domingo, 9 de octubre de 2016

Presos liberados

... que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos. Jehová liberta a los cautivos; Salmos 146;7
Cuando mi esposa y yo visitamos un museo de la Fuerza Aérea de nuestro país, nos conmovió particularmente la sección de los prisioneros de guerra, donde se recreaban las barracas de un campamento alemán de prisioneros. Mi suegro formó parte contra esa fuerza en misiones aéreas sobre Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Más de 26.000 hombres murieron y no menos de 47.000 fueron heridos, entre los cuales estaba él, uno de aquellos prisioneros de guerra. Mientras recorríamos la exposición, recordábamos cómo nos contaba acerca de la alegría incontenible que él y sus compañeros sintieron cuando los liberaron.
El Salmo 146 habla del cuidado de Dios a los oprimidos y la liberación de los encarcelados: el Señor que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos. […] liberta a los cautivos (verso 7). Todo esto es causa de celebración y alabanza. Sin embargo, la mayor libertad es la de la culpa y la vergüenza. Con razón, Jesús afirmó: si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres (Juan 8:36).
Por el sacrificio de Cristo, somos liberados de la prisión del pecado para conocer el gozo, el amor y la libertad que solo el perdón puede brindar.

Señor Jesús, creo que moriste en la cruz para liberarme de las cadenas del pecado. Te acepto como mi Salvador.
La prisión del pecado no puede hacer frente al poder del perdón de Cristo.

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