jueves, 4 de junio de 2015

Lo que hablo de mí

Cuando el pensamiento se hace palabra, queda declarado como algo que creemos firmemente y queda implantado en nuestro corazón. 


La biblia dice en Proverbios 18:21 que nosotros "comemos" del fruto de nuestro labios: "En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto".
Comer es ingerir, es introducir algo en nuestro ser, y comer del fruto de nuestra lengua introduce cosas en nuestro corazón. Un pensamiento no llega a ser confirmado por nosotros hasta que se convierte en palabra, en algo que decimos. Cuando el pensamiento se convierte en palabra, queda declarado como algo que creemos firmemente y queda implantado en nuestro corazón. Las palabras que decimos son escuchadas por nuestros oídos y entran en nuestra mente, y por eso es que "comemos de ellas"; cada palabra tiene un poder de fe, transmite un pensamiento, un espíritu ya sea negativo o positivo, de queja o de alabanza, de odio o de amor, de temor o de fe.

En Ezequiel 3:3 también aparece el principio de comer de la palabra de Dios. Dios le dijo al profeta: "y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel". Nuestra boca tiene que estar llena de la palabra de Dios porque de ella se alimenta nuestra vida espiritual, mental, emocional y hasta física. En Proverbios 4:22 dice también que es medicina para nuestro cuerpo. Jesús dijo que no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, y en el Padre Nuestro la oración dice: "El pan nuestro de cada día dánoslo hoy"; esto no es solo sustento de comida, sino comer de la palabra que leemos, oímos y confesamos. También el Señor dijo que sus palabras son espíritu y son vida, tienen poder (Juan 6:63). 

Las palabras tienen autoridad, y nadie tiene ni tuvo más autoridad sobre su vida que Él mismo. Quizá hubo personas de nuestro entorno que declararon palabras muy negativas sobre nosotros, y ello produjo cierto efecto destructivo, pero la buena noticia es que podemos sobreponernos a cualquier sentencia negativa solo con lo que nosotros mismos digamos con nuestros labios.
La lengua está dentro del cuerpo, no es un miembro exterior, lo que significa que está directamente conectada con nuestro ser interior y que transmite cosas profundas de nuestro ser, que vienen de nuestro espíritu, corazón o alma.

Hace algunos años estaba con escasez de dinero y no sabía qué hacer. Agarré la Biblia y comencé a hacer mía la promesa de Filipenses 4:19; no solo la declaraba con mis palabras, sino que también la escribí muchísimas veces en varias hojas con un lápiz, para que me quedara bien grabada en mi mente a través de lo que leían mis ojos, a través de lo que declaraba mi boca y escuchaban mis oídos: "Mi Dios pues, suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús". Se me cansaba la mano de escribirla tantas veces, pero la creí, la implanté en mi corazón. Al poco tiempo, eso me llevó a recibir las estrategias de Dios para salir de todo mi problema económico y tener abundancia.

Y hace unos días, aprendí dos temas interesantes:
Uno explicaba que en todo el universo hay vibraciones sonoras; existen, sean percibidas o no por nuestro oído. Son una serie de sonidos y vibraciones que se pueden detectar con instrumentos especiales; muchos se han grabado, y llama la atención que tienen un ritmo parejo y musical. El estudio afirmaba que todo en el universo era sonoro y musical. Cada sonido tiene una onda que podemos percibir no solo por nuestro oídos, sino también percibirla en nuestros cuerpos. 
Alguna vez habrás notado que un sonido fuerte se puede sentir con el cuerpo. Un fuerte sonido puede romper cristales, incluso mover cosas si es muy fuerte, porque es una onda física que impacta en lo que tiene alrededor. Esto nos enseña que, viéndolo desde el lado espiritual, nuestras palabras tienen una influencia tremenda, ya que si pensamos que las ondas sonoras impactan en nuestro cuerpo, imaginemos paralelamente, cómo aquellas impactarán en nuestro espíritu y alma. Nuestros oídos, cuerpos y ser interior reciben el poder de las palabras.

Otra noticia importante fue que se creó el primer prototipo de coches que se manejan con la mente. Estos vehículos, llamados "Psico-autos", están siendo preparados para las personas con movilidad reducida. La noticia decía lo siguiente: "Para conseguir que el vehículo se moviera, los investigadores utilizaron un coche controlado por ordenador y desarrollaron una interfaz (un tipo de conexión) para conectarlo al conductor. Luego "enseñaron" al ordenador a asociar las ondas cerebrales que se generaban con cada pensamiento, como una orden para mover el vehículo, de manera que el coche "obedeciera" las órdenes e hiciera lo mismo que el conductor estaba pensando
Si por medio de la ciencia los pensamientos pueden dirigir los movimientos de un coche, ¡cómo no serán influyentes en nuestra vida! Claro es que la Biblia, desde hace un par de miles de años, nos habla del poder de los pensamientos (Salmos 7:9; 94:11 Job 37:19 Proverbios 12:20; 20:5 Efesios 4:23). Por eso nos limpia la mente para tener pensamientos de paz, de bendición y de pureza. Los pensamientos son de enorme influencia para todo lo que hacemos en la vida. Si  el ordenador es capaz de interpretar órdenes del pensamiento para mover un coche, nuestro cuerpo y alma pueden ser influenciados por pensamientos negativos, de derrota, incredulidad, perversión o temor... para movernos a la maldición. El apóstol Pablo nos enseña: "piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello". (Filipenses 4:8)
Es hora que en nuestro vivir comencemos a hablar bien de nosotros mismos, a no menospreciar nuestro potencial. Cuando hacemos algo muchas veces lo criticamos, subestimamos nuestra propia capacidad. Pero si quieres ser de bendición a otros debes estar bendecido, ¿Cómo quieres bendecir a otros y no hacerlo contigo mismo? Las palabras se implantan en nosotros.

En Santiago 1:21 se nos dice: "que recibamos con mansedumbre la palabra implantada". En otras versiones dice "sembrada" porque las palabras penetran en nosotros, se incuban y dan algún tipo de fruto.
Nunca más te maldigas, te critiques, ni declares cosas tales como: "Nunca voy a poder terminar mis estudios", "no sé si podré hacer este trabajo", "no me siento capaz de liderar", "no creo que mis emprendimientos den resultados", "de esta enfermedad no me curo más"; estas palabras no son inocentes porque las crees y recibes cuando las declaras. No esperes que venga alguien a decirte lo que tienes que hacer, o que te dé una palmadita de aliento, por el contrario, confía y cree en lo que Dios dice en su palabra, sus promesas deben ser nuestro lema de vida. Por cada problema que tengamos hay "una medicina" en la palabra de Dios.
Mírate al espejo cada día y declara palabras de bendición, éxito, prosperidad, salud y victoria.

Declara: "Soy un hijo de Dios, perdonado por la sangre de Cristo, estoy sano por la fe, mi herencia es la riqueza y no la pobreza, la abundancia y no la escasez. Declaro que tendré relaciones sanas, y alejo de mi vida a toda persona que quiera traerme dificultades. Soy todo lo que dice la Biblia que soy, y renuncio a creer lo que cualquier persona diga negativamente acerca de mí, pues solo recibo y acepto palabras de vida, salud, sanidad, abundancia, avance, conquista y crecimiento".

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