sábado, 21 de julio de 2012

"Déjame Entrar"- vídeo Marcos Yaroide

 Cómo podré olvidar, el dolor que ayer vi en tu rostro
Cómo podría ignorar, que te he visto llorando y sufrir

Maquillas tu rostro buscando encontrar la verdad
Te engañas pensando que resistirás.

//Déjame entrar dentro de tu alma

Darte la paz y devolverte la calma
Quiero secar tus lagrimas
brindarte mi amor (brindarte mi amor)//
Déjame entrar.

De tu sufrimiento ya tienes mil paginas

Déjame ser el paño de tus lagrimas
ya no te engañes dame la oportunidad
De Convertir tu llanto en Felicidad
Ya lo se has llorado hasta el cansancio
Yo Quiero ser quien te muestre su amor
Y de tu alma sanar el dolor.

Como podre olvidar, el dolor que ayer vi en tu rostro

Como podría ignorar, que te he visto llorando y sufrir
Maquillas tu rostro buscando encontrar la verdad
Te engañas pensando que resistirás.

//Déjame entrar dentro de tu alma

Darte la paz y devolverte la calma
Quiero secar tus lagrimas
brindarte mi amor (brindarte mi amor)//
Déjame entrar.

//Yo siempre estaré contigo ya no habrá mas llanto

yo seré tu abrigo en el momento difícil estaré
y para siempre puedes contar conmigo//

¿Podrán creerme ahora?

Por duodécima vez, el hombre de treinta y dos años de edad, un mecánico de autos, hizo la misma pregunta: ¿Usted no me cree, doctor? Y por duodécima vez recibió la misma respuesta: 
-Usted no tiene ningún mal del corazón, amigo. Howard Peckham, de Dallas, Texas, se quejaba de dolores cardíacos.
¡Qué interesante el caso de este hombre! No era un hipocondríaco que sentía una enfermedad imaginaria. Ni era una persona despreocupada que no le prestaba atención a ningún síntoma. Él sabía que estaba enfermo. Pero los análisis de laboratorio, las auscultaciones y las radiografías nada revelaban. Cuando murió, pusieron sobre su tumba el epitafio que él pidió: ¿Podrán creerme ahora?
Hay muchas personas que sienten que algo tienen, o que algo les falta, o que algo no anda bien, o que algo les afecta, pero para ellos es un enigma que no pueden descifrar. Y lo peor del caso es que no hallan a nadie que les crea, o que les preste atención o ayuda.
Existen males del alma, enfermedades morales y espirituales que afectan todo el ser, y muchas veces el que sufre no sabe qué es lo que tiene ni por qué sufre. Síntomas como estos revelan un solo mal: el pecado.
El pecado afecta todo el ser. El alma sufre, la mente sufre, el cuerpo sufre: todo el ser sufre. Y la víctima, cuanto más infringe las leyes de Dios, más esclava del pecado se vuelve y menos control tiene de su vida.
¿Dónde está el médico? ¿Quién puede librar a la víctima del pecado? Sólo Jesucristo. He aquí sus palabras: Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia (Juan 10:10). Vida es salud. Vida es entusiasmo. Vida es confianza. Vida es fe. Quien tiene a Cristo y vive sometido a su divina voluntad, tiene vida abundante.
Llevémosle nuestra intranquilidad, nuestra perturbación y nuestro dolor a Cristo. Él es el Médico divino que sanará todo nuestro ser. Cristo es la solución.

