viernes, 15 de mayo de 2020

Hoy… Doy Gracias a mi Cristo

Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Efesios 5:20.
Hoy cuando me levanté, escuché en el patio de mi casa los pájaros cantar alegremente mientras el sol bañaba con su manto toda la creación. Aún en mi cama, escuché el trinar de las aves, y salió de mi corazón como un murmullo lleno de admiración, la expresión- GRACIAS SEÑOR POR TODO LO QUE HOY ME DAS. Y entonces recordé las palabras de aquella poesía que dice:
Gracias Doy a Mi Cristo - YouTube«Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco. Y en el alto cielo su fondo estrellado y en las multitudes los seres que yo amo».
«Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me ha dado el sonido y el abecedario. Con él las palabras que pienso y declaro. Madre, amigo, hermano, y luz alumbrando, la ruta del alma del que estoy amando».
«Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me ha dado la marcha de mis pies cansados. Con ellos anduve ciudades y charcos. Playas y desiertos, montañas y llanos. Y la casa tuya, tu calle y tu patio».
«Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me dio el corazón que agita su marco, cuando miro el fruto del cerebro humano, cuando miro al bueno tan lejos del malo, cuando miro el fondo de tus ojos claros.»
«Gracias a mi Cristo que me ha dado tanto. Me ha dado la risa y me dado el llanto. Así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es mi mismo canto. Y el canto de todos que es mi propio canto». 
"Gracias a mi Cristo. Gracias a mi Cristo. Gracias a mi Cristo. Gracias a mi Cristo."
Hoy, no quiero perder el agradecimiento, porque si pierdo el agradecimiento mi corazón se llenará de queja, quebranto, protesta y llanto. Quiero levantar mi frente y observar todas las pequeñas cosas que Dios me muestra y me regala. Si, hoy encontraré sin duda muchas angustias y problemas pero antes de poner mis ojos en ellos, quiero poner mis ojos en los regalos que Dios me ha dado y poder expresar como el poeta. "Gracias a mi Cristo".
Mucho camino por recorrer tendré hoy, pero en la orilla veré las pequeñas flores que parecen saludarme y decirme que "Dios nos ha puesto aquí para alegrar tu camino". Ya habrá tiempo suficiente para ver las piedras y charcos del camino, pero antes de eso, quiero ver los pequeños detalles que me harán cantar la nota de agradecimiento al creador.
Gracias Señor. Tu amor es tan especial que cada día lo puedo sentir en las pequeñas y en las grandes demostraciones de tu bondad. ¿Cómo olvidarme hoy de tu bondad y tu amor? Déjame elevar ante ti esta nota de agradecimiento. Gracias Señor, recibo con gozo todas estas muestras de tu bondad, y quiero no solo disfrutarlas sino también compartirlas con otros. No quiero hoy contaminar las vidas de otros con lamentos y quejas, quiero llevarles la nota de agradecimiento que tanto han anhelado escuchar. Amén.

