miércoles, 28 de noviembre de 2012

Bondad - Reflexiones

Durante la Guerra Civil de EE.UU., el presidente Abraham Lincoln visitaba a menudo los hospitales para conversar con los soldados heridos.
Una vez los médicos le señalaron a un joven soldado, ya próximo a la muerte, y Lincoln se acercó a su cama.
-¿Puedo hacer algo por usted? -preguntó.
Era obvio que el soldado no había reconocido al presidente; haciendo un esfuerzo, pudo susurrar:
-Por favor, ¿me escribiría una carta para mi madre?
Alguien le dio lápiz y papel; el presidente comenzó a escribir cuidadosamente lo que el joven lograba dictar:
“Mi queridísima madre: Fui malherido mientras cumplía con mi deber.
Temo que no podré recuperarme. Por favor, no te aflijas demasiado por mí.
Besa de mi parte a Mary y a John. Que Dios les bendiga, a ti y a mi padre.
Como el soldado estaba demasiado débil para continuar, Lincoln decidió firmar la carta por él y agregó:
“Escrita en nombre de su hijo por Abraham Lincoln”.
El joven pidió ver la nota y quedó atónico al saber quién la había escrito.
-¿De veras es el presidente? ‘preguntó.
-Sí, lo soy -replicó Lincoln tranquilamente. Luego, Abraham quiso saber si había alguna otra cosa que pudiera hacer por él.
-Por favor, ¿quiere darme la mano? -pidió el soldado-. Eso me ayudará cuando llegue el fin.
En la silenciosa habitación, el alto y enjuto presidente tomó la mano del muchacho y pronunció unas cálidas palabras de aliento hasta que llegó la muerte.
Debes dar tu tiempo al prójimo; aunque sea algo pequeño, haz algo por los demás, algo por lo que no obtengas más recompensa que el privilegio de hacerlo.
Mateo 19:19 “Honra a tu padre y a tu madre: y amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

Somos una generación escogida - Meditaciones, Reflexión

Todo comenzó con la elección de los doce apóstoles (Mateo 4:18-21), que luego se volvieron casi ciento veinte (Hechos 1:15), a los que fueron añadidos miles (Hechos 2:41), y nosotros somos parte de esa generación, en expansión constante, separados (elegidos) cuando recibimos a Cristo para ser y hacer lo mejor, pues, hallamos gracia a sus ojos.
“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” NVI (I Pedro 2:9)
Los elegios son aquellos que tiene un potencial mejor, que pueden ofrecer para Dios y para su pueblo aquello que nadie ofreció aún.
“así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.” NVI (Mateo 20:28)
Y tú como escogido, ¿qué ofreces al Señor y a su pueblo?

La Generación escogida no retiene lo que Dios le da.

Si la bendición de Dios está sobre nosotros, seremos llevados a muchos lugares para hablar de su amor, pero eso no debe significar algo para nuestra gloria, sino que servirá para que seamos un instrumento profético de su Voz y voluntad. Paulo dice en Romanos 8:20-22 que “el mundo gime esperando la manifestación de los hijos de Dios”. ¿Cómo será esa manifestación?. La Palabra también nos dice que cuando tengamos que hablar algo no deberemos preocuparnos por las palabras, sino que el Espíritu Santo colocará las palabras en nuestra boca. (Mateo 10:19). Entonces nuestra parte es solamente estar disponibles con todo lo que tenemos (talento, buena voz, simpatía, unción, atributos estos que muchas veces nos da Dios), y ser lo que Dios quiera que seamos, sin “máscaras” o “interpretaciones”, y Él nos colocará en un lugar de importancia, estratégico para sus propósitos y expansión de su Reino.
Necesitamos solamente ser  siervos, preocupados única y exclusivamente en cumplir bien los designios de nuestro Señor. Ser hayado como un siervo bueno y fiel significa también ser hayado como un gran amigo con quien Dios podrá contar. “Y, si alguien me sirve, mi Padre lo honrará.” (Juan 12:26).
Dios está en la procura de personas que miren con los mismos ojos de Jesús; que haya compasión en ellas y en su corazón, que lloren por sus necesidades disponiéndose a hacer todo lo posible para que las almas todas tengan un verdadero encuentro con El Señor Jesús.
El servicio es, muchas veces, árduo y las personas abusan de la atención que disponemos hacia ellas; abusan de nuestro amor y de nuestro respeto, pero, fue Jesus quién dijo: “No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores.” (Marcos 2:17). Tenemos que entender que ellos están, la mayoría de las veces, enfermos y necesitan de remedios, que es el amor incondicional de nuestro Padre.

