martes, 7 de enero de 2020

Dos Mares

Hay dos mares en Palestina.
Uno es fresco, lleno de peces, y hermosas plantas adornan sus orillas; los árboles extienden sus ramas sobre él y alargan sus sedientas raíces para beber sus saludables aguas, y en sus playas los niños juegan.
El río Jordán hace este mar con burbujeantes aguas de las colinas, que ríen en el atardecer. Los hombres construyen sus casas en la cercanía y los pájaros sus nidos, y toda clase de vida es feliz de estar allí.
Resultado de imagen de Dos Mares en PalestinaPero el río Jordán corre hacia el sur a otro mar. Aquí no hay trazas de vida, ni murmullos de hojas ni cantos de pájaros ni risas de niños.
Los viajeros escogen otra ruta; solamente en caso de urgencia lo cruzan, el aire es espeso sobre sus aguas y ningún hombre ni bestias ni aves la beben.
¿Por qué esta gran diferencia entre mares vecinos?
La causa no es el río Jordán. Este lleva la misma agua a los dos. No es el suelo sobre el que están, ni el campo que los rodea.
La diferencia es ésta:
El mar de Galilea recibe al río pero no lo retiene. Por cada gota que a él llega, otra sale.
El otro mar retiene su ingreso y cada gota que llega, allí queda. Le llaman mar Muerto.
Qué gran ejemplo nos da Dios a través de la naturaleza. Aprendamos a ser canal de bendición para otros; si Dios nos bendice con su amor, demos amor a los que nos rodean; si Él nos da perdón ofrezcamos perdón. Todos hemos recibido algo directamente del cielo para continuar fluyendo hacia los demás, no permitamos que se estanque. Más importante en esta vida que ganar, es ayudar a otros a vencer. Aunque eso implique disminuir el paso o cambiar el curso.
Hechos 20:35 Más bienaventurada cosa es dar que recibir.
Lucas 6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

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