viernes, 28 de diciembre de 2012

Excusas - Crecimiento personal - vídeo

Excusas y más excusas.
Es increíble la capacidad del ser humano para esgrimir toda clase de excusas con tal de justificar nuestra falta de compromiso.
Somos especialistas en la autodefensa, y muchas veces somos indulgentes con nosotros mismos en cosas que no estamos dispuestos a tolerar a otros.
Es una habilidad ingeniosa para disimular la doblez de imagen que, muchas veces, va de la mano de la primera (imagen) que tenemos como carta de presentación.
Sin embargo, la vida siempre nos presenta oportunidades, cruza nuestro camino con personas y circunstancias que nos ofrecen genuinamente su afecto y su ayuda, pero nos hemos acostumbrado mal al usar múltiples caminos adornados para decir "no".
Estrechamos manos pero los corazones se encuentran a mucha distancia del apretón. Cada día usamos más palabras cuyo significado es realmente profundo, pero nuestra actitud en la vida no las respalda, son sólo frases bonitas pero huecas.
Hablando sobre las excusas que tenemos los hombres ante Dios, Jesús habló a los discípulos ilustrando su enseñanza con una parábola, como fue su costumbre para enseñar; y les refirió la llamada “Parábola de la gran cena” (Lucas 14:15-24), la cual narra cómo un hombre que había convidado a varios de sus amigos a comer en su casa, al estar todo listo y viendo que ninguno de ellos había llegado, les manda a llamar diciéndoles que todo estaba preparado. ¡Que la cena estaba servida!
Pero cada uno de sus amigos da una excusa supuestamente válida por la cual no puede asistir a la invitación. Entonces, el anfitrión, padre de familia, como lo llaman las Sagradas Escrituras, envía a su siervo a ir a la ciudad a buscar por las plazas a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos. Luego, al ver que aún había puesto mesa para más personas, le envía por segunda vez pues su anhelo era tener su casa llena. Termina la parábola con estas palabras del anfitrión: Os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustará mi cena.
Nuestra terquedad y nuestro egoísmo nos han hecho discernir equivocadamente lo que es mejor para nosotros.Tomamos decisiones todos los días, pero las grandes decisiones que marcan y definen nuestras vidas las posponemos, las dejamos al azar. Le damos la espalda a ese llamado que urge en nuestras almas, sin darnos cuenta que la vida se nos va escapando como el agua entre las manos.
Que las cosas que realmente trascienden las hemos dejado de lado, abandonadas por las que surgen cada día y nos abarrotan con sus mezquinas demandas.
¡Dios siempre ha querido su casa llena! Él tiene la mesa servida para todo aquel que quiera venir a comer del pan de sus consejos, a probar la luz de su amor, a saciar la sed de su alma con agua viva. La invitación ha sido extendida desde la cruz y es para todos sin excepción.
Hoy es el día. Dios te está esperando. No permitas que tus excusas te dejen fuera del banquete.
“Las personas deberían ser ciegas, sordas y pobres alguna vez; de esta manera aprenderían a ver, escuchar y valorar lo que tienen como es debido”. 

