viernes, 8 de junio de 2012

Un sueño hermoso

Treinta hombres, con los ojos inyectados en sangre y despeinados, estaban de pie ante un juez del tribunal de la policía de San Francisco.  Eran parte del grupo de borrachos y revoltosos, que a diario se presentaban ante el juez.   Unos eran ancianos y endurecidos, mientras  que otros dejaban caer con vergüenza sus cabezas sobre su pecho.
El desorden momentáneo que se creaba al traer los prisioneros cesó y en ese momento de calma algo extrañó sucedió.  Se dejó escuchar una fuerte y diáfana voz que comenzó a cantar:  Anoche mientras dormía, tuve un sueño tan hermoso…
¡Anoche!  O fue una pesadilla o un estupor de borrachera para todos.  La canción hablaba sobre un contraste directo y convincente:  Yo estaba de pie en la antigua Jerusalén, allí junto al Templo.
La canción continuó.  El juez hizo una pausa e indagó con serenidad al respecto.  Un antiguo integrante de una compañía de ópera muy famosa en toda la nación, esperaba ser enjuiciado por falsificación.  Era él quien cantaba desde su celda.
Mientras tanto, la canción continuaba y cada hombre que se encontraba en fila se emocionó.  Uno o dos de ellos cayeron de rodillas; un chico exclamó entre sollozos: ¡Oh madre, madre!
Los sollozos podían escucharse desde cada esquina de la sala del tribunal. Por fin un hombre protestó y dijo: ¿Señor juez, tenemos que someternos a esto?  estamos aquí para recibir nuestro castigo, pero esto…  Y él también comenzó a llorar.  Era imposible proceder con los negocios del tribunal y sin embargo, el juez no dio la orden de detener el canto:  ¡Jerusalén, Jerusalén!  ¡Canta, porque la noche se acaba!  ¡Hosanna en las alturas!
En un éxtasis de melodía se dejaron escuchar las últimas palabras, y luego hubo silencio.  El juez miró los rostros de los hombres que estaban frente a él.  No había ni uno solo, que no se conmoviera por la canción; ni uno solo en quien no se produjera un impulso de piedad.
El juez no llamó a los casos en forma individual; compartió con los hombres unas bondadosas palabras de consejo y luego los despidió a todos.  Ningún individuo fue multado o sentenciado esa mañana.  La canción logró hacer mayor bien que cualquier castigo.
Apocalipsis 21:10
Y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo de Dios.

jueves, 7 de junio de 2012

Te buscaré en tierra seca y árida-vídeo

Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua —SALMOS 63:1
 Las multitudes llegaron desde millas a la redonda porque estaban escuchando de Juan, un mensaje de esperanza y perdón bastante diferente a las condenaciones religiosas que estaban acostumbrados a oír de los Fariseos.
No es casualidad que Juan se “apareció en el desierto.” Su mensaje de parte de Dios estaba dirigido a los lugares desérticos de las personas, ahí donde las cosas están mal, donde están torcidas, donde las cosas están fuera de control.
No estaba llevando un mensaje que les dijera a las multitudes que eran pecadores perdidos y sin esperanza y que no eran lo suficientemente buenos como para adorar en el templo de la ciudad, un mensaje que escuchaban de los Fariseos todos los días.
La Biblia está llena de imágenes que comunican realidades profundas de nuestra vida. Entre las más contadas está la analogía de los lugares desérticos, regiones secas y desoladas que más que sustentar la vida, la quitan por completo.
En el Medio Oriente hay un contraste muy marcado entre los jardines bien regados y los tramos abiertos de desechos de roca; entre ríos y corrientes y cañones áridos. Nadie sobrevive mucho tiempo en el desierto.
El desierto, seco y vacío, retrata una condición espiritual en la cual las personas caen a causa de su rebelión contra los caminos del Señor.
Sólo piensa en el contraste que debió haber en las mentes de las personas de Israel que estaban entre el Jardín del Edén, de cuya naciente de agua salían cuatro ríos importantes, y los vastos tramos de desierto que los rodeaban por todas partes.
Fueron guiados a través del desierto a la Tierra Prometida;  una tierra que bebía “el agua de las lluvias del cielo” y era regada personalmente por el Señor.  Les había sido dicho que si lo desobedecían, no habría lluvia y la tierra no produciría su fruto.
Una de las palabras más comunes que los creyentes usan para describir su condición espiritual, especialmente después de cometer errores o de ser atrapados en el remolino de esta vida en la tierra, es “sequía”.
Lo que quieren decir con sequía, como lo descubrirás en tu diario caminar, es que no se sienten cerca del Señor. Aun cuando todos nosotros sabemos que Él siempre está con nosotros y que nunca nos abandona, podemos percibir arena desértica invadiendo nuestro jardín exuberante. Así se sentía David a veces: En Su misericordia y gracia, Dios convierte nuestros lugares desérticos en estanques de agua; Él cambia los puntos vacíos y secos de nuestra vida en ríos y corrientes de agua.
Transforma el desierto en estanque de aguas, y la tierra seca en manantiales. —SALMOS 107:35
Hoy aunque me encuentre en tierra seca y árida yo te buscaré Señor. Amén.

