jueves, 18 de enero de 2018

¿Es necesaria la confesión pública para la salvación (Romanos 10:9-10)?

Resultado de imagen de ¿Es necesaria la confesión pública para la salvación (Romanos 10:9-10)?Romanos 10:9-10 se usa por muchos cristianos bien intencionados, como un esfuerzo para atraer a alguien a la fe en Cristo. "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación".

Aunque realmente este pasaje no se debe entender en el sentido de que somos salvos por medio de una confesión audible de fe. Sabemos que la salvación es por gracia por medio del don de la fe (Efesios 2:8-9), no por las palabras que hablemos. Por lo tanto, como con todas las Escrituras, el contexto es de vital importancia si queremos entender correctamente Romanos 10.


En el momento en que el libro de Romanos fue escrito, que una persona aceptara a Cristo y lo confesara como el Señor, generalmente derivaba en persecución y finalmente en la muerte. En aquellos tiempos, recibir a Cristo y confesarlo como Señor, sabiendo que la persecución iba a venir, indicaba una verdadera salvación y la obra del Espíritu Santo. Son raras las manifestaciones externas de la fe cuando la vida está en juego, sucedía generalmente nada más que en la iglesia primitiva. La intención de la frase "serás salvo", no es la de revelar una condición para la salvación por la confesión pública de un credo, sino la del hecho definitivo de
 que ninguna persona que esté enfrentando la muerte confesaría a Cristo como Señor, a menos que realmente él o ella fueran salvos.

En Romanos 10:10, leemos, "Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación". El original griego conlleva la idea de "confirmar" con la boca lo que ha sucedido en el corazón y estar agradecido por eso.

Romanos 10:13
 dice: "porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo". El versículo 14, sin embargo, indica que invocar al Señor es el privilegio de aquellos que ya están redimidos: "¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?". Además, el versículo 12 dice: "Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan". Evidentemente, la frase "rico para con todos los que le invocan", no puede estar hablando de salvación, mientras que aquellos que "invocan" ya "han creído", de acuerdo al versículo 14.

Para concluir, Romanos 10:9-10 no está estableciendo una confesión pública como un requisito para la salvación. Más bien, está afirmando que cuando alguien confiaba en Cristo y posteriormente lo confesaba como Señor, sabiendo que la persecución iba a venir, esa persona daba evidencia de una verdadera salvación. Aquellos que son salvos, confiesan a Cristo como Señor porque Él ya ha plantado la fe en sus corazones. Como con el bautismo y todas las buenas obras, la confesión pública no es el medio de la salvación; simplemente es la evidencia de la misma.


LA CONFESIÓN ES FE HECHA AUDIBLE (tal como las buenas obras son fe hecha visible –ver Santiago 2:14-26). ¿Cómo puedo saber si eres realmente salvo antes de que lo confieses? “Se confiesa para salvación”. Esto no significa que la confesión sea una condición para la salvación (tienes que confesar a Cristo para ser salvo), sino que significa que la confesión es el resultado o la evidencia de la salvación (tú confiesas a Cristo para mostrar que eres salvo). La confesión no es algo que la persona hace para ser salva; la confesión es algo que hace la persona salva. La fe tiene se expresa EXTERIOR y PÚBLICAMENTE. La fe es la raíz; la confesión es el fruto. Todo aquel que realmente cree, confesará a Cristo (Mateo 10:32; Romanos 10:9 y Apocalipsis 3:5). Sin embargo, no todo el que confiesa a Cristo es un verdadero creyente (ver Mateo 7:23; Tito 1:16 y 2 Timoteo 2:19). En el ejército de Dios no hay lugar para “creyentes secretos”. Que nunca nos avergoncemos de nuestro Comandante en Jefe (2 Timoteo 2:3-4).
Tal como la etiqueta en un envase proclama su contenido, así también por la confesión, el creyente proclama quién mora en él (2 Corintios 13:5 “. .Jesucristo está en vosotros”).

 

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