jueves, 20 de abril de 2017

¿Cómo se mide la Vida?

No se mide según con quién sales, ni por el número de personas con quienes has salido.
Resultado de imagen de ¿Cómo se mide la Vida?No se mide por la fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la marca de coche que conduces, ni por el lugar donde estudias o trabajas.
No se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres, por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos, ni por el tipo de música que te gusta.
La vida, simplemente, es... otra cosa. La vida:
Se mide según el número de personas a las que amas y según a cuántos dañas.
Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros.
Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas.
Se mide por el sabor de boca que dejas a los demás con tu presencia y con tus comentarios.
Se trata de lo que se dice y lo que se hace y lo que se quiere decir o hacer, sea dañino o beneficioso.
Se trata de los juicios que formulas, y a quién o contra quién los comentas.
Se trata de a quién no le haces caso o ignoras intencionadamente.
Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti, de cómo lo cultivas y de cómo lo riegas.
Pero sobre todo, se trata de si usas la vida para alimentar el corazón de otros.
Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida…
La vida será contigo tan justa como lo eres con los demás. Hacer un amigo es fácil. Pero la vida habla de ti por los amigos que fielmente supiste conservar. Por aquellos a los que te supiste entregar sin exigencias. Aquellos que cuando no estás…lloran tu ausencia.

miércoles, 19 de abril de 2017

Para formar parte de la familia de Dios

«El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno».
Romanos 12: 9, BA
Resultado de imagen de Para formar parte de la familia de DiosLos hábitos, repetidos a menudo, dan forma al carácter. Los niños que hablan groseramente el uno al otro y se comportan sin consideración en el hogar, están formando hábitos que se manifestarán en su vida posterior, y que les resultará muy difícil vencerlos. No manifiestan temor de Dios, ni demuestran refinamiento de carácter. Sus actitudes agresivas, su falta de respeto y de buenos modales, no son más que el reflejo de la educación que reciben en el hogar.
En la conducta de los niños fuera del hogar, todo el mundo puede leer, como en un libro abierto, un informe del estilo de vida de la familia. Se lee la historia de deberes descuidados, de falta de dominio propio, de carencia de abnegación, de actitudes agresivas, de irritabilidad e impaciencia. Sin embargo, quienes revelan que tienen temor de Dios darán testimonio, en su carácter y en sus palabras, de un hogar donde se atesora el amor, donde hay paz, donde se cultiva la paciencia, donde se presta atención a las pequeñeces de la vida, donde todos están preocupados de su deber de hacer felices a los demás.
¿Nos estamos preparando para formar parte de la familia celestial? ¿Nos preparamos en el hogar para llegar a ser miembros de la familia de Dios? Si es así, hagamos placentera la vida familiar mediante un solidario apoyo mutuo. Si queremos que Jesús habite en nuestro hogar, procuremos que allí solamente se pronuncien palabras amables. Los ángeles de Dios no morarán donde se vive en continua disputa y enfrentamientos. Atesoremos la paz, la cortesía cristiana, y los ángeles serán nuestros huéspedes.

Él entiende y le importa

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, ¡pero nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios! Isaías 53:4
Cuando le preguntaron si creía que la abulia y la apatía eran problemas de la sociedad moderna, un hombre bromeó: «No lo sé ni me interesa».
Seguramente, muchas personas desanimadas sienten eso sobre el mundo y los que en él habitan. Pero Jesús entiende bien la confusión y las preocupaciones de nuestras vidas, y le importa lo que nos sucede. Isaías 53, una profecía del Antiguo Testamento sobre la crucifixión de Cristo, nos deja entrever lo que padeció por nosotros. «Angustiado él, y afligido (…); como cordero fue llevado al matadero» (verso 7). «Por la rebelión de mi pueblo fue herido» (verso 8). «Con todo eso, el Señor quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad del Señor será en su mano prosperada» (verso 10).
En la cruz Jesús cargó voluntariamente con nuestro pecado y nuestra culpa. Nadie sufrió jamás como el Señor por nosotros. Sabía lo que costaría salvarnos de nuestros pecados y, por amor, quiso pagar el precio (versos 4-6).
Gracias a la resurrección de Jesús, Él está vivo y con nosotros. No importa la situación que enfrentemos, ya que Jesús entiende y le importa. Y nos ayudará a atravesarla.

