jueves, 22 de noviembre de 2012

El Paraguas - Reflexiones - vídeo

En un pueblecito de la zona rural en los años 50, se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes, debido a que subsistían del fruto del trabajo del campo. A pesar de que la mayoría de sus habitantes eran creyentes, ante esta situación límite, marcharon a ver al Ministro religioso local y le dijeron:
- “Si Dios es tan poderoso, pidámosle que envíe la lluvia necesaria para revertir esta angustiante situación.”
- “Está bien, se lo pediremos al Señor, pero con una condición indispensable.”
- “¡Díganos cuál es!”, respondieron todos.
- “Hay que pedírselo con fe, con mucha fe, contestó el líder.”
- “¡Así lo haremos, y también vendremos a la iglesia todos los días!”
Los campesinos comenzaron a ir a la iglesia todos los días, pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente. Un día, fueron todos a ver  al religioso y reclamarle:
- “Usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios que enviara las lluvias, Él iba a acceder a nuestras peticiones. Pero ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna.”
- “¿Han pedido ustedes con verdadera fe ?”, les preguntó el ministro.
- “¡Sí, por supuesto!”, respondieron al unísono.
- “Entonces, si dicen haber pedido con Fe Verdadera… ¿por qué durante todos estos días ni uno sólo de ustedes ha traído el paraguas?”
Hebreos 11:1 “Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
Mateo 21:22 “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”
Juan 15:16 “No me elegisteis vosotros a mí, mas yo os elegí a vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.”

Jesús tiene el poder de calmar cualquier tipo de tormenta - Devocional

Muchas personas dicen creer en Dios, pero a la hora de la verdad sólo creen en Él mientras todo sale bien, mientras no hay tormenta que afrontar. Es fácil decir creer en Dios; la mayoría de las personas lo confiesan con sus labios; pero no basta con confesarlo, hay que demostrar que realmente creemos en Él, y esto sólo se puede probar cuando estamos en medio de una tormenta.
Las escrituras nos recuerdan en Marcos 4:35-41, cuando se desató una fuerte tormenta y las olas azotaban la barca en la que iba Jesús con sus discípulos. Jesús estaba durmiendo mientras que los discípulos, desesperados, gritaban para despertarlo y advertirle acerca de lo que estaba sucediendo.
Es bonita esta enseñanza. Así mismo somos nosotros cuando estamos atravesando por una dificultad; cuando creemos que todo se sale de nuestro control empezamos a dudar y a pedir a gritos la ayuda del Señor, pero no con el ánimo de manifestar nuestra fe sino, por el contrario, nuestra desesperación, nuestra falta de ella. Es impresionante cómo Jesús despertó y le ordenó al viento y al mar que se quedaran en silencio y se calmaran; inmediatamente todo quedó completamente tranquilo, ¿no es increíble?; sólo bastó con la orden de Jesús para que la tormenta cesara. ¿Por qué entonces dudamos en los momentos de dificultad y de crisis? Él hará lo mismo que hizo con esa tormenta, ¿acaso no decimos creer en Él? Cuando Él Señor calmó la tormenta les dijo a los discípulos: ¿todavía no tienen fe?, y esto mismo nos preguntará Él a nosotros en ese momento y esperemos que nuestra respuesta sea la correcta.
Sea cual sea la tormenta por la que estás atravesando, tal vez una enfermedad, una crisis de pareja o familiar, una crisis económica, el divorcio, la drogadicción, el alcoholismo, la muerte de un ser querido, en fin, hay tantas, debes saber que Jesús tiene el poder de calmar cualquier tipo de tormenta, y por fuerte que parezca la tuya nunca podrá resistirse a las ordenes del Todopoderoso. Confía en el Señor, Él está en calma porque tiene el control de todo en sus manos, no olvides que estás en su barca atravesando al otro lado en donde sólo te esperan las grandes bendiciones de Dios, tu tormenta pasará. Sabemos que no es fácil tener fe cuando parece que las fuerzas y el aliento se agotan, pero, ánimo, póstrate en este mismo instante delante de Dios y ruega a Él por la paz que necesita tu corazón, que sea Él quien ordene a tu tormenta aplacarse y que sea Él quien dirija tu barco para que las fuertes olas no lo inunden.
Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, y la certeza de lo que no se ve. Hebreos 11:1 (Nueva Versión Internacional).
La fe mueve montañas, es lo que necesitas en este momento, la fe activa el poder de Dios, no la lástima y el sufrimiento; confía en el Señor y cree en Él, cree en su poder sobrenatural, en su gran amor y fidelidad. Seguro que tu vida empieza a cambiar si se la rindes a Dios y le permites a Él obrar conforme a su voluntad, en el nombre poderoso de Jesucristo. Amén.

¡Dios escucha tus oraciones, no desmayes porque Él está contigo, nunca te dejará, nunca te desamparará!

Papá tengo hambre - Una historia verídica - vídeo

Pasaba del medio día, el olor a pan caliente invadía aquella calle y un sol abrasador invitaba a todos a un refresco.
Ricardito no aguantó el olor apetitoso del pan y dijo:
¡Papá, tengo hambre!
El padre, Agenor, sin  tener un solo euro en el bolsillo, habiendo caminado desde muy temprano a la búsqueda de un trabajo, miró con ojos mareados al hijo y le pidió un poco más de paciencia.
Pero papá, desde ayer no comimos nada, ¡tengo mucha hambre, papá!
Avergonzado, triste y humillado en su corazón de padre, Agenor le pidió al hijo que esperara en la acera mientras entraba en la panadería que estaba al frente.
Al entrar se dirigió al hombre del mostrador:
Señor, estoy con mi hijo de tan sólo 6 años en la puerta, con mucha hambre, no tengo ninguna moneda pues salí temprano para buscar un empleo y nada encontré; le pido, en el nombre de Jesús, que me dé un pan para que yo pueda matar el hambre de este niño y a cambio puedo barrer el piso de su establecimiento, lavar los platos y vasos, u otro servicio que usted necesite.
A Amaro, el dueño de la panadería, le extraña que aquel hombre, de semblante tranquilo y sufrido, pidiera comida a cambio de trabajo y pide que llame al niño.
Agenor toma a su hijo de la mano y se lo presenta a Amaro, que, inmediatamente, pide que los dos se sienten junto al mostrador y le pide a su esposa que les sirva dos platos de comida del famoso PLATO DEL DÍA: ARROZ CON POLLO Y CONEJO.
Para Ricardito era un sueño comer después de tantas horas en la calle.
Para Agenor, un dolor más, ya que comer aquella comida maravillosa le hacía recordar a su esposa y a sus otros dos hijos que quedaron en casa solamente con un puñado de arroz… Gruesas lágrimas bajaban de sus ojos ya en el primer bocado. La satisfacción de ver a su hijo devorando aquel plato simple como si fuera un manjar de los dioses y el recuerdo de su pequeña familia en casa fue demasiado para su corazón, cansado de más de 2 años de desempleo, humillaciones y necesidades.
Amaro se aproximó a Agenor y, percibiendo su emoción, bromea para relajarle: ¡OH, María! Tu comida debe estar muy mala… Mira a mi amigo, ¡hasta está llorando de tristeza por este plato! Inmediatamente, Agenor sonríe, dice que nunca comió comida tan apetitosa y que le agradecía por darle ese placer.
Amaro pide entonces que él se calme, que comiese en paz y después conversarían acerca de trabajo.
Más confiadamente, Agenor seca las lágrimas y empieza a comer, ya que su hambre estaba agobiándole.
Después de la comida, Amaro invita Agenor para conversar en el fondo de la panadería, donde había un pequeño escritorio.  Agenor cuenta entonces que hacía más de 2 años que había perdido el empleo y, desde entonces, sin una especialidad profesional, sin estudios, estaba viviendo de pequeños “apaños aquí y allí”, pero que desde hacía 2 meses no percibía nada. Amaro decide entonces contratar a Agenor para servicios generales en la panadería y le prepara al hombre una cesta básica con alimentos para por lo menos 15 días.
Agenor, con lágrimas en los ojos, agradece la confianza de aquel hombre y señala el día siguiente como su inicio en el trabajo. Al llegar a casa con toda aquella cantidad de comida, Agenor es un nuevo hombre. Sentía esperanzas, sentía que su vida tomarían un nuevo impulso. La vida le estaba abriendo más que una puerta; era toda una esperanza de días mejores. Al día siguiente, a las 5 de la mañana, Agenor estaba en la puerta de la panadería ansioso por iniciar su nuevo trabajo.
Amaro llega después y sonríe a aquel hombre que ni sabía por qué le estaba ayudando.
Tenían la misma edad, 32 años, e historias diferentes, pero algo dentro de él le llamaba para ayudar a aquella persona. Y..., no se equivocó.
Durante un año, Agenor fue el trabajador más dedicado de aquel establecimiento, siempre honesto y extremadamente celoso con sus deberes.
Cierto día, Amaro llama a Agenor para una charla y habla de la escuela que abrió; era un lugar para la alfabetización de adultos, a una manzana (de distancia) por encima de la panadería, y que él tenía interés en que Agenor estudiara.
Agenor nunca se olvidó de su primer día de clase: la mano temblorosa en las primeras letras y la emoción de la primera carta… Diez años después de ese primer día de clases…..encontramos al  licenciado Agenor, Baptista de Medeiros, abogado, abriendo su oficina a su primer cliente, después a otro y después a otro más… Al medio día baja para beber un café en la panadería del amigo Amaro, que queda impresionado al ver a su antiguo empleado tan elegantemente vestido con aquel traje.
Diez años habían pasado, y ahora el licenciado Agenor Baptista, con una clientela que mezcla a los más necesitados que no pueden pagar con los más adinerados que pagan muy bien, decide crear una institución que ofrece a los desvalidos de la suerte que andan por las calles, personas desempleadas y con carencias de todo tipo, un plato de comida diaria a la hora del almuerzo.
Más de 200 comidas se sirven diariamente en aquel lugar administrado por su hijo, el ahora nutricionista, Ricardo Baptista.
Todo cambió, todo pasó, pero la amistad de aquellos dos hombres, Amaro y Agenor impresionaba a todos los que conocieron un poco de la historia de cada uno. Cuentan que a los 82 años los dos fallecieron el mismo día, casi a la misma hora, muriendo plácidamente con la sonrisa del deber cumplido.
Ricardito, el hijo, mandó grabar en la parte delantera de la institución que su padre fundó con tanto cariño: “Casa del Camino”, 
“Un día yo tuve hambre, y me alimentaste.
Un día yo estaba sin esperanzas y me diste un camino.
Un día me desperté solo, y me diste la paz, y eso no tiene precio".
¡Que la paz habite en tu corazón y alimente tu alma!
¡Y que te sobre el pan de la misericordia para extender a quien lo necesita!”