Pedro no se ahogó

La mayoría conocemos la historia de Jesús caminando sobre las aguas y Pedro hundiéndose por haber dudado, pero vamos a detener la historia en un momento importante de ese acontecimiento.
Recordemos un poco; los discípulos vieron a Jesús andando sobre las aguas y creyeron que era un fantasma. Pedro, en medio de su duda, le dijo a Jesús que ordenara que pudiera caminar hacia Él y Jesús lo hizo. Luego, la parte que más conocemos; Pedro dudó y comenzó a hundirse gritando, pidiendo ayuda para que Jesús lo salvara porque se hundía. Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él y le dijo: !Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron a la barca, se calmó el viento. Mateo 14:31,32
pedro no se ahogoEse momento exacto en el que después de tanta duda y poca fe Pedro se hundía, lo podemos ver como una escena en la que por su mente pasaba lo peor. Pero Jesús estaba ahí, extendió su mano y lo sacó del agua, lo llevó a la barca y calmó el viento. En solo un instante cambió el panorama, los momentos de angustia de Pedro los transformó en calma y seguridad.
A veces nosotros nos encontramos como Pedro; sabemos de Dios y las cosas que puede hacer, pero nuestras situaciones, problemas o necesidades nos hacen dudar y sentir que nos hundimos; en ocasiones las cosas que pasamos son tan fuertes que sentimos que nos estamos hundiendo, que no podemos controlar la situación, que el mar de problemas va a ahogarnos, pero olvidamos que Dios está ahí a nuestro lado, listo para socorrernos.
¿Hasta dónde has sentido que los problemas parece que te ahogan, que te hundes o que necesitas urgentemente la ayuda de Dios? Dios espera que recapacitemos y no olvidemos nunca que Él está siempre ahí, que reaccionemos con fe a todas las dificultades por fuertes que sean.
Tal vez de la historia de Pedro solo recordamos o pensamos en cómo se hundía por dudar, pero es importante y muy bueno recordar lo que también sucedió aquel día; Dios le mostró que no lo había dejado solo y lo sacó del peligro de ahogarse, le extendió su mano y lo aseguró en la barca. Quizá otra persona hubiera dejado hundirse a Pedro por dudar o por ofenderlo al tener tan bajo nivel de fe, pero el corazón de Dios está lleno de misericordia y amor.
Pedro sintió temor, angustia, desesperación al verse en medio del mar y sintiendo como se hundía por su falta de fe, algo muy parecido a cuando nos encontramos en problemas; pero Jesús estaba ahí, con todo bajo control y esperando solo que creyera, tal como lo hace siempre con nosotros. Solo recuerda que Pedro por más que sintió hundirse, y aun a pesar de sus dudas, no se ahogó.

Dios no pone pruebas que no podamos soportar, solo hace que con cada una crezca nuestra fe, nuestra relación con Él. Si tú sientes que te hundes en el mar de tus problemas, solamente recuerda que tienes que creer, que Dios está a tu lado y no va a dejar que te hundas. Aunque tu fe esté siendo desafiada y los tiempos a veces sean duros, Él está ahí, observándote y listo para socorrerte y llevarte a la barca mientras calma el viento que te azota. Solamente ten fe.

Diré Gracias por todo Papá

Lavaré en inocencia mis manos, y así, Jehová, andaré alrededor de tu altar, para exclamar con voz de acción de gracias y para contar todas tus maravillas. Salmo 26:6-7
Resultado de imagen de Diré Gracias Por Todo Papá
En medio de fuerzas y acontecimientos demasiado grandes para que nosotros solos forcejeemos con ellos, se nos presenta un mensaje intimidatorio de aislamiento. Empequeñecidos frente al tamaño del universo, frente a la incertidumbre del futuro y las necesidades de comida y amistad, somos como ese estudiante de primer año de bachillerato que acaba de cambiarse de ciudad, y está de pie frente a su nueva escuela el primer día de clases, sin conocer a nadie.
Nos espera cualquier cosa. Y ahí es cuando queremos saber con certeza que no estamos solos. Adorar es una forma de agradecer al Señor por estar con nosotros más cerca de lo que cualquier otro amigo podría estarlo alguna vez.
En el corazón mismo de la adoración y la alabanza está la acción de gracias, gratitud al Señor por todo lo que ha hecho y por todo lo que es. Con la adoración reconocemos la mano del Señor en nuestra vida y le decimos cuán contentos estamos por ello. Es sencilla y espontánea, como las gracias expresadas a un padre por un niño que acaba de pescar su primer pez:
“Gracias por traerme a pescar, papá.”
Hay tanto dentro de estas palabras atesoradas durante años por el padre, que se convierten en el punto culminante del viaje.
La adoración no es el reconocimiento de un desconocido; es el agradecimiento de un niño para quien el padre ha dispuesto y hecho muchas otras cosas. Aunque el niño en realidad nada sabe sobre las preparaciones para el viaje, mucho menos para la vida diaria en el hogar una vez que hayan regresado; el padre considera ya las simples gracias como la suficiente recompensa por todo. Casi ninguna otra cosa puede hacer que un padre se sienta tan exitoso en su vida.
Así es como Dios recibe nuestra adoración. Es como decir: “Gracias, Papá. Te amo”. Aunque posiblemente nuestra adoración no abarque todo lo que el Señor es o todo lo que ha hecho por nosotros, Él la recibe como Su honra más preciada.
Los ángeles claman en adoración majestuosa todo el tiempo, pero al Señor le encanta el sonido de nuestra simple adoración más que todos los himnos angelicales que pudieran cantarse alguna vez.
Hoy te diré gracias Papá por todo lo que has hecho por mí.
Señor, Tú eres mi padre y puedo decirte en este día: “Gracias Papá por amarme y darme oxígeno cada día, por tu amor incomparable y las flores de cada primavera. En el nombre de Jesús. Amén.

martes, 12 de mayo de 2020

¿Cuándo se llevará a cabo la resurrección?

