martes, 6 de noviembre de 2012

La Palabra Del Señor Permanecerá Para Siempre

Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y ésta es la palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada. 1 Pedro 1:25.
Todas las enseñanzas de los hombres, y los mismos hombres, pasarán como la hierba del campo; mas aquí se nos asegura que la Palabra del Señor es cosa muy distinta, porque permanecerá para siempre. Este Evangelio es una palabra divina, porque ¿qué palabra puede permanecer para siempre, sino la que el Dios Eterno nos habló?
Este Evangelio vive para siempre tan lleno de vida como cuando salió de la boca de Dios; tan poderoso para convencer y convertir, para sostener y santificar, como lo fue en los días de los milagros. Este Evangelio es inmutable; hoy no es hierba verde, y mañana heno seco; siempre permanece la verdad del inmutable Señor. Las opiniones cambian, pero la verdad certificada por Dios no puede cambiar, como no cambia el Dios que la pronunció.
Este Evangelio que nos anuncia la Palabra de Dios es un motivo de gozo, un fundamento sólido en el cual podemos apoyarnos con seguridad. "Perpetuamente" incluye la vida, la muerte, el juicio y la eternidad. ¡Gloria sea dada a Dios en Jesucristo por este divino consuelo! Aliméntate hoy y todos los días de tu vida de la palabra de Dios.
Hoy, La palabra de Dios permanecerá firme y para siempre en mi vida.
Señor, Gracias por darme de tu presencia a través de tu Palabra. Quiero abrazarla por la fe. Amén.

La Vasija de Misericordia - Reflexiones

El maestro estaba buscando una vasija para usar. En el estante había muchas. ¿Cuál escogería? Llévame, gritó la dorada. “Soy brillante, tengo un gran valor y todo lo que hago, lo hago bien; mi belleza y mi brillo sobrepasa al resto y para alguien como tú, Maestro, el oro sería lo mejor”.
El maestro pasó sin pronunciar palabra; él vio una plateada, angosta y alta; “ Yo te sirvo amado Maestro, vertería tu vino y estaría en tu mesa cada vez que comieras; mis líneas son agraciadas y mis esculturas son originales, y la plata te alabaría para siempre”.
Sin prestar atención el Maestro caminó hacia la de bronce. Era superficial, con una boca ancha y brillaba como un espejo: “ Aquí.. Aquí”- gritó la vasija. “Sé que te seré útil, colócame en tu mesa donde todos me vean”.
“Mírame”, gritó una copa de cristal muy limpia. “Mi transparencia muestra mi contenido claramente, soy frágil, te serviré con orgullo y sé con seguridad que seré feliz de morar en tu casa”.
Vino el Maestro seguidamente hacia la vasija de madera, sólidamente pulida y tallada: “Me puedes usar Maestro amado, pero úsame para las frutas dulces y no para el insípido pan”. 
Después el Maestro miró hacia abajo y fijó sus ojos en una vasija de barro, vacía, quebrantada y destruida; ninguna esperanza tenía la vasija de que el Maestro la pudiera escoger para depurarla y volverla a formar, para llenarla y usarla.
"¡Ah!, esta es la vasija que he deseado encontrar, la restauraré y la usaré, la haré toda mía”. “No necesito la vasija que se enorgullezca de sí misma, ni la que se luzca en el estante, ni la de boca ancha, ruidosa y superficial, ni la que demuestre su contenido con orgullo, ni la que piensa que todo lo puede hacer correctamente, pero sí esta sencilla vasija llena de mi fuerza y de mi poder”. Cuidadosamente el Maestro levantó la vasija de barro; la restauró y purificó y la llenó ese mismo día. Le habló tiernamente diciéndole: “Tienes mucho que hacer; solamente viértete en otros como yo me he vertido en ti”.
Y mientras leía y meditaba en estas palabras recordé que soy simplemente una vasija que por misericordia Dios me ha llenado. Por lo tanto, no debo olvidar que sigo siendo la vasija de misericordia, para que el orgullo no se eleve por encima de mi corazón y termine perdiendo fácilmente lo que por misericordia he recibido. 
“Señor: Para mostrar tu amor y tu misericordia, un día tomaste mi vida quebrantada, inútil, destruida y tristemente deshecha, pero en tus manos toda mi existencia cambió. Hoy. soy lo que soy sólo por misericordia. Ayúdame en este día a no creerme la vasija de cristal, de oro o de plata, sino recordar en mi diario caminar que soy simplemente una vasija quebrantada, mas en tus manos restaurada.
Romanos 9:22-23
“ Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria”.