Valores sólidos-vídeo

Marshall Field en una ocasión ofreció doce recordatorios para ayudar a las personas a obtener un sentido sólido de valores:
1. El valor del tiempo.
2. El éxito de la perseverancia.
3. El placer del trabajo.
4. La dignidad de la simpleza.
5. El valor del carácter.
6. El poder de la bondad.
7. La influencia del ejemplo.
8. La obligación del debe.
9. La sabiduría del ahorro.
10. La virtud de la paciencia.
11. La mejoría del talento.
12. El gozo de existir.
¿Puedes establecer hoy el núcleo de los principios de tu sistema de valores?
Para algunos, puede que sean los Diez Mandamientos. Para otros, los dichos de Jesús. Los valores sólidos son como las piedras sin manchas, lisas por completo. No importa lo que edifiques con ellas, puedes estar seguro que de seguir las leyes básicas de construcción, la estructura será sólida y todas tus decisiones permanecerán firmes.
Salmo 32:8:  “Tú me dijiste: “Yo te voy a instruir; te voy a enseñar cómo debes portarte. Voy a darte buenos consejos y a cuidar siempre de ti.”
Isaías 48:17 “Yo soy el Señor tu Dios; yo te enseño lo que es para tu bien, yo te guío por el camino que debes seguir”

 Reflexiones – Valores
Una reciente investigación del Deutsche Bank concluyó que “la poca relevancia de las instituciones religiosas se muestra en cuanto a la formación de valores. Sólo un 14 % de los jóvenes encuestados menciona a su comunidad religiosa, a las bases de su religión, como fuentes de las cuales más aprendieron sobre las reglas y valores sociales, con lo cual, en la formación de valores, las instituciones religiosas se encuentran en el penúltimo lugar, entre 8 opciones presentadas”
Tiempo atrás una profesora de filosofía dijo algo que me llamó poderosamente la atención. “Me molesta cuando alguien se lamenta diciendo que los valores de nuestra sociedad se han perdido”, afirmó bastante airada, y añadió: “esto es absurdo, porque nadie puede vivir sin valores”. Y siguió explicando: “El problema no es la ausencia de valores, sino los diferentes objetos en torno a los cuales enfocamos nuestros valores”.
Y entonces entendí que cuando una persona le es infiel a su cónyuge, cuando un político cede ante la corrupción, en el momento en el que un joven prueba las drogas, el instante en el que alguien se quita la vida, cuando los hijos ignoran a sus padres ancianos y, como muchos, se dejan vencer por el consumismo, podemos afirmar que los valores no se han perdido sino todo lo contrario: han sido reenfocados hacia el placer y la satisfacción personal.
Quienes lamentan la aparente pérdida de los valores, intentan expresar su tristeza porque la fidelidad, la integridad, la sana diversión, la religión, la vida, la familia y el contentamiento, han dejado de ser motivos por los cuales sacrificar los deseos personales, y se ha reincidido (como humanidad) en la práctica del hedonismo.
Uno de mis autores favoritos, Ernesto Sábato, escribió: “les pido que nos detengamos a pensar en la grandeza a la que todavía podemos aspirar si nos atrevemos a valorar la vida de otra manera [...] Hay algo que no falla y es la convicción de que únicamente los valores del espíritu nos pueden salvar de este terremoto que amenaza la condición humana”.
El libro de Proverbios dice: “La sabiduría y el conocimiento valen más que las piedras preciosas; ¡ni los tesoros más valiosos se les pueden comparar! Aprende a tomar buenas decisiones y piensa bien lo que haces. Hacerlo así te dará vida y los demás te admirarán. Andarás por la vida sin problemas ni tropiezos. Cuando te acuestes dormirás tranquilo y sin preocupaciones” (Proverbios 3:15, 21-24, 35).
¿Y usted? ¿Qué toma en cuenta a la hora de establecer sus valores?



