martes, 23 de julio de 2013

Aprendiendo a creer - Devocional, reflexión

La historia de Nancy

Nancy era una cristiana de cuna; se les llama popularmente así a aquellos que nacen en hogares cristianos y a los que desde pequeños se les enseña la Palabra de Dios, personas que crecen en ambientes llenos de enseñanzas bíblicas, lo cual no significa que realmente vivan lo que desde pequeños han aprendido.

Nancy estaba tan acostumbrada al lenguaje cristiano que para ella todo era normal, como escuchar mensajes de la Biblia, cantar en la Iglesia, servir en algún Ministerio, orar, etc, todo era normal para Nancy. Y es que a veces lo normal puede convertirse en monótono y dejar de tener la importancia que realmente debe tener.

Nancy ya era una mujer de veinticinco años cuando se le detectó una enfermedad terminal. Casi nadie podría imaginar cómo una mujer tan joven podía padecer de una enfermedad fatal. Hasta ese entonces Nancy nunca había puesto a prueba su fe, sino que viviendo su "vida religiosa”, se había conformado con llevar a cabo todas las actividades que desde niña había aprendido. Y ahora le tocaba, por primera vez, utilizar la fe que desde niña le habían enseñado.
El hecho de que Nancy jamás hubiera experimentado tener un problema tan serio, había hecho en ella que su fe no fuera “tan buena”, es decir, no sabía cómo tenía que creer o cómo tener fe. Como nosotros, que nos quejamos muchas veces de los problemas que nos acontecen, sin darnos cuenta de que cada uno de ellos nos enseña a tener fe y a confiar en Dios. Nancy no había afrontado ningún problema serio en toda su vida, y a pesar de que tenía bases cristianas desde su nacimiento, la realidad es que no tenía la fe que se necesitaba en esos momentos.
La desesperación de Nancy por la enfermedad detectada, provocó por primera vez en ella, que comenzara a ver la relación con Dios no como algo monótono o mecánico, sino como algo más íntimo.
Ahora a Nancy se le podía ver más entregada, comenzó a forjar una mejor relación con Dios, se le veía orar como nunca antes, con una postura quebrantada, rendida totalmente a Dios, se le podía ver adorándole con lo mejor que tenía, ahora leía más la Biblia, y aquellas historias que escuchaba de niña ahora cobraban un verdadero sentido al motivarla a tener fe. Aquellas historias que escuchaba y de las cuales memorizó, ahora tenían un significado para ella; escuchar acerca de la fe ya no sólo era teórico, ahora se había convertido en algo que tenía que llevar a la práctica.
A través, y como consecuencia de su enfermedad, Nancy aprendió a creer, comenzó ver a Dios no como algo común, sistemático o monótono; ahora ella entendía de primera mano lo que significaba confiar o depender totalmente de Dios, pues su vida estaba amenazada por esa enfermedad terminal, sin embargo depositó su fe renovada en Dios a esperas de un milagro.
Su salud comenzó a empeorar cada día, sin embargo podía verse, con su débil cuerpo, cómo su fe cada se fortalecía cada día más y más. Sus familiares y amigos cercanos llegaron a pensar que la perderían, pero en Nancy siempre existía una sonrisa de seguridad que consolaba a sus íntimos al decirles: “Yo sé en quien he creído”. Lejos de recibir apoyo o ánimo, ella animaba a sus allegados para que confiaran en que Dios haría un milagro.
Un día, cuando su enfermedad estaba ya en la fase terminal, estando en su habitación a esperas de la peor noticia, Nancy habló con Dios; su fe llegó al punto extremo, y Nancy le dijo a Dios que no importaría lo que aconteciera, porque a través de todo lo que había experimentado le había conocido realmente y se había enamorado de Él; de Él, y por primera vez, a través de este difícil episodio. Nancy aprendió a creer, aprendió a buscar a Dios, aprendió a tener una verdadera relación personal con Él.
Al siguiente día al amanecer, Nancy estaba totalmente transformada, poco a poco su fuerza física estaba mejorando, su sonrisa ya no era de la de una persona en sus últimas horas de vida, sino que sonreía como una persona que estaba totalmente sana y de hecho así era. Nancy había recibido aquel milagro que tanto esperaba, poco a poco comenzó a mejorar hasta llegar a su mejor estado y a estar estable al ciento por ciento. ¡Nancy había recibido un milagro de parte de Dios!, pero lo mejor de todo era que NANCY HABÍA APRENDIDO A CREER Y VIVIR PARA DIOS.