Comprometidos con la visión de Dios - vídeo

¿Qué es la visión?
Es la revelación del plan y el propósito de Dios para una persona, una iglesia o una casa.
Una persona puede decir que obtiene visión cuando Dios le revela qué hay que hacer. Por consiguiente Él nos revela a dónde nos tenemos que dirigir, nos da instrucciones específicas para poder introducirnos y nos revela el plan y el proyecto que tiene para con nosotros en ese lugar.
Para poder establecernos y tener el propósito de Dios, es importante tener un padre, iglesia y visión. Jamás podremos estar sin ninguno de éstos.
Tenemos que estar unidos a personas que tengan visión. Un jefe de hogar es indispensable que tenga esto.

¿Qué produce la visión en la vida de uno y en la Iglesia?

Trae consigo: Orden,  Metas,  Éxito,  Prosperidad, y propósito.
Cuando tenemos visión vamos a tener la revelación de Dios, con el que, al tener orden, vamos a poder fijar metas personales, como también las fijará la Iglesia; por consiguiente tendremos éxito en lo que hagamos, que era el propósito de Dios desde un principio para nuestras vidas.
La visión funciona bajo un gobierno
Todo lo que Dios quiere hacer en la Tierra lo hace a través de sus hijos, a los que da propósitos específicos.
Hebreos 3:4
“Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.”
Cuando recibimos un proyecto de parte de Dios para nuestras vidas o para la Iglesia, es necesario expresarlo y hacerlo fluir libremente. Como resultado, él mismo llevará su estilo y manera de hacer las cosas.
Números 11:16-17
“Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo”.
Es importante que estemos apegados al ADN de nuestro líder. Para poder llevar a cabo todo lo que Dios tiene para nosotros.

¿Qué impide llevar a cabo la visión?

1- La resistencia al cambio
Hay personas que no quieren cambiar su forma de pensar y trabajar; no quieren ser incomodadas en su manera de vivir. Se aferran a los viejos patrones y no quieren ver las cosas nuevas que Dios está haciendo.
Marcos 2:22
“Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.”
2-  El conformismo
Cuando un creyente está conforme con el nivel espiritual en que se encuentra, llega a un punto en el que ya no le interesan las almas, ni conocer su llamado, ni cumplir la voluntad de Dios; se conforma con lo que tiene y no le importan los demás, ni las multitudes, ni la multiplicación, nada.
3- El miedo a pagar el precio de cumplir la visión
Hay un sinnúmero de creyentes que sienten miedo de comprometerse con una visión, porque creen que les demandará mucho trabajo.
Lucas 14:16
“Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.”
Temen que esto destruya su familia por el tiempo que hay que invertir en ello; tienen miedo de desviarse al fanatismo; sienten temor ante la posibilidad de llegar a ser el tipo de creyente y líder que Dios desea.
4-  La comodidad (y equivocación) de aferrarse a las cosas de la tierra más que a las de Dios.
Mateo 6.33
“Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.