Perfil de una gran persona (aprendamos, pues)


Éste es el perfil de una gran persona.
Mantiene su modo de pensar independientemente de la opinión pública.
Es tranquilo, paciente; ni grita, ni se desespera.
Piensa con claridad, habla con inteligencia, vive con sencillez.
Es del futuro, no del pasado.
Siempre tiene tiempo.
No desprecia a ningún ser humano.
Capta la impresión de los vastos silencios de la naturaleza: el cielo, el océano, el desierto.
No siente vanidad. Como no busca alabanza, no se le puede ofender. Siempre tiene más de lo que cree que merece.
Está siempre dispuesto a aprender, aunque sea de los niños.
Trabaja por el placer del trabajo no por la recompensa material.
Vive cierto aislamiento espiritual a donde no llega ni la alabanza ni la censura. Sin embargo, su aislamiento no es frío: ama, sufre, piensa, comprende.
Lo que usted tiene, dinero o posición social, no significa nada para él.
Le importa sólo lo que es usted.
Cambia su opinión fácilmente en cuanto ve su error.
No respeta la consistencia venerada por los espíritus pequeños.
Respeta sólo la verdad.
Tiene mente de adulto y corazón de niño.
Se conoce a sí mismo tal cual es y conoce a Dios.
No se conforme con ser una persona mas. Sea uno grande. La grandeza no se compra, se obtiene con un corazón pequeño ante Dios.
Genésis 12:2  Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
Mateo 20:26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.

El evangelio es buena noticia de Dios para el hombre y las cosas que me sucederán en este día. Sin duda, tendrán una oportunidad para compartir ese mensaje con el necesitado. Cuando entiendo esta verdad, entonces ya no estaré preocupado por lo que me ha de pasar, mas al contrario veré oportunidades que son preciosas para mí y para otros.
Ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,  2 Timoteo 1:10.