Nunca olvides: ¡Tú formas parte de la Generación Escogida para proclamar la Gloria de Dios!

Tomados de la mano - Devocionales, Reflexión - vídeo

CITA BÍBLICA: Juan 10.28-29 “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”
En cierta ocasión, yendo un niño por la calle, tomado de la mano de su padre, le comentó: Papi, ¿verdad que si me suelto de tu mano me puedo perder? A lo que el padre amoroso le contestó: sí hijo, pero no tengas miedo porque YO no te voy a soltar, ni permitiré  que te pase nada; entonces el niño volviéndose y mirándole con ojos de ternura le dijo: gracias papito porque yo sé que tú me cuidas  y contigo me siento seguro. Y apretándole fuertemente con su manita siguió alegremente su camino, sabedor de que ante cualquier peligro contaba con un padre que daría la vida misma por defenderle. Esa es la misma promesa que nuestro Salvador dejó plasmada en su Santa Palabra en el verso 28 en su segunda parte (NADIE LAS ARREBATARÁ DE MI MANO); si pones atención  en la frase, notarás que el Señor habla con toda autoridad y en tiempo futuro, es decir, por todas las generaciones. La mano que nos ofrece es la que nos brinda seguridad, confianza, paz y gozo. Todo aquel que cree en el Señor tiene la certeza de que no está solo; que, al igual que el niño, tiene confianza de que ante cualquier situación adversa cuenta con un Padre que le cuidará siempre, que camina con él y le (nos) libra de cualquier peligro.
El mismo Dios que le dijo a Josué “no temas ni desmayes, porque yo estaré contigo a donde quiera que vayas” Josué 1.9 es el mismo Dios que te habla hoy y te repite lo mismo, porque Él es el mismo ayer y siempre; es el mismo que te dice a gritos “CONFÍA EN MI”, conmigo estarás seguro, toma mi mano que se encuentra extendida para brindarte la ayuda que estás necesitando, no busques otra mano, toma la mía y llénate del poder que te estoy otorgando; es tuyo tómalo.
Si aún no crees lo que te digo,....¡vale!, está bien, no lo creas; pero si confías en el Señor y crees en sus promesas y su palabra poderosa, entonces ve lo que dice el salmo 118.15-16 (la diestra de Jehová hace proezas. La diestra de Jehová es sublime. La diestra de Jehová hace valentías) ¿Por qué te menciona el salmista la diestra? Simple: porque en ella se manifiesta su Poder, su Gloria, la Victoria, etc.

Por su diestra Moisés abrió el mar rojo, por su diestra también abrió el Jordán, por su diestra cayeron los muros de Jericó, por su diestra brotó agua de la peña, por su diestra conquistaron la tierra de Canaán, por su diestra aquel chiquillo mató al gigante; por su diestra, sólo por su diestra… ¿Qué significa esto? Que por el poder de Dios manifestado a los hombres se lograron grandes prodigios y milagros. ¿Sabes cuál es el milagro más esplendoroso que ha hecho Dios?: LA CREACIÓN. De este tamaño es el poder de Dios; y lo más maravilloso es que tú lo posees, todo radica en que lo creas y lo actives.


