jueves, 13 de septiembre de 2012

¡No me acuerdo! - reflexión - vídeo

Una vez un ministro muy querido, tenía un secreto, enterrado por mucho tiempo en lo profundo de su corazón: el peso de un pecado.
Él había cometido ese pecado hacía muchos años durante su formación en el Seminario. Nadie sabía lo que había hecho pero él sabía que estaba arrepentido. Aun así, había sufrido remordimientos durante años, sin saber del perdón de Dios.
Una mujer en su iglesia amaba al Señor profundamente y afirmaba que tenía visiones en las que Jesús le hablaba.  El ministro, escéptico de sus afirmaciones, le pidió: “La próxima vez que hable con el Señor, ¿podría preguntarle cuál fue el pecado que su ministró cometió mientras estaba en el Seminario?”.  La mujer asintió.
Cuándo volvió a la iglesia unos días después el ministro le preguntó: “¿Le visitó?”  Ella contestó: “Sí”.
- “¿Y le preguntó qué pecado cometí en el Seminario?”
- “Sí”, respondió.
- “Bien, ¿qué le dijo?”
- Dijo: “no me acuerdo”.
Toda persona debe tener un lote especial en el cementerio donde enterrar las faltas de los amigos y familiares.
Efesios 4:32
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

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