Resultado de imagen de ¿Cuándo se llevará a cabo la resurrección?La Biblia afirma que la resurrección es una realidad y que esta vida no lo es todo. La muerte es el final de la vida física, pero no es el fin de la existencia humana. Muchos creen, erróneamente, que hay una resurrección general al fin de los tiempos. Sin embargo, la Biblia enseña que no habrá una resurrección, sino dos, la resurrección de los justos y la de los injustos (Daniel 12:2; Juan 5:28-29). Unos serán resucitados a la vida eterna en el cielo y otros a la condenación eterna en el infierno.

La resurrección de Jesucristo está documentada en cada uno de los cuatro evangelios (Mateo 28; Marcos 16; Lucas 24; Juan 20), mencionada en varias ocasiones en los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1:22; 2:31; 4:33; 26:23), y también en las epístolas (Romanos 1:4; Filipenses 3:10; 1 Pedro 1:3). Se da mucha importancia a la resurrección de Cristo en 1 Corintios 15:12-34, que registra que más de quinientas personas vieron a Jesús en una de Sus apariciones posteriores a Su resurrección. La resurrección de Cristo es la "primicia" (1 Corintios 15:20, 23); es decir, es el primero de la resurrección a la vida eterna. La resurrección de Cristo es la garantía para cada cristiano, de que él o ella también será resucitado. También es la base de nuestra certeza de que todas las personas que han muerto, resucitarán un día para enfrentar un juicio justo e imparcial por Cristo Jesús (Hechos 17:30-31).

La próxima resurrección a la vida eterna será la de los creyentes del Nuevo Testamento. Ocurrirá en el arrebatamiento de la iglesia. Todos aquellos que han depositado su confianza en Jesucristo, durante la era (edad) de la Iglesia, y que murieron antes del arrebatamiento, resucitarán. El Apóstol Pablo explicó que, cuando Jesús venga a llevarse a Su iglesia, los muertos en Cristo resucitarán primero y, luego, todos los cristianos que estén vivos en ese momento serán transformados y recibirán un cuerpo con la naturaleza de la resurrección (1 Corintios 15:50-58).

¿Cómo es Dios?

Resultado de imagen de ¿Cómo es Dios?
¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Job 11.7

¿Quién es Dios? ¿Cómo es? ¿Podemos siquiera comenzar a entenderlo?

Si se está haciendo estas preguntas, bienvenido al club. Todos nos hemos hecho estas preguntas en algún momento, en voz alta o en nuestro corazón, porque no podemos mirar el mundo a nuestro alrededor sin preguntarnos cómo fue su creación y quién es su Creador. Así como un reloj tiene que tener un diseñador, este universo tan preciso tiene un Gran Diseñador. Lo llamamos Dios. Su nombre es bien conocido por toda la raza humana. ¿Pero cómo es Dios?

La respuesta es realmente sencilla: Dios es como Jesucristo. Somos la razón por la que Dios vino al mundo en la forma de un hombre llamado Jesús. Él hizo que Dios fuera accesible para nosotros, y se convirtió en nuestro Redentor. Y cuando Jesús regresó al cielo, envió al Espíritu Santo para morar en nosotros los que creemos en Él.

DIOS SE REVELA A NOSOTROS

Dios se ha revelado a nosotros en el libro llamado la Biblia. Leyendo la Biblia con mucho cuidado y regularidad, podemos descubrir cómo es Dios.
Así como un diamante tiene muchas facetas, así también hay muchos y distintos aspectos de Dios. Pero vamos a ver solo cuatro de sus atributos más significativos.

Dios es Espíritu

Primeramente, la Biblia declara que Dios es espíritu. Una vez, hablando con una mujer junto al pozo de Sicar, Jesús hizo esta sencilla declaración: Dios es Espíritu» (Juan 4:24).
¿Qué imagen trae a su mente la palabra espíritu? ¿Piensa en una especie de vestigio de vapor que flota a la deriva en el aire? ¿Es espíritu solo una nada sin forma? ¿Es eso lo que Jesús quería decir en cuanto a Dios?