Autor desconocido (Historia verídica)
Debemos agradecer a Dios por todo lo que nos da, compartirlo con quienes no tienen y nunca olvidar de donde venimos.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Administrando la verdad - Devocional - vídeo


“La verdad no ofende”, dice un viejo dicho popular. Y tal vez en algún sentido tenga razón, hasta que alguien tome por su cuenta alguna triste verdad y la cuente a los cuatro vientos, maliciosamente, para hacer daño, para descalificar a su prójimo.
Todos sabemos que el arsénico es uno de los más poderosos venenos que existen. Sin embargo hay unos cuantos medicamentos que contienen este compuesto y que, muy lejos de provocar la muerte, ayudan al organismo a recuperarse. No hay ningún secreto. Es la dosis y la correcta administración lo que define la línea entre la muerte y la salud.
Igualmente ocurre con la verdad. Es susceptible de ser administrada porque en las manos correctas aporta libertad y sanidad al alma. En cambio, si es utilizada maliciosamente o administrada sin suficiente sabiduría ni entendimiento es capaz de provocar daños irreversibles.
Dios dice que su palabra es verdad (Salmos 119:160; Juan 17:17). Por lo tanto, también la Palabra de Verdad es susceptible de ser administrada.
La única palabra inspirada por Dios es la Biblia (2 Timoteo 3:16). Todas las cosas que vertimos en nuestros mensajes, devocionales, mensajes de ánimo, son consideraciones propias y personales sobre lo que ya está escrito. Nos toca, entonces, el enorme privilegio y con ello la gran responsabilidad de ser administradores de estas verdades.
En este sentido, la Palabra es leída por tres tipos de personas: El hombre (1 Corintios 1:10), el Diablo (Lucas 4:10 y 11) y el Espíritu de Dios (2 Corintios 3:6; Salmo 119:105).
Cuando la lee el hombre, provoca disensiones, controversias, divisiones.
Cuando la lee el Diablo, ocasiona angustia, miedo, dolor, confusión, separación, muerte.
En cambio, cuando la lee el Espíritu de Dios es bálsamo para el espíritu y sus frutos son notorios (Gálatas 5:22 y 23).
Nos corresponde ser administradores serios y sabios de la Palabra.