Un día mejor- Reflexiones con Video

No le digas a Dios que tienes un gran problema, dile a tu problema que tienes un gran Dios y recuerda Él te dice: NO TEMAS.
Que hoy solo lo bueno, sea lo que salga de tu boca.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu propia prudencia.
Proverbios 3:5
Ya no recuerdes lo que DIOS olvidó
ya no te acuses por algo que pasó
nunca digas que nada cambiará
porque lo que envíes siempre a ti volverá.
Es como un eco que responde
es como un eco que responde
de seguro si te acusas
también te acusará
de ti depende la felicidad.
El presente es el momento
de olvidarse del sufrimiento
DIOS ha prometido un día mejor.
El presente es el momento
de cambiar en gozo el lamento
de alzar tu rostro en busca de algo mejor.
Levántate – alégrate
hoy se abre el cielo a tu favor
levántate – alégrate
recibe fuerzas, llénate de valor.
Levántate – alégrate
hoy se abre el cielo a tu favor
levántate – alégrate.
No le digas a DIOS que tienes un gran problema
dile a tu problema que tienes un gran DIOS
recuerda la palabra que te dice NO TEMAS
que solo sea bueno lo que diga tu voz
Es como un eco que responde
es como un eco que responde
de seguro si te acusas
también te acusará
de ti depende la felicidad.
El presente es el momento
de olvidarse del sufrimiento
DIOS ha prometido un día mejor.
El presente es el momento
de cambiar en gozo el lamento
de alzar tu rostro en busca de algo mejor.
Levanta tu rostro al cielo
y recibe consuelo, llénate de su amor
levanta tu rostro al cielo
y aunque pases por fuego
no sentirás dolor.
No exaltes al problema
sino a tu DIOS
grita la victoria
usa tu voz
proclama el nombre del
DIOS de la biblia
Su amor es la barrera
que protege a tu familia
pa bendecirte
nunca resesa
siempre tiene un plato sobre tu mesa
el será tu paz en la tormenta
si lo llamas por ti se despierta
no te rindas yo vine animarte
en el nombre de JESÚS
sé que puedes levantarte…
levántate – alégrate
hoy se abre el cielo a tu favor
levántate – alégrate
recibe fuerzas llénate de valor
levántate – alégrate
hoy se abre el cielo a tu favor
levántate – alégrate

El principio del boomerang-Pensaré en el principio de sembrar


El principio del bomerang - Reflexiones cistianas
El principio del boomerang
Estoy convencido de que cuando las motivaciones de la gente son puras y genuinamente desean agregar valor a los demás, no pueden ayudar a otros sin recibir algún beneficio. La retribución pudiera ser inmediata o pudiera tomar largo
tiempo en llegar, pero ocurrirá. Y cuando lo haga la relación comienza a resonar como consecuencia. Ustedes están probablemente familiarizados con la historia de Helen Keller, la muchacha sorda y ciega cuya vida fue transformada gracias a los esfuerzos de Anne Sullivan. Keller, quien solo tenía siete años cuando Sullivan llegó a su vida, vivía casi como un animal. Pero Sullivan la enseñó a comunicarse y le abrió el mundo a ella. Para cuando Keller llegó a ser adulta ella podía cuidarse a sí misma. Ella llegó a recibir un grado del Radcliffe College y se convirtió en una famosa escritora y conferencista. Lo que tal vez no sepan es que cuando Anne Sullivan enfermó años más tarde, la persona que cuidó de ella no fue otra que Helen Keller. La ayudadora se convirtió en la que necesitaba ayuda, y aquella a quien ella había agregado valor se volteó y agregó valor a su vida. Invirtamos en los demás, y tal como un “boomerang”, tal inversión regresará, a veces de la manera menos esperada.


Echa tu pan sobre las aguas; después de muchos días lo hallarás.Ecle 11:1
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Sal 126:5