¿Cuál es la clave para conocer verdaderamente a Dios? - Preguntas y respuestas bíblicas - Vídeo

Respuesta: Dentro de todos nosotros existe un fuerte deseo de ser conocidos y conocer a otros. Aún más importante, es que toda la gente desea conocer a su Creador, aunque no crean en Dios. En la actualidad estamos siendo bombardeados con anuncios, que prometen muchas formas de satisfacer nuestros deseos de saber más, tener más y ser más. Sin embargo, las promesas vacías que vienen del mundo, nunca podrán satisfacer de la misma manera en que nos puede satisfacer conocer a Dios. Jesús dijo, “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3).

Así que, “¿cuál es la clave para conocer verdaderamente a Dios?” Primero, es imperativo entender que el hombre, por sí mismo, es incapaz de conocer verdaderamente a Dios debido a su pecado. Las Escrituras nos revelan que todos somos pecadores (Romanos 3:11-20) y que ninguno alcanza el estándar de santidad requerido para tener comunión con Dios. También se nos dice que la consecuencia de nuestro pecado es la muerte (Romanos 6:23) y que pereceremos eternamente sin Dios, a menos que aceptemos y recibamos la promesa del sacrificio de Jesús en la cruz. Así que, a fin de conocer realmente a Dios, primero debemos recibirlo en nuestras vidas. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12). Nada es más importante que entender esta verdad cuando se trata de conocer a Dios. Jesús deja en claro que sólo Él es el camino al cielo y al conocimiento personal de Dios: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6).

El Arte de Amar - PowerPoint

Erich Fromn, en su libro “El Arte de Amar”, habla de la diferencia entre enamoramiento y amor. 

Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos y dejamos caer, frente a él o ella, las barreras que nos separan de los demás.
Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos más íntimos, tenemos la sensación de que, por fin, hicimos una conexión con alguien.
Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y atontados.
Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo.
Pero vamos a ver la diferencia entre enamoramiento y el amor.
Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados.
¿Quéeeee? Así es. El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.
No quiere decir que enamorarse no sea bueno, al contrario, es maravilloso.
Muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido a alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta de que no es tan perfecta como pensaban.
Pero el verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos, sus fallos y quieres ayudarle a superarlos.
Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende.
El amor verdadero está basado en la realidad.
No se trata del sueño de encontrar a un príncipe azul o a una princesa encantada.
Es encontrarse a una persona maravillosa, que no es perfecta y tú tampoco.
Bien, encontraste a tu alma gemela. Pero también los gemelos discuten y tienen diferencias.
Vale, amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla.
El amor es una decisión consciente.
Muchas veces oímos acerca de personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo.
Eso no es cierto.
Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero… no la amas.
El amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos. Tú no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa en ti.
El amor verdadero es recíproco.
Recibes tanto como das.
Si en este momento, tú mismo tienes un “amor imposible” debes estar molesto, tal vez estás pensando:
-¿Cómo es posible que me digan esto? 
¿Acaso no ven que es amor lo que siento?
-No te culpo, algunas veces hay amores imposibles, en los que sientes la frustración de que esa otra persona no te haga caso o te abandone.
Pero te repito. No puedes amar a alguien que no te ama.

¡Que hablen mal de mí! - Devocional aliento - Vídeo

“Dios los bendecirá cuando, por causa mía, la gente los maltrate y diga mentiras contra ustedes. ¡Alégrense! ¡Pónganse contentos! Porque van a recibir un gran premio en el cielo. Así maltrataron también a los profetas que vivieron antes que ustedes”. Mateo 5:11,12
Disculpen mi pregunta, tan ingenua, pero ¿A cuántos de nosotros nos ha tocado soportar toda clase de mentiras en nuestra contra?
Mentiras que como único objetivo tienen manchar nuestra imagen y hacer que la gente nos vea mal. ¿O bien que, simplemente llevados por la envidia, quieren buscar una forma de acusarnos, a pesar de que saben muy bien que lo que están a punto de decir es una especulación o una malvada mentira?
Aunque no lo crean, yo me alegro cuando alguien habla de mí diciendo mentiras, queriendo buscar una excusa para tratar de comprobar que Dios no está conmigo. Lo repito, aunque no me lo crean me alegro; me alegro porque sé, en primer lugar que es una mentira, y en segundo lugar, que por causa de esa mentira seré bendecido.
Pero lamentablemente hay personas a las que las mentiras en su contra les afectan, hasta el punto que el enemigo logra su objetivo, que es que bajen la guardia.
Cuando tú te decides por el Señor y buscas cada día tratarle de agradar con un corazón sencillo y humilde, vendrán a tu vida uno y mil ataques de personas que querrán difamarte, que hablarán mal de ti y que inventarán toda clase de mentiras, por simple pasatiempo o por la envidia de que nunca podrán ser como tú.
A esta clase de personas que inventan toda clase de mentiras, les mueve un sentimiento de inferioridad que les hace creer que así van a  conseguir una mejor posición social o creen que de esa forma ganarán un cierto crédito o autoridad de la gente.
Pero qué equivocados están, la autoridad o el crédito social no se ganan a base de pisotear a otros, ni mucho menos a base de hablar mal de sí mismos, porque aunque no se den cuenta, lo que hacen es hablar de sí mismos, o ¿acaso no somos hijos de un mismo Padre? Pero lastimosamente no comprenden esto, cegados por la envidia de no poder alcanzar los triunfos que esa persona, de la cual inventan toda clase de mentiras, ha obtenido.

lunes, 22 de julio de 2013

Peque, ¿Será que Dios me perdona? - Devocional aliento - Vídeo

Él jamás te echará en cara los pecados que ya te perdonó. En pocas palabras, Dios te PERDONA y SE OLVIDA.