“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

(Juan 8:32 RV60)

Un examen a mi corazón espiritual - reflexión

El corazón es el lugar donde nuestra vida decide su camino. Se le llama el "Centro de control de la vida". Y debido a que Dios nos creó, Él nos conoce y también a nuestros corazones. Esta es la opinión de Nuestro Señor Jesucristo sobre la importancia del corazón y su conexión con nuestra conducta. (LUCAS 6:45) dice: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo: porque de la abundancia del corazón habla la boca. Tenemos el ejemplo de David, un hombre según el corazón de Dios, era un hombre que tenía un corazón protegido por Dios. Su corazón y sus afectos ponían siempre primero y, sobre todo, a Dios. Cristo nos dejó las siguientes palabras: (Mateo 22:37-39). Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, y toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 

Su amor por Dios afectará de forma natural a sus relaciones con los que le rodean. Esto funciona así: si usted ama al Señor, su Dios, amará a su prójimo. ¿Y quiénes son sus prójimos más cercanos?: su esposa y sus hijos. Así como su esposa recibe las bendiciones de su relación con Dios, sus hijos también recibirán estas mismas bendiciones. El orden de prioridad es evidente: debemos primero buscar al Señor con nuestro corazón antes de instruir a los hijos en los caminos de Dios. Porque aunque nunca logremos vivir nuestro papel de padres de manera perfecta, sin embargo, nuestro deseo y esfuerzo genuinos de amar, obedecer y crecer día a día en el conocimiento de Dios, podrán sentirse en toda la familia. De manera que nos haremos, primero, un examen interior. Tal como esté su corazón, así estará su familia. Si su corazón no está bien, ningún sistema de crianza de los hijos funcionará. Del estado de su corazón depende su paternidad.  
Así como su relación con Dios afecta a su conducta, de igual manera el comportamiento de sus hijos estará determinado por la relación de su corazón con Dios. Por lo tanto, debemos preocuparnos por el corazón de nuestros hijos. este es el punto de partida para cuidar de ellos. Si el comportamiento de los jóvenes va siempre dirigido por el corazón, entonces la disciplina y el entrenamiento, ocupaciones propias de la paternidad, deben también ser dirigidas por el corazón. Por lo tanto, la corrección, la disciplina y la instrucción, tareas propias del padre, deben dirigirse al corazón de los hijos. La tarea fundamental de los padres es pastorear el corazón de ellos. 
Dios les bendiga.

Las cuatro libertades de Roosevelt - Reflexiones

El 6 de enero de 1941, el Presidente Franklin D. Roosevelt pronunció un discurso ante el Congreso de los Estados Unidos de la América del Norte y, entre otras cosas, dijo que los Estados Unidos esperaban un mundo fundado sobre cuatro libertades esenciales:
I. Libertad de palabra;
II. Libertad de cultos;
III. Libertad de trabajo;
IV. Libertad de eludir el temor.
En otras palabras:
I. Libertad para expresar sus ideas;
II. Libertad para adorar a Dios en la forma preferida;
III. Libertad para elegir la forma de trabajar a fin de no padecer necesidad;
IV. Libertad de evitar todo aquello que haga que la gente sufra algún temor.
Libertad: Es una palabra que vale oro y rompe cadenas cuando se ejecuta sin distinción de personas.
William Allen White dijo:” Libertad es la única cosa que usted no puede disfrutar a menos que se la dé a otros”
Ernest Benn dijo: “Libertad es ser libre de las cosas que que no nos gustan para convertirnos en esclavos de las que nos gustan”.
Es fácil hablar de Libertad pero qué difícil es dársela a otros. Y el mejor lugar para dar y enseñar libertad es en el hogar. ¿Estás ya compartiendo, estimulando y produciendo libertad en tu familia? Hoy es un buen día para empezar.
Así ustedes podrán vivir entre nosotros y el país quedará a su disposición para que lo habiten, hagan negocios, se muevan con libertad y adquieran terrenos. Génesis 34:10
Me diste libertad; ¡me libraste porque me amas! Salmo 18:19
Dios da un hogar a los desamparados y libertad a los cautivos; los rebeldes habitarán en el desierto.Salmo 68:6

