jueves, 22 de marzo de 2012

Cuida bien de tus ojos


Había una chica ciega que se odiaba por ser ciega.
Odiaba a todos, excepto a su novio amoroso.
Él siempre estaba allí para ella. Un día ella le dijo a su novio, "Si sólo pudiera ver el mundo, me casaría contigo."
Un día, alguien donó un par de ojos para ella.
Cuando por fin retiraron el vendaje de sus ojos, fué capaz de verlo todo, incluyendo a su novio.
Él le preguntó: "¿Ahora que ya puedes ver el mundo, ¿quieres casarte conmigo? “ La niña miró a su novio y vio que era ciego. La apariencia de sus párpados cerrados la impresionó. Ella no se lo esperaba así.
La idea de mirarlo el resto de su vida así la llevó a negarse a casarse con él. Su novio la dejó entre lágrimas y días más tarde escribió una nota a ella diciendo: "Cuida bien de tus ojos, mi amor, porque antes de ser tuyos, fueron míos."
Así es como el cerebro humano trabaja a menudo cuando nuestro estatus cambia. Sólo unos pocos recuerdan cómo era la vida antes, y a quienes siempre estuvieron a su lado en las situaciones más dolorosas.

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