ¿En qué momento Dios dejo de ser lo primero en tu vida? ¿Cómo pasó?
¿Sabes?, tú no naciste para vivir como estás viviendo, frío, seco, alejado, y nuevamente sin sentido. El sentido de tu vida te lo dio Dios, Él alegró tu vida, le dio color a todo, puso las cosas en su lugar y te dio un privilegio hermoso. Ahora todo lo que eres y tienes se lo debes a Él. ¿Por qué entonces dejaste de sentir esa pasión por Él?
Yo sé que le amas y posiblemente en este momento puedes sentirle a tu lado, porque nunca dejó de estar allí, siempre ha estado allí pese a tus constantes errores y quizá eso es lo que más te duele; saber que nunca se apartó de ti y tú si lo hiciste de Él, que nunca dejo de amarte porque te prometió amarte para siempre y que, a pesar de que muchas veces crees no merecerlo, Él simplemente te sigue amando igual.
Dios te sigue esperando, no se ha cansado de ti, siempre ha creído en ti y cumplirá su propósito en tu vida y, aunque muchas veces te canses de ser bueno o de esperar a que aquello se cumpla, Dios es fiel y cumplirá.
¿No crees que Dios se merece un intento más? ¿No crees que Dios se merece que ordenes tu vida? ¿No crees que Dios se merece que tomes decisiones determinantes? ¿No crees que Dios se merece que le ames como un día le amaste?
No digas no puedo, porque en Él todo lo puedes, no digas que no lo lograrás, porque si así fuera Dios no se hubiera molestado en hacerte leer esto, no digas que fracasarás, porque, si tropiezas, siempre habrá una mano divina para levantarte; así que haz un nuevo esfuerzo, ponte de pie nuevamente, recuerda quién te llamo y por quién eres lo que eres y avanza. ¡Avanza porque Dios está contigo! ¡Avanza porque Él siempre ha creído en ti y en lo que va a cumplir en tu vida! ¡Avanza porque tú muy bien sabes que le amas y que es lo más importante de tu vida!
Devuelve el lugar que le corresponde a Dios en tu vida y entonces comenzarás a sentir que todo es menos difícil de lo que creías. Comienza a disfrutar de su presencia, ríndele tu corazón, haz a un lado tu orgullo y regresa a aquella humildad que te hizo llegar hasta donde has llegado y, entonces, Dios hará maravillas en tu vida.

¡Tú puedes porque Dios está a tu lado!

“Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada”. 

Filipenses 2:13 (Nueva Traducción Viviente)

Rehusaré a Los Placeres del Mundo - Devocional

“Por la fe, Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” Hebreos 11:24-25.
Cuando Dios nos muestra que Él está llevándonos por un camino de servicio a Él, regularmente nosotros tendemos a pensar que eso sucederá la próxima semana o quizás en dos.  En realidad ocurre que eso va a acontecer después de un largo tiempo. Dios primero nos habla y nos muestra que nos va usar, pero entre el momento en que Él nos habla y muestra, y el momento de la realización, regularmente pasa mucho tiempo. Dios tiene un proceso y ese proceso toma su tiempo.
Cuando Moisés creció, el rehusó ser llamado el hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes sufrir la aflicción con su pueblo. Moisés pensó que cuando él dejara el palacio y se identificara con sus hermanos, ellos le aplaudirían y dirían… Bienvenido… ven, te estábamos esperando. Pero la verdad fue otra; él fue rechazado y Moisés entró en cuarenta años de preparación en el desierto. 
Hoy quiero, nuevamente, rehusar a los placeres de este mundo porque he escogido servir al Señor. Yo entiendo que de inmediato no seré introducido en lo que Dios quiere, pero por lo menos sé que hoy, si yo rehuso gozarme en los placeres, Dios adelantará todo su proceso de formación en mi. Sé que el Señor me dice hoy… El fin de tu camino todavía no ha llegado, el final de tu historia todavía no es, todavía estoy escribiendo en ti mis propósitos.
Señor, Gracias porque tu mano aún está trabajando en mi vida. Gracias por la realización de tus propósitos en mi.  Yo hoy quiero nuevamente rehusar a los placeres de este mundo que me desvían de tus propósitos y quiero caminar con gozo, fe y entusiasmo sabiendo esperar completamente en ti.  Quiero entender que de inmediato no seré introducido en tus planes finales, pero que me estás preparando para ello. Amén.