Dulce Refugio - Reflexiones con Vídeo

Dulce Refugio - 

Danilo Montero

Dulce refugio en la tormenta
es Jesucristo el Salvador
él me alienta y alimenta
con su palabra y su amor (x2)
Vengo a reposar en él
él es mi amigo fiel
una poderosa y fresca unción
llenará mi corazón
Dulce refugio en la tormenta
es Jesucristo el salvador.
!!Vengo a refugiarme en tu presencia!!
Dulce refugio en la tormenta
es Jesucristo el salvador
él me alienta y alimenta
con su palabra y su amor-
Vengo a reposar en él
él es mi amigo fiel
una poderosa y fresca unción
llenará mi corazón.
Dulce refugio en la tormenta
es Jesucristo el salvador.
El que habita bajo las alas del omnipotente
no temerá mal alguno
y su presencia va asegurar.
Vengo a reposar en él
él es mi amigo fiel
una poderosa y fresca unción
llenará mi corazón.
Dulce refugio en la tormenta
es Jesucristo el salvador
es Jesucriasto el salvador.....

El ciclo del navegante - Devocional - vídeo

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.
Eclesiastés 3:1
Toma, por favor, tu Biblia y lee todo el capitulo 3 de Eclesiastés, que es no sólo hermoso, sino muy sabio, interesante y necesario de comprender. En la vida todo tiene ciclos: el ciclo de la vida, del agua, de la mujer, de la madurez; el ciclo de vida de las empresas, etc. Y lo que tienen en común estos ciclos es, fundamentalmente, que cumplen con las siguientes etapas:
1º. Nacimiento, Introducción o inicio.
2º. Crecimiento.
3º. Madurez
4º. Decadencia, declive, disminución.
5º. Muerte, quiebra, desaparición, cambio o transformación.
naveganteEl cuerpo humano, por ejemplo, cumple con un ciclo de vida: nace, crece, se reproduce y muere. Físicamente alcanza su madurez a los 21 años, donde se asume que ya debe haber adquirido una educación y una destreza para desempeñar un oficio, trabajar, producir y formar una familia, etc. Pero existen otros tipos de madurez, como la madurez mental, madurez emocional, de personalidad, y la madurez espiritual, que se desarrollan como cerebros independientes y tienen sus propios ciclos. Los diferentes tipos de madurez dependen más de las experiencias individuales de la niñez, del medio familiar, de los padres y, especialmente, de la voluntad de Dios y de su obra en nosotros, que de nosotros mismos o de nuestra voluntad; aunque saber esta dependencia y cooperar con los procesos y ciclos naturales y espirituales nos ayudan mucho a alcanzar nuestra madurez, crecer duele, aprender es tedioso y, muchas veces, esperar es agotador.
Espiritualmente, también existe un tiempo para ese nacimiento, para el crecimiento y conocimiento de la Palabra y para una madurez espiritual, que debe ser la cumbre o cúspide de nuestro ciclo personal e individual.
Todo ser, natural, jurídico o espiritual, requiere de dos variables para su realización: tiempo y espacio. El tiempo es cronológico y se mide por medio de días, horas, minutos, segundos. El espacio, es el lugar donde un cuerpo se mueve, opera, ejecuta acciones y donde los hechos transcurren mientras los días pasan; es la ciudad, el pueblo, el barrio, el país donde naciste, vives o te mudas, donde están tu familia, tus amigos, tu iglesia, tu trabajo, escuela, tu casa, etc.
Mucho se ha especulado sobre el tiempo y el espacio y hasta hemos soñado con una maquinita del tiempo que nos permita ir hacia atrás y hacia adelante y cambiar lo que no nos conviene, pero eso no es posible; Dios fue quien creó el tiempo y el espacio y todas las leyes bajo las cuales nos movemos, y contra esto no podemos luchar, ni siquiera tenemos la potestad para hacer nacer un cabello sobre nuestras cabezas por nuestra propia voluntad, pero sí podemos moldear nuestro ser interior de acuerdo a la voluntad de Dios y movernos con sabiduría en el espacio que Dios nos asigna para sus propósitos.
Por tanto, si no podemos luchar contra la voluntad de Dios, ni contra el espacio y el tiempo, sí podemos, y de hecho es lo que deberíamos hacer, conocer y meditar en estas variables y en la palabra de Dios para adquirir sabiduría y aprender cómo movernos, qué hacer cada día, reconocer los tiempos, saber hacia donde queremos ir y cuáles son nuestros sueños, metas y objetivos. Nuestro Dios es un gran planeador y, como somos criaturas creadas a su imagen y semejanza, nosotros también somos soñadores, planeadores y creadores. Lo mejor sería ser amigos del tiempo, no pelear contra él; el tiempo puede convertirse en nuestro mejor aliado cuando se trata, por ejemplo, de borrar, de olvidar o dejar atrás una mala experiencia. "Aprender a caminar y a vivir cada día en ese tiempo y en ese espacio en que Dios nos ha puesto, esperando en Él, por el cumplimiento de las promesas de vida que Dios nos hace"; aceptar esta gran verdad es comenzar a caminar por el camino correcto de la vida, sin afanes y sin angustias y, sobre todo, confiados en las preciosas manos de nuestro Salvador Jesucristo.