Dios también disciplina - Devocional

Yo soy un fiel defensor de que Dios es puro amor y misericordia, pero eso no significa que en un momento determinado ese mismo Dios lleno de Amor, precisamente por el mismo amor que nos tiene, nos discipline.
La Biblia dice: “Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor ni te enojes cuando te corrige. Pues el Señor corrige a los que ama, tal como un padre corrige al hijo que es su deleite.” Proverbios 3:11-12 (Nueva Traducción Viviente). En pocas palabras, Dios también puede corregirte y esa corrección a veces puede ser dolorosa y puede causar que nos enojemos o que la rechacemos, pero si Dios nos va a disciplinar o a corregir siempre será por nuestro bien.
Tengo dos hijos, Valentina de un año y cuatro meses y Uziel de cuatro años y cuatro meses. Uziel se porta muy bien, su comportamiento es ejemplar pero, a pesar de su buen comportamiento, a veces he tenido que disciplinarle, quizá no con golpes o varas, pero sí con ciertas prohibiciones que me han dolido en el corazón hacerlo, pero que lo he soportado por amor a él para que sea un hombre de bien en el futuro.
No voy a dudar de que siempre que corrijo a mis hijos en algo me duele el corazón como no tienen ni idea, Les amo tanto que no querría tomar ciertas decisiones, pero comprendo, al mismo tiempo, que si no lo hago, lejos de hacerles un bien les haré un mal y no estaré cumpliendo con mi papel de padre. Así que, aunque me duela y no quiera hacerlo, a veces tengo que disciplinar o corregir a mis hijos; quizá ellos no lo entiendan y lloren en algunas ocasiones, pero sé que ese momento de corrección quedará en sus mentes, para que la próxima vez que hagan algo indebido piensen en la consecuencia que tendrá.
Pienso que a Dios quizá le duela a veces corregirnos de formas que nosotros sentimos que son dolorosas pero, aún con el dolor de su corazón, lo hace porque sabe que es lo mejor para nosotros, porque sabe que hay limites y que esos limites al ser sobrepasados pueden llevarnos a la perdición. Por eso Dios, aunque no quisiera hacerlo, nos corrige o nos disciplina y lo hace por amor, por nuestro bien, por un  futuro mejor para nosotros.
Quizá las últimas semanas has sentido la corrección de Dios en tu vida, quizá ibas por el camino equivocado y has sentido como Dios ha tensado la cuerda con la que te tiene amarrado, para no dejarte ir lejos del limite establecido. Como dice la Palabra:“Con lazos de ternura, con cuerdas de amor, los atraje hacia mí; los acerqué a mis mejillas como si fueran niños de pecho; me incliné a ellos para darles de comer” Oseas 11:4.
Paradójicamente, deberíamos sentirnos contentos cuando Dios nos corrige o nos disciplina, porque cuando lo hace está mostrando su interés por nosotros y nos está preparando para ser mejores hijos de Él.
No te enfades con Dios por su disciplina, no pienses que no te ama sólo porque a veces te corrige, y si la corrección o disciplina del Señor duele, entonces ¡mejor!, porque estoy seguro que la próxima vez que vayas por el camino equivocado recordarás la corrección que recibiste del Señor la última vez que decidiste ir de esa forma.
Si hay alguien que realmente te ama, ese es DIOS, y Él hará cualquier cosa para hacer de ti una persona de bien, un buen hijo de Él.  Para que seas alguien que refleje la imagen de Dios en tu vida, y si lo que se necesita para ello es corrección o disciplina no lo pensara dos veces, lo hará porque, en primer lugar sabe que eres lo suficientemente fuerte para soportarla, y en segundo lugar porque esa disciplina o corrección te hará tanto bien que no volverás a ser el mismo.

¡ACEPTA LA DISCIPLINA DEL SEÑOR TANTO COMO ACEPTAS SU AMOR INCOMPARABLE!