Pensaré en el principio de sembrar
“Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará: Gálatas 6:7
La mayoría de la gente en este mundo tiene miedo al fracaso. De hecho compañías de seguros o programas de jubilación envían cuestionarios para averiguar qué inversiones de riesgo estamos teniendo.
Los pensamientos de las bolsas de valores de tener un viernes negro es cada vez más fuerte. En mi vida diaria, las decisiones o elecciones que yo haga hoy, estarán estrechamente ligadas con mis sentimientos o pensamientos acerca del fracaso.  Cuando un sembrador esparce su semilla en el terreno, quiere estar seguro que tales semillas no se perderán sino que redundarán en semillas de fruto abundante.
Una siembra que se multiplique maravillosamente. Si conectamos estos ejemplos al crecimiento y vida de la iglesia, entenderemos que es necesario que sembremos muchas semillas del evangelio en muchos corazones.  La mejor siembra es la siembra espiritual.
He pensado últimamente que hemos sido bombardeados con estos versículos que hablan de la siembra y de la cosecha sólo para hablar de dinero, pero ahora sé que no sólo es aplicable al dinero sino a las diferentes áreas de la vida. Hoy quiero pensar en el valor de la siembra espiritual.
Si yo siembro la semilla del evangelio en un amigo, familiar o vecino, un día esa semilla germinará.  Un día una señora a quién yo no conocía sembró la semilla de la fe en mi corazón siendo un adolescente. Ella me regaló una Biblia y me dijo: Léela, porque este libro te guiará en tu camino de joven. Esa semilla unos meses más tarde dio su fruto en una conversión.
Hoy quiero entender el principio de siembra en términos de la siembra espiritual en un corazón hambriento.
En este día entiendo que una de mis labores principales en la vida es sembrar semillas.  Este pensamiento es simple.   Hoy sembraré semilla de fe y esperanza y del crecimiento se encarga Dios.  Es el Señor quién envía el Espíritu Santo para que haga germinar la semilla.
Mi única labor es sembrar y regar y el crecimiento de la vida la dará el Señor. Sé que los corazones están hambrientos de Dios y cuando existe hambre el terreno del corazón se encuentra ampliamente preparado. Todo lo que el hombre sembrare eso también segará.
Hoy quiero sembrar la semilla del evangelio en un corazón dispuesto y un día cosecharé esa semilla.
Gracias Señor por este principio de la semilla.  Sembrar una semilla de fe y esperanza en un corazón hambriento es una de las más grandes experiencias que le has dado a tus hijos.
Hoy quiero sembrar esa semilla en un corazón hambriento.  Señor, como un sembrador de tu palabra te pido que me des sabiduría para entender cuales son los corazones que están listos y abiertos para responder a la semilla del evangelio de la paz. Amén.

miércoles, 6 de junio de 2012

Salmo 92 - Alabanza por la bondad de Dios-vídeo

ALABANZA POR LA BONDAD DE DIOS - Salmo 92

Bueno es alabarte, oh Jehová,
y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo,
Anunciar por la mañana tu misericordia
y tu fidelidad cada noche.
En el decacordio y en el salterio,
en tono suave con el arpa,
Por cuanto me has alegrado, 
oh Jehová, con tus obras;
en las obras de tus manos me gozo.
¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!
Muy profundos son tus pensamientos.
El hombre necio no sabe
y el insensato no entiende esto.
Cuando brotan los impíos como la hierba,
y florecen todos los que hacen iniquidad,
es para ser destruidos eternamente.
Mas tú Jehová, para siempre eres Altísimo,
porque he aquí, tus enemigos, oh Jehová,
porque he aquí, perecerán tus enemigos;
serán esparcidos todos los que hacen maldad.
Pero Tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;
seré ungido con aceite fresco
y mirarán mis ojos sobre mis enemigos,
oirán mis oídos de los que se
levantaron contra mí, 
de los malignos.
El justo florecerá como la palmera,
crecerá como cedro en El Líbano.
Plantados en la casa de Jehová,
en los atrios de nuestro Dios florecerán.
Aun en la vejez fructificarán,
estarán vigorosos y verdes
para anunciar que Jehová, mi fortaleza,
es recto y que en Él no hay injusticia.