Leyenda de los tres árboles - vídeo

“«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.”
Isaías 55:8-9 Nueva Traducción Viviente.
Cuenta la leyenda que existían tres árboles. El primero de ellos era un olivo que soñaba algún día convertirse en un cofre adornado de piedras preciosas y contener un gran tesoro. El segundo era un robre muy fuerte, por ello quería convertirse en la embarcación más imponente que había existido. Y el tercero era un pino que quería convertirse en el árbol más alto del mundo para que cuando la creación le mirase, ésta exaltara el nombre de DIOS.
Cuando el primer árbol estuvo maduro, un talador le cortó con un hacha, lo cual le causó gran dolor. Si él quería realmente contener un tesoro tendría que pasar por eso. Para su sorpresa, no fue llevado a un palacio en forma de madera para convertirse en un cofre, sino a un humilde pueblo donde fue transformado en un pesebre.
El segundo árbol, el roble, también fue talado. Y, tal como soñó, un constructor de barcos le comenzó a dar forma de embarcación. Pero, cuando fue terminado se dio cuenta de que no era de gran tamaño, que tampoco fue diseñado para navegar por los mares, sino por los lagos.
El pino con el tiempo creció y se convirtió en el más alto de la tierra. Pero una noche durante una tormenta fue impactado por un rayo y cayó al suelo, así como su sueño. Pasó el tiempo y fue llevado a un lugar donde se ponían los desperdicios. Después de haber sido el más alto se amargó al verse convertido en un desperdicio.
Cuando estos árboles vieron sus anhelos morir o ser despedazados, DIOS cumplió su propósito en ellos. El primer árbol, que se había convertido en pesebre, una noche recibió no solamente un tesoro en sí, sino el más grande tesoro de todos los tiempos: Jesús. Él árbol anhelaba ser cubierto de joyas pero DIOS le cubrió de Su gloria. El segundo árbol, que se convirtió en una embarcación, un día afrontó una gran tempestad en el mar de Galilea, y no se hundió. Su fuerte composición resistió no sólo las olas y el viento que le azotaban, sino la gloria de DIOS. Además de que fue testigo de cómo el Hijo de DIOS ordenó a la tormenta que se detuviera.
Y aquel tercer árbol que a los ojos de muchos se convirtió en desperdicio, un día, cercano a la Pascua judía, fue tomado por unos trabajadores romanos para que fuese la materia prima de una Cruz en la que sería sacrificado el Hijo de DIOS. A los tres días aquel hombre resucitó y aquel árbol se convirtió en la Cruz que muestra al mundo la grandeza y el amor de DIOS. Y cuando la creación le mira, exalta el nombre de DIOS.
Si así como estos árboles tus sueños aún no se han cumplido y tal pareciera que están muy lejos de cumplirse, o en la búsqueda de esos anhelos que sabes que fueron depositados por DIOS has sufrido golpes en el alma, hoy debes entender que tus sueños son mucho más pequeños que los de DIOS. Y que Sus pensamientos están muy por encima de los tuyos. Ese sueño que arde en tu alma es la esencia del plan de DIOS para tu vida, no te des por vencido porque ciertamente ocurrirá y será mucho mejor de cómo lo imaginaste.

Ríndete a los sueños del Señor y así serás portador de toda su gloria.



Acurrúcate en Jesús - Reflexiones

Los abuelos de Graciela le enseñaron que hay más dicha en dar que en recibir. Un año antes, al llegar Navidad, el abuelo de Graciela fabricó un nacimiento de tamaño natural para la plaza del pueblo.
Toda la familia, incluso Graciela, de cinco años de edad, trabajó con gran esmero colocando las figuras en el lugar adecuado para disfrute de todos.
Cuando llegó la mañana de Navidad, Graciela recibió el regalo más deseado: un patinete en forma de reno con un crin de verdad. Graciela  estaba encantada.
Después de las festividades de Navidad, temprano por la mañana, todo el mundo se dispuso a descansar un rato. Sin embargo, pronto la familia despertó a los gritos de la abuela de Graciela.
refle acurrucate23 dHabía descubierto que la niña estaba perdida. El sol comenzaba a ponerse mientras los familiares y vecinos aún buscaban con diligencia a la pequeña.
Al final, un vecino, aliviado exclamó:  ¡Venga rápido, señora Inés!  ¡Encontramos a Graciela en la plaza!.
La familia corrió y encontró a Graciela dormida, acurrucada en el pesebre y abrazada al bebé Jesús.  Su nuevo patinete en forma de reno se hallaba junto a los camellos.
Su familia la despertó con suavidad, la abrazó con fuerza y le preguntó por qué se escapó.
-Yo le pedí a Papá Noel que le dijera a Jesús que si yo recibía como regalo un patinete en forma de reno, se lo daría a Él para que jugara. Así que lo hice. Y me imagino que me cansé un poco. Por eso dormía.
Debido a que los abuelos de Graciela habían sido maravillosos modelos en dar, esto vino a ser parte natural de la vida de Graciela.
Aun así, Graciela dejó como enseñanza una verdad más importante. Siempre que te canses un poco, solo acurrúcate junto a Jesús y Él hará que todo sea mejor.
1 Juan 5:5
¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

Tengo tanto que decir - Mensajes..... - vídeo


Te exaltaré, mi Dios y rey; por siempre bendeciré tu nombre. Todos los días te bendeciré; por siempre alabaré tu nombre.
Salmos 145, 1-2
No tengo palabras para expresar tanto amor que Tú me das.
No tengo excusas que presentar cuando algo me dices que haga ¡ya!
Es gracias a tu inmenso amor que mi corazón aprendió a amar.
Y es gracias al valor que me das que estoy aprendiendo a amarme a mí también.
En ocasiones he llegado a pensar que de mí te has podido cansar,
y es que han sido varias las veces que me he alejado de tu dulce caminar.
Sin embargo, quiero que sepas que mi cuerpo y cabeza se han podido apartar, quizás.
Pero nunca ese corazón que Tú nutriste con tu verdad.
He podido caminar por lugares muy peligrosos,
E incluso llegué a pensar que debía resignarme a vivir así.
Pero en mi interior tus palabras, promesas, días de oración, es decir nuestra relación,
aquella que hemos forjado desde que tengo diecisiete años, me calaba hasta los huesos.
Y no me dejaba autodestruirme.
Qué bendición es haberte conocido,
qué alegría tiene mi ser al saber que ahora mi espíritu sonríe
porque esta hijita tuya ha vuelto a su hogar.
Ningún sitio se puede comparar con ese pedazo de cielo que Tú me das.
A la salida de la universidad o cuando viajo en el autobús,
estás en todas partes y me hablas a través de todo.
Nunca mi ser te dejó de anhelar
Y es que probó el chocolate más rico del mundo
Por lo tanto fue imposible que mi paladar quisiera adaptarse
a un chocolate tan efímero como aquel que el mundo da.
Tengo tanto que decir y lo que, por ahora, te puedo susurrar

es: GRACIAS POR NO SOLTARME  LA MANO Y AMARME

MÁS Y MÁS.