Siempre en pos de la justicia verdadera.
La justicia clama en las calles, en los hogares, en las escuelas. La justicia de los hombres es como un trapo de inmundicia. Como decía el apóstol Pablo: No teniendo mi propia justicia que es por la ley, sino la justicia de Dios que es por medio de Jesucristo. Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios y nuestros semejantes. Vamos en pos de esa verdadera justicia.
Palabras de consuelo de parte de Dios:
Isaías 51: 1,4,7,8.
Si clamamos a Dios, nos humillamos y confesamos nuestros pecados, Él promete hacer justicia, traer paz a nuestra nación, y sanar a nuestra tierra.
No desmayemos, echemos toda ansiedad sobre Dios, porque Él tiene cuidado de los que le temen y obedecen Sus preceptos, y les defiende.
El justo por la fe vivirá. El justo es aquel que ha sido justificado por Dios y ama y va en pos de la justicia.
Dios te bendiga.
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