martes, 5 de noviembre de 2013

¿Por qué los milagros no llegan? - Devocional

En los primeros capítulos de Marcos vemos que Jesús había sanado a un paralítico, un hombre endemoniado había quedado libre, la mujer con flujo de sangre quedó sana después de doce años de sufrimiento e inclusive, resucitó a la hija de Jairo. No eran pocos los milagros que presenciaron los que le seguían. Pero al llegar al capítulo 6 encontramos algo sorprendente.
cruz
¿Habrá algo imposible para Dios? La respuesta que todos daremos es: No, no hay nada imposible para Él. Para Dios lo sobrenatural es lo más normal. Por eso mismo nos llama la atención Marcos 6:5-6 “Y, debido a la incredulidad de ellos, Jesús no pudo hacer ningún milagro allí, excepto poner sus manos sobre algunos enfermos y sanarles. Y estaba asombrado de su incredulidad.” (NTV)

Pasó que la incredulidad de esos hombres, no permitió que Jesús hiciera los milagros que podría haber realizado, y Él mismo estaba sorprendido de la falta de fe en esa región.
Pues a veces nos sucede lo mismo. Le pedimos a Dios que nos sane, que nos provea trabajo, que restaure nuestra familia, que haga justicia a nuestro favor, que nos haga libres de alguna adicción y muchas cosas más; pero no tenemos la fe suficiente como para creer que Él lo hará.
Jesús mismo hizo referencia al tamaño de la fe y en una de sus referencias, dice que si nuestra fe fuera como un grano de mostaza los montes se moverían (Mateo 17:20)
Dios nos pide una fe sincera, nada más. Nuestro corazón y nuestra mente deben saber que no hay ningún problema tan grande como para detener a Dios. Y debemos rendirle nuestras vidas para que pueda obrar en las circunstancias que estemos atravesando.
Recordemos que no hay nada imposible para Él, otra cosa es que nuestra falta de fe nos impide ver el milagro que buscamos.
“Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” Mateo 19:26
No seamos como aquellos hombres y mujeres, que por su falta de fe no pudieron ser testigos de los milagros que Jesús hacía. Es tiempo de confiar en Él con todo nuestro ser.

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