viernes, 21 de febrero de 2014

¿Por qué permite Dios el mal?

Dios tuvo un propósito al dejar que el mal entrara en el mundo. El árbol era un laboratorio de prueba. 
Cuando los cristianos explican cómo y cuándo entró el mal en el mundo, las mayoría de las veces dicen que fue a consecuencia de la tentación de la serpiente. Pero debemos remontarnos un poco más atrás, cuando Dios plantó el árbol de la ciencia del bien y del mal. Al dar a Adán y Eva una opción a tomar entre la obediencia y la rebeldía, el Señor permitió que el mal entrara a su creación perfecta.
Posiblemente usted se esté haciendo la misma pregunta, cuestión que inquieta a muchas personas, creyentes o no. ¿Por qué un Dios Todopoderoso permite el mal? Se han dado algunas respuestas insatisfactorias, por ejemplo, que al Señor no le importa, o que Él es incapaz de impedir el mal. Estas respuestas contradicen lo que Dios dice acerca de sí mismo en la Biblia (Romanos 5.8; Salmos 47.8), porque nuestro Padre celestial ejerce autoridad absoluta sobre este mundo.
Pero Dios tuvo un propósito al dejar que el mal entrara en el mundo. El árbol era un laboratorio de pruebas, y Adán y Eva tuvieron que elegir entre la rebeldía y el amor, la maldad y la justicia, la desobediencia y la obediencia. Ya que el Señor deseaba el amor de los seres humanos que creó, su perfecta voluntad fue darles la opción de elegir, porque el auténtico amor se da libremente. Las alternativas eran: seguir con todo el proceso de la creación, o programar a la humanidad como robots para que le dieran gloria y alabanza.
El Señor nos da garantías para las opciones en cuanto al mal:
Primero, su propósito no es que pequemos (Santiago 1.13). Él desea que vivamos rectamente para que el mal no pueda encontrar lugar en nuestros corazones. 
Segundo, cuando somos tocados por el mal, Él hará que la experiencia sea para nuestro bien (Romanos 8.28). 
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Génesis 2:15-17 (Reina-Valera 1960)

3 comentarios:

  1. Carlos sembinelli28 oct 2016, 5:52:00

    Soy creyente y hace muy poco me toco perder a mi esposa, pregunto xq puso el árbol, xq permitió que satanás anduviera en el edén ? Usted pondría un niño desobediente y rebelde como satanás en una habitación con su hijo recién nacido y una mamadera con veneno? Era todo un plan de Dios. Yo tengo tantas preguntas, y ojo no pongo en duda el poder de Dios ni su plan de salvación pero darle potestad a satanás durante tanto tiempo Está costando la vida de muchos y el sufrimiento de muchos más .

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    Respuestas
    1. ¿Por qué permite Dios los terremotos, tornados, huracanes, tsunamis, tifones, avalanchas de lodo, y otros desastres naturales? La tragedia del tsunami en Asia a fines del 2004, El huracán Katrina en 2005, en el sureste de los Estados Unidos, y las avalanchas de lodo en el 2006 en Filipinas hacen que mucha gente cuestione la bondad de Dios. Es triste que con frecuencia los desastres naturales sean nombrados como “actos de Dios”, mientras que no se le da “crédito” a Dios durante años, décadas, o siglos por tener un clima benéfico.
      Dios creó todo el universo y las leyes de la naturaleza (Génesis 1:1), y la mayoría de los desastres naturales son resultado de estas leyes en acción. Los huracanes, tifones y tornados son el resultado de la colisión de diferentes patrones climáticos. Los terremotos son el resultado de desplazamientos de las placas en la estructura de la corteza terrestre. Un tsunami es causado por un terremoto submarino...
      Y la Biblia proclama que en Jesucristo subsiste el control de la naturaleza (Colosenses 1:16-17). ¿Entonces, podría Dios prevenir los desastres naturales? Por supuesto, ¡absolutamente! ¿Algunas veces tiene influencia Dios en el clima? Sí, ver Deuteronomio 11:17 y Santiago 5:17. ¿Algunas veces causa Dios los desastres naturales como juicio contra el pecado? Sí, ver Números 16:30-34. El libro de Apocalipsis describe muchos eventos que definitivamente, son descritos como desastres naturales (Apocalipsis capítulos 6, 8 y 16). Entonces, ¿es cada desastre natural un castigo de Dios? Definitivamente, no.

      De forma muy parecida a la que Dios permite a la gente mala que cometa actos malvados, Dios permite que la Tierra muestre las consecuencias que tiene el pecado sobre la creación. Romanos 8:19-21 nos dice que, “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” La caída de la humanidad en pecado tuvo efectos en todo, incluyendo el universo que habitamos. Todas las cosas en la creación fueron sujetadas a la “vanidad” y a la “corrupción”. El pecado es la causa final de los desastres naturales, así como lo es la causa de la muerte, la enfermedad y el sufrimiento.