Todos son importantes


A principios de la década de los sesenta, Michael Deaver era un joven con aspiraciones políticas que buscaba un líder en quién creer y a quién seguir.
La persona que encontró fue un actor que se convirtió en político llamado Ronald Reagan.
En 1966, a Reagan le eligieron gobernador de California, cargo que ocupó en dos períodos, de 1967 a 1975. Durante su cargo, Deaver ejerció como jefe de personal y conservó esta posición cuando Reagan se convirtió en el cuadragésimo presidente de los Estados Unidos.
Deaver admiraba muchas cosas del hombre con quien había trabajado durante treinta años. Ronald Reagan tenía muchísimas cualidades extraordinarias: sus convicciones y amor por su país, su comprensión de él mismo, sus habilidades como comunicador y su sinceridad. Deaver dijo: «Me atrevería a ir tan lejos como decir que era incapaz de ser deshonesto». Pero quizás lo más impresionante sobre Ronald Reagan era su habilidad para relacionarse con la gente.
Deaver comentó: «Ronald Reagan era uno de los hombres más tímidos que he conocido». Sin embargo, el presidente era capaz de comunicarse con quien fuera: un jefe de estado, un obrero común o un enérgico periodista.
Cuando le preguntaron por qué Reagan llegaba tan bien a la prensa, Deaver comentó: Bueno, básicamente a Reagan le encantaba la gente, fueran miembros de la prensa o personas comunes y corrientes. Y eso se nota. Aunque muchos periodistas no compartían la postura política del presidente, todos le querían como persona.
Parte de las habilidades de Reagan procedían de su carisma natural y desenvoltura verbal; destrezas que desarrolló en Hollywood.
Pero aun más grande era su habilidad de relacionarse con la gente, algo que pulió mientras viajó durante una década por todo el país como portavoz de la General Electric.
Se dice que Reagan era capaz de hacer que cualquier persona se sintiera como si fuera su mejor amigo, incluso a alguien que acabara de conocer.
Pero más importante, se conectaba con las personas que estaban más cerca de él. Realmente se preocupaba por la gente de su equipo.
En lo que a él concernía, trataba por igual al jefe de personal, al jardinero o a la secretaria», recuerda Deaver. Todos eran importantes para él.

No olvidemos que Dios nos ha puesto en el camino de la vida, para ser canales de bendición a quienes nos rodean. Cuando la vanidad toca nuestro corazón comenzamos a mirar a los demás por debajo de nosotros y el que sube mucho pronto se puede caer. Es mejor estar al lado porque cuando tropezamos quien esté cerca nos tenderá la mano.
No os apartéis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades. 1 Samuel 12:21
No confíe el iluso en la vanidad, Porque ella será su recompensa. Job 15:31

viernes, 20 de julio de 2012

La clave del éxito-Reflexiones-vídeo


En mayo de 1969, la unidad de infantería de Jan Scruggs fue atacada por el Vietcong. Scruggs recibió heridas de metralla y fue enviado a su casa para recuperarse. Se sintió afortunado.
Después de su servicio en el ejército, Scruggs se graduó de consejero. Comenzó a soñar con erigir un monumento a sus compañeros, pero abandonó el pensamiento. Volvió a tener la idea en 1979, después de ver El Francotirador, una hermosa película acerca del impacto de Vietnam en un grupo de amigos de una pequeña ciudad. ¡Esta vez estaba decidido! Aunque no tenía dinero ni una organización que le apoyara, Scruggs usó sus propios fondos para establecer el “Fondo del Monumento a los Veteranos de Vietnam”, una organización sin fines de lucro. Organizó una conferencia de prensa donde dio a conocer sus planes. Reunió a un impresionante equipo de patrocinadores y, en julio de 1980, Scruggs y sus voluntarios fueron premiados, les donaron, con un lugar cercano al monumento a Lincoln. Se les concedió cinco años para que consiguiesen los fondos para la construcción.
En una operación relámpago, Scruggs y sus voluntarios consiguieron el dinero necesario para el Monumento a los veteranos de Vietnam tres años antes de lo programado.
La clave del éxito no está en el tamaño de la meta, sino en el impulso en alcanzarla.
Ningún proyecto vale el papel en el cual está impreso salvo que le impulse a usted a hacer algo.
Santiago 1:22
Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos.