Nuestra vida es el negocio o la empresa más importante por la que debemos esforzarnos. ¿En qué fase del proceso o parte del ciclo se encuentra a nivel personal, familiar, económico y espiritual? Dios todo lo va llevando hacia un solo y único objetivo: "la madurez espiritual", que es la suma y combinación de todos los ciclos de la madurez, física, mental, emocional y espiritual; nos lleva de forma armoniosa y perfecta y, aunque sintamos que aún no hemos llegado hasta ahí, sí debemos comprender que es allí hacia donde nos dirige El Señor y, con esto en nuestra mente, la historia de los ciclos del navegante,  como ejemplo, podrá ayudarnos mejor a comprender en qué ciclo o en qué etapa del ciclo nos encontramos. Lo primero que tenemos que saber es que no estamos solos para emprender este viaje: Jesús está y estará con nosotros todo el tiempo.
Inicio. Embarcarse o iniciar un viaje en el mar es como iniciar un nuevo proyecto, un cambio, un nuevo reto en tu vida; el mar, el agua, es la vida y tú el navegante. Es importante, antes de lanzarse al agua, tener una visión; saber a dónde quieres ir, consultar mapas, calcular los costes, saber quienes van a ser tus acompañantes, pasajeros y compañeros de viaje, quienes de ellos van a servir de apoyo y a quienes vas a tener que apoyar, y quienes pueden liderar como tú o reemplazarte si algo sale mal; importante, también, es saber qué experiencia y conocimientos tienes para enfrentarte al mar y, sobre todo, conocer lo que más puedas sobre el mar y la navegación. Aquí, El Señor es nuestro guía y maestro.
Crecimiento. Cuando estás listo y tu barco está cargado de todas las provisiones necesarias, comienza realmente el viaje y cada vez vas navegando por aguas más y más profundas, es decir, atraviesas por situaciones desconocidas, encuentras tormentas, mar revuelto, desasosiego, muchos imprevistos, etc. Es la época de la prueba, del aprendizaje y la experiencia, de ser fuerte y no desmayar; si lo haces, recuerda que estás en alta mar y no puedes quedarte allí porque puedes ser victima de los tiburones; se acaban las provisiones y no llegas a ninguna parte. Aquí El Señor es nuestra roca fuerte, nuestro refugio y fortaleza; Jesús está con nosotros en medio de la tormenta.
Hay una fase de transición, podríamos decir, entre este tiempo y la siguiente etapa de madurez: es el tiempo donde todavía estás en el agua, pero ya, a lo lejos, se divisa la tierra como una pequeña sombra; es el faro, la luz que anuncia que pronto nuestro viaje va a terminar y que pronto estaremos tocando tierra otra vez; entonces, alguien en el barco, generalmente quien la ve primero, grita: “tierra a la vista”. Es un tiempo de esperanza, de espera corta, de gozo y agradecimiento; ya las tres cuartas partes del viaje han pasado y sólo falta un último tramo; es un tiempo de paz y de refrigerio, es el oasis en medio del desierto donde nuestras fuerzas se renuevan y queremos que el tiempo pase rápido y ya estar desembarcando; es el final de la travesía, el final de esta fase del ciclo, pero el inicio de otra. Aquí, Jesús es la Luz, el faro, el camino y la esperanza.
Madurez. Es un nuevo comienzo y, si Dios ha permitido que llegues hasta aquí, es una etapa de verdadera bendición, paz y gozo espiritual, donde ya comienzas a pensar y a decidir por ti mismo, eres un ser humano maduro, capaz, responsable, buen hijo, buen esposo, buen hombre o mujer; y aquí, tú no eres ya el capitán de tu barco, pues ya reconoces que el Capitán de tu barco durante toda la travesía ha sido, y sigue siendo, Jesús; aquí sólo obedeces la voluntad de Dios y te gozas en el Dios de tu salvación. Es el comienzo de una nueva etapa que puede durar muchísimo; seguro que es la mejor etapa de tu vida, no importa si llegas allí en tu juventud, en tu madurez o en tu vejez; es la mejor etapa de tu vida y es donde, verdaderamente, comienzas a hacer lo que quieres hacer con tu vida, lo que te gusta y lo que agrada a Dios. Incluso la madurez tiene varias etapas y, como en el caso de las frutas, con el tiempo, mientras van madurando, van cambiando de color y se van volviendo cada vez más dulces. El cristiano maduro va sufriendo varios cambios pero todos para bien.
Para terminar, ¿cómo “El Predicador”, nombre con que se conoce al escritor de Eclesiastés, pudo saber en su tiempo lo que nosotros estamos descubriendo ahora, a través de la ciencia, sobre el tiempo y el espacio? Es cuando dijo, en Eclesiastés. 3:15