Mi Descubrimiento Navideño - Reflexiones

Cierta Nochebuena, cuando tenía 12 años, había salido con mi padre. que era ministro de Dios, a hacer unas compras navideñas de última hora. Me tenía cargado de paquetes y yo estaba cansado y de mal humor.
¡Cuánto deseaba llegar a casa! En ese momento se me acercó un mendigo. Aquel hombre andrajoso, sucio y con cara de no haber dormido extendió una mano, que más bien parecía una garra, y me pidió dinero. Tan repulsivo era que instintivamente me aparté.
En tono bajo, mi padre me dijo:
—Norman, es Nochebuena. No debes tratar a alguien así. 
Sin mostrar señal de compasión, repliqué:       
-Papá, no es más que un mendigo. Mi padre se detuvo.
—Puede que haya desperdiciado su vida, pero eso no lo hace menos hijo de Dios. Acto seguido, me dio un billete de un dólar, que por aquel entonces era mucho dinero, sobre todo para lo que ganaba un pastor.
—Quiero que le entregues este billete a ese hombre, que le hables con respeto y le digas que se lo das en nombre de Cristo.
—Papá —protesté—, no puedo hacer eso. La voz de mi padre adquirió tono de firmeza.
 —Ve y haz lo que te digo.
oro navidaddA regañadientes y de mala gana, corrí tras el mendigo y le dije:
—Discúlpeme, señor, le doy este dinero en nombre de Cristo.
Fijó los ojos en el billete y luego me miró perplejo. De golpe una sonrisa le iluminó el rostro, una sonrisa tan bella y llena de vida que ocultó su aspecto sucio y andrajoso. Me olvidé que era un viejo harapiento. Con un gesto casi de caballero distinguido, se quitó el sombrero y gentilmente me respondió:
—En nombre de Cristo se lo agradezco, joven.
De repente se disiparon mi irritación y mal humor. La calle, las casas, todo lo que me rodeaba, tomó en ese instante un aura de belleza, pues había formado parte de un milagro que desde entonces he visto muchas veces: la transformación que se produce en alguien cuando uno le mira como hijo de Dios, cuando le brinda amor en nombre de un niño nacido hace dos mil años en un establo en Belén; una persona que aún vive, camina a nuestro lado y hace notoria su presencia.
Este fue el descubrimiento que hice aquella Navidad: el oro de la dignidad humana, que yace oculto en cada alma esperando que le demos ocasión de brillar.  
Mateo 25:40
De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. Jesús.
Los que sienten pena sólo manifiestan lástima. En cambio, los que tienen compasión hacen algo al respecto.
Los compasivos ponen sus oraciones en acción y transforman sus palabras en actos de bondad.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Dios es Sencillo y Nosotros Complicados - Reflexiones - vídeo

La vida realmente es sencilla pero nosotros la complicamos. Nos gustan las cosas complejas. Dios es sencillo en todas sus enseñanzas. La religión, al aplicárnosla, nos la complica.
Leí que un abogado había escrito una referencia únicamente de esta frase del Padre Nuestro: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy". Y su opinión decía así:
""Con los debidos respetos, solicitamos y pedimos que, debido a que es necesario hacer una provisión adecuada en el día y fecha arriba escritos, para satisfacer las necesidades nutricionales de los peticionarios, y para organizar los métodos de almacenamiento y distribución como se juzgue conveniente y necesario, así como apropiada para asegurar la recepción por y para dichos peticionarios de tal cantidad de productos (llámese pan), se nos conceda la cantidad suficiente de estos productos"".
Gracias a Dios que Él en su bondad ha hecho la vida cristiana sencilla. ¿Ya tomaste lo sencillo de Dios y lo hiciste parte de tu vida?
Si no, pruébalo hoy.
Qué bueno es saber que el Creador de todo lo que existe no se ha colocado lejos de nosotros o ha colocado barreras para que le alcancemos, sino que aún un niño, en su sencillez, le puede tocar por medio de la oración.
¿Le has alcanzado hoy? Detente ahora en lo que haces y dile algo en oración, de una forma sencilla, y Él también de forma sencilla te responde.
Que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar. 1 Reyes 8:29
Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. 1 Reyes 9:29
Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice el Señor, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa del Señor. 2 Reyes 20:5