¿Qué hace la diferencia? ¿Por qué a algunas personas les va tan bien? ¿Será por…
• ¿El trasfondo familiar? Crecer en una buena familia es algo por lo que cualquiera debería sentirse agradecido, pero no es un indicador fiable de ser la razón para el éxito. Un alto porcentaje de las personas exitosas viene de hogares destruidos.
• ¿La riqueza? No, algunos de los hombres y mujeres de mayor éxito vienen de la clase media y de la clase media baja. La riqueza no es un índice de éxito, ni la pobreza es garantía de logros insignificantes.
• ¿La oportunidad? Bueno, la oportunidad es algo muy especial. Dos personas con dones, talentos y recursos similares pueden observar una situación dada, y una de ellas verá tremendas oportunidades en tanto que la otra no verá nada. La oportunidad está en el ojo del observador. ¡Ummm..., no, no, no!
• ¿Una alta moralidad? Me gustaría que esta fuera la clave, pero no lo es. He conocido personas absolutamente íntegras que han logrado muy poco. Y he conocido sinvergüenzas de un tremendo éxito. Usted también los conoce.
• ¿La ausencia de dificultades? Por cada persona exitosa que ha esquivado a la adversidad, hay una Helen Keller que venció incapacidades extremas o un Víctor Frankl que sobrevivió a horrores absolutos. Así es que tampoco es la ausencia de dificultades.
No, ninguna de estas cosas es la clave. Para decirlo en forma franca, yo sé sólo de un factor que separa a los que se distinguen en forma consistente de los que no: La diferencia entre la gente mediocre y la gente de éxito es su percepción de lo que sucede y su reacción al fracaso.
Ninguna otra cosa tiene la clase de impacto, en la capacidad de las personas, de alcanzar y llevar a cabo cualquier cosa que se propongan y deseen.
Maxwell, John C.
Efectivamente, esto es cierto. El fracaso no es el acabose de todo, podría ser el comienzo de todo. Lo importante en la vida es sacar provecho de cada experiencia dolorosa. Jesús estará a nuestro lado para enseñarnos.
Para librarnos de caer en el sepulcro y de cruzar el umbral de la muerte. Job 33:18.
Si le tiene compasión y le ruega a Dios: Sálvalo de caer en la tumba, que ya tengo su rescate. Job 33:24.
Podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor le sostiene de la mano. Salmo 37:24.



Nuevos objetivos-El Señor me abrirá nuevos caminos

No permita que un éxito le impida intentar cosas mayores y superiores. Establezca constantemente nuevos objetivos y conseguirá cosas que jamás pensó que sería posible lograr.
Proverbios 24:33-34
Mientras tú sueñas y cabeceas, y te cruzas de brazos para dormir mejor, la pobreza vendrá y te atacará como un vagabundo armado.
2 Timoteo 2:24
Y el siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido.
Hebreos 13:5
Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque Él mismo ha dicho: NUNCA TE DEJARÉ NI TE DESAMPARARÉ.

El Señor le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma. Hechos 23:11.
¿Eres tú uno de los testigos del Señor y te ves ahora en peligro? Acuérdate de que eres inmortal hasta que termine tu trabajo. Si el Señor quiere que sigas todavía dando testimonio de Él, vivirás para darlo. ¿Quién podrá quebrar el vaso que el Señor quiere utilizar?
Si tu Maestro no te confía trabajo alguno, no te lamentes de que te lleve a su morada donde no llegarán los dardos de tus enemigos. Tu obligación principal es dar testimonio de Jesús, y nadie podrá impedirte esta empresa hasta que esté terminada. Por tanto, vive tranquilo.
La vil calumnia, la falsedad, el abandono de los amigos, la traición de aquellos en quienes has confiado, todo lo que pudiera acontecerte, jamás podrán torcer los designios que el Señor tiene sobre ti. El Señor te ampara en la noche de tu aflicción y te dice: "Así es menester que testifiques". 
Cálmate y regocíjate en el Señor. Si no necesitas ahora de esta promesa, tal vez la necesitarás mañana. Guárdala como un tesoro. Acuérdate de orar por los misioneros y por los perseguidos para que el Señor los guarde hasta que terminen su trabajo en esta vida.
Hoy estoy seguro de que Él me abrirá nuevas puertas para ministrar, y cuando Él las abra yo entraré con confianza y seguridad.
Señor, Gracias por ayudarme a ver la vida de otra manera y estar seguro de que mientras tenga vida, Tú me abrirás nuevas puertas. Amén.



Sobrelleva las cargas de otros... Hoy soportaré las cargas de otros

El propósito en la vida viene cuando nos proponemos llevar las cargas de otros, ¡mostrar el amor de Dios al hacer por ellos lo que no pueden hacer por sí mismos!
En este mundo todos somos útiles para hacer más livianas las cargas de los demás.
Gálatas 6:2
Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Romanos 15:1
Así que, nosotros los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos.
Romanos 14:1
Aceptad al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones.
1 Corintios 9:22
A los débiles me hice débil, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos.
Filipenses 2:4
no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.
1 Tesalonicenses 5:14
Y os exhortamos, hermanos, a que amonestéis a los indisciplinados, animéis a los desalentados, sostengáis a los débiles y seáis pacientes con todos.

