Hoy en día se añaden muchas versiones al Evangelio de Cristo y tristemente se explica de maneras diferentes.
Trataremos de resumir en cinco puntos básicos el Evangelio de Cristo.
En el Evangelio se proclama la manera de Dios de reconciliarse con los hombres, y no es la manera de los hombres para conquistar el perdón o el amor de Dios hacia los pecadores.
No podemos conmover el corazón de Dios a través de nuestros esfuerzos religiosos. No son nuestros "actos piadosos" los que nos aseguran la bondad y/o la compasión del Señor.
Punto # 1.
Nacemos con una naturaleza pecaminosa y estamos incapacitados para lograr una relación personal con Dios.
Desde la caída del hombre en el huerto del Edén, toda la tierra quedó maldecida por el pecado, y todos los hombres comenzaron a nacer con una naturaleza totalmente pecaminosa. Desde entonces la raza humana queda totalmente depravada, y la Biblia declara que todos estamos "muertos en delitos y en pecados". (Efesios 2:1).
Dios, que se paseaba por el huerto del Edén, dejó de tener plena comunión con el hombre y fuimos expulsados del paraíso por nuestra rebelión. (Génesis 3:24).
La necedad de Adán y Eva fue tan terrible, que en su rebeldía contra Dios buscaron hojas de higuera para cubrir su desnudez física y espiritual.
Pero Dios les quita las hojas de higuera (su religión), que prepararon con sus propios esfuerzos, y los cubre de pieles. (Génesis 3:21). De esta forma, Dios lleva a cabo el primer sacrificio del universo, apuntando al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. (Juan 1:29).
Desde el huerto del Edén Dios toma la iniciativa y promete al redentor. Es Dios quien hace la promesa de conquistar otra vez la relación con nosotros, a través del Plan Divino del Redentor.
En medio de toda nuestra desgracia Dios nos promete un Salvador, pues Él ha entendido que No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:10-12).Punto # 2.
Nuestra rebelión congénita nos condujo a una condenación y separación por la eternidad de la presencia de Dios.
Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23).
Y esta muerte no es solo física, sino que también es una muerte eterna, donde el alma queda totalmente separada por la eternidad de la presencia de Dios, quedando en un lugar de tormento eterno llamado infierno, y la verdad es que esto es espantoso porque allí no habrá ni un ápice de luz ni de bondad.
Y esta muerte no es solo física, sino que también es una muerte eterna, donde el alma queda totalmente separada por la eternidad de la presencia de Dios, quedando en un lugar de tormento eterno llamado infierno, y la verdad es que esto es espantoso porque allí no habrá ni un ápice de luz ni de bondad.
Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:23).
Usted y yo nos hemos rebelado mil veces contra Dios y hemos considerado la idea de sacarlo de nuestras vidas. ¡Qué triste si usted así no lo reconoce!, porque si a usted o a mí nos hubieran colocado en el paraíso también hubiéramos hecho lo mismo que Adán y Eva, o muy probablemente algo peor.



