martes, 20 de enero de 2015

Mentiras

Si algo nos disgusta a los seres humanos es la mentira. Es una de las cosas que más repudiamos en esta vida, no hay nada como decir la verdad por muy dolorosa que sea.
Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32 (Reina-Valera 1960).
Partiendo de lo principal que es Dios, que nunca ha mentido ni lo hará, porque no es hombre, lo dice la Biblia y muchas de las historias que están allí plasmadas, al leerlas, vemos que siempre lo que Él decía lo cumplía, para bien o para mal de su pueblo.
Por la verdad murió Cristo; la verdad es que es el hijo de Dios, que en su tiempo y también en el nuestro muchas personas no lo creen. Además, Jesús es esa verdad que vino para vencer a la mentira, cuyo principal representante, Satanás, es llamado el padre de la mentira, como está escrito en (Juan 8:44); esa verdad está basada en amor, un amor que trae libertad a nuestra vida.
Entonces, si nuestro salvador Jesús murió en una cruz venciendo a la mentira, si hemos creído en Él y le hemos abierto las puertas de nuestro corazón, ¿por qué seguimos mintiendo?
A veces nos resulta más fácil resolver todo con una mentira, quizá por miedo a ser rechazados, por no herir la susceptibilidad de otras personas y por no meternos en problemas,... pero se nos olvida que la palabra dice: ¨Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. Marcos 4:22 (Reina-Valera 1960). Después nos damos cuenta que mentir fue la peor decisión, porque el ser descubiertos y quedar como unos mentirosos trajo graves consecuencias perdiendo a lo que más queremos.
Como todos sabemos, a Dios no se le puede mentir. Aunque de dientes para fuera digamos una cosa, en realidad es el único que conoce lo que hay en nuestro corazón y las intenciones por las que mentimos, y se las ingenia de manera que todo salga a la luz, pues a Dios no le agradan las personas mentirosas.
Una mentira, por muy pequeña que sea, puede dañarle el corazón a cualquier persona; y es doloroso saber que las personas que más quieres no te consideran lo suficientemente fiable para contarte lo que en realidad pasa. Una verdad a medias también se debe considerar como una mentira, y al igual que las mentiras piadosas, no te excluye de las malas consecuencias de ella.
Igual que vemos que es difícil reconstruir algo que ya ha sido roto y que al hacerlo ya no volverá a verse igual, también es difícil volver a confiar y creer a quien te ha defraudado. Pero a Dios gracias, que siempre está ahí para sanar nuestro corazón y volver a creer en el amor, en la amistad, en la familia, en el matrimonio, etc.
Como cristianos, debemos ser prudentes con nuestro testimonio, tener una reputación intachable, sin hipocresías, contiendas, mentiras, sin exageraciones de lo que decimos de palabra o de lo que sucede a nuestro alrededor, evitar el chisme, las falsas promesas y al contrario, ser sinceros diciendo la verdad en todo tiempo, dándole el grado de prudencia necesario sin echar más leña al fuego. Muchas almas se pueden apartar y perder por un mal proceder por nuestra parte.
Recordemos que nuestra manera de actuar dice mucho de quien en realidad somos. Es mejor causar molestias con la verdad que causar admiración diciendo mentiras.

¨Dios no soporta a los mentirosos, pero ama a la gente sincera.¨

Proverbios 12:22 (Traducción en Lenguaje Actual).

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