jueves, 15 de agosto de 2013

De Padre a hijo - Devocional - Vídeo


“El Señor dice: Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.”
Salmos 32:8 (Nueva Versión Internacional)
Un padre se siente orgulloso una vez que termina su tarea de instructor de su hijo, cuando éste deja su casa. No obstante, sabemos que los padres siguen enseñando a sus hijos aunque éstos hayan madurado. En este proceso de instrucción y enseñanza, el padre se encarga de dar la instrucción necesaria a su hijo para que prospere en toda área de su vida, haciéndole saber desde pequeño lo que le conviene y lo que no, mostrándole qué caminos le llevarán a conseguir sus metas y advirtiéndole de las veredas que pueden truncar su vida. Y cuando el hijo, ya maduro, tiene una buena vida, su padre se goza porque la instrucción que le dio ha dado fruto.
De la misma manera, nuestro Dios nos ofrece Su instrucción en este versículo. Dándonos consejos y mostrándonos el camino a seguir, con la certeza de que Él vela por nosotros para guardarnos de peligros y avisarnos si debemos cambiar el rumbo. ¿Qué mejor instructor se puede pedir sino a Dios mismo?, ¿Aquél que posee toda la sabiduría, que es dueño del conocimiento, cuya paciencia para enseñar es inagotable, y que nos instruirá con amor y verdad?.
Muchos creyentes no se atreven a pedirle instrucciones específicas a Dios para Sus vidas, ni buscan en Su palabra lo que Él ha dicho respecto a algún asunto, por temor a ser juzgados o reprendidos por su ignorancia, mientras que Dios no es así. Él no es como los hombres, Él es paciente e instruye con amor.
Dios tiene los mejores consejos, dispón tu corazón para crecer a Su lado. Él es el mejor Instructor y le ha enseñado todo a la creación. Cuando Él te guíe por algún camino, tómalo. Él sabe por qué te lo dice. No olvides que Él es tu Padre, y quiere gozarse contigo por el buen fruto que darás. Vive en la instrucción de tu Padre, y así dirán:

De tal Padre tal hijo.

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