miércoles, 13 de mayo de 2015

¡Vuelve a casa!

Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me pertenece. Y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambruna en aquella provincia, y le comenzó la escasez. Fue, y se allegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Hasta deseó llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Lucas 15:11-19
La palabra de Dios dice que el joven “volviendo en sí”, recapacitó. Pareciera hacer referencia a una persona que se aparta del lugar indicado. Un día, este joven perdió el enfoque y se apartó de la casa de su padre, pero vivir las consecuencias de su mala decisión lo hizo reflexionar.
“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo.”
Aquel hijo tuvo que tomar una decisión: “volver a su casa”. Sentía vergüenza al regresar por lo que hizo, pero en cualquier momento tendría que hacerlo porque lejos de su padre seguiría así o peor. Entonces decidió regresar y ocupar el lugar de un empleado.
Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:22-24
La biblia dice que desde lejos su padre corrió a recibirlo, lo abrazó y lo besó. A pesar de que su hijo le causó un gran dolor al irse, estaba muy feliz porque su hijo perdido había vuelto a casa. ¡No fueron reclamos lo primero que recibió el hijo, fue amor!
“Porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5
Posiblemente, en estos momentos te encuentres lejos de tu padre Dios, lejos de sus brazos, de su amor y protección. Tienes que tomar una decisión: “Vuelve a casa”, porque lejos de Él nada podrás hacer. Puede que estés enfrentando consecuencias por haberte apartado del Señor; sin embargo, es mejor soportarlas de la mano de nuestro Padre que solos.
Deja de huir de su presencia, no pongas más excusas,... porque a Dios no le importa tu pasado ¡Hagas lo que hagas nunca dejarás de ser su hijo! Él está esperando que su hijo perdido vuelva a casa. ¡Ánimo!, ponte de rodillas y pídele perdón.
¡Él te ama con amor eterno!

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