miércoles, 31 de julio de 2013

Dios te socorre en tu tribulación - Devocional aliento - Vídeo

Quizás la tribulación emocional, sentimental, laboral, económica, matrimonial o familiar haya venido a tu vida y parece que el mundo se te venga encima.

Hace un tiempo, mi esposa y yo estábamos tratando de enseñar a nuestro hijo recién nacido para que se quedara en su cunita durmiendo, y recuerdo que al principio estaba tranquilo, pero con el paso de las horas, por la noche empezó a llorar y llorar a gritos. El caso es que nosotros debíamos dejarlo allí para que él se fuera acostumbrando a su cunita; cuando vi esta escena de nuestro hijo, me acerqué a donde estaba y empecé a acariciarle entre las rejillas de su cuna mientras lloraba.
Podía palpar en mi interior a Dios, diciéndome que aunque a veces parezca que estemos solos y que nuestro padre no corre a socorrernos, debemos estar tranquilos ya que Él está a nuestro lado, está más, mucho más cerca que nunca. Aunque mi hijo no podía verme, estaba allí, al lado de él.
Lo que sucede es que a veces nuestro Padre necesita que pasemos por procesos dolorosos, como lo fue para nuestro hijo quedarse solo en su cunita, pero después de ello entenderemos cuál fue el motivo por el que Dios actuó de esa manera.
La desesperación como padre, cuando se ve a un hijo sufriendo, es indescriptible, y por ello cabe decir que nuestro Padre no es insensible, sino que más bien "palpa" aquello que nosotros estamos viviendo.
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Salmos 46:1
Tiempo atrás leí cómo en un país de cierto estatus sucedía una catástrofe que sacudió la nación entera. Sin embargo, después de ello, la gente en vez de correr a Dios, en vez de buscar a Dios, en vez de reconocer que necesitaban del socorro divino, siguieron envueltos en sus creencias, idolatrías,... y todo, menos volver su corazón a Jesús.
Quizás la tribulación emocional, sentimental, laboral, económica, matrimonial, familiar haya venido a tu vida y parece que el mundo se te viniera encima, porque perdiste aquello que tanto estimabas, aquello valioso, porque simplemente crees que de ésta no te vas a levantar, o porque simplemente ves el camino cuesta arriba; pero hay un lugar en donde te puedes refugiar en medio de tus tribulaciones, hay un lugar a donde puedes correr y no te van a cerrar la puerta, hay un lugar que está dispuesto a darte auxilio, y ese lugar son los brazos de Dios; quizá buscaste amparo y fortaleza en tu vecino, en tu pariente, en tu amigo, en tu hermano de iglesia, pero lamentablemente nadie te ha podido socorrer.
Hermano(a) en la fe, en buena hora llegaste a leer este mensaje, ya que si Dios te permite leerlo es porque Él ya estaba cuadrando la hora y el día desde mucho antes para que este tiempo se diera, y pudieras convencerte de que hay reposo, tranquilidad, ayuda, comprensión y paz en las Manos de Dios en medio de tus tribulaciones; muchas personas a causa de su tribulación, viven encerrados en ella de modo que no pueden levantar su cabeza y mucho menos hacer memoria de que la mano de Dios es poderosa para socorrerles.

Quizás fuiste sacudido por experiencias en estos últimos días que te han llevado a decaerte, desalentarte y hasta creer que todo está perdido, pero es tiempo de que puedas correr a los brazos de Dios, ya que en Él y sólo en Él podrás entender que en medio de tus tribulaciones no estás solo(a), sino que Dios, el Padre de padres, está a tu lado. Si hasta este momento habías afrontado la tribulación solo, qué tal si oramos e imploramos así el favor divino.
Padre Nuestro que estás en los cielos, en este momento me rindo a ti y clamo a ti porque Tú eres mi amparo, fortaleza y mi pronto auxilio en la tribulación; gracias te doy porque me recibes y camino confiado en que extiendes tu Mano para socorrerme y auxiliarme cuando más lo necesito, en el Nombre Poderoso de Jesús, Amén.

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