
Es difícil entender lo que sucede después de la muerte. Apocalipsis 20:11-15 describe a todos aquellos en el infierno, siendo arrojados al lago de fuego. En Apocalipsis capítulos 21-22 se describe un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra. Por tanto, parece que hasta la resurrección final, después de la muerte una persona reside en un cielo e infierno “temporales”. El destino eterno de una persona no va a cambiar, pero la “localización” precisa del destino eterno de una persona sí. En algún momento, después de la muerte, los creyentes van a ser enviados al Nuevo Cielo y la Nueva Tierra (Apocalipsis 21:1). Y en algún punto, después de la muerte, los no creyentes van a ser arrojados al lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15). Estos son los destinos eternos finales de toda la gente, basados totalmente en si una persona ha confiado solo en Jesucristo para la salvación de sus pecados.
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