Monterroza

Por el Sueño de Dios -Vídeos cristianos

Hay alguien aquí, 
que está siendo tocado por el Sanador.
Hay alguien allí,
 que se está levantando de su depresión
.
Hay una mujer
 que ha soñado a sus hijos en casa otra vez
 y esta vez te será porque ese también
 es el sueño de Dios.
Un niño ya ve,
 y el que no caminaba ya empieza a correr, 
el cáncer se va,
 y el que antes no hablaba ya empieza a gritar
, a un lado de Dios
 arrancarle a este mundo lo que me robó,
 este es el día de restitución
 por el sueño de Dios.
Por el sueño de Dios, 
el oprimido es libre,
 y el que no tiene ahora tiene mucho 
y el que es débil se hace fuerte,
 por el sueño de Dios
 los cielos son abiertos,
 y al que le cree todo le es posible 
y en su nombre ya está hecho, 
por el sueño de Dios.
Levántate hoy
, deja a un lado las dudas que Cristo está aquí
, atrévete a ir 
a tocar el borde del manto del Rey,
 que en Él hay poder 
y poder de Él saldrá cuando sienta tu mano cargada
 de fe en que Él lo va a hacer, 
si le puedes creer.
Por el sueño de Dios, 
el oprimido es libre,
 y el que no tiene ahora tiene mucho 
y el que es débil se hace fuerte,
 por el sueño de Dios
 los cielos son abiertos,
 y al que le cree todo le es posible 
y en su nombre ya esta hecho.
Por sus heridas yo sano fui,
 por su vida que hoy estas allí,
 Él fue el primero que contigo soñó,
 para hacerte libre de esa maldición
.
Él hace ríos en la sequedad,
 mueve montañas en la adversidad,
 si alguien le cree nunca tropezará, si alguien le busca Él le responderá.
Por el sueño de Dios, 
el oprimido es libre,
 y el que no tiene ahora tiene mucho 
y el que es débil se hace fuerte,
 por el sueño de Dios
 los cielos son abiertos,
 y al que le cree todo le es posible 
y en su nombre ya está hecho. Por el sueño de Dios.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Todo se lo debo a Él - vídeo

Mi despertar y mi atardecer 
Todo se lo debo a Él 
Si en mi vivir no existiera Él 
No se que sería de mí
Porque todo se lo debo a Él 

CORO: 
Todo se lo debo a Él 
Todo se lo debo a Él 
Mi vida y sustento 
Mi fuerza y esperanza 
Todo se lo debo a Él 

Si en mi aliento Dios no fuera el viento 
Cómo podría vivir 
Y si de mi corazón no fuera el centro 
Habría un vacío en mí 
Y es que todo se lo debo a Él 

CORO  

Todo se lo debo a Él 
Todo se lo debo a Él 
Mi caza y mi familia y todas mis canciones 
Todo se lo debo a Él

                                                                                 