¡No realmente! Espíritu significa sin cuerpo. Es más, es lo opuesto al cuerpo. Sin embargo es real.

Este concepto infinito es difícil de entender con nuestras mentes finitas. Es como tratar de explicar la envergadura, majestuosidad e imponente grandeza del océano a una persona que nunca ha visto un caudal de agua más grande que un charco lodoso. ¿Cómo puede esta persona comprender las profundidades insondables, la vida misteriosa, el poder creciente, el movimiento incesante, la inclemencia terrible de un océano tormentoso o la belleza desbordante de un océano en calma? ¿Cómo puede uno lograr que esa persona crea que tal maravilla existe?

Dios no se limita a cuerpo, forma o demarcaciones. Porque no tiene limitaciones, Él puede estar en todas partes a la misma vez. Puede oírlo todo, verlo todo y saberlo todo.

Nosotros no podemos hacer nada de eso, así que tratamos de limitar a Dios y hacerlo como nosotros. Negamos su poder de hacer cosas que nosotros no podemos hacer. Pero que lo digamos no quiere decir que sea cierto. ¡Dios no tiene límites! No hay límites a su sabiduría, su poder, su misericordia o su amor. No podemos limitar al Dios que nos hizo a nosotros y a nuestro mundo, así como una gota del océano no puede limitar al océano. Dios no tiene límites.
Dios es una Persona

Segundo, la Biblia revela a Dios como una Persona. A través de toda la Biblia se dice "Dios ama"Dios dice", "Dios hace". Todo lo que atribuimos a una persona se atribuye a Dios. Una persona es alguien que siente, piensa, desea y tiene todas las expresiones de la personalidad.

Nuestra mente finita no puede concebir a una persona que no sea de carne y hueso. Sabemos que nuestras personalidades no siempre estarán investidas de los cuerpos que ahora habitan, pero nos cuesta trabajo aceptarlo.

Dios no está limitado por un cuerpo, sin embargo es una persona. Él siente, piensa, ama, perdona, empatiza con los problemas y las tristezas que enfrentamos.

Dios de perdón

La palabra perdón proviene del latín y se compone del verbo “donare” y el prefijo “per”, prefijo antes del verbo donar o regalar. Y es que el perdón es un presente que otorga el ofendido, quien decide no hacer justicia, decide olvidar y dejar a un lado el derecho de cobrar por una deuda o por una ofensa.
Si en algún momento te sientes indigno y pecador, y te pesan las culpas que hayas cometido contra el Señor, esta reflexión es para ti. Porque nuestra posición ante Dios siempre será de indigencia y de carencia, también de debilidad, y la mayoría de las veces de infidelidad, porque incluso el justo cae siete veces (Proverbios 24:16).
Por eso uno de los atributos característicos de Dios es el perdón; su relación con nosotros sus hijos, criaturas imperfectas, es siempre de perdón e indulgencia: Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. (Isaías 43:25).

1. Es Dios de reconciliación

Resultado de imagen de Dios de perdónConfiar en el amor de Dios significa verlo como un Padre reconciliador. Por eso dice en su Palabra: Yo deshice como una nube tus rebeliones y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí (Isaías 44:22). No importa cuán grandes sean nuestros pecados y debilidades, que Dios siempre está dispuesto a perdonar y a que nos acerquemos a Él. Porque Dios siempre perdona al pecador que se humilla (1 Reyes 21:27).
El perdón de Dios es un perdón completo porque se olvida de nuestras ofensas, como lo dijo el profeta: Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jeremías 31:34). El Señor nos anima con su Palabra a reconocernos indigentes y necesitados de su perdón, porque el amor de Dios y su misericordia es más grande que nuestras ofensas.

sábado, 9 de mayo de 2020

Amor perfecto

Todos necesitamos recordar cómo nos ama Jesús.
Independientemente de que lo hayas conocido durante toda tu vida o últimamente, la necesidad de que te hable del amor que te tiene es la misma. Con el ajetreo de la vida y el trabajo es fácil olvidar lo real que es, lo cercano que está, cuánto se interesa en todos los detalles de tu vida y el afán con que desea que conozcas Su corazón.