Aquello que fue, ya es;
Y lo que ha se ser, fue ya;
Y Dios restaura lo que pasó.




martes, 20 de noviembre de 2012

Eres uno de Nosotros - Reflexiones - vídeo

Está bien, a veces no sé por qué actúo así. Soy parte del grupo y, por favor, quiero y necesito vuestro apoyo..
Con sólo esta declaración, la tensión se esfumó de la habitación y otros adolescentes expresaron su respaldo a Sara.
El escenario era una reunión de adolescentes en una instalación de tratamiento de salud mental. Sara sufría de esquizofrenia crónica y a menudo no comprendía sus acciones ni tenía control sobre ellas. La tarde anterior, después de regresar de una visita a su casa, encendió un pequeño fuego en su baño y causó problemas mayores en la instalación, incluyendo la evacuación y cancelación de las actividades programadas.
A la mañana siguiente, el personal y los pacientes se reunieron para evaluar los inconvenientes causados por las acciones de Sara y el disgusto que éstas provocaron entre el resto de los adolescentes. Casi durante una hora, ella permaneció callada mientras todos intentaban que diera una explicación. Sara evadía las miradas de todos.
Sin embargo, cuando Sam, otro paciente, vino a la habitación, se arrodilló ante ella, miró su rostro y le expresó su respaldo, ella reaccionó. Explicó cómo su madre se había transformado en iracunda para con ella y en casa le gritaba: -“¿Por qué no dejas de ser esquizofrénica?”
-Yo quería morir, por eso inicié el fuego al volver, -dijo Sara con voz apenas audible.
Ella no pensó en el peligro. La disposición de Sam a perdonarla a pesar de su error, ofreció protección a Sara para abrir su corazón al grupo.
Son los “Sams” de este mundo, quienes nos hacen sentirnos de una comunidad a causa del perdón y la compasión que proyectan.
Efesios 4:32
Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros.