sábado, 23 de mayo de 2015

Una Biblia en la choza

La historia sucedió en África, más concretamente, en el interior de la selva. Un misionero se adentró en la espesura con el fin de llegar y predicar la Palabra de Dios. Había caminado un poco, cuando oyó a un niño cantar una alabanza cristiana; al llegar a él, el chico preguntó, 
-¿Es usted el hombre de Dios?
-Pues, sí, yo soy el hombre de Dios. El niño corrió hasta perderse. Luego, el misionero encontró a un anciano, y éste le preguntó, -¿es usted el hombre de Dios?, -sí, contestó, yo soy el hombre de Dios. -Entonces, sígame.
Caminaron un trecho hasta llegar a una aldea. El anciano dijo a uno de los niños, “llama a todos que vengan aquí, ahora sabrán que Dios contesta la oración”. El misionero estaba lleno de curiosidad por saber en qué terminaría el asunto. Allegados todos, el anciano preguntó una vez más al misionero, -¿de verdad que usted es el hombre de Dios?. -Pues, sí, lo soy, contestó el misionero. El anciano entró en una amplia choza y cuando salió, se acercó al misionero con un libro negro cubierto con un paño. -Como hombre de Dios, ¿usted habla de este libro? Sorprendido, el misionero observó que se trataba de una Biblia, que a duras penas resistía como tal por el tiempo que tenía en esa tribu. -¡claro que sí, yo hablo de ese libro!, contestó. -Hace catorce años, cuando aún era joven, un muchacho de nuestra tribu se hizo cristiano, y al sentir el llamado de Dios, se fue muy lejos y nos dejó el libro. Desde entonces, oramos cada día al Señor pidiendo que nos enviara a alguien para enseñarnos. Con cierto temor hemos tratado de agradarle de acuerdo a lo muy poco que sabemos, pero al fin podremos saber mucho más de Jesús, dijo alegre, el anciano jefe.
Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decíanLucas 24:27
Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Mateo 22: 29. 
Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Hechos 18: 26.
La necesidad de una Biblia se deja sentir en aquellos que han nacido de nuevo, o que han aceptado a Cristo Jesús como único y suficiente Salvador personal. En ella hallarán todas las respuestas relacionadas con Dios y la Iglesia. No es posible ser cristiano sin el fundamento bíblico. Si desea saber su importancia en la vida, recurra al libro de los Salmos y lea con devoción el 119; sin duda, apreciará mucho más el contenido de la Santa Biblia. Los miembros de aquella tribu no tenían otro acceso para saber más del Señor, que una ajada Biblia, y oraron pidiendo a alguien que les enseñara; después de catorce años, vino la respuesta, y por fin había llegado “el hombre de Dios”. Si no tiene quien le enseñe, pida con humildad que Dios Creador le envíe el hombre de Dios para ser instruido.


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