El Espíritu y el Propósito de Dios - devocional

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”
Ezequiel 36:26-27
Dios es Espíritu, y como hijos formados a su imagen y semejanza tenemos un espíritu amén de Su Espíritu Santo que nos guía, nos limpia y nos transforma; en realidad esta es la obra de Dios, nuestro Padre celestial, y la hace a través del Espíritu Santo; toda la obra de Dios conlleva un mismo propósito: restaurar la vida espiritual en el hombre, devolver al espíritu el gobierno de la vida del hombre; sujetar nuestro ser (cuerpo, alma y espíritu). Imaginemos que en la vida del hombre hubo un golpe de estado y que el que gobernaba era el espíritu, el cual estaba en perfecta armonía y comunión con Dios a través de su Espíritu, (recordemos que con nuestro espíritu nos comunicamos con Dios, con el cuerpo con el mundo y el alma se comunica con los dos, tanto con el mundo como con el Espíritu.), y que este golpe de estado sucedió allá en el Edén o El Paraíso en el momento de la caída.
Pero Dios no se olvidó ni se quedó quieto viendo cómo el dictador poco a poco se fue apoderando de su Creación y de la mente de sus hijos, y fue entonces cuando envió a Jesucristo a rescatar lo que se había perdido y a revelar la verdad acerca del reino de los cielos; pero esa verdad pasó y fue posible gracias a la cruz, y es por medio de la cruz como Dios puede restablecer la vida espiritual en el hombre;  mas Dios es un caballero y no obligará a nadie a tomar su cruz, porque para ello nos dio libre albedrío, una voluntad propia, que es una facultad del alma, y sólo si nosotros deseamos y amamos a Dios con todo nuestro corazón y anhelamos su gobierno, ese gobierno puede restablecerse. Sólo puede restablecerse bajo las siguientes  condiciones.
  1. Morir al pecado; renunciar a él, tener la firme convicción de no pecar, pues el pecado es lo que separa al hombre de Dios y para ello Dios ha puesto en nosotros un espíritu nuevo, su Espíritu, y un corazón de carne. Sólo con su ayuda podemos ser obedientes a su Palabra cumpliéndola.
  2. Tomar nuestra propia cruz; sacrificar nuestro yo y comenzar a confiar en Dios, porque puede que seamos muy activos y tengamos muy buenas intenciones, pero mientras actuemos con nuestra propia fuerza el espíritu seguirá cautivo; es decir, rendirle al Señor todo nuestro ser, (espíritu, alma y cuerpo) con la confianza de que Él puede hacer en nosotros su perfecta voluntad para nuestra vida; sin temor y en completa obediencia, reconociendo al Señor en todos nuestros caminos.
  3. La vida espiritual, al igual que la vida anímica y física, se fortalece a través del ejercicio, ejercitándose cada día, y para ello es necesario conocer verdaderamente a Dios, no sólo como creador, sino como Padre, como nuestro amoroso Padre y querer tener una relación con Él, serle obedientes, sumisos y aceptar su voluntad sobre nuestra vida.
Para conocer más de Dios es necesario conocer más acerca de nuestro espíritu y de Su Espíritu; las leyes del Espíritu Santo y cómo nuestra mente puede ayudar a nuestro espíritu. Nuestro espíritu es simplemente eso, no tiene substancia, no tiene personalidad, es invisible y existe independiente, aunque ligado a nuestra alma y cuerpo; las funciones del espíritu pueden resumirse en tres, aunque no son las únicas: la intuición, la comunión y la conciencia. Andar según el espíritu es andar conforme a estas tres funciones.
