martes, 5 de noviembre de 2013

La niña de las manzanas - Aliento en mensaje - Vídeo

Un relato cuenta que un grupo de vendedores fue a una convención. Todos le habían prometido a sus esposas que regresarían a tiempo, sin embargo la convención terminó un poco tarde, por lo que se vieron forzados a ir corriendo hacia el aeropuerto. Ya en él, de repente, y sin quererlo, uno de ellos tropezó con una mesa que tenía una canasta de manzanas, y las manzanas salieron volando por todas partes.
Sin detenerse, ni mirar atrás, los viajeros siguieron corriendo hasta lograr, apresuradamente subirse al avión..., todos menos uno. Éste se detuvo, experimentando un sentimiento de compasión hacia la dueña del puesto de manzanas. Así es, que volvió sobre sus pasos y se encontró con las manzanas tiradas por el suelo.
Pero su sorpresa fue grande al descubrir que la dueña del puesto era una niña ciega, quien llorando, tanteaba el piso tratando de recoger las manzanas, entre una multitud de gente que pasaba sin detenerse.
manzanas
El hombre se arrodilló con ella; juntó las manzanas y le ayudó a montar el puesto de nuevo. Seguidamente, al comprobar que algunas frutas estaban magulladas, las separó, sacó su billetera y le dio a la invidente algo de dinero por el daño ocasionado.
El sensible viajero iba a alejarse, cuando la niña le gritó:
-Oiga, señor… espere… disculpe: “¿Es usted Jesús…?”
Él no contestó; pero antes de dirigirse a tomar otro vuelo, dio varias vueltas con dicha pregunta agitándose en su mente: “¿Es usted Jesús?

Amables amigos: más que las palabras, que sean siempre los actos los que cuenten a la hora de nuestro testimonio. Que los demás puedan evidenciar en nosotros los buenos frutos que deben ostentar los  hombres y mujeres de Dios.
Esto significa que si decimos amar y seguir a Jesús, debemos actuar conforme a su Palabra, pues amarle y seguirle es mucho más que ser un gran conocedor de la Biblia, más que citar versículos de memoria, y congregarse periódicamente en una iglesia. Amarle y seguirle significa, además de todo esto, obedecerle, confiar en ÉL y llevar una vida transparente que nos permita ser guía, luz y claridad para el resto.

   Hagan brillar su luz delante de todos,

para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes, 

y alaben al Padre que está en el cielo”.

(Mateo 5:16)

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