jueves, 1 de agosto de 2013

La rana vanidosa - Ánimo en mensaje - Vídeo

LA RANA VANIDOSA
Una fábula cuenta que existía una rana con muchas ganas de alejarse del frío invierno. Entonces, unos gansos amigos le sugirieron que emigrara con ellos a otra parte. Pero el problema, obvio, era que la rana no sabía volar.
Así que, después de pensarlo un instante, la rana encontró la solución; instruyó a dos gansos para que tomaran una vara de bambú, que cada uno la sostuviera  de un extremo, mientras que ella, la rana, en la mitad de la vara se aferraría con su boca, y así podría viajar por las nubes.

Siguiendo tales instrucciones, el viaje comenzó para satisfacción especialmente de la rana, quien veía cumplidos sus anhelos de surcar los cielos, aunque fuera suspendida de una vara. Al poco tiempo llegaron a una pequeña ciudad y empezaron a dar vueltas. Como era obvio, los pobladores, llenos de admiración, salieron a constatar con sus ojos el inusitado espectáculo, y uno de ellos lanzó a los animales viajeros la siguiente pregunta: “Hola, ¿a quién de ustedes se le ocurrió tan brillante idea?”…
De inmediato, la rana, llena de orgullo y satisfacción exclamó :”¡A mí!”.

Como entenderán, para decir eso la rana tuvo que abrir la boca, y al hacerlo se soltó de la vara, estrellándose contra el suelo y muriendo de inmediato.

Queridos amigos: Generalmente, el exceso de vanidad y orgullo pueden acarrearnos consecuencias  desastrosas.
La falta de madurez determina que seamos presa fácil de los sentimientos negativos, y uno de ellos es la vanagloria, la misma que hace que se nos suban los humos y perdamos la cabeza ante la adulación, igual que  le sucedió a la rana de la presente fábula.

Démosle gracias a Dios por los éxitos y conquistas, pero recordando que todo ello no lo hemos conseguido simplemente por nuestra “gran capacidad”, talento o inteligencia , sino por la dirección  y voluntad perfecta de ÉL, de Nuestro Señor..


No hagan nada por egoísmo o vanidad;

más bien, con humildad consideren a los demás

como superiores a ustedes mismos.

(Filipenses 2:3)

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