El hombre es comparado con el Templo Santo y nuestro espíritu con el Lugar Santísimo y podemos comparar la intuición, la comunión y la conciencia con el arca que estaba en el Lugar Santísimo.
(1) La Ley de Dios estaba en el arca y les indicaba a los israelitas lo que debían hacer o no. Dios se revelaba a sí mismo y Su voluntad por medio de la ley; después de Cristo y de que Dios pusiera en nosotros un espíritu nuevo y Su Espíritu Santo está en nuestro corazón, Dios se da a conocer y nos revela su voluntad por medio de la intuición.
(2) Sobre el arca estaba el propiciatorio, sobre el cual estaba la sangre rociada; ahí Dios manifestaba Su gloria y recibía adoración. De la misma forma, el espíritu de cada persona, redimido por la sangre de Cristo, fue regenerado y adora a Dios en espíritu y en verdad y tiene comunión con Él.
(3) El “arca del testimonio” y los mandamientos que contenía presentaban a los Israelitas el testimonio de Dios; si ellos cumplían la ley, las dos tablas que yacían en el arca los aprobaban; si no, los 10 mandamientos desde el arca les acusarían silenciosamente. Ahora, Dios, con su propia mano y puño, escribe en la tabla de nuestro corazón las leyes. Y nuestra conciencia, como la conocemos, para que dé testimonio de nuestra conducta, aprueba lo que concuerda con la voluntad de Dios y condena lo que no concuerda con ella.
Así que ya no tenemos excusa ni justificación para el pecado. Fuimos rescatados y redimidos por Cristo y estamos siendo restaurados con el poder de Su Espíritu; Dios no nos demandará cuentas por leyes humanas sino divinas, y será nuestra propia conciencia la que nos delatará si hemos pecado y no nos arrepentimos y cambiamos. La conciencia es esa vocecita que todos conocemos y que nos dice cuándo algo está mal, cuándo debemos pedir perdón, cuándo debemos restaurar una relación o cuándo nos muestra nuestra verdadera condición.
El hombre debe aprender a conocer su espíritu, su movimiento, su manifestación, para poder actuar conforme a él; el espíritu tiene momentos de actividad y momentos de inactividad, pero debemos estar atentos; el espíritu debe estar libre, moverse con libertad y no estar sujeto al alma o al cuerpo (a los sentidos), y para ello es necesario que nuestra mente se tranquilice; se calme de su mucha e incesante actividad centrada en el mundo; entonces seremos verdaderamente en Cristo y  comenzaremos a percibir la presencia de su Espíritu y sus movimientos, y detectaremos su voluntad, que es la voluntad de Dios, porque actúa según la intuición, la comunión y la conciencia; pero también nuestra mente puede ayudar a activar nuestro espíritu, si este se encuentra inactivo, y le puede ayudar a activarse por medio de la oración, de la alabanza y de sus pensamientos, cuando éstos están centrados en Dios, en Su Palabra, en Sus promesas; así es como percibiremos la libertad que tenemos en el Espíritu, en Cristo y los frutos del Espíritu (amor, paz, paciencia, benignidad, gozo, bondad, fe, mansedumbre y confianza) y contra estas cosas no hay ley, porque no están sujetas a la ley, no pertenecen al mundo, ni al cuerpo,  pertenecen al Espíritu.
Mi deseo, como el deseo de David en este Salmo, es que Dios cree en nosotros un nuevo espíritu y nos sujete a Su Espíritu, para que podamos tener una vida espiritual conforme a su Perfecta voluntad.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio. Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu Santo Espíritu.”