Ahora soy Feliz - Devocional

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 
(2 Corintios 5:17)
Hace un par de días recibí una misiva de un buen amigo. Ahora nos separan muchos kilómetros y ya no podemos hablar cara a cara. La oración final de su carta me conmovió. No era una frase de esas que enmarcas necesariamente, o un pensamiento que te seduce por la elaborada sintaxis y cuyo contenido es axiomático o sentencioso. Pero la frase de mi amigo me conmovió, me hizo pensar en el poder de la gracia salvadora de Jesús y en el benéfico impacto de su sacrificio. Terminaba su carta diciéndome: “Ahora soy un hombre feliz”.
“Ahora soy un hombre feliz”,… dice mucho. Infiere que hubo un antes, un pasado lamentable y triste. Y sí que lo hubo. Sergio estuvo en pandillas, en la droga, en la cárcel. Los bolsillos llenos de dinero y el alma vacía de todo lo bueno. Sus fechorías dañaron a su esposa, a sus dos hijos, a sus amigos. Era temido por su ferocidad. Implacable a la hora de cobrar una deuda, pero sobre todo era un hombre desdichado. Acostumbrado a la traición, al odio y a la mentira. Lleno de desesperanza, enfermo de Sida y con su familia arruinada, vino a Jesús. Tal vez el Galileo exista en realidad, se dijo. Quizás no sea una mala idea probar algo más, y lo hizo; aceptó a Jesús como su Salvador personal y lo que empezó a ocurrir fue más allá de todo cuanto había imaginado.
Salvó su matrimonio, recuperó a sus hijos, encontró la paz interior sin necesidad de largas meditaciones y experimentó, por primera vez, un gozo inefable y duradero en el dulce amor de Dios. El rostro ya no se le nota envejecido como antaño, los hombros ya no los lleva caídos por el peso del pecado y ahora no anda detrás de otros por su dinero, sino por sus almas. Es un evangelizador nato que cuenta a otros el gran poder de la gracia de Dios. Todavía no ha sido sanado completamente; su enfermedad es un recordatorio del poder ponzoñoso del pecado. Dios puede curarle y lo sabe, pero, aun sin hacerlo, ya ha recibido más de lo que podía esperar o creer. Sin merecer nada, ha recibido tanto... y ahora es un hombre feliz.
La historia de Sergio me ha recordado la mía propia. No fui todo lo malo que fue Sergio, pero sí estaba tan perdido como él. Estaba perdido y Él me halló, le dio sentido a mi vida y trazó para mí un destino eterno que nadie podrá arrebatarme. Ya no soy la persona que fui, ahora soy diferente, soy salvo en Cristo Jesús. Sin embargo, a veces me olvido de todas esas cosas y puedo llegar a ser presa del temor, de la preocupación y de la desesperanza. Puedo llegar a olvidar lo que hizo Jesús cuando con mis actitudes reflejo lo contrario a lo que he recibido de Él ¿Te ha pasado lo mismo? ¿Has sido víctima de algún tipo de amnesia espiritual? Yo sí, y no quiero que me ocurra nunca más.

He escrito en una esquela de papel, con rótulo rojo, la frase de Sergio entre signos de admiración.  Si vienes a casa algún día y entras en mi oficina, seguramente la verás sobre mi tablón de anuncios y actividades. Quiero recordar, todos los días, que soy una nueva criatura en Cristo, que ahora soy distinto para la gloria de Dios. Quiero regodearme en el hecho de que, pase lo que pase, suceda lo que suceda, ¡Soy un hombre feliz!, por la gracia de Dios.

Tu Voz Me Basta para Calmar el Dolor - Reflexiones con Vídeo

Tu voz
me basta para calmar el dolor
para limpiar entero el corazón
manchado por la decepción
Tu voz
es como blanca lana que me das
en tiempos de muy fría soledad
en tiempos de dificultad
El caso es que cuando me hablas toda mi alma se me ablanda
Y si estoy herida sano cuando me hablas por que así eres Tú
¡¡Jesús!!
¿Qué hay en tu hablar?
Que sólo al escucharte tengo que llorar
y siento una paz que no puedo explicar
me encanta escucharte hablar
¿Qué escondes al hablar?
Que sólo al escucharte tengo que postrarme
y darte toda gloria porque eres más grande
de lo que puedo imaginarme
y desde el alma tengo que decir
Tengo que llorar
que llorar
Háblame siempre Señor
¿Qué escondes al hablar?
Que tengo que postrarme ante ti
y desde el alma tengo que decir
Tu voz
me basta para calmar el dolor