Señor, gracias porque conoces nuestras circunstancias y te preocupas por nosotros.
No está aquí, sino que ha resucitado… Lucas 24:6

El principio y el fin

“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David” (Mateo 1:1). ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?” (Mateo 2:2). “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”  (Mateo 1:23). Jesús es Rey y Dios.
“Escribió también Pilato un titulo, que puso sobe la cruz, el cual decía: Jesús Nazareno, rey de los judíos” (Juan 19:21).
“Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios” (Juan 19:7). Jesús es rechazado como Rey y Dios.
Imagen relacionadaEs curioso como el evangelio termina como empezó. Los evangelistas presentan las evidencias de Jesús como Rey y Dios, y los judíos le crucifican justamente por estos dos motivos, porque no lo quieren como Rey ni Dios. El final de la vida de Jesús está íntimamente ligado con el comienzo.
Los magos preguntan por el “rey de los judíos” (Mateo 2:2) y Pilato pregunta a Jesús: “¿Eres tú el Rey de los judíos?” (Juan 18:33). “Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con manto de púrpura; y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos!” (Juan 19:2, 3). Y sobre su cruz escriben la causa de su condenación: “Jesús nazareno, Rey de los judíos” (Juan 19:19).

Cuando los principales sacerdotes y los alguaciles dijeron a Pilato que Jesús pretendía ser el Hijo de Dios, Pilato tuvo miedo y preguntó a Jesús: “¿De dónde eres tú?”(Juan 19:9). ¿Tienes un origen divino?  La respuesta a esta pregunta en el contexto sería: “He venido del cielo”, pero Jesús no quiso contestar. “No le dio respuesta”.  Pilato hizo la pregunta porque tuvo miedo de que pudiese ser así.

El poder vivificador de DIOS

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”
Isaías 53:4-5  Reina-Valera 1960 (RVR1960)
El poder vivificador de DIOS
Después de ser salvo y recibir a Jesús en mi corazón, aún existía algo en mí que no comprendía. Las secuelas de abusar del alcohol desde joven cobraron su factura y mi cuerpo se resintió. El restablecimiento de mi sistema nervioso y el poder dormir fue lento, y en ocasiones desesperanzador. No obstante, cada vez que leía la palabra de DIOS era fortalecido y aumentaba mi bienestar. Tanto mi mente como mi cuerpo sufrieron las consecuencias del alcoholismo, y hubo muchos momentos en los que creía que jamás tendría una vida normal. Pero no fue así, mi DIOS, en medio de las llamas por las cuales estaba pasando, prometía que todo iba a estar bien y que ni una sola de esas llamas me iba a quemar (Isaías 43:1-4). 
Durante algún tiempo luché para sentir alegría, pero parecía que estaba como adormecido, mas el SEÑOR me mostraba que por medio de Su Espíritu revivirían mis huesos secos (Ezequiel 37); y así lo hizo. Después de algunos años de estar en la presencia de DIOS y usar medicamentos naturales, sucedió. Poco a poco y también de repente, la ansiedad, la depresión, la pesadez y la crisis nerviosa desaparecieron. Cada vez que alababa a DIOS descendían torrentes de vida del cielo, y cuando oraba por los demás el poder de DIOS recorría mi cuerpo y me daba Su gozo. Hasta que un día recibí la total restauración que anhelaba, la misma que Cristo pagó por mí (Isaías 53:4-5).

martes, 18 de abril de 2017

Ser leales a los principios

«Día tras día me he mantenido de pie sobre la torre de vigilancia, mi señor; noche tras noche he permanecido en mi puesto». Isaías 21: 8, NTV
Resultado de imagen de Ser leales a los principiosJesús mismo nunca compró la paz transigiendo. Su corazón rebosaba amor por toda la familia humana, pero no fue nunca indulgente con sus pecados. Amaba demasiado a los seres humanos como para guardar silencio mientras estos seguían una conducta funesta para sus almas; almas que Él compraría con su propia sangre. Él trabajaba para que el ser humano fuese fiel a sí mismo, fiel a su más elevado y eterno interés. 
Como siervos de Cristo se nos llama a realizar la misma obra, y hemos de velar, no sea que al tratar de evitar la discordia traicionemos a la verdad. Hemos de seguir «lo que contribuye a la paz» (Romanos 14: 19), pero la verdadera paz no puede obtenerse traicionando los buenos principios. Y nadie puede ser fiel a estos principios sin crear oposición. 
Un cristianismo espiritual siempre recibirá la oposición de los hijos de la desobediencia. Pero Jesús dijo a sus discípulos: «No temáis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar» (Mateo 10: 28). Los que son fieles a Dios no tienen por qué temer el poder de los seres humanos ni la enemistad de Satanás, porque en Cristo está segura su vida eterna. Lo único que han de temer es traicionar a la verdad, y el cometido con que Dios los honró.

