jueves, 3 de septiembre de 2015

La anciana y el manzano

anciana-plantandoLa historia habla de una anciana que, afanada, plantaba un manzano. Estaba en esa tarea, cuando se le acercó un hombre para decirle, “¿por qué planta usted árboles cuyo fruto quizá nunca comerá?” A la pregunta, la anciana le respondió, “alguien plantó árboles antes de que yo naciera y comí de su fruto, y ahora planto para otros, para que la memoria de mi gratitud exista cuando yo me haya ido”.
Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; Y mi rédito mejor que la plata escogida. Proverbios 8:19.
Yo, Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:10.
Una historia breve, pero de un innegable significado. El camino trazado para que usted conociera al Señor fue forjado con mucho sacrificio, el más cruento, la muerte de Jesús en la cruz, en Jerusalén; dice la Escritura al respecto: Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho. Isaías 53: 11. El fruto de tan gran dolor y sacrificio es usted. La mujer de la historia, reconociendo la labor de sus antecesores, que fue la de plantar árboles para que comieran los que le sucedieran, quiso dejar la misma herencia, para que después de morir, fuera recordada. Es muy positivo que los hijos y las hijas de Dios Creador, se preocupen de dejar huellas de su caminar en Cristo, para ser también recordados por los frutos dejados, y como reconocimiento, imitarlos.

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