El Perdedor Que Nunca Se Rindió - Crecimiento personal

Cuando era pequeño, su tío le llamó “Sparky” en honor al caballo de las tiras cómicas (dibujos animados en papel), Spark Plug.  El período escolar fue todo un desastre para Sparky. Fracasó en cada materia del octavo grado.  Fracasó en Física en secundaria, obteniendo una calificación de cero.  También fracasó en Latín, Álgebra e Inglés.  Y su rendimiento en los deportes no fue mucho mejor.  Aunque logró formar parte del equipo de golf del colegio, perdió el único partido importante de la temporada.  Ah, hubo un partido de consolación… pero también lo perdió.
Durante su juventud, Sparky fue socialmente torpe. No es que los demás estudiantes no gustasen de él, sino que a nadie le importaba mucho. De hecho, Sparky se sorprendía si un compañero le saludaba fuera de horas de clase. No hay manera de saber cómo le habría ido en una cita. Nunca invitó a una chica a salir en la secundaria; temía mucho ser rechazado o quizá que se rieran de él.  Sparky era un perdedor; él, sus compañeros… todos lo sabían. Así que aprendió a vivir con ello. Pronto se convenció de que si las cosas iban a funcionar algún día para él, lo harían.  De otra manera, tendría que contentarse con lo que parecía ser su inevitable mediocridad.
Sin embargo, había una cosa importante para Sparky: el dibujo.  Estaba orgulloso de su trabajo; nadie más lo apreciaba. Pero aquello no pareció importarle. En su último año en la secundaria, presentó unas caricaturas a la revista del anuario escolar pero los editores rechazaron el concepto. A pesar de este rechazo, Sparky siguió convencido de su habilidad; de hecho, decidió convertirse en artista.  Así que al terminar la secundaria, Sparky escribió a los Estudios Walt Disney que le pidieron muestras de su trabajo. A pesar de la cuidadosa preparación que hizo, fue rechazado también… ¡Otra confirmación de que era un perdedor!
Pero Sparky no se rindió.  En vez de eso, decidió contar la historia de su vida en caricaturas. El principal personaje sería un niñito que simbolizaría al eterno perdedor y poco rendidor.  Todos le conocen bien porque el personaje cómico de Sparky llegó a ser un fenómeno cultural.  La gente se identificó rápidamente con este “adorable perdedor”. Les recordaba los momentos dolorosos y vergonzosos de su propio pasado, de su dolor y de su humanidad compartida.
El personaje pronto se hizo famoso a nivel mundial: “Charlie Brown”.  
Y Sparky, el muchacho cuyos muchos fracasos nunca le impidieron seguir intentándolo, cuyo trabajo fue rechazado una y otra vez… fue el exitoso caricaturista Charles Schultz. Su tira cómica, “Rabanitos”, sigue inspirando libros, camisetas y especiales de Navidad, recordándonos, como alguien comentó alguna vez, que la vida nos da oportunidades a todos, también a los perdedores.
La historia de Sparky nos recuerda un principio muy importante en la vida. Todos afrontamos dificultades y sus consecuentes desánimos de vez en cuando; también podemos decidir cómo manejarlos. Si perseveramos, si mantenemos la fe, si seguimos desarrollando los talentos únicos que Dios nos ha dado, nadie sabe qué puede pasar. Podemos acabar con una perspectiva y habilidad negativa para inspirar lo positivo, conseguido sólo a través de la dificultad.  En última instancia, no hay “perdedores” con Dios; ¡es sólo que a algunos ganadores les toma más tiempo desarrollarse!

Esta historia que probablemente algunos hayan leído alguna vez o tal vez conocieron, por primera vez, en el momento de la muerte del famoso caricaturista en el año 2000, no deja de inspirarnos a todos. Totalmente de acuerdo con la última frase del autor de este pensamiento, parafraseada: con Dios no hay perdedores, tan sólo ganadores en vías de desarrollo… aunque algunos a una velocidad más lenta de lo que todos quisiéramos, pero, de todas maneras, en camino al éxito.
¡No permita que nadie a su alrededor, y mucho menos al enemigo de nuestras almas, hacerle creer que Ud. es un fracasado tan sólo porque no le ha ido bien en alguna iniciativa.
Siga intentándolo y, ¿quién sabe? tal vez estemos hablando o escribiendo de Ud. en unos pocos años.  Adelante y que el Señor les continúe bendiciendo.

