sábado, 5 de abril de 2014

Así es la vida - Crecimiento personal-espiritual

Muchas veces en la vida pensamos, incluso decimos, que queremos morir; pero la vida es muy valiosa, ¡como para infravalorarla! Todos somos muy importantes; piensa que, "aunque para el mundo no seas nadie, para alguien eres el mundo".
Muchas veces creemos que los otros son perfectos, pero no hay nadie así, todos somos iguales; lo que pasa es que, hay gente que tiene cosas que tú no tienes, de igual forma que tú tienes cosas que ellos no tienen.
Muchas veces te sientes mal por la forma como actúas y reaccionas, pero lo que ocurre es que a algunos lastimamos con más facilidad que otros; las virtudes de los demás siempre son más visibles para ti, que las tuyas propias.
Muchas veces te aferras a algo o a alguien; no está mal, pero trata de no hacerlo indispensable para tu vida; si te acostumbras a coger siempre un taxi, nunca andarás bien.
Muchas veces te desprecias, te miras al espejo y te insultas; no lo hagas, acepta tu realidad, como también el hecho de que sólo Dios puede transformar tu vida.
Muchas veces nos desesperamos y desilusionamos, pero si todo lo que esperamos o deseamos se cumpliera, ¿qué sería de las sorpresas?
Muchas veces nos traicionan los que creíamos amigos; pero es entonces cuando aparecen los verdaderos amigos que nos consuelan.
Por todos estos motivos no bajes nunca los brazos. Por todo esto vive la vida al máximo, sonríe, sé feliz, disfruta de la vida y confía en el Señor. Por todo esto ama la vida, quizás no sea muy larga, pero puede ser intensa y significativa.
Puede que te toque vivir cosas difíciles, pero con el Señor lo mejor está por venir. No hagas que tu vida sea un infierno, trata de vivir cada momento como si fuese el último. Toma con precaución las decisiones importantes, y si te equivocas, puedes derribar y construir de nuevo lo que construiste anteriormente.
Nunca cambies, siempre sé tú mismo; piensa que siempre hay gente dispuesta a recibirte con los brazos abiertos. Nunca creas que es tarde para volver a empezar. Nunca es tarde para realizar un sueño; no hay nada imposible para Dios.
La vida es gratis, es un regalo y los regalos no hay que rechazarlos. Pero para que ese “regalo” tenga algún sentido, tienes que preguntarle cuál es a quien te la regaló, pues de otra manera te estarás perdiendo el verdadero significado de tu existencia.
Esta reflexión nos anima a aceptarnos tal y como somos, no a tratar de cambiar porque sí, sino saber cuál es la verdadera razón de nuestro querido cambio, y luego saber disfrutar la vida al máximo. Y ese disfrute pleno, jamás será posible a menos que nos alineemos con los planes de Dios para nuestras vidas. ¿Por qué no consultar con el Diseñador Supremo antes de embarcarnos en iniciativas, que bien pudiesen dar al traste con todo lo que Él ha preparado de bueno para nosotros? Es probable que nos equivoquemos en más de una ocasión al tomar decisiones, pero debemos saber que el Señor jamás rechaza a una persona arrepentida que necesita una nueva oportunidad.



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