Eres el piloto de tu vida-vídeo

“Cuando conduzco el coche me molesta que quien está junto a mí me diga qué camino tomar, que me detenga o insista que debo tener cuidado. Yo soy el conductor. Yo sé porqué hago lo que hago.  Y el conductor es el único que lo sabe. Nunca hago caso de quien quiere decirme cómo conducir, porque por eso pasan accidentes”.
Escuché lo que le respondía un hombre a su amiga, cuando esta le comentó que su
hija conducía un coche y que un día le dijo, a ella, que acelerase para evitar un remolque. Su hija le hizo caso, pero no alcanzó a pasarlo.
El remolque se llevó el coche. Afortunadamente viven para contarlo.
Como un rayo, comparé las similitudes que tiene este ejemplo con nuestra vida.
Nuestro coche se llama “vida” y el Ser Supremo ha sido lo suficientemente
generoso, como para darnos a cada quien un “coche” propio. Todos somos los
conductores de nuestra propia vida. Desafortunadamente, muchos no asumen esa responsabilidad.  Son conductores miedosos, que les gusta preguntar a cuanto tripulante tienen, qué deben hacer.  Y como resultado, tienen accidentes o no están satisfechos con su vida.  ¿Por qué siguen escuchando los consejos de otros, cuando no están satisfechos con los resultados?
Simple.  Es más fácil culpar a otros de sus fracasos, que ser responsables de
sus decisiones.  Es el caso de la chica que le pregunta a la mamá: “¿Qué debo  estudiar?”  O el caso del chico que pregunta: “¿Cuál carrera da más dinero?”
Porque el precio de seguir los impulsos de tu corazón, de tomar tus propias decisiones, es la posibilidad de fracasar.  Nadie puede esperar tener éxito en lo que le gusta con tan solo unos intentos.  La historia está llena de hombres que estuvieron peleando por sus ideas y que, después de fracasos temporales, obtuvieron el éxito. Aplicaron la persistencia en sus sueños.
La sensación de libertad, de asumir el control del volante de tu vida te dará una seguridad y energía interior que no tiene precio.  Para un militar, su orgullo son las heridas de guerra. Y para el hombre de negocios, hablar de sus fracasos, antes de alcanzar la cima.
Aunque las derrotas temporales te causen dolor… cuando sean cosa del pasado, te divertirá recordarlas.  Le dará más valor a tu éxito. Detén a esa persona que mata pasiones, y no la escuches cuando quiera dirigir el coche de tu vida a una velocidad diferente a la que tú lo haces. Ella no conoce por qué haces lo que haces.  No conoce tu vida como tú la conoces.  Ella no comprende tus sueños y motivos. Finalmente, con sus consejos, proyecta lo que ella es.
Lo que ella hace.  Lo que haría en tu lugar.  Y si es una mediocre, y le haces caso… vas a acabar siendo un mediocre también.
Observa que las personas que han tenido éxito, primero se escuchan a sí mismas.  Fueron tercas en escucharse primero a ellas mismas, antes que a los demás.
¿Qué consejo te puedo dar?  Hay dos frases que me encantan: “Caminante: no hay camino, se hace camino al andar” de Machado, y “Sigue intentando hasta que tengas éxito” de Malcolm Forbes.
Recordando mi vida, veo que las actividades en que he tenido más éxito, son en las que he aplicado estas dos frases.  Y añade otro ingrediente: la esperanza.  En lo que tuve más éxito siempre hubo un momento en el que tuve un fracaso tan doloroso que se abrían ante mí dos caminos: seguir
adelante a pesar de que pareciera que no lo lograría, o resignarme.  Al tomar el camino de seguir adelante… ¡lo logré!  Te confieso que ya no creía en mí. Pero tenía la esperanza de lograrlo.  Y la esperanza, transformó en realidad mis sueños.
También, hubo momentos en los que elegí el camino de la resignación. Me excusé ante mí mismo con mil pretextos de por qué había fracasado, entonces. Pero no dejo de pensar que pude haber elegido la otra vereda y que pude haber tenido éxito.
La esperanza debes mezclarla con la persistencia también.
La fe en un Ser Supremo también ha sido muy importante para mí.  Me ha dado la paz y serenidad necesarias cuando parece que mi mundo se voltea de cabeza.

Te invito a que experimentes la emoción de conducir el coche de tu vida.
Disfrútalo a tu ritmo, a tu manera.  ¡Y condúcelo hasta las estrellas!
¡Suerte!
No cabe duda de que todos tenemos tan sólo una vida que vivir.  Nunca tendremos otra oportunidad de pasar por esta Tierra, por lo que necesitamos sacarle el máximo provecho a los años que nos han sido concedidos de este lado del Cielo.  Necesitamos asumir plena responsabilidad por nuestra vida y
actuaciones y aferrarnos a Quien nos puede ayudar de veras, no sólo a alcanzar las metas que nos hayamos trazado (algunas de las cuales pudiesen estar un tanto torcidas con respecto a Sus planes para nuestras vidas), sino a formular nuevas y mejores metas que redunden en genuina bendición para nosotros y quienes nos rodean.  Atrevámonos a confiar en el Salvador y avanzar con fe a poseer
nuestros mañanas para ser de bendición. Adelante y que Dios les bendiga.