Salmo 51: 10-11

Mi día - vídeo Jesús Adrián Romero

Para todos aquellos que inicialmente no pudieran ver ni oír el vídeo por problemas de copyrait, aquí lo tienen  de nuevo con su letra
Perdón y gracias a todos.
M.G.L.

Un nuevo día empezó
y Tú a mi lado estás
a donde iremos hoy
qué
 me platicarás
Ayer se fue veloz
y no hay mañana aún
Te entrego mi atención
sólo me importas Tú
Quiero darte mi día
que mi vivir sea una melodía
para ti
Quiero ser tu alegría
y caminar juntos todo el día
y reír
Te doy mi devoción
mis horas bajo el sol
no hay planes para hoy

Mi agenda se perdió
Mis pasos seguirán tus pasos
al andar
Deleite me dará
hacer tu voluntad
Quiero darte mi día
que mi vivir sea una melodía
para ti
Quiero ser tu alegría
y caminar juntos todo el día
y reír
Quiero darte mi día
que mi vivir sea una melodía
para ti
Un nuevo día empezó y tu
A mi lado estás

Infeliz, Pobre y Ciego - Crecimiento personal - vídeo

Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos. Paulo Coelho
¿Alguna vez has estado en el valle de los miserables? Las personas que habitan en este valle se sienten infelices, pobres y ciegos. Estas personas no disfrutan la vida, viven amargados, son tan pobres que no pueden ofrecer ni una sonrisa y tan ciegos que no ven nada, están tan cegados que no alcanzan a ver todo lo bueno que Dios tiene para ellos. Quien camina en este valle camina en medio de lodo y parece que cada paso que da le lleva al hundimiento en sus relaciones, en sus negocios, en su vida; a esta persona le cuesta coger vuelo, le cuesta elevarse.
Me atrevo a preguntarte ¿eres feliz? Seguramente me dirás: sí, soy feliz, tengo a Cristo en mi corazón, y sabes... yo no voy a dudar de que tengas a Cristo en tu corazón. Me encanta que seas feliz y ahora te preguntaría: ¿estás satisfecho con tu vida?, ¿estás viviendo la vida que Dios diseñó para ti? o ¿estás viviendo la vida sintiéndote triste, miserable, ciego y sin propósito?
Si hoy estás leyendo este artículo es porque andas buscando la felicidad plena, porque quieres más de la vida, porque no estás satisfecho contigo mismo, sabes que hay algo más y no sabes como lograrlo. Hay muchas personas que cuando llega el mes de diciembre se deprimen enormemente porque no han podido lograr sus sueños, viven pensando que se ha ido otro año y siguen en el mismo lugar sin tener lo que querían, sus sueños los ven demasiado lejos por lo que desean que este mes no llegue. Tú no eres de esas personas porque a partir de hoy estás tomando la dirección que te lleva a la felicidad, ya que has decidido poner en el Señor todos tus sueños.
Tú puedes decir hoy como el Salmista: “Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios.” Salmo 40:1-3.
Creo que tú eres de aquellos que están agradecidos por la vida, que tienen y experimentan buenos momentos en la vida, sin embargo sabes que algo te falta. Sabes que tienes todo el potencial y todas las oportunidades para ser feliz pero no lo sientes, sobre todo cuando ves que hay cosas que no están funcionando bien en algún área de tu vida. ¿Está tu vida en equilibrio? ¿Cómo estás en tus relaciones? ¿Cómo estás con tus metas? ¿Estás postergando tus sueños?
La felicidad no es un accidente. No es un sentimiento, la felicidad es algo que tú eliges. ¡Elige ser feliz hoy y alegrar a otros!
La felicidad no va a llegar a tu vida por lo que te pase o por medio de una varita mágica, sino que viene por lo que pasa internamente, por lo que pasa dentro de ti. No es algo que tú sientas, es cuestión de elección.
Tú puedes elegir quién quieres ser; recuerda que Dios te ha dado el poder de elegir, te ha dado el libre albedrío, tú puedes elegir ser la mejor versión de ti mismo, la que te entusiasme ser. ¿Quién quieres ser? Tú comienzas a vivir a partir de esa persona que quieres ser.
¿Si no fueras tú mismo, quién te gustaría ser?
Muchos no son felices porque no saben quienes son y están tratando de vivir una vida copiando a otros, o siguiendo los estándares del mundo, o de los medios de comunicación de que para ser feliz necesitas una tarjeta de crédito o mucho dinero, o necesitas ser famoso o poderoso.
Cuando tú sabes quién eres puedes ser auténtico en pensamiento, palabra y acción. Jesús era auténtico porque sabía quién era, sabía cual era su misión y su vida no era llevada por las circunstancias. Jesús no vivía en la excusa, vivía comprometido con su propósito. Como dice un autor, tú naciste original, no mueras como una copia. Así que para ser feliz necesitas encontrarte con tu diseño y comenzar a elevarte hacia las alturas. Si quieres ser feliz no debes esperar a que las cosas cambien, a que las cosas mejoren, no tienes que esperar otro año y comenzar con la canción: “año nuevo, vida nueva, más alegres los días serán…”
Para ser feliz debe gustarte lo que estás haciendo.
¿Lo que estás haciendo te gusta? ¿Te hace feliz? Si respondiste sí, te felicito.
Si respondiste no, es hora de cambiar lo que estás haciendo porque no te está llevando a ninguna parte. Es hora de cambiar lo que está dentro de ti; lo que te hace infeliz en realidad no son las cosas que están afuera, lo externo, sino la frustración interna. Es tiempo de tomar decisiones, tiempo de ir tras una vida extraordinaria, tiempo de elevarse.
¡Elige ser feliz hoy y tu vida cambiará! Tú puedes dejar de ser infeliz, pobre y ciego. Esto se aprende y tú debes dar el próximo paso de buscar la ayuda de personas que te ayuden a ver aquellas cosas que no estás viendo.
Pedro Sifontes