Concede, pues, a tu siervo un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo y discernir entre lo bueno y lo malo, pues ¿quién podrá gobernar a este pueblo tuyo tan grande? 1 Reyes 3;9

Se necesita sabiduría para decidir qué es justo o moral, correcto o incorrecto. Si valoramos la sabiduría, podemos pedirle a Dios un corazón sabio, como lo hizo Salomón (verso 9). Tal vez Dios nos responda ayudándonos a equilibrar nuestras necesidades y deseos con los intereses de los demás. O anteponiendo a los beneficios presentes las ganancias a largo plazo (a veces, eternas), para honrarlo con nuestra manera de vivir.
Nuestro Dios no es solo un juez perfectamente sabio, sino también un consejero personal dispuesto a darnos abundante sabiduría (Santiago 1:5).
Señor, ayúdame a tomar decisiones sabias.
¿Necesitas sabiduría? Búscala en la única fuente que puede darla: Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario