domingo, 25 de mayo de 2014

Cuando, y como menos lo imaginas

Puede que estemos acostumbrados a creer que, Dios sólo nos puede usar a un horario específico, y en el ministerio de hablar con alguien acerca de su amor comprende, por ejemplo, un día de evangelismo o en una visita al hospital, o también al orar, por supuesto, etc. Es cierto que Dios te usa en estos tiempos; sin embargo, ¿te has puesto a pensar en que también te puede usar en lo cotidiano?
Conozco una persona que realiza un trabajo a domicilio, haciendo un servicio de arreglos y cuidados para la mujer, ya sea como pedicura, manicura, peluquera, etc. Ella se enfocaba a tan sólo ir y cumplir su trabajo, atender a su cliente y retirarse, pero no se imaginaba que Dios la usaría para bendecir familias que no conocen de Dios, e incluso en preparar el corazón de las personas para enfrentarse a situaciones difíciles.
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La experiencia que más le sorprendió, y que se dio varias veces, fue cuando era llamada para atender a ancianitas. Los familiares le llamaban para que les asistiera, pues estaban enfermas y tan cansadas que no tenían fuerzas. Las ancianitas, como la mayoría de sus clientas, le contaban sus historias y compartían anécdotas. La profesional veía el vacío que esas mujeres sentían, y notaba que necesitaban conocer a Dios, así que oyó lo que el Espíritu Santo le decía, habló con ellas y puedo hacer que conocieran a Dios en esos pequeños momentos. Tiempo después, cuando las familias le requerían otra vez para esas casas, se encontraba con la sorpresa de que las ancianitas, con las que había hablado y atendido, habían partido a la presencia de Dios de forma natural, después de su visita.
Esto es lo que más llama la atención: Dios usó a esta persona para que fuera canal de bendición, para que sus clientes recibieran a Cristo en sus corazones antes de partir a otra vida. Una persona ajena, que sólo iba a cumplir con su trabajo, fue el instrumento menos pensado para que pudieran conocer al ser más importante de sus vidas.
Dios no quiere usarte tan sólo en un Ministerio, también lo quiere hacer cuando vas a hacer compras, cuando cumples tu trabajo en una oficina, cuando estás en el transporte público, esperando en alguna oficina, etc.
Proponte diariamente, cumplir primero con tu función de hijo de Dios, antes que ser una persona con responsabilidades y obligaciones. No pongas los ojos en lo que debes hacer, mira a tu alrededor, Dios te quiere usar en los momentos que menos esperas y de la forma que jamás imaginaste. No temas lo que vaya a pasar o lo que vayas a decir, deja que Dios te guíe y te diga qué hacer.
“..no se preocupen por cómo responder o qué decir. Dios les dará las palabras apropiadas en el momento preciso.” Mateo 10:19

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