Tener confianza en cuánto nos ama Jesús no solo nos hace felices, sino que es una fuerza estabilizadora en nuestra vida.
Resultado de imagen de Amor perfecto de DiosCuando nos garantiza con frecuencia que nos ama, lo creemos y confiamos en ello, obtenemos una paz y seguridad que nos serena aunque afrontemos desilusiones, dificultades, sufrimientos o cualquier otra cosa que nos depare la vida.

Su amor es lo bastante fuerte para sacarnos adelante en toda dificultad. Es perdurable, digno de confianza y eterno.

Su amor es perfecto.
Es lo único en este mundo que es absolutamente perfecto. Hay muchas cosas que son bonitas, hermosas y maravillosas, pero nada es tan perfecto como Su amor. Vivimos en un mundo imperfecto, con humanos imperfectos y en circunstancias que dejan que desear, pero el amor de Él nos permite remontar las dificultades de la vida. Él es perfecto, igual que Su amor.

Su amor es gratuito.
No hay que esforzarse para obtenerlo ni tratar de demostrarle que lo merecemos. Eso también es bueno, porque todos pecamos y cometemos errores. Si tuviéramos que granjearnos el amor de Jesús, ninguno lo lograríamos, ya que todos somos humanos con debilidades parecidas y metemos la pata. Él, en Su divina providencia y sabiduría, lo sabía, y decidió amarnos sin compromisos.

Su amor es incondicional.
No solo nos ama cuando todo va bien. No solo cuando encaramos la vida con entusiasmo, cuando somos felices y obedientes, hacemos progresos espiritualmente o dejamos huella. Nos ama cuando estamos contentos y cuando estamos tristes. Nos ama cuando estamos enfermos y cuando estamos sanos. Nos ama cuando hacemos cosas dignas de Su alabanza y cuando hacemos otras que lo entristecen.
Maravilla pensar que no pone una sola condición para amarnos.

Su amor es eterno.
No es pan para hoy y hambre para mañana. El amor de Jesús no tiene fecha de caducidad. No nos lo pueden quitar ni robar. No se desgasta ni pasa de moda al cabo de unos años. Si bien es tradicional e histórico, al mismo tiempo es moderno y actual. Siempre está vigente. Nos amaba hasta antes de que lo conociéramos. Nos amó desde el principio de la vida y seguirá haciéndolo por la eternidad.

Con amor eterno te he amado; 
por tanto, te prolongué mi misericordia. Jeremías 31:3b
Soy el pensamiento que albergas en la mente.
El sueño más profundo de tu corazón.
Tu compañero constante.
Voy dondequiera que vayas.
J E S Ú S

Rompe el silencio

"Pocas cosas se parecen tanto a la muerte como el silencio, y este lo sabe. Cuando no hay lugar para las palabras, es porque estas provienen del sinsentido, de lo inabordable. Eso que es imposible de decir y que se pierde en una oscuridad sin nombre. Solo hay un dolor mudo y lacerante, que se levanta como la última barrera ante la locura. Por eso su trabajo (el del escritor-denunciante) lo apasiona, lo seduce.… En cada historia se despliega una angustia que clama por ser acallada. Y, extraña paradoja, la angustia solo se silencia con palabras”.

Tiempo atrás, se conocieron las historias de algunas mujeres que habían sufrido durante años, maltrato y abuso sexual por parte de sus padres, desde pequeñas. Hechos, que no obstante haber ocurrido en diferentes y distantes lugares del mundo, fueron conocidos a través de los medios de comunicación y conmovieron a la opinión pública.
Las historias de esas víctimas, que durante años estuvieron sometidas al abuso, que eran esclavas del dolor y del terror, pero sobre todo presas del silencio, nos sacuden, nos conmueven.
Resultado de imagen de Rompe el silencioDe cada una de estas historias, emergen al menos, tres denominadores comunes: el silencio, la angustia, y la maldad, que, lejos de discernir entre unos y otros, hieren tanto a inocentes como a culpables. Un código de silencio envuelve tanto a víctimas como a victimarios, encerrándolos en un sentimiento de angustia y desolación, sumergiéndolos en una muerte en vida sin posibilidad de salida.

Los seres humanos, ante circunstancias adversas, tendemos a crear nuestras propias tumbas, sentimientos o creencias, y encerrarnos en ellas, sepultando con nosotros sueños, ilusiones y proyectos de vida.
Es la puerta del dolor. Un evento trágico, traumático, que, no importa su índole, produce una herida en lo profundo del alma. Una herida que a su manera, duele, sangra, no importando de qué lado de la vereda se encuentre -víctima o victimario-. Un punto de inflexión, una bisagra en la línea del tiempo que define un antes y un después.

Sin importar circunstancias ni tiempos, detrás de cada una de esas historias hay almas heridas. Almas con tobillos rotos, bloqueadas, imposibilitadas de caminar. No los tobillos de los pies, los del alma. Están literalmente estancadas. No caminan, pero no porque no quieran hacerlo. No lo hacen porque no pueden; a menos que abran la puerta de su alma, y alguien se presente y tenga a bien ayudarlos a salir, difícilmente lo van a poder hacer por sí mismas.
Alguien dijo que el silencio es la peor de las respuestas. Es algo parecido a la muerte. En pocas palabras: vivir encerrado en tu propia tumba amasando angustia, soportando el dolor. Pero la puerta del dolor debe ser abierta nuevamente. El dolor, justo por donde entró debe salir. No hay otro camino hacia la libertad.

Amado/a: si tu alma sufre, sin importar cuál sea la causa, es hora de que pidas a Dios que abra las puertas que deben ser abiertas. Luego, busca el consejo de pastores, maestros, profesionales de tu confianza que estén preparados para escucharte.

ROMPE EL CERROJO DE LA CÁRCEL DE TU SILENCIO.

Una nueva vida te espera.


Encontraré Los Tesoros Escondidos

“Te daré los tesoros escondidos y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre” Isaías 45:3
Hoy salgo a la vida para enfrentar cualquier clase de situaciones que podrían hacer estremecer mi pasos. ¿Cómo saldré con confianza? Cuando leo la palabra de Dios, encuentro en ella hermosos tesoros que vienen a fortalecer mi espíritu y a animarme en el trayecto diario. La palabra divina en ese momento, me da una de las promesas hermosas de Dios. Te daré los tesoros escondidos.
Resultado de imagen de Encontraré Los Tesoros EscondidosHoy muchos saldrán a las calles y autopistas desesperados, porque quieren encontrar tesoros que los hagan ricos y seguros según su propia concepción de la vida. Muchos terminarán este día cansados, angustiados y desesperados porque no pudieron lograr esos tesoros, pero la promesa de Dios para mí hoy es: Te daré los tesoros escondidos.
¿Qué tesoros escondidos promete Dios para mí hoy? Los tesoros de sus palabras y promesas divinas. NO hay tesoro más grande que el ser humano pueda disfrutar, que las promesas de Dios y las verdades que a través de su palabra vienen a nuestro corazón. Podemos tener dinero, cheques, tarjetas, cuentas bancarias y no tener ningún tesoro, porque el verdadero tesoro es el del corazón. Cuando diariamente llenamos nuestro corazón de su Palabra estamos atesorando para la vida eterna. Además, hoy el Señor promete darme los secretos muy guardados. Tesoros y secretos. ¿No es cierto que el hombre busca tesoros y secretos? Esos tesoros y esos secretos tienen un propósito. ¿Para qué quiere Dios darme tesoros y secretos? Para que sepa que Él es el Señor. Así lo dice el verso... Para que sepas que soy el Señor, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
Los tesoros y los secretos que hoy encuentro en la Palabra no son para mí vanagloria y orgullo, son para que yo sepa quién es el Señor. Eso es lo que necesito. Hoy necesito saber quién es el Señor, y lo sé cuando encuentro sus tesoros escondidos y sus secretos bien guardados. Sus tesoros y sus secretos me revelarán su amor, su bondad, su misericordia y sus planes para mí.
Señor, Gracias porque tus promesas son dulces y especiales. Gracias por la fuerza de tu amor. Gracias porque en este día podré encontrar los tesoros escondidos y los secretos bien guardados, que están reservados para quienes los buscan. Yo sé, Señor, que los tesoros no se pueden encontrar si no hay esfuerzo y trabajo, y los secretos no se revelan si no hay discernimiento y dedicación. Ayúdame en este día para tener el arrojo, la fuerza, el trabajo, la diligencia y a apartarme con tu palabra para hallar lo que me has prometido.