El precio del amor

Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los poderosos repartirá el botín; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores. Isaías 53:12
Mientras nos despedíamos de mis padres, mi hija rompió en llanto. Después de visitarnos en Inglaterra, regresaban a Estados Unidos. «No quiero que se vayan», dijo ella. Comencé a consolarla, y mi esposo señaló: «Me temo que ése es el precio del amor».
Quizá sintamos dolor al separarnos de nuestros seres queridos, pero Jesús sintió la separación suprema cuando pagó el precio del amor en la cruz. Él, que era tanto humano como Dios, cumplió la profecía que Isaías había pronunciado 700 años antes, cuando llevó «el pecado de muchos» (Isaías 53:12). En este capítulo, vemos profundos indicadores que señalan a Jesús como el Siervo sufridor. Por ejemplo, cuando dice que Él «herido fue por nuestras rebeliones» (verso 5) —lo cual se cumplió cuando lo clavaron en la cruz y cuando un soldado le abrió el costado (Juan 19:34)— y al declarar que «por su llaga fuimos nosotros curados» (Isaías 53:5).
Por amor, Jesús vino a la Tierra como un bebé. Por amor, soportó el maltrato de los maestros de la ley, las multitudes y los soldados. Por amor, sufrió y murió para ser el sacrificio perfecto, al ocupar nuestro lugar ante el Padre. Vivimos gracias al amor.

Señor Jesús, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos a ser misericordiosos con los demás. Muéstranos cómo podemos compartir tu amor con otros.
Jesús fue el sacrificio perfecto que murió para darnos vida.

¿Qué es el Domingo de Pascua?

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Hay una confusión sobre de qué se trata el Domingo de Pascua. Para algunos, el Domingo de Pascua tiene que ver con el conejito de Pascua, y los decorados y coloridos huevos de Pascua. La mayoría de la gente entiende que el Domingo de Pascua tiene algo que ver con la resurrección de Jesús, pero están confundidos sobre la forma en que la resurrección se relaciona con los huevos de Pascua y el conejito de Pascua.
Bíblicamente hablando, no hay absolutamente ninguna conexión entre la resurrección de Jesucristo y las tradiciones comunes modernas relacionadas con el Domingo de Pascua. Esencialmente, lo que ocurrió es que a fin de que el cristianismo fuera más atractivo para los no cristianos, la antigua Iglesia Católica mezcló la celebración de la resurrección de Jesús con las celebraciones rituales de fertilidad de la primavera. Estos rituales de primavera de fecundidad son la fuente de las tradiciones de los huevos y el conejito.

La Biblia deja en claro que Jesús fue resucitado el primer día de la semana (lo que para los judíos es el primer día de la semana), el domingo (Mateo 28:1; Marcos 16:2,9; Lucas 24:1; Juan 20:1,19). Si bien es apropiado celebrar la resurrección de Jesús en un domingo, el día en que se celebra la resurrección de Jesús no debería ser llamado la Pascua. La Pascua no tiene nada que ver con la resurrección de Jesús en un domingo.

¿Quiénes viven más?

Estudios de la Universidad de Texas sugieren que las personas  “con actitudes positivas”  envejecen más despacio que los pesimistas.
Un equipo de investigadores que estudió 1.558 personas mayores ha relatado que las más alegres eran justo las menos frágiles.
Resultado de imagen de ¿Quiénes viven más?Los estudios consideraban que las emociones positivas afectan directamente la salud, alterando el equilibrio físico del cuerpo.
En su último libro, “Exuberancia: La Pasión Por La Vida”, Kay R. Jamison celebra el “regalo de la exuberancia”, en el cual describe cómo es la fuerza propulsora de la creatividad, liderazgo y de la propia supervivencia.
“La exuberancia nos lleva a pensar y actuar de forma ligeramente distinta de la usual, y nos lleva a correr riesgos, tolerar sufrimientos y reveses, que seríamos incapaces de afrontar”, escribe Jamison.
“Ella nos posibilita, o nos regala, optimismo para creer en el futuro y en las posibilidades e importancia de lo que somos y de lo que hacemos; nos obliga a penetrar en la gran arena de la vida.”
Entonces para qué perder minutos preciosos en la vida, dejando de ser alegres. De por si, la vida es corta… entonces vivámosla con alegría y recordemos que la única fuente de la verdadera alegría es el Señor. Si nos volvemos a Él, la vida tendrá otro matiz.
Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo El Señor vuestro Dios. Números 10:10
Alabanza y magnificencia delante hay de él; Poder y alegría en su morada. 1 Crónicas 16:27
Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos. Esdras 3:13