¡Lo intenté y nada pasó! ¿Cómo hacer para que algo bueno pase en mi vida?-vídeo

“El compromiso es la respuesta  que dan aquellos que no quieren ser víctimas sino protagonistas de su vida”
Muchas personas han estado experimentando cambios en sus vidas. Para algunos son cambios positivos y están viendo resultados extraordinarios en sus matrimonios, sus finanzas, sus negocios, pero hay otros que todavía están luchando por sobrevivir, anhelando ser feliz, deseando tener una vida de dicha y prosperidad. Estas últimos dicen: ¡Lo he intentado todo y nada ha pasado!
Quizás usted leyó la siguiente anécdota:
Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel. El primer día se presentó al capataz que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito, le dijo el capataz. Sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano. A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
-Debo estar cansado, pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol. Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.
El capataz le preguntó: -¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez? –Afilar, no he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando árboles.
Esta anécdota nos muestra que con intentarlo no basta, que no es suficiente definir lo que quieres conseguir y empeñarse en ello ni siquiera con dedicación y esfuerzo. Eso es bueno pero es necesario comprometerse. Leyó bien: comprometerse. Para que algo pase en la vida y en su vida necesita estar comprometido.
Por ejemplo, Dios estaba comprometido a amarnos para que no nos perdiéramos que envío a su hijo. Jesús vino a buscar y a salvar lo que había perdido y estuvo comprometido hasta morir en la cruz. Pablo estaba comprometido en llevar las buenas noticias a los gentiles, y usted y yo somos parte de ese compromiso.
¿Está comprometido en su matrimonio? ¿A qué está comprometido?
¿Está comprometido a estar en libertad financiera o esclavo de las deudas? ¿Está comprometido a una vida pura, integra o a una vida de placeres lejos de Dios?
¿Está comprometido al éxito o al fracaso? ¿A qué está comprometido o comprometida?
Todos estamos comprometidos a algo o alguien. El compromiso es el lenguaje que yo sostengo con mis acciones. Lo que hasta ahora estás obteniendo en la vida, en tus relaciones y en tus finanzas es lo que hasta ahora has dado. Si  quieres tener un futuro diferente debes partir del compromiso.
¿Qué quiero que suceda en tu vida?
En la biblia encontramos a un hombre que era hijo de un honorable, pero era ciego. Estamos hablando de Bartimeo y esta historia la consigues en el Evangelio de Marcos 10: 46-52. Aquí encontramos varios principios interesantes, pero quiero detenerme en los versículos 51 y 52:
“Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.”
En este pasaje encontramos a un Bartimeo comprometido a ver, él dio todos los pasos necesarios para obtener su milagro. El no se fue por las ramas quejándose de lo duro que había sido vivir ciego durante mucho tiempo, excusándose de las personas y circunstancias sino que cuando estaba con Jesús fue muy claro en su pedido: “quiero recobrar la vista”. Y Jesús le responde: “Tu fe te ha salvado”, y conocemos el final feliz de Bartimeo.
Bartimeo estuvo comprometido con alcanzar la visión que necesitaba ¿Y usted hasta donde está  comprometido hoy en su vida?  ¿Qué quieres que acontezca en su vida?
Si tú estás comprometido vas a hacer que las cosas pasen, pero si no hay compromiso no llegarás lejos. Para que algo bueno suceda en tu vida debes hacerte cargo de que el futuro sólo existe en tus declaraciones. Tú puedes crear con otros el futuro que elijas. Puedes elevar tus compromisos sobre tus estados de ánimo y producir acción.
Hoy es el mejor día para comprometerse a ser la persona que Dios quiere que seas. Hoy es el mejor día para iniciar una nueva vida o volver a comenzar.