Agradecido - Reflexiones

Un muchacho entró con paso firme en una joyería y pidió que le mostrarán el mejor anillo de compromiso que tuviera.
El joyero le presentó uno. La hermosa piedra brillaba como un diminuto sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo elogió. Preguntó luego el precio y se dispuso a pagarlo.
¿Se va a casar usted pronto? – Le preguntó el joyero. No! – respondió el muchacho – Ni siquiera tengo novia.
La muda sorpresa del joyero divirtió al comprador. Es para mí mamá – dijo el muchacho.
Cuando yo iba a nacer estuvo sola; alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera, así se evitaría problemas. Pero ella se negó y me dio el don de la vida. Y tuvo muchos problemas. Muchos. Fue padre y madre para mí, y fue amiga y hermana, y fue mi maestra. Me hizo ser lo que soy.
Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa porque si ella hizo todo por mí, ahora yo le prometo que haré todo por ella.
Después, posiblemente le entregue otro anillo de compromiso. Pero ya será el segundo.
El joyero no dijo nada. Solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento aquél que se hacía nada más que a los clientes importantes.
“No olvides lo importante que es mostrar el agradecimiento y el amor hacia tus padres. Lo que han hecho por ti no tiene precio, sin embargo puedes hacer tu mayor esfuerzo en devolverles al menos lo mejor dentro de tus posibilidades; recuerda que si no eres padre, muy probablemente lo serás más tarde. Aprovecha mientras los tienes a tu lado, no sea que pronto tengas que arrepentirte y no puedas devolvérselo.”
Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias? I Corintios 10:30
Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas. Salmo 26:7
Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, Pues cercano está tu nombre; Los hombres cuentan tus maravillas. Salmo 75:1