Isaías 43:25 “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”. Es increíble, pero cierto, hay personas que después de haberse rendido a Jesús y pedido por el perdón de sus pecados, aún tienen dudas de si realmente Dios les perdonó o no.
Y es entendible desde el punto de vista humano, ya que para nuestra mente humana es difícil asimilar un perdón TOTAL, ese que no tiene “peros” ni “condiciones”, ese perdón que nada más puede nacer de un ser divino como nuestro Dios.
solY el problema, más que nada, se da después de comenzar tu caminar con el Señor. Tu vida ahora es diferente porque caminas con Dios, las cosas las ves de diferente manera y ahora hay un sentido para tu vida. Pero de pronto, sin tenerlo en cuenta o en ocasiones hasta haber meditado en ello, aparece Don Pecado, ése que nos quiere hacer sentir ser la peor basura sobre la faz de la tierra, y por cosas de la vida, terminas cayendo en sus garras.
Después de saborear ese pecado, te das cuenta que ya no tiene el mismo gusto que antes, que el sabor se ha perdido, y es porque ahora el Espíritu Santo mora en ti y te redarguye; es allí en donde recurres, con lágrimas en tus ojos, a tu Padre Celestial y le pides que te perdone, pero a la vez nace la peor interrogante que puede nacer en ese momento, el tan famoso, “¿Y será que Dios me va a perdonar?”
¿Quién te ha dicho que Dios no perdona?, ¿acaso Dios es un tirano?, ¿acaso es humano como nosotros? Definitivamente, el PERDÓN de Dios va mas allá de lo que nuestra mente humana puede interpretar, y es porque su PERDÓN ES TOTAL.
El versículo que acabamos de leer nos enseña la forma en que Dios perdona, Él dice que borra nuestras rebeliones por amor a sí mismo y la sella con una frase bella y llena de amor: “y no me acordaré de tus pecados”.

La tristeza es para salvación - Devocionales, reflexión

cielo salvacion
Katherine tenía 20 años cuando abandonó su casa, sentía que su mamá quería dominar y controlar cada decisión que tomaba: “viviré con mi novio y juntos podremos salir adelante sin las restricciones y manipulaciones  de mi mama”.  
Pero su madre, Cindy, sólo había querido que Katherine retomara sus estudios, encontrara un trabajo y dejara su desenfrenada y descontrolada vida, aunque ésta siempre ignoraba las llamadas de atención de su madre, envolviéndose cada vez más en su rebeldía. 
Había pasado ya un año desde que Katherine se había ido de su casa y no hablaba con su mamá. Por su parte, Cindy estaba muy deprimida por su partida, pero no perdía las esperanzas de hacer recapacitar a su hija, por lo que le enviaba una carta todos los meses pidiéndole que regresara; sin embargo, Katherine se llenaba de rabia al recibirlas, pensaba que sólo estaba tratando de manipularla nuevamente, por lo que tiraba cada carta inmediatamente, sin ni siquiera leerlas.
Pasaron dos años, cuando Katherine se encontró viviendo sola, pues su novio la había dejado. Allí estaba ella sola, sin trabajo y sin dinero. Katherine entendió que sólo había tomado malas decisiones, que había depositado toda su confianza en las personas equivocadas, mientras que a su madre, la única persona que realmente se interesó por su bienestar, sólo la había maltratado. Entristecida, decidió volver a su casa y pedirle perdón; “antes voy a buscar trabajo”, pensó, “así podre demostrarle a mi mamá que realmente estoy apenada y que no regreso para ser una carga más, sino para ayudarla”; luego tomó el periódico para buscar anuncios de ofertas de trabajo, y mientras pasaba las paginas se encontró con una noticia que congeló su corazón: los compañeros de trabajo de Cindy habían publicado una nota de condolencia en su nombre, su madre había muerto. Katherine cayó al suelo, ya no tendría oportunidad de enmendar las cosas con su mamá, estaba llena de ira, tristeza, frustración, rencor...; envuelta de confusión, dolor y desesperación decidió quitarse la vida, buscó una soga, y moviendo la mesa de la cual pensaba saltar, observó en una de las patas de la misma un sobre con la letra de Cindy..., era una de las cartas de su mamá, que había caído debajo de la mesa y que ella no había visto antes. Katherine abrió la carta y empezó a leer:

Lo que tengo / lo que me falta - Aliento en mensaje - Vídeo

lo que tengo vs lo que me hace falta
Los seres humanos nos caracterizamos más por nuestras necesidades que por lo que poseemos, y no es que no tengamos nada, pero a veces actuamos como si así fuera, deseamos tanto tener ciertas cosas que olvidamos todo lo que si tenemos.