      Así que, regresamos donde empezamos. Podemos entender por qué ocurren los desastres naturales, lo que no comprendemos es por qué Dios permite que ocurran. ¿Por qué permitiría Dios que el tsunami matara a más de 225.000 personas en Asia? ¿Por qué permitió Dios que el huracán Katrina destruyera las casas de cientos de miles de gente? Lo que podemos saber es que... ¡Dios es bueno! Hay muchos milagros asombrosos que ocurren durante el proceso de desastres naturales, evitando una mayor pérdida de vidas. Los desastres naturales causan que millones de personas revalúen sus prioridades en la vida. Miles de millones de euros en ayuda son enviados para auxiliar a la gente que está sufriendo. Los ministerios cristianos tienen la oportunidad de ayudar, ministrar, aconsejar, orar y guiar a la gente a la fe salvadora en Cristo. Dios puede, y lo hace, causar grandes bienes de terribles tragedias (Romanos 8:28).
      Por último decirte que Dios sabía lo que iba a pasar, pero a pesar de ello, nos creó con libre albedrío, con la libertad de escoger entre el bien y el mal. De lo contrario seríamos robots dirigidos y eso no lo quería. Lamentablemente, la humanidad, por medio de Adán y Eva, eligió el camino del pecado, desobedecieron, y del pecado original vienen todos los males. En el Edén no los había.
      Espero y deseo que te haya ayudado.

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  2. ¿Por qué permite Dios los terremotos, tornados, huracanes, tsunamis, tifones, avalanchas de lodo, y otros desastres naturales? La tragedia del tsunami en Asia a fines del 2004, El huracán Katrina en 2005, en el sureste de los Estados Unidos, y las avalanchas de lodo en el 2006 en Filipinas hacen que mucha gente cuestione la bondad de Dios. Es triste que con frecuencia los desastres naturales sean nombrados como “actos de Dios”, mientras que no se le da “crédito” a Dios durante años, décadas, o siglos por tener un clima benéfico.
    Dios creó todo el universo y las leyes de la naturaleza (Génesis 1:1), y la mayoría de los desastres naturales son resultado de estas leyes en acción. Los huracanes, tifones y tornados son el resultado de la colisión de diferentes patrones climáticos. Los terremotos son el resultado de desplazamientos de las placas en la estructura de la corteza terrestre. Un tsunami es causado por un terremoto submarino...
    Y la Biblia proclama que en Jesucristo subsiste el control de la naturaleza (Colosenses 1:16-17). ¿Entonces, podría Dios prevenir los desastres naturales? Por supuesto, ¡absolutamente! ¿Algunas veces tiene influencia Dios en el clima? Sí, ver Deuteronomio 11:17 y Santiago 5:17. ¿Algunas veces causa Dios los desastres naturales como juicio contra el pecado? Sí, ver Números 16:30-34. El libro de Apocalipsis describe muchos eventos que definitivamente, son descritos como desastres naturales (Apocalipsis capítulos 6, 8 y 16). Entonces, ¿es cada desastre natural un castigo de Dios? Definitivamente, no.

    De forma muy parecida a la que Dios permite a la gente mala que cometa actos malvados, Dios permite que la Tierra muestre las consecuencias que tiene el pecado sobre la creación. Romanos 8:19-21 nos dice que, “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” La caída de la humanidad en pecado tuvo efectos en todo, incluyendo el universo que habitamos. Todas las cosas en la creación fueron sujetadas a la “vanidad” y a la “corrupción”. El pecado es la causa final de los desastres naturales, así como lo es la causa de la muerte, la enfermedad y el sufrimiento.

    Así que, regresamos donde empezamos. Podemos entender por qué ocurren los desastres naturales, lo que no comprendemos es por qué Dios permite que ocurran. ¿Por qué permitiría Dios que el tsunami matara a más de 225.000 personas en Asia? ¿Por qué permitió Dios que el huracán Katrina destruyera las casas de cientos de miles de gente? Lo que podemos saber es que... ¡Dios es bueno! Hay muchos milagros asombrosos que ocurren durante el proceso de desastres naturales, evitando una mayor pérdida de vidas. Los desastres naturales causan que millones de personas revalúen sus prioridades en la vida. Miles de millones de euros en ayuda son enviados para auxiliar a la gente que está sufriendo. Los ministerios cristianos tienen la oportunidad de ayudar, ministrar, aconsejar, orar y guiar a la gente a la fe salvadora en Cristo. Dios puede, y lo hace, causar grandes bienes de terribles tragedias (Romanos 8:28).
    Por último decirte que Dios sabía lo que iba a pasar, pero a pesar de ello, nos creó con libre albedrío, con la libertad de escoger entre el bien y el mal. De lo contrario seríamos robots dirigidos y eso no lo quería. Lamentablemente, la humanidad, por medio de Adán y Eva, eligió el camino del pecado, desobedecieron, y del pecado original vienen todos los males. En el Edén no los había.
    Espero y deseo que te haya ayudado.

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