La esencia de la Navidad es el Amor - Reflexiones - vídeo

Se nos dice que la Navidad es una “época de alegría” y un “momento de gozo”.
Pero mientras la Navidad se acerca, ¿no experimentas a veces cosas muy lejanas de alegría y gozo?
¿Te encuentras hundido y tus días llenos de cosas por hacer?
¿Estas cansado después de un largo año y de los numerosos problemas y dificultades que aparecen en tu camino?
¿Te parece que la Navidad es una presión más y una demanda más de tu tiempo?
Deténte durante un minuto.
Es posible que pienses que no tienes tiempo para detenerte, pero deberías hacerlo.
Deseo que experimentes la calma y la paz esta Navidad. En vez de esperar a sobrevivir a las fiestas, quiero mostrarte que realmente gozarás este momento.
Significará un intercambio, sin embargo.
Tú tendrás que abandonar algo de tu ocupada vida para que puedas hacer espacio para algo mejor.
Tú puedes mirar a cada Navidad como que necesita ser más grande y mejor que la anterior, y ansiosamente ocuparás cada momento haciendo preparativos para esa meta.
Pero a veces, menos es más.
¿Te has detenido a pensar en si todo este correr es necesario?
¿Te está haciendo a ti y a tus seres queridos más feliz esta Navidad?
¿O estás dejando fuera las cosas verdaderamente importantes en la vida para así seleccionar los regalos perfectos, arreglar las decoraciones impecablemente, y reunir los mas suntuosos ingredientes para la cena de Navidad?
Mientras menos desesperado estés en crear la Navidad “perfecta”, más tiempo encontrarás para gozarla.
Mientras menos estresado y presionado estés, más felicidad y alegría ocuparán los momentos que tú y tus seres queridos tendrán juntos.
La Navidad se goza mejor cuando no estás centrado en las decoraciones, regalos, o festividades, sino cuando el amor es el centro.
El amor es la esencia de la Navidad
La Navidad debiera significar ocupar tiempo precioso con tu familia y amigos. Tiene que ver con acariciar y celebrar el amor que compartes.
Tristemente, el amor puede perderse entre el movimiento y el bullicio. A veces está tapado por las decoraciones y regalos, las compras sin fin, la cena de Navidad y su contenido.
La Navidad es época de fiesta, pero tiene que ver con mucho más que eso.
La Navidad es Mi cumpleaños. Es época de celebrar el más grande regalo dado a la humanidad.
¿Puedes tomar un momento para Mí ahora, en honor a Mi cumpleaños?
¿Puedes gastar un minuto para dejar que te diga cuanto te amo?
¿Puedes parar para agradecerme por Mi amor, y reflexionar cómo puedes esparcir más amor por el mundo?
Fue el amor por ti lo que me trajo a la Tierra hace más de 2000 años.
Fue el amor el que me dio ímpetu para caminar por tu mundo y ser uno de los tuyos, para vivir y morir por ti.
El amor fue, y aún es, el centro de mi existencia.
Todo lo que he hecho ha sido por amor a ti personalmente, y por amor a la humanidad en general.
Tú significas mucho para Mí.
En esta Navidad toma tiempo para amar.
Si lo haces, estarás dándome un maravilloso regalo y me será posible darte especiales regalos este año.
Jesús.
Las festivas decoraciones, los deliciosos alimentos, los regalos, caerán en el olvido; la mayor parte de ellos perdidos entre los recuerdos de muchas Navidades, pero el amor que habrás compartido y alimentado vivirán por siempre.
Si tú aún no has experimentado el hermoso amor de Jesús, el corazón y el alma de la Navidad, puedes hacerlo ahora.
Todo lo que necesitas es invitarle a entrar en tu corazón y vida.
ORACION:
Jesús, te agradezco por el amor que me has mostrado al venir a la Tierra, al vivir y morir por mí. Quiero celebrar esta Navidad contigo. Deseo conocerte, recibir tu amor y tu regalo de la vida eterna. Por favor toca mi vida con el amor que Tú tienes para ofrecer, y ayúdame a compartir ese amor con otros también.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La Navidad del lleve ahora y pague después - Mensajes de Ánimo