“Ayúdense entre sí a soportar las cargas, y de esa manera cumplirán la ley de Cristo” Gálatas 6:2.
Dios quiere que hoy soporte las cargas de otros.  Pacientemente, el Señor quiere que corrija con amor los fallos de otros y en esa paciencia esperar mientras soporto esas faltas. Y en esa actitud Dios forjará mi paciencia para que abunde más y más, por lo tanto hoy necesito orar más para que el Señor me dé esa serenidad que necesito para tal labor.
Sé que mi deber es amonestar una y otra vez a mi hermano cuando vea que falla, pero si después de hacerlo el  hermano no enmienda su falta, en lugar de impacientarme, necesito llevar esa carga al altar del Señor y dejar que Dios trate de una manera directa con él.  Quiero soportar las faltas de los otros con paciencia, porque yo también tengo faltas ya que aún no soy perfecto.  Pero Dios me hará perfecto.
Sé que hoy necesito reflexionar sobre el hecho de que si yo mismo no he logrado ser lo que desearía ser, ¿cómo puedo exigirle a los demás que sean como yo quiero que ellos sean?
Muchas veces yo he querido que los demás sean perfectos cuando aún no he corregido mis propias fallos.  A veces la libertad de otros me desagrada cuando yo mismo no me negaría esa libertad si me llegara.  A veces quiero poner límites en los otros cuando yo mismo quiero vivir sin límites.
Si el Señor en su palabra me dice que soporte las cargas de los otros es porque Él sabe que puedo y en esa confianza quiero moverme hoy.
Ningún hombre es suficiente por sí mismo, ni sabio en sí mismo.  Solo en el Señor tenemos la suficiencia y la sabiduría, por ello es que hoy primero necesito al Señor y luego necesito de los demás.
Necesitamos apoyarnos los unos a los otros, consolarnos los unos a los otros, ayudarnos mutuamente, y aconsejarnos los unos a los otros, y así fortalecernos en medio de la adversidad, porque la adversidad no debilita al hombre sino que le muestra tal como es. Es en los momentos de debilidad, en la lucha contra la adversidad y en las faltas cuando necesitamos al hermano, y hoy quiero ser uno de los que está dispuesto a soportar las cargas de los demás.
Señor, a veces he juzgado al que me ha fallado y me he retirado de él y no he querido llevar su carga, pero hoy encuentro que es necesario aprender a soportar las cargas de él así como Tú has soportado mis cargas y mis fallos.   Quiero extenderme hacia los demás con una nueva actitud y sé que en esto Tú me ayudarás y me sostendrás. Amén

Tenemos tanto..., pero….¿somos felices?-pensamiento

La vida para muchos de nosotros es tan complicada...  Todos tenemos nuestra propia perspectiva de la vida.  Ella comienza con amor, demanda amor y siempre busca amor; tan hermoso, tan sencillo, aunque tan difícil de comprender para nosotros.
Arrastrándose dentro del límite de aquellas cuatro paredes, rodeado de papá, mamá y otros miembros de la familia, cuán felices éramos.  Cuán entusiasmados solíamos estar viendo las comedias en TV, recibiendo juguetes, comiendo chocolate, etc.
Con una frontera ampliada de la vida y con más amigos a nuestros alrededor, se supone que deberíamos ser aún más felices.  Pero, ¿realmente lo somos?
Antes de que desarrollásemos sistemas de educación, buenos medios de transporte y comunicación, etc., éramos felices.  Pero ahora, con todos estos avances, ¿por qué no podemos ser felices?
Tenemos la habilidad y tecnología para alcanzar el espacio exterior… y sin embargo no podemos desarrollar una tecnología para traer una sonrisa al rostro de alguien.  Las necesidades y quereres nos impulsan hacia todos estos descubrimientos y nos llevan hacia el lujo.  Estos son los mismos quereres que, en un extremo, se convierten en deseos… deseos ilimitados en los que nos ahogamos.
Nos estamos ahogando deseando más amor, más lujo, más comodidad y más éxito.
Hemos acumulado vastos conocimientos aunque fallamos en comprender la sencilla verdad de la vida: la vida es una travesía y tenemos que aceptar todo lo que nos sale al encuentro.  La única manera de sonreír es aceptar lo que somos y lo que tenemos…, nunca correr y lamentarnos por lo que no tenemos.