El error no está en desear más de lo que tenemos, ¡eso es bueno!, lo que muchas veces nos hace equivocarnos es no valorar o quitarle importancia a lo que es nuestro presente, pasar todo el tiempo planeando el futuro.

A veces es tanto nuestro empeño en conseguir las cosas, que sin darnos cuenta nos perdemos los hermosos detalles de lo que ya tenemos, de lo que nos puede hacer felices hoy.

Siempre es bonito soñar y planear todo lo que deseamos y esperamos cumplir, pero más bello es aprender a vivir feliz con lo que se tiene, porque lo demás va llegando a su tiempo; vivir el presente sabiendo que el futuro está en manos de Dios, planeando, sí, pero no olvidando los logros ya alcanzados, todas esas necesidades que Dios ya ha suplido en nuestra vida.

Si miras hacia atrás, verás que tal vez hayas perdido algo, si miras al futuro te harán falta muchas cosas; pero si observas bien tu presente, podrás darte cuenta de que tienes mucho más de lo que crees, y definitivamente de eso es de lo que hay que ocuparse.

No esperes a perder tu presente, es lo único que tienes hoy, dale el valor que merece, disfruta lo que tienes y a quien tienes contigo, agradece a Dios por lo hay en tu vida, Él sabe lo que hace falta, y siempre tiene una manera de sorprenderte.

A veces, sólo es necesario aprender a ser feliz con lo que tenemos, para poder ser bendecidos con otras cosas, amar todo lo simple de la vida, para aprender a sobrellevar lo complicado.


El Pecado es ceder a la tentación - Devocional aliento

La tentación no es pecado, pero el pecado está a la vuelta de la tentación si no te pones firme.

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. 1 Corintios 10:13

Muchas personas creen que ser tentado es pecado, pero si nos vamos a las escrituras podemos deducir fácilmente que ser tentado no es pecado, el pecado seria caer o acceder a la tentación.
En la vida de Jesús podemos ver que ser tentado no es pecado, puesto que Jesús mismo fue tentado por el mismo Satanás (Mateo 4: 1-11), pero Él no accedió a la tentación, Hebreos 4:15 dice: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Esto quiere decir que el pecado no está en ser tentado, sino que el pecado está en caer o acceder a la tentación.
Además, algo importante de aclarar es que Dios jamás nos tentará, en Santiago 1:13 leemos: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie”.
La tentación nace de nuestra concupiscencia, es decir, de nuestros deseos. Lo podemos leer en Santiago 1:14,15, “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”.
Entendiendo esto, podemos decir que cada uno de nosotros será tentado durante el resto de su vida terrenal; la tentación siempre estará ahí, nunca dejaremos de ser tentados, pero bueno es saber, que junto con la tentación Dios nos dará la salida (1 Corintios 10:13)

¡Avanza sin temor! - Ánimo en mensaje - Vídeo

La tristeza embarga tu ser, estás a punto de tomar una de las decisiones más difíciles de tu vida, y desearías que todo fuera diferente. Nunca hubieras pensado que llegarías hasta este punto, pero increíblemente estás allí, a punto de decidir lo que quieres para tu vida.

A veces en la vida tenemos que tomar esta clase de decisiones. Decisiones que no quisiéramos tomar, pero todo apunta a que es necesario actuar, y más aún cuando Dios ya nos dio la confirmación de que tenemos que hacerlo.

Hay decisiones muy difíciles que ninguno de nosotros quisiéramos tomar o llegar a ese punto en donde debemos elegir, pero a diferencia de antes, ahora podemos apoyarnos en Dios, hacerlo nuestra Fortaleza y nuestra Guía para que siempre nos vaya bien.

Dios ha prometido lo siguiente:

“Aunque tengas graves problemas, yo siempre estaré contigo; cruzarás ríos y no te ahogarás, caminarás en el fuego y no te quemarás” 

Isaías 43:2 (Traducción en lenguaje actual)

Hay una promesa maravillosa para tu vida, la presencia de Dios contigo y su protección es lo único que necesitas para saber que estás seguro en Él.

Si Dios es quien te está impulsando a tomar esa decisión, entonces ¡no tengas miedo!, ¡avanza con valor! Porque cuando Dios habla hay seguridad total de victoria.