 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado será sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
(Isaías 9:6)
Aunque los evangelios no precisan la fecha exacta del nacimiento de Jesús, y los primeros cristianos no celebraban Navidad alguna, gran parte de la población mundial acepta y toma la transición del 24 y 25 de diciembre para dicha conmemoración, de diversas maneras, según   costumbres, tradición, cultura y hasta bolsillo. Bolsillo porque un acontecimiento como éste, tampoco pudo escapar, lamentablemente, de la embestida de la sociedad de consumo que, con genial estrategia, no sólo nos sugiere o propone artículos, sino que nos crea la necesidad de  adquirir, gastar, incluso más allá de nuestras posibilidades financieras.
Y es que su ingeniosa publicidad nos alborota esa generosidad que llevamos adormilada en algún rincón de nuestro interior. Para eso ponen en práctica estrategias de ventas que tienen un sólo propósito: impulsarnos a comprar, a competir, a no quedarnos atrás del resto. Por ello, como ratón al queso, caemos seducidos por las ofertas del “lleve ahora, y pague después”, o de las famosas promesas de campaña que terminan en: “si te he visto ni me acuerdo”.
El imán del “lleve sin entrada, sin garantía, sin intereses, y con modalidades de pago a escoger”, nos marea y determina que entremos al almacén por un juego de luces para el árbol, y salgamos con un     televisor de bastantes pulgadas, mejor que el que tiene el pariente o el vecino.

Cosas así son las que a muchos les lleva a declarar que no les gusta la Navidad, porque sienten que indirectamente resalta el poder  monetario de unos, frente a la estrechez económica  de otros.
Pero la solución no  está en ignorar o despreciar   la Navidad; tampoco en satanizar al ciudadano que tiene su comercio como forma honesta de ganarse la vida; más bien es nuestro deber discernir acerca de lo que nos conviene o no frente al consumismo; de no aborregarnos siguiendo lo que el resto hace simplemente para “no quedar mal”, y de entender que la Navidad es ante todo una oportunidad más  para el reencuentro con Dios, con el prójimo, con nosotros mismos; y consecuentemente con ello replantearnos un plan que nos estimule a ser todo el tiempo mejores humanos, menos orgullosos, más sencillos, más solidarios.
noche de estrellas
Si vas a engalanar tu casa, adorna también los balcones de tu mente con la Palabra de Dios; si te gusta confeccionar pesebres, planta uno en tu corazón donde nuevamente nazca Jesús; y si deseas compartir aguinaldos, tarjetas, regalos, golosinas, alimentos… hazlo en la medida real de tus posibilidades sin que eso sea tu prioridad, sin buscar la vana ostentación o que el resto sepa cuán “generoso” o “magnánimo” eres.  (Mateo 6:3).
Finalmente, recordemos que le servirán de poco los detalles al homenajeado, en este caso Jesús,  si, una vez pasada la euforia de la Nochebuena, nuestro corazón vuelve a los tradicionales conflictos de siempre: desamor, orgullo, vanidad, falta de perdón, soberbia… Querrá decir entonces que nunca pudimos entender que el cambio de actitud, no sólo fue para salir del paso en Nochebuena y Navidad, sino que también lo fue para todos los días que faltan del año, y todos los que están por venir.
Que el recuerdo del nacimiento de Jesús nos traiga los frutos del Espíritu de Dios: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad y fe, para compartirlos con los demás, inclusive con quienes hasta hace poco eran nuestros enemigos.
Queridos amigos: para ustedes y los suyos, les deseo una Navidad llena de bendiciones, donde el invitado central en vuestro corazón sea por siempre Jesús.

“Gloria a Dios en las alturas,

y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.”

(Lucas 2:14)

¡Ser Feliz… Tu reto! - Reflexiones con vídeo

Parece difícil,
Parece imposible,
Pero no hay nada que impida,
Que un sueño pueda cumplirse. . .
No hay nada que pueda apartarte,
Del deseo de tu corazón,
No hay nada que venza la fuerza de una ilusión. . .
Por eso tú. . .
Tú puedes ser aquello que tú quieras ser,
Tú puedes ser el sueño que soñaste ayer,
Tú puedes ser la estrella que brillando ves,
Tú lo decides. . .
Por eso tú. . .
Tú puedes ir tan alto como quieras ir,
Tú puedes alcanzar lo que hay dentro de ti,
Tú puedes ser todo eso que te hace feliz,
Tú lo decides hoy. . .
Parece difícil,
Parece imposible,
Pero no hay nada que cambie,
El camino que tú elegiste. . .
No hay nada que pueda apartarte
Del deseo de tu corazón,
No hay nada que venza la fuerza de una ilusión. . .