Este pensamiento es casi un clamor existencialista, que me recuerda la angustia de muchos en la década de los setenta en el siglo pasado (el XX). Pareciera ser, exactamente, un acierto para muchos en medio del Occidente.  Animados por la cultura que nos rodea, nos hemos lanzado en busca de un sueño colectivo que jamás lograremos alcanzar porque es irreal.  Y es que, como bien dice el autor, la vida nos brinda en medio de su evidente complejidad, la oportunidad de ser felices si la sabemos vivir con sencillez, con una actitud agradecida al Señor por quienes somos (en vez de quejarnos por quienes no somos o por quienes nos hubiera gustado ser), y lo que tenemos (en vez de lamentarnos por lo que no tenemos o hubiésemos querido tener).  No hay sustituto para una vida de genuino contentamiento delante de Dios.  Atrevámonos a abrazar ese estilo de vida… que no sólo nos bendecirá a nosotros sino también a todos los que nos rodean. 

Papel arrugado-reflexión

Mi carácter impulsivo me hacía reventar en cólera a la menor provocación.
La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
Un día mi consejero, quien me vio dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso. Y entonces me dijo: Estrújalo. 
Asombrado, obedecí e hice una bola de papel con él.
Luego me dijo:
Ahora déjalo como estaba antes. 
Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas.
Entonces mi consejero habló:
“El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel".
“Aunque intentemos enmendar el error, ya estará “marcado”.
Por impulso no nos controlamos y, sin pensar, arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos.
Pero no podemos dar marcha atrás; no podemos borrar lo que quedó grabado. Y lo más triste es que dejamos “arrugas” en muchos corazones.
Desde hoy, sé más compresivo y más paciente, pero en especial aprende a dejar el orgullo a un lado y haz como haría un valiente. Pide perdón y reconoce tu error.
Cuando sientas ganas de estallar recuerda: “El papel arrugado”.
Proverbios 12:18 “Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: Mas la lengua de los sabios es medicina.”
Proverbios 19:11 “La cordura del hombre detiene su furor; Y su honra es disimular la ofensa.”
Proverbios 15:1 “La blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor.”
Proverbios 10:14 “Los sabios guardan la sabiduría: Mas la boca del loco es calamidad cercana.

jueves, 19 de julio de 2012

Veré la compasión de Dios - vídeo

“Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad.” (Salmo 86:15)
Dios es piadoso. Él se inclina como un padre amoroso para hacer por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos.
“Por tanto, El Señor esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en Él.” (Isaías 30:18)
Dios es misericordioso.  Él nos comprende y entiende nuestra fragilidad. Siempre tendremos su perdón por lo que hacemos mal. Dios es compasivo. Él nos tiene cariño de la misma manera que una madre piensa con afecto en el hijo que lleva en su vientre.
“Pues el Señor tu Dios es Dios compasivo; no te abandonará, ni te destruirá, ni olvidará el pacto que Él juró a tus padres. (Deuteronomio 4:31)
Dios es bondadoso. Él sorpresivamente tiene un interés especial en nosotros de la misma forma que una famosa estrella de fútbol podría saludar a un niño pequeño.
“Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos.” (Lucas 6:35)
Dios es bueno. Él es generoso, alegre y sereno.  El bienestar y la salud fluyen de Él, y hace que todo sea mejor. “Porque Tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.” (Salmo 86:5)
Dios es justo. No tiene ni un sólo defecto. Él siempre es y solamente es de la manera que debe ser. Él es el estándar absoluto sobre el cual nosotros podemos establecer nuestras vidas.
“Justo es el Señor en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos” (Salmo 145:17)
Es inimaginable que el Señor, anticipando las futuras conversaciones y la unión con nosotros, diera a luz personas que fueran diferentes a Él mismo. Nos parecemos al Señor tanto en imagen como en semejanza.
Mientras que estamos lejos de ser tan grandes como Él es, o de tener Su poder, nuestra imagen es como un azul pálido pulverizado contra Su fuerte azul real. En lo más profundo de nuestro ser, nuestro espíritu, nuestro matiz interior, tiene el mismo color básico que el de Él.
Nuestra estructura y constitución están limitadas por realidades físicas, mientras que Su composición no lo está. Pero al principio su naturaleza fue impresa en nosotros. Por esta razón, la historia de la  redención y el crecimiento en el Señor puede ser vista como nuestra restauración para volver a ser como Él.
Hoy entenderé que Dios es compasivo para conmigo. Señor, en esta día vengo ante ti consciente de tu compasión, ayúdame a ser compasivo como Tú. Amén.