martes, 27 de noviembre de 2012

Si todos te defraudan - Devocional - vídeo

Muchas personas tienen el problema de que esperan demasiado de las demás y al no recibir lo que esperan, terminan decepcionándose de ellas.
A veces no somos lo que los demás esperan que seamos, no somos los amigos que los demás quisieran que fuéramos, no somos las buenas personas que los demás esperan que seamos, sino que simplemente somos imperfectos, incapaces de poseer todos los requisitos que los demás esperan de nosotros.
Uno de los mayores problemas que todos tenemos es tratar de quedar bien con todos, algo que parece totalmente imposible, pero a pesar de que interiormente sabemos que es muy difícil hacerlo, siempre terminamos sintiéndonos mal por no ser la persona que otros quisieran que fuéramos.
¿Alguna vez te has sentido defraudado por alguien? ¿Has sentido esa sensación producida cuando esas personas de las que siempre esperaste algo bueno te dan la espalda? ¿Has confiando en alguien y, al no responderte como esperabas, te ha quedado un mal sabor de boca?
Conozco personas que al decepcionarse de alguien han optado, incluso, por alejarse de Dios. En muchas iglesias del mundo, cuando un pastor o líder falla, los congregados terminan yéndose. Y... ¿yo me pregunto: ¿Por qué alejarse de Dios cuando un hombre falla? ¿En quien creíamos?, ¿en Dios o en ese hombre?
Debemos entender que TODOS, absolutamente TODOS, nos van a fallar en algún momento de la vida. No tenemos que idealizar a las personas creyendo que son perfectos porque nos llevaremos grandes decepciones.
Yo soy uno de los más imperfectos que existen; cuando tengo confianza con alguien, le digo siempre que no se haga ilusiones conmigo, porque terminaré defraudándole, porque sé que soy imperfecto, que no podré ser el tipo de persona que se espera de mí. Soy un simple humano imperfecto que lucha cada día de mi existencia por tratar de agradar a Dios, y en mi intento diario fallo en muchas ocasiones, pero este humano imperfecto no se cansará hasta el último día de su existencia de intentar agradar al Señor.
Sólo hay alguien del que nunca nos vamos a sentir defraudados, alguien de quien nunca encontraremos error alguno y, aunque en muchas ocasiones nos enojemos con Él, le reclamemos y hasta lo amenacemos, Él sigue amándonos de igual forma y sigue extendiendo su mano para ayudarnos; ese es DIOS.
Dios nunca se defrauda de nadie, porque nunca se ilusiona con alguien, Él nos conoce a  la perfección, sabe lo imperfectos que somos, lo mal que a veces actuamos, las cosas que pensamos, los deseos que sentimos, los planes que queremos llevar a cabo y, sin embargo, siempre está allí para extendernos su mano, para levantarnos, para restaurarnos, para darnos nuevas oportunidades.
Quizá los últimos días te has sentido defraudado por personas a las que apreciabas mucho, personas de las cuales esperabas mucho y sin embargo no te dieron ni siquiera un poquito. Aunque parezca duro decírtelo en este momento, tú eres el culpable de ese sentimiento que ahora te embarga, porque esperaste demasiado de una persona imperfecta como tú y, cuando haces eso, es obvio que terminarás decepcionándote duramente.
Es momento de poner nuestros ojos en Jesús de quien nunca encontraremos error alguno,. Es hora de dejar de ver a los demás como personas perfectas o incapaces de fallarnos; al contrario, veamos a cada persona como un candidato a defraudarnos en cualquier momento de nuestra vida, para que cuando eso pase podamos entenderlo y podamos amarle de la misma forma que antes.
Cuando comprendemos que todos somos imperfectos, aprendemos a amar y no a juzgar, a levantar y no a pisotear, a ayudar y no a sepultar; porque nos damos cuenta de que cualquiera de nosotros puede, en algún momento, estar en el lugar de esa persona, porque al fin y al cabo también somos igualmente imperfectos.
Respeta a las personas pero no te ilusiones con ellas; si quieres admíralas, pero nunca las idealices porque son como tú, personas imperfectas buscado agradar y servir a un Dios perfecto.
Y si te sientes defraudado por medio mundo, es hora de volver tu mirada hacia el lugar de donde nunca tuviste que desviarla, esto es: a JESÚS, SEÑOR NUESTRO.

¡SI TODOS TE DEFRAUDAN, JESÚS NUNCA LO HACE!

“Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de él viene nuestra confianza, y es él quien hace que confiemos cada vez más y mejor. Jesús soportó la vergüenza de morir clavado en una cruz porque sabía que, después de tanto sufrimiento, sería muy feliz. Y ahora se ha sentado a la derecha del trono de Dios.” 

Hebreos 12:2 (Traducción en lenguaje actual)

Lejos de Dios - Meditación, devocional

¿Has reflexionado los últimos días sobre la vida que estás viviendo? ¿Sobre cómo, sin darte cuenta, has perdido aquella sensibilidad espiritual que te caracterizaba? Ahora orar, leer la Biblia, congregarte o servir ya no son tan “emocionantes” como al principio.
Algo pasó, tuvo que haber un momento en donde, seguramente, descuidaste tu relación personal con Dios, en donde quizá comenzaste a acomodarte a vivir una vida que va caminando un poco alejado de Dios sin necesidad de llegar a la perdición total.
Debemos ser conscientes de que alejarse de Dios no solamente es ir y pecar deliberadamente; en ocasiones, a pesar que hacemos lo mismo que hemos hecho los últimos años en la Iglesia, podemos vivir lejos de Dios.
A veces estamos tan lejos de Dios que apenas escuchamos su voz, estamos tan lejos que apenas lo sentimos, estamos tan lejos que ya ni obedecemos al Espíritu Santo cuando nos redarguye.
Quizá tú seas un buen servidor o una buena servidora de Dios, sin embargo las últimas semanas o meses has vivido lejos de Dios. Querrías sentir aquel deseo de buscar de Dios, aquella hambre que un día tuviste, aquel anhelo de no dejar la presencia de Dios, pero...
Quisieras llorar mientras le adoras, llorar mientras le buscas, quisieras derramar tu alma en su presencia, pero tu mismo distanciamiento con Dios no te permite ser sensible a su presencia ni audible a su voz.
Hoy es un día para no sólo reflexionar sobre cuán lejos estás de Dios, sino para acercarte a Él. Hoy tienes que ser sincero contigo mismo y reconocer que poco a poco te has alejado de Dios; quizá realizas las mismas actividades de siempre: vas a la Iglesia, sirves, invitas, predicas, cantas, enseñas a los niños, cualquier cosa que puedes hacer para Dios, pero a pesar de ello puede que te encuentres lejos de Él.
Estas palabras no son para todos, son nada más para las personas cuyas vidas redarguye Dios en este momento, para aquellos que se identifican con el hecho de servir a Dios pero están lejos de Él. Especialmente para ellos estas humildes palabras:
“Cuando Dios te llamó, vio en ti lo que nadie más había visto. Él te rescató, te perdonó, te restauró y te hizo la persona que ahora eres. Por Él y para Él has alcanzado mucho más de lo que un día imaginaste poder alcanzar; por esta razón anímate a acercarte nuevamente a Dios. No digas que no puedes, no digas que jamás será lo mismo, no digas que ya no será igual, porque Dios siempre ha estado allí, nunca ha cambiado, siempre te ha amado igual que el primer día que te vio, sus planes nunca han cambiado, su propósito para tu vida es el mismo que siempre ha tenido. Por lo tanto deja a un lado ese acomodo y esa insensibilidad espiritual que te están matando poco a poco y comienza a reaccionar, comienza a buscar a Dios, comienza por disponer tu corazón y tu mente sólo y totalmente para Él. Dios quiere encontrarse contigo, Él quiere que le hables con sinceridad, Él quiere usarte grandemente, Él quiere cumplir el propósito para el cual te llamó; por lo tanto deja de estar alejado de Él, vuelve al sendero de Dios, doblega tu voluntad, deja a un lado el cansancio e intenta, y no te canses de intentar, mantenerte cerca de Él, porque cuando estás cerca de Él, entonces eres FUERTE. ¡Adelante! ¡Que no se te olvide que tú eres un guerrero o una guerrera de Dios! ¡Que no se te olvide que has sido llamado para grandes cosas! ¡Tienes que ponerte de pie y comenzar a hacer lo que mejor sabes, o sea, BUSCAR A DIOS muy de cerca!”
Hoy Dios va a poner en tu corazón la disposición total de acercarte a Él, hoy Dios pondrá en ti tanto el querer como el hacer, como lo dice su Palabra: “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2:13 (Reina-Valera 1960).
¡Levántate y no te des por vencido!, ¡Tú naciste para que Dios cumpliera un propósito perfecto en tu vida! ¡Jamás pienses que no se cumplirá!

¡Acércate hoy a Él!


“Pero ahora ustedes, que estaban lejos de Dios, ya han sido acercados a él, pues están unidos a Jesucristo por medio de su muerte en la cruz.” 

Efesios 2:13 (Traducción en lenguaje actual)

Hoy… La Paz De Dios Estará Conmigo

Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros. Filipenses 4:9.
Es excelente poder imitar a una persona con provecho, como por ejemplo al apóstol Pablo. ¡Ojalá pudiéramos imitarle hoy y todos los días de nuestra vida! Si con la ayuda de Dios ponemos en práctica las enseñanzas de Pablo, podremos reclamar el cumplimiento de la promesa que se nos hace en su exhortación. ¡Y qué promesa!
Dios, que ama la paz, que es el Autor de la paz y que inspira paz, estará con nosotros. "Paz a vosotros", he ahí una magnifica bendición. Pero mucho más rica bendición es saber que con nosotros está el Dios de Paz. De este modo tenemos el manantial con todos sus riachuelos, el Sol con todos sus rayos. 
Si el Dios de paz está con nosotros, gozaremos de esa paz que sobrepasa todo entendimiento aunque las circunstancias exteriores se conjuren para destruirla. En las contiendas de los hombres, nosotros podremos convertirnos en pacificadores si el autor de la paz está con nosotros. La auténtica paz se halla en el camino de la verdad.
Y, si con el pretexto de extenderla, abandonamos la fe o nos apartamos del camino de la justicia, caeremos en un gravísimo error. Ser primeramente puros y después pacíficos, tal es el orden de la sabiduría y de la verdad. Mantengámonos en la senda trazada por Pablo, y el Dios de paz estará con nosotros como lo estuvo con el apóstol.
Hoy me siento seguro de la paz de Dios la cuál siempre me sostendrá.
Señor, Gracias por darme tu paz como un elemento sustentador de mi fe en el largo recorrido de la vida. Ayúdame a disfrutarla al máximo.

La carrera - Cortometraje Cristiano


Una conmovedora historia basada en un acontecimiento real.

De la Frustración a la Composición - Reflexiones - vídeo

Hacía más de doscientos años que los cristianos no tenían bonitos himnos como los tenemos ahora. Todo lo que existía, en cuanto a canto se refiere, eran algunas malas versiones de los Salmos e himnos mal arreglados.
Un muchacho, que siempre asistía a los cultos, siempre salía de ellos disgustado por los himnos, hasta que un día fue y le dijo a su padre:
—Padre, ¿por qué cantan himnos tan feos en el templo?
—Si no te gustan, le contestó duramente el padre, escribe otros mejores.
Isaac Watts, que así se llamaba el muchacho, no se disgustó, sino que ese mismo día escribió un himno y lo llevó para que lo cantaran en la iglesia. El himno gustó tanto que rogaron al muchacho que escribiera otros, a lo cual él accedió gustoso. Escribía himnos cada vez que sentía deseos de hacerlo y continuó escribiéndolos durante toda su vida. Uno de los himnos más hermosos que escribió y que se ha traducido a muchos idiomas es: “Al Contemplar la Excelsa Cruz”. Otro de sus hermosos himnos es: “Dominará Jesús el Rey”.
Este muchacho a los siete años ya estudiaba gramática avanzada y latín; a los nueve aprendió el griego; a los diez el francés; y a los trece el hebreo. A los quince aceptó a Cristo como su Salvador, a los veinticuatro predicó el primer sermón y continuó predicando y escribiendo himnos hasta una edad avanzada, pues murió a los setenta y cuatro años de edad.
Que la vida de este gran siervo de Dios pueda servir de ejemplo a todos los niños, y que entreguen su vida al Señor ahora que están en la flor de la vida, pues quién sabe cuántos irán a ser personajes distinguidos en la obra del Señor como lo fue Isaac Watts.
Isaac pasó de la frustración de estar en una iglesia que no tenia buenos cantos a compositor excelente. No seas simplemente un crítico más; mira que si tú ves el problema, es casi seguro que tú mismo tienes la solución. Críticos hay muchos, gente que construya de verdad hay pocos. Hoy tú puedes hacer la diferencia donde estás.
Jabal tuvo un hermano llamado Jubal, quien fue el antepasado de los que tocan el arpa y la flauta.Génesis 4:21
Ordene ahora nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen un hombre que sepa tocar el arpa, y cuando el espíritu malo de parte de Dios esté sobre ti, él tocará el arpa con su mano y te pondrás bien. I Samuel 16:16
Uno de los cortesanos sugirió: Conozco a un muchacho que sabe tocar el arpa. Es valiente, hábil guerrero, sabe expresarse y es de buena presencia. Además, el Señor está con él. Su padre es Isaí, el